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12.2 La intervención directa de restauración La intervención directa de restauración La intervención directa de restauración La intervención directa de restauración
Cuando por causas inexorables y a pesar de haber sometido la obra a toda medida de conservación preventiva no queda más remedio que intervenir directamente tras haber delimitado el grado de actuación. La intervención directa de restauración se ocupará de reparar las obras mediante la reparación de los deterioros. Se puede dividir la actuación en dos: la intervención conservativa o curativa que se encarga de neutralizar determinadas causas de la agresión sobre el bien y asegurar la conservación material del objeto en un estado óptimo que comporte que o vuelva a necesitar intervención alguna (dentro de este bloque se encontraría la desinsectación, la consolidación o la protección), y la intervención estética en la que mediante los procesos de recuperación volumétrica, la reintegración cromática y la limpieza, se devolverá a la efigie su carácter representativo, expresivo y comunicativo que se acerque a la concepción original. Decir que ambos apartados deben ser tenidos en cuenta de manera coherente en lo que a la doble polaridad del objeto artístico se refiere: caracteres histórico y estético.
12.2.1 Evolución técnica de la restauración
Fue a partir de finales del siglo XVIII cuando se producen las primeras tentativas para el establecimiento de una ciencia de carácter crítico y rigurosamente técnica que obedeciera a la actividad directa de restauración. Todas estas iniciativas se situarían entre los
dos polos de comportamiento ante el objeto artístico que establecerían Eugène Viollet-le-Duc y John Ruskin: mientras el arquitecto francés Viollet-le-Duc defendió la restitución total de la obra a un estado completo a pesar de no haberse encontrado en esta situación anteriormente, el inglés John Ruskin crea una filosofía romántica de conservación fundamentada en la defensa de la degradación natural de las obras de arte hasta su estado de ruina total y desaparición.
No será hasta el siglo XX cuando los criterios básicos de intervención empiezan a asumir un cierto y válido rigor científico con autores como Aloïs Riegl, Camillo Boito y Gustavo Giovannoni que hablan de postulados teóricos que confluirían en la Carta de Atenas de 1931. Los conceptos modernos de intervención de Cesare Brandi serán difundidos la Teoría de la restauración, ideas revisadas por Giovanni Carbonara, Umberto Baldini y Paolo Marconi, que impulsarían las cartas italianas de conservación y restauración de 1972 y 1987.
Los criterios actuales de restauración se refieren al máximo respeto hacia la obra original, la reversibilidad material y la discernibilidad de las actuaciones: es común encontrar tradicionales obras en las que las vestimentas realizadas con trapos y estopa, han sido totalmente sustituidas por carcasas revestidas de materiales sintéticos, teniendo como consecuencia que los vestigios originales se pierden al emplear material fuera de lugar que descontextualizarán la obra.
Por otro lado, las reconstrucciones volumétrica y cromática deben ser imperceptibles, para que se mantenga el rigor científico e histórico y así mismo, para evitar la falsificación propia de una participación estrictamente creadora.
Todos estos principios están recogidos en las diferentes leyes estatales y normativas autonómicas en materia de protección del patrimonio que, a pesar de estar referidas en la mayoría de los casos la salvaguarda de los bienes inmuebles, son igualmente aplicables a los objetos de carácter mueble tal como se recoge en el Reglamento de Museos de Titularidad Estatal y Sistema Español de Museos, donde el artículo 14 del capítulo V dice: "Las restauraciones de los fondos custodiados en los museos de titularidad estatal efectuarán de acuerdo con lo previsto en el artículo 39 de la Ley 16/1985 del Patrimonio Histórico Español".
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12....2222....222 Intervención conservativa2 Intervención conservativa Intervención conservativa Intervención conservativa
Son todas aquellas acciones encaminadas a salvaguardar cualquier objeto material en garantizarle sus características originales como la estabilidad, el sostenimiento y la adherencia mediante una intervención directa. Este tipo de acciones no supondrá en ningún momento la
recuperación estética del objeto artístico, sino que frenarán su degradación a fin de asegurar la persistencia material y estructural.
El principal deterioro en el caso de los soportes de madera y cartón viene determinado en primer lugar por la celulosa que constituye su principal componente, por su degradación debida al envejecimiento natural La madera, el cartón, el papel y la gran mayoría de textiles se muestran como soportes altamente higroscópicos, que precisamente por la alta sensibilidad a la humedad, registran importantes dilataciones y contracciones que terminan por amenazar la limitada elasticidad que pudieran ofrecer. Las caras y manos de cera de muchos de los antiguos muñecos indultados presentan graves alteraciones estructurales con los cambios bruscos de temperatura.
Muchas veces es tan grande la degradación que llegan a tener las carcasas internas de las figuras realizadas sobre todo con madera, pero a menudo envueltas por telas y esparto, que muchas veces es irremediable su reemplazo por nuevos anclajes. En caso de que devenga necesaria la sustitución los elementos estructurales por su gravísima ruina, deberá ser documentada perfectamente la carcasa original antes de ser reemplazada por un esqueleto de características similares.
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12....2222.2.2.2.1 La desinsectación y la.2.1 La desinsectación y la.1 La desinsectación y la.1 La desinsectación y la desacidificación desacidificación desacidificación desacidificación
Una de las primeras intervenciones directas llevadas a cabo sobre los muñecos será su total desinfección y desinsectación con la erradicación de plagas activas de microorganismos e insectos o simplemente como prevención.
Para extinguir los ataques de insectos se puede recurrir a diversos tratamientos de tipo físico y químico que pueden tener pésimos efectos secundarios en las obras. Los químicos de elevada toxicidad fruto de la fumigación con gas en una cámara hermética mediante el óxido de etileno, el bromuro de metilo, el timol, el fluoruro sulfuroso (Vikane), el formaldehído y las fosfinas que consiguen una perfecta desinsectación. La absorción directa de estos productos por los materiales de apoyo puede resultar dificultosa por su colocación en el interior de las figuras debido a que podrían sufrir decoloraciones importantes.
Los físicos aglutinan todas aquellas operaciones que emiten radiaciones electromagnéticas (gamma, Röntgen y ultravioleta) o partículas cargadas con alta energía (Radiaciones beta o bombardeo electrónico), la irradiación de emisiones de baja energía como las microondas, los métodos térmicos que recurren a temperaturas extremas de congelación o
calentamiento y los tratamientos biotécnicos que suponen un cierto control biológico. Son métodos con grandes inconvenientes en estas obras, ya que producen alteraciones fisicoquímicas que afectan a los materiales.
Los tratamientos más eficientes son la utilización de ambientes aislados con bajo contenido en oxígeno y caracterizados por la presencia de atmósferas ricas en gases inertes como el nitrógeno, el helio o el argón que son muy interesantes para la eliminación de los insectos xilófagos, derméstidos y Lepisma que se nutren de sustancias celulósicas.
12.2.2 12.2.2 12.2.2
12.2.2.2 .2 .2 .2 La cLa cLa consolidación, la fijación y la protecciónLa consolidación, la fijación y la protecciónonsolidación, la fijación y la protecciónonsolidación, la fijación y la protección
Cualquier material degradado debe ser consolidado para devolverle sus propiedades iniciales de consistencia y flexibilidad. La aplicación de consolidantes, bien por inyección o impregnación, resulta imprescindible para la devolución de la firmeza y permanencia física de todos los materiales que estratigrafía conforman un muñeco, desde sus apoyos hasta las capas de pintura, así como para la recuperación de la fuerza adhesiva existente entre ellos.
Por su parte, la consolidación de las capas de preparación y pintura puede ser precisada tendiendo a los diversos tratamientos efectuados conforme a la gravedad estructural que presentan estos estratos, especialmente por su pérdida de adherencia y descohesión.
Consolidar significa devolver la cohesión a las partículas integrantes de una capa o dotar de solidez un sólido pulverulento, sobre todo por la pérdida del poder adherente de las colas y aglutinantes que cohesionan cargas y pigmentos. Los materiales más utilizados se caracterizan por su origen natural, como las colas animales, las gomas y las resinas, en las que se recurre porque son similares a los materiales compositivos que entran a formar parte más comúnmente en la creación de muñecos. Sin embargo, los productos semisintéticos y sintéticos presentan ventajas importantes, sobre todo en cuanto a estabilidad y resistencia.
De entre los consolidantes naturales, son los de origen animal los más utilizados. Las colas animales, como la de conejo o esturión, presentan un alto poder adhesivo. Se disuelven en agua y se aplican en caliente después de ponerlas a remojo y haberlas dejado hidratarse durante unas horas. Para una mejor conservación se pueden añadir fungicidas como determinadas sustancias derivadas del fenol o sales de amonio cuaternarias como la Nypagina.
Los consolidantes semisintéticos más utilizados son los derivados de la celulosa, concretamente los éteres de celulosa. Las metilo, etilo, carboximetil, hidroxietil e hidroxipropil
grupos hidroxilos presentes en las moléculas de celulosa y que adquieren después de esta síntesis unas características que los convierten en productos más inertes, resistentes y menos sensibles al ataque los microorganismos. Se presentan como un polvo blanco soluble en agua o alcohol que forma un coloide más o menos espeso.
Del amplio abanico de propuestas que presentan los productos sintéticos, los que han cobrado más relevancia son las dispersiones acrílicas (Paraloid, Plexisol, Plexigum), las resinas vinílicas termoplásticas (Mowilith) y los alcoholes polivinílico (Mowiol), sin olvidar las diferentes versiones los copolímeros de etilvinilacetat desarrollados por Gustav Berger (Beva). En todo caso, un óptimo consolidando deberá presentar una evaporación relativamente lenta, de manera que esta peculiaridad permitirá la correcta y copiosa penetración del material hasta las capas porosas más internas.
Previamente a cualquier operación de consolidación o fijación, deberá comprobarse que la superficie tratar se encuentre totalmente limpia, al menos libre de una acumulación exagerada de suciedad superficial que pudiera quedar adherida a la pintura después del tratamiento. A continuación, se cubrirá toda la zona deteriorada con papel japonés, aunque pueden emplearse otro tipo de materiales como el papel de seda o tisú, sobre el que extenderá la sustancia adhesiva con una paleteta, desde el centro del papel hacia sus extremos. De esta manera la pintura permanecerá protegido durante todo el proceso de reafirmación o asentamiento del color.
Como medida precedente a la colocación del consolidando, especialmente cuando éste se pretenda acomodar mediante la inyección, puede resultar efectiva la humectación previa de la zona a afianzar mediante un producto humectante, como la mezcla a partes iguales de agua y alcohol. Esta infiltración primera preparará el recorrido que debe seguir el producto adhesivo y facilitará su acceso y distribución capilar.
Una vez el agente humectante haya relajado toda la zona, confinar las localizaciones más oportunas para que introduciremos el adhesivo por inyección, aprovechando grietas surgidos como fruto de una pérdida de pintura. Una vez aplicado el fijado o consolidando, en el caso de tratarse de productos acuosos, se eliminará el exceso de humedad superponiendo sobre el papel de protección otro trozo de papel secante o Manila sobre el cual se aplicará calor suave, habitualmente haciendo valer espátulas calientes a una temperatura moderada que en todo caso no debe sobrepasar los 50 º C y levantando el papel repetidamente para evitar que se adhiera. Este tipo de operaciones tienen como finalidad la absorción de la cola sobrante que será captada por el papel secante.
Una vez controlada la humedad, el proceso de planchado con espátula debe continuar. En este caso comenzará el proceso de consolidación o fijación propiamente dicho, y la superficie de la obra se asentará a través de un filme transparente y antiadherente de poliéster llamado melinex, de tereftalato de polietileno, o bien papel siliconado, y se proseguirá con la aportación de calor hasta alcanzar secar toda la superficie. Llegado este momento, sería conveniente mantener con presión durante unas horas la zona afianzada hasta alcanzar un total secado del interior de la obra. Esta misión puede practicarse con la ayuda de pequeños pesos elaborados con bolsas o saquitos rellenos de arena, que adecuarán con más facilidad a las superficies angulosas de un bulto redondo, aunque muchas veces, por las mismas particularidades morfológicas del muñeco, resulta difícilmente practicable.
Transcurridas 24 horas como mínimo, la protección de papel japonés podrá eliminarse humedeciéndolo con agua templada en el caso de haber utilizado colas animales para la adhesión, o con el disolvente apropiado, si se ha recurrido a adhesivos sintéticos.