5. LOCALIZATION
5.4. ALGORITHM I: LOCALIZATION WITH KNOWN TARGET TRANS-
1. Género: Los resultados de los estudios realizados no permiten llegar a una conclusión definitiva acerca de si niños y niñas se diferencian en el grado o tipo de psicopatología manifestada durante la infancia, algo inesperado si tenemos en cuenta que las niñas tienen una mayor probabilidad de ser víctimas de abusos sexuales intrafamiliares (asociados a unos efectos más graves).
En el estudio realizado por Vásquez y Calle (1997) se encontró como secuela del abuso sexual que el síndrome ansioso depresivo es significativamente mayor en niñas que en niños, y que los niños tienden a presentar mayor incidencia de fracaso escolar. Por otra parte, las niñas que sufren agresión sexual tienen una probabilidad más alta aún que los niños de sufrir maltratos físicos.
Los resultados del estudio realizado por Kiser et al. (1991, citado en Cantón y Cortés, 1997) con víctimas de abuso sexual extrafamiliar demostraron que inicial- mente los niños presentaban un peor nivel de adaptación que las niñas, aunque con el tiempo llegaron a constituir el grupo que presentaba una mayor mejora.
Los resultados de los estudios dirigidos por Díaz-Aguado y Martínez et al. (2000 y 2001) sugieren que los niños que se encuentran en situación de riesgo social presentan significativamente más conductas antisociales y tendencia a la externalización del conflicto que las niñas, quienes tienden a responder mayor- mente con trastornos de internalización. Esto sería corroborado por el estudio de Chandy et al. (1996), donde se encontró la misma tendencia.
2. Características psicológicas: Recientes formulaciones teóricas han propuesto que los efectos del abuso sexual infantil se encuentran mediatizados por la forma-
ción de valoraciones cognitivas. Enfatizan la importancia de variables cognitivas como las evaluaciones, atribuciones o estrategias de afrontamiento (Celano, 1992, Feiring et al., 1996; Filkenhor, 1995; Spacarelli, 1994; en Cantón y Cortés, 2000). Algunos estudios empíricos han analizado las atribuciones, percepciones y estra- tegias de afrontamiento del abuso sexual y sus consecuencias para la evolución psicológica. Los resultados de estos estudios indican que se produce un incre- mento de los síntomas en el caso de las víctimas que tienden a autoinculparse (Celano, 1992; Chaffin, Wherry y Dykman, 1997; Feiring, Taska y Lewis, 1998; Manion et al., 1998; Mannarino y Cohen, 1996; Morrow, 1991; Spacarrelli, 1994; en Cantón y Cortés, 2000), y que perciben el abuso sexual como una mayor amenaza para su seguridad física o imagen corporal (Feiring, Taska y Lewis, 1998; Jonson y Kendel, 1991; Spacarelli y Fuchs, 1997; en Cantón y Cortés, 2000).
Los niños con actitudes negativas y estrategias limitadas es más probable que desarrollen dificultades de adaptación, mientras que los niños con actitudes posi- tivas y mejores estrategias de enfrentamiento es menos probable que desarrollen problemas (Fergusson y Mullen, 1999).
En un estudio realizado en Estados Unidos con 180 chicas que cursaban pri- mer año de universidad, sobrevivientes y no sobrevivientes de abuso sexual en su infancia, se encontró que entre las que habían sido víctimas de abuso sexual, el grupo que mostró un comportamiento más adaptativo tuvo más tendencia a abor- dar principalmente cuatro tipos de estrategias cognitivas: la revelación y discu- sión del abuso sexual, la minimización del problema, el pensamiento positivo y el rechazo a la experiencia (Himelein y McElrath, 1996).
Por otra parte, Feiring y Taska (1997; en Friedrich, 1998) encontraron que un estilo atribucional autoinculpativo y altos niveles de vergüenza en relación con el abuso sexual se asociaban con una más baja autoestima y con más altos niveles de depresión, lo que también fue encontrado por Spaccarelli (1994). Asimismo, es más probable que las chicas experimenten más sentimientos de vergüenza que los chi- cos, porque sus atribuciones suelen ser más internas, globales y estables que las de los chicos en relación con el abuso; y porque además tienen mayor riesgo de expe- rimentar situaciones abusivas provocadoras de vergüenza, tal como es el abuso por parte de una figura parental, por ejemplo (Feiring, Taska y Lewis, 1996).
Ligezinska et al. (1996), en su investigación con 41 niños sexualmente abusa- dos y 43 niños como grupo control, encontró que la percepción de autocul- pabilización en relación con el abuso era un importante predictor del reporte de sintomatología depresiva, tres meses después de la revelación de la experiencia abusiva.
En definitiva, un estilo atribucional interno, estable y global y los sentimientos de vergüenza parecen desempeñar un papel importante en la presencia o no de altos niveles de estrés en las víctimas de abuso sexual infantil. El estilo atribucional
autoinculpatorio mediatizaría las relaciones entre el número de incidentes abusivos y los síntomas depresivos, una menor autoestima y un comportamiento sexualizado. Por su parte, la vergüenza por los abusos se relacionaría con una mayor depresión, con los síntomas de desorden de estrés postraumático, con una menor autoestima y con un comportamiento sexualizado. No obstante, conviene tener en cuenta que los sentimientos de vergüenza pueden tener su origen en determinados procesos familiares, como los estilos de disciplina, las atribuciones de culpabilidad realizadas por los padres y un ambiente familiar en el que sean frecuentes las expresiones de cólera y disgusto (Cantón y Cortés, 2000).
Por otro lado, también existen antecedentes de que las dificultades previas al abuso y el estado premórbido de la víctima son importantes predictores de pro- blemas psicológicos posteriores, tales como la depresión (Reece, 1998; Friedrich, 1998). Esto se ve confirmado por Paradise et al. (1994), quienes en su estudio con niñas víctimas de abuso sexual concluyeron, que la preexistencia de circunstan- cias psicológicas adversas de larga evolución contribuía de manera importante a la persistencia de problemas conductuales en las niñas sexualmente abusadas. Estas circunstancias, además, determinarían la naturaleza de dichos problemas.