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2.3 Modelling Residential Segregation

2.3.2 Agent-based Model

La agricultura de subsistencia en todo el país no está mecanizada y el arado constituye en el sur una excepción más que una norma. El machete para desbrozar y, sobre todo, la azada para el trabajo de la tierra son las herramientas de esta agricultura tradicional. La azada puede variar según el tipo de suelo, utilizándose un mango más largo en los suelos más pesados y fértiles de los valles que en los arenosos de los altiplanos.

Los suelos al sur del río Save se pueden clasificar de diferentes maneras y generalmente se puede distinguir entre la arena blanca que cubre gran parte del terreno; de la tierra rojiza situada bajo ella y en zonas de ladera o más transitadas; y de la tierra oscura y fértil de los valles fluviales. Sin embargo, la división que me parece más acertada para nuestros propósitos es en función de los diferentes tipos de agricultura que se practican y divide los suelos del sur de Mozambique en tres tipos:

- Una zona pedregosa y escarpada que se extiende al sur del país en los montes Libombos en la que se hace difícil la agricultura salvo en ciertos lugares en que las piedras son de menor tamaño y se consigue cultivar aunque sin demasiada profundidad de suelo y, por tanto, sin un rendimiento óptimo (ver fotografía 43). Los valles y zonas de depósito de sedimentos son aprovechados por la población local sembrando determinadas especies que crecen en esas condiciones y, aunque la producción sea menor, es más valorada y tiene un mayor valor de cara al mercado local en el que estos productos son caros y escasos:

“Cuando hay hambre en Moamba, cuando falta el dinero, siembran esas cosas de allí… En Moamba lo consiguen porque allí siembran cosas, las traen para aquí y aquí las venden barato. Pero aquí no tenemos.” (25)

Aparte de esta pequeña zona que comprende las inmediaciones de las fronteras con Sudáfrica y Swazilandia, para definir los dos suelos predominantes en la mayor parte de la zona sur de Mozambique emplearemos la terminología con la que han sido descritos en changana:

- Bilene: Se trata de las tierras fértiles de los valles de los ríos en las que la agricultura es altamente

productiva debido a las periódicas inundaciones por crecidas. La agricultura se realiza tradicionalmente en pequeñas parcelas delimitadas por canales de irrigación construidos manualmente aprovechando el agua que brota de los suelos limosos (ver fotografía 18)

La fertilidad de los suelos permite una mayor variedad de productos como nos explica Ana Loforte de las huertas en las inmediaciones de Maputo (Loforte 2000: 176). Además de judías, arroz, banana…, y hortalizas como: col, repollo, lechuga, cebolla, tomate, pimiento… hay que sumar todas las variedades que se cultivan en el secano y que aquí crecen con mayor facilidad (aunque quizá sea preferible para muchos emplear estas tierras para hortícolas ya que para las de secano suele haber mayor acceso) tales como maíz o mandioca que, de esta forma, pueden maximizar su producción o hacer varias cosechas. La labranza de estas tierras requiere una mayor dedicación y esfuerzo debido a la posibilidad de diferentes cosechas:

“Un área aproximada de 300 m2 posibilita la existencia de 8 a 12 parcelas en las cuales se hacen tres ciclos hortícolas por época. El primer ciclo se realiza en enero-febrero, el segundo en abril-mayo y el tercero en septiembre-octubre.” (Loforte, A.M., 2000, pág.: 177)

Dentro de estos cultivos aprovechando la cercanía de agua dulce, hay una gran variedad de modos de producción agrícola que dependen de las necesidades y los recursos de la zona, marcando el tipo de técnicas y de cultivos empleados (ver fotografía 19).

A pesar de todas las ventajas que ofrecen estas tierras, tienen el inconveniente de estar expuestas a un riesgo considerable de inundaciones que echarían a perder la cosecha, así como a las esporádicas incursiones de hipopótamos, pájaros y, sobre todo, de diferentes insectos. Por otro lado son tierras fangosas en las que el mosquito encuentra su hábitat y en la estación húmeda la malaria se convierte en epidemia.

Es en estas tierras donde está más extendido el uso del arado. Aquí, algunos campesinos con rentas superiores invierten en la tierra y maximizan los beneficios a través de una explotación que supera la subsistencia, pero esto lo veremos más adelante.

- Ntlavene: Son las tierras altas, en las que se asentaron las aldeas comunales huyendo –y con la

excusa- de las inundaciones y en las que hoy en día (salvo las raras excepciones) vive la población rural ya sea en aldeas o en dispersión durante todo el año.

Las especies cultivadas en estos suelos tienen que ser resistentes ya que la escasa fertilidad y la dependencia de las lluvias provocan unas condiciones duras para la agricultura. Es conveniente alternar el tipo de cultivos, ya que hay años de sequía o plagas en los que, de esta manera, se minimizan los daños. Esta alternancia se da en un mismo terreno, es decir, hay convivencia de cultivos con el fin de aprovechar al máximo el terreno y buscar incluso el beneficio mutuo que puedan ejercer unas variedades sobre otras: (ver fotografía 20)

“La asociación del maíz con otras plantas, protege el suelo de la erosión, garantiza una producción más regular y asegura una ventilación y exposición óptimas a los diferentes tipos de plantas, con hojas situadas a diversas alturas. Las plantas altas tienen hojas largas bastante expuestas a la luz, como es el caso del maíz, la mapira y la mandioca; otras son rastreras, de hojas más estrechas, capaces de vivir en ambientes sombreados, como es el caso del cacahuete y las judías, formando una especie de manta sobre el suelo, evitando la evaporación y favoreciendo la conservación de la humedad en la capa superficial de la tierra.” (Fialho 1998:

185-186)

Muy rara vez se utilizan excrementos como abono, aunque al recoger el fruto suele dejarse el resto de la planta si se va a dejar descansar la tierra para que al pudrirse mejore su fertilidad. Cuando la fertilidad no es la suficiente debido al agotamiento de las tierras, se dejan en barbecho que se regeneren y serán empleadas durante un tiempo como pastos para el ganado ya que en seguida serán invadidas por una cubierta vegetal superficial (en la época de lluvia es necesario retirar diariamente malas yerbas por la alta proliferación de las mismas). Cuando se quiere abrir una nueva tierra de cultivo se utiliza el método de “tala y quema” tras el cual las primeras lluvias dejarán un suelo fértil entre las cenizas mojadas.

Estas cosechas están expuestas a diferentes animales que vienen en busca de sus frutos, en concreto monos, lagartos, pequeños mamíferos y, sobre todo, las temibles plagas de langostas. Tradicionalmente, la alternancia de ambos tipos de cultivos garantizaba a la familia la subsistencia y un excedente con el que comerciar, así como la seguridad de que su abastecimiento estaría cubierto independientemente de plagas, sequías o inundaciones. Como veremos más adelante, también había estrategias sociales que garantizaban el abastecimiento, estableciéndose intercambios familiares entre zonas alejadas no expuestas a las mismas condiciones mediante un sistema de circulación de personas y bienes. Otro de los valores fundamentales en la agricultura era la ubicación estratégica de las poblaciones ya que sin una fuente de agua próxima no solo habría sido imposible la agricultura sino también la vida. La migración también parece haber contribuido a la diferente adopción de estas estrategias agrícolas:

- Por un lado se ha producido una disminución de efectivos para llevar a cabo estas formas de producción (hay muchas familias que ya sólo cultivan unas tierras). La valorización e interés por el dinero como medio de obtener bienes y servicios tanto novedosos como tradicionales, así como la ausencia indeterminada de miembros productivos de la familia, ha traído la necesidad de obtener una producción excedente para comerciar o encontrar alternativas asalariadas, lo que ha provocado una tendencia a abandonar ciertos cultivos en los que se invierte más trabajo y a producir más en función de las demandas del mercado que del autoconsumo (First 1998: 104). - Por otro, la introducción y acceso a nuevos instrumentos y técnicas agrícolas que se ha venido produciendo principalmente a través de los migrantes, como la introducción del arado o la costumbre de traer o comprar azadas como algo valorado (llegaron a ser parte principal del pago del lobolo) provocan mejoras en la producción.

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