Los vv. 311463 están enteramente dedicados a la los signos diversos que avisan y previenen al agricultor de tormentes, huracanes y tempestades, o le anuncian diferentes fenómenos atmosféricos. No fonnan parte de ningún excurso lírico, sino de la materia propiamente didáctica de las
Geórgicas.
Virgilio acudió a los Fenómenosde Arato de Solos, de los que extrajo los signos del cielo, sol y luna, y a Homero,II.
XVI 382 ss., Hesíodo, Trabajos y días 507-516, y a Lucrecio, 1 271-276 y VI 253-261, para la descripción de la tormenta, uno de los pasajes más imitados.5.1. Laberinto de
Fortuna de Juan
de Mena (1444)El Laberintode Mena es el ejemplo más ambicioso de todo un género de poemas alegóricos y didácticos de moral y política que abundaron en el siglo XV. La estructura de este extenso poema —consta de 297 octavas de arte mayor, número por el cual se ha llamado a la obra con el título de
Las trescientas-
se basa en las tres ruedas de la Fortuna, que figuran el presente, pasado y futuro, y en las siete esferas del sol, la luna y los planetas, aunque éstas constituyen más bien un marco en. el que catalogar los distintos personajes de la obra. Dentro de esta disposición traza Mena impresionantes pasajes narrativos y descripciones, apoyándose en la historia reciente que se describemediante el empleo de numerosas fuentes literarias.
La alegoría de la Fortuna está basada según la mayoría de los críticos en la
Divina comedia
de Dante81. Frente a esta huella fundamental hay que destacar otros~‘ Cf F.Street, «The Allegorf of Portune and the Imitation of Dante in theLaberintoand Coronacion of Juan de Mena”, Hispanic Review 23 (1955) 1.11; R. Post, «The Sources of Juan de Mena”, Romanle Review 3 (1911)223-279; el mejor estudio de Mena sigue siendo el clásico de M. R. Lida de Malkiel,Juan dcMena, poeta del prerrenacimiento español,México1950.
influjos igualmente profundos82, especialmente los autores latinos, ya sean medievales como Eusebio, Jerónimo, Boecio e Isidoro83, o clásicos como Virgilio, Ovidio, Séneca y sobre todo Lucano que ha dejado muchas huellas en el
Laberinto,
no sólo en enumeraciones y yuxtaposiciones al modo medieval, sino en adaptaciones felices de la Farsalia84. El catálogo de los hechizos del amor se inspira en elArs Amatoria. Virgilio es otro de sus autores preferidos: el llanto de la madre de Lorenzo Dávalos adapta el de la madre de Euríalo ante la caben de su hijo, en el libro IX de laEneida85.Las alusiones a autores clásicos, diversísimas en toda su obra, evidencian una gran familiaridad con la Antiguedad clásica86. Las adaptaciones de Mena suelen ser hábiles y, aunque fieles a su origen, auténticas acomodaciones a un nuevo texto. Cuando Mena intercala una idea, una imagen o un episodio ya empleado por otro autor, no lo introduce en la forma arbitraria y traducida de sus precedentes medievales, sino como quien la saca sin dificultad de una memoria bien aprovisionada por muchos años de
82 De hecho Post, «The sources of J. de M.”, art. cit., hace hincapié en que la idea del palacio de la
Fortuna pudo sugerírsela al autor cualquier poema alegórico medieval, en los que esta alegoría es un recurso habitual. J.M.: «La influencia dantesca es más bien difusa que concreta, fuera, naturalmente, de que él arranque todo el movimiento alegórico, que tiene en El laberinto la más acabada expresión española”, p. 85. E Street, art. cit., señala dos posibles precedentes: el Quadriregio y el Anticlaudiano.
83 John O. Cummins en su edición del Laberinto, Madrid 1979, Pp. 189-206, señala varios de los pasajes
recreados por Mena, sobre todo las fuentes medievales latinas. Sin embargo para el episodio que estudiaremos tan sólo cita la Farsalia de Lucano, olvidando las Geórgicas.
‘~ Las imitaciones más externas e importantes del Laberinto son el episodio de la Maga de Tesalia (Farsalia
VI) y la pobreza ejemplificada en el pobre barquero Amiclás. Según J.M. Blecua, «Introduccion a su edición del Laberinto, p. 26, la preferencia de Mena por Lucano puede deberse a dos razones: una patriótica, su devoción por todo lo cordobés; y otra literaria, «ya que Lucano realiza cumplidamente el sueño de Mena de crear una insólita Blecua, en «Los grandes poetas del siglo XV”, introducción a su edición del Laberinto, Madrid 1943, afirma lengua poética, cuyos resultados habría de admirar un poeta tan interesado en este poema”.
85Todos los estudiosos del laberinto son unánimes en señalar el citado episodio del libro IX de la Eneida
desde que Quintana así lo sugiriera, e incluso Blecua llega a decir «El impresionante vigor de Juan de Mena no queda, para mi gusto, inferior a Virgilio”, en su introducción a su edición del Laberinto, ca., p. 44. En cambio M. R. Lida de Malkiel, Juan de Mena, poeta del prerrenacimiento español, op. cit., funda la imitación del llanto de la madre de Lorenzo Dávalos en otro pasaje distinto de la Eneida, el dolor de
Evandro al contemplar el cadáver de su hijo Palante, también del libro IX de la Eneida.
86 Sobre la presencia, amplísima y sorprendente en su contexto histórico, de la cultura grecorromana en
la obra de Mena, que hace de él un precedente del Renacimiento, cf la citada obra de Lida de Malkiel,J. de M. poeta del prerrenacimiento español, y A. Reichenberger, «Classical Antiquity in some Poems of Juan de Mena”, en Srudia Hispanica in Honorem Rafael Lapesa, t.3, Madrid 1915, pp. 405-418.
estudio riguroso. Además, suele el cordobés mezclar y jugar con varios textos a la vez, en lo que se ha dado en llamar «imitación compuesta”, creando laboriosos y brillantes diálogos intertextuales que embellecen con sus brillos la oscuridad del Laberinto.
Entre los momentos mas memorables de esta obra suele contarse los presagios de la tempestad que desdeñó el conde de Niebla antes de su anunciada muerte. Para tales señales Mena rescató del latín dos autores: Lucano,Farsalia1 522-559 y V 539- 559; y Virgilio, 0. 1 356423, que describieron ambos los anuncios de una tempestad. La relación no acaba aquí, pues Lucano a su vez debe muchísimo a Virgilio, al que utilizó como fuente principal de su poema épico, compuesto a imitación de la Eneida, sin despreciar las otras dos obras virgilianas87. Así pues, conviven tres “generaciones” en la absoluta armonía que el recreador, Juan de Mena, tuvo a bien componer. Tras una enumeración de presagios por parte del barquero Amidas, originarios del libro 1 de la Farsalia88, la respuesta negativa del conde sobre la existencia de los fenómenos parte de Lucano, V, y las Geórgicas:
1345 “Aun si yo viera la menstrua luna con cuernos obtusos mostrarse fuscada, muy rubicunda o muy colorada, creyera que vientos nos diera Fortuna. Si Phebo, dexada la delia cuna,
1350 igneo viéramos o turbulento,
temiera yo pluvia con fuer9a de viento; en otra manera non sé que repuna.
Nin veo tanpoco que vientos delgados muevan los ramos de nuestra montaña, 1355 fin fieren las ondas con su nueva saña
~ Para un examen de la influencia de las Geórgicas en la Farsalia cf A. Paratore, «Virgilio georgico e Lucano”, Annali della Scuola Norma/e Superiore di Pisa, Pisa 1943, pp. 40-69. Sobre la imitación de la Eneida por parte de Lucano, cf E. Malcovati, M Anneo Lucano, Milán 1940, pp. 101 y Ss; y R. Pichon, Les sources de Lucain, Pans 1912, pp. 218 yss.
la playa con golpes mas demasiados; fin veo delfines de fuera mostrados, fin los merinos volar a lo seco, nin los caistros fazer nuebo trueco, 1360 dexar las lagunas por ir a los prados.
Nin baten las alas ya los algiones nin tienten jugando de se rociar, los cuales amangan la furia del mar con sus cantares e lánguidos sones, 1365 e dan a sus fijos contrarias sasones,
nido en invierno con grande pruina, do puestos agerca la costa marina en un semilunio les dan perfegiones.
Nin la corneja no anda señera 1370 por el arena seca paseando,
con su cabega su cuerpo bañando por ocupar el agua venidera nin sale la fúlica de la marina
1375 contra los prados, fin va fin declina como en los tiempos adversos fiziera?
La influencia de Virgilio en estas cuatro estrofas ya fueron señaladas por uno de los primeros comentaristas del
Laberinto,
el Brocense, Salamanca 1582: «Las señales de la tempestad pone muy a la larga Plinio, capitulo último del libro XVIII y Virgilio en el tercero de lasGeórgicast
Debemos rechazar parte de esta afirmación, pues ni Plinio es la fuente consultada por Mena, ni pertenecen los presagios al libro III de lasGeórgicas,
sino al 1.Lida de Malkiel ha caracterizado a Juan de Mena como el artista representativo del prerrenacimiento español, “tardíamente medieval visto desde el
~ La edición del Laberinto citada es la dej. O. Cummins, Madrid 1979, Pp. 133-135.
b
umanismo italiano..., prematuramente moderno, considerado dentro de la historia de España”9t. Muestra de esta dualidad son los arcaísmos sintácticos y léxicos que conviven en su obra con innumerables neologismos y cultismos acuflados por él a partir de las fuentes utilizadas. Ejemplo de ello es el adjetivo “menstrua”(v. 1345), tomado directamente del latín, del verso 353 de G. 1: menstrud Luna, del pasaje inmediatamente anterior a la tempestad geórgica. Lo mismo podríamos aplicar al adjetivo “fuscada” (y. 1346), del participio latino del verbofuscare (quemar). Estos mismos versos, 1345-1348, remiten a 0. 1 428433:si nigrum obscuro comprenderie ata cornu, maximus agricolis pelagoque parabitur imber; at si virgineurn suffuderit ore ruborem, uen tus erit: uento semper rubet aurea Pboebe.
Es cunoso como las dos expresiones virgilianas, obscuro cornu y obtunsis cornibus (y. 433) corresponden a las dos variantes textuales, pues algunos manuscritos, Pd, C, y MSb presentan la lectura “cuernos escuros”, mientras que Mi, Saa y Msa “cuernos obtusos”.
La predicción de la lluvia, vv. 1349-1351, equivale a 0. 1 441443, y más seguramente, por la mención del adjetivo “igneo”, otro de los cultismos cultivados por Mena, a 1 452456:
ipsius (solís) in ¿¿uPu ¿¿arios errare colores: caeruleus pluuiam denuntiat, igneus Euros; sin maculae incipiunt rutilo bnmiscerier igni, omnia turn pariter uento nimbisque ¿¿idebis feruere.
La siguiente estrofa juega a combinar versos virgilianos y versos lucanianos. Los cuatro versos iniciales, 1353-1356, se componen a partir de 0. 1 356-359:
continuo
uentis
surgentibus autfreta pontí incipiunt agitata tumescere et aridus aPismontibus audirifragor, aut resonantia longe litora tniscerz et nemorum increbescere murmur
Y deFarsaliaV, 551:sedmihínec motas nemorum nec litoris ictus... Aunque los versos de las Geórgicaspuedan parecer más cercanos, la propia estructura de la estrofa y el orden de las señales indica una procedencia de la tempestad de laFarsalia,pero ampliada con la fuente original, el libro 1 de las Geórgicas. Y así, las dos siguientes imágenes, los delfines ylos cuervos en Lucano, V 552-553, son trasladadas al Laberinto: ncc placet incertus quz prouocat aequora delphin, / a¡# siccum quod mergus amat. A su vez, el y. 553 recoge los vv. 1 361-362 de las Geórgicas: cum medio ce/eres reuolant ex aequore mergi /clamoremque
ferunt ad litora. La palabra utilizada por Mena, «merino” es una corrupción de «mergino” del latín mergus, como señalan en este punto los comentarios del Brocense. La fuente más probable en este caso es laFarsalia, pues la referencia «a lo seco” se acerca al citado texto y susiccum. Por último, las Geórgicascierran la estrofa, pues los vv. 1359- 1360 traducen G. 1 383-384: et quae Asia drcum / dulcibus in stagnis rimantur rata
Caystri, y conservan la cultísima nota grecolatina al denominar a los cisnes por el gentilicio “caistro” pues el Caistro es un río de Lidia famoso por la abundancia de cisnes en sus aguas.
En la copla 171, vv. 1361-1368, amplifica Mena los vv. 398-399 de 0. 1:
non tepidum ad so/em pennas in litore pandunt /dilectae Thetidi alcyones, non ore solutos...
La amplificación ha podido llevarla a cabo con otros versos de las mismas Geórgicas, 1
385-387:
certatim largos umeris infundere rores, /nunc capia obiectarefretis, nunc currere in undas /et studio incassum uideas gestire lauandL Lida de Malkiel señala otros posibles materiales, como bestiarios medievales’2. De nuevo cierra la copla un cultismo “semilunio”, del latínsemilunium.La última estrofa compone un meticuloso entretejido de las dos fuentes utilizadas. Los dos primeros versos, 1369-1370, traducen los virgilianos 0. 1 388-389:
tum cornix plena píauiam uocat improba uoce / et sola in sicca secum spatiatur harena. El
y. 1373 se inspira en parte en 0. 1 364: atque altam supra uolat ardea nubem,y en parte en la FarsaliaV 553-554: quodque ausa ¿¿o/are /ardea sublimis pinnae...Y el y. 1374, «nin sale la fálica de la marina”, aún sin observar la misma imagen, sí lo hace con el léxico al conservar el cultismo “fúlica”, que no se entendería sin acudir a los versos 1 362-363 de las Geórgicas: cumque mar¿nae /
ms
sicco ludunt fulicae. La rareza del vocablo ya fue notada por el Brocense, que en su edición comentada cita los mencionados versos latinos ytraduce “fálica” por «cerceta”.Tal es el uso que Mena hace de sus fuentes clásicas: las amolda con gran soltura y familiaridad, con un excelente conocimiento de los originales —teniendo en cuenta el dato ineludible de la inexistencia de una traducción de las Geórgicas hasta 1586, fecha en que se publica una versión en verso suelto en Salamanca, obra de Juan de Guzmán—, y una especial preferencia por la imitación compuesta o la mezcla de fuentes. Introduce, además, en su intento de crear una lengua poética de gran altura, comparable a las cotas alcanzadas por el italiano, numerosos cultismos directamente de las Geórgicas:
“semilunio”, «fálica” o «menstrua” entre otros, o de otras obras latinas que ha utilizado con gran profusión en suLaberinto.
5.2. La Oda a Felipe Ruiz de Fray Luis de León (1631)
Al magnífico traductor de los dos primeros libros de las Geórgicasse le ha escapado un verso del 1 en uno de sus poemas, la “Oda XII, a Felipe Ruiz”. Sobre el horacianismo o virgiuianismo de Fray Luis (1527-1591) se ha discutido mucho, se ha escrito mucho y se ha concluido mucho. En general, salvo dos únicas excepciones, C. Rodnguez’~ y
J.
A. Izquierdo Izquierdo’4, mas rotun~ente el primero, todos los estudiosos coinciden en afirmar el marcado horacianismo de Fray Luis, tanto en cuestiones formales y estructurales, como de contenido.C. Rodríguez, “Fray Luis de León, ¿horaciano u virg¡liano?,La ciudad de Dios 154 (1942) 5-21.
94J.A. Izquierdo Izquierdo, «Los maestros del virgilianismo en el siglo XVI en España”,Diego López o el virgilianismo español en la escuela del Brocense,Cáceres1989, Pp. 45-52.
Sin embargo, el patente horacianismo de Fray Luis no debiera haber sido óbice para una mayor presencia de una obra como las Geórgicas, tan próxima en espíritu y estilo al agustino; más aún teniendo en cuenta la magnífica traducción en octavas que de sus dos primeros libros —sólo conservamos el primero y parte del segundo— y de las
Bucó/icas realizó’5.
De la tempestad del libro 1, afirma Menéndez Pelayo, tomó entera la descripción de la tempestad de la «Oda a Felipe Ruiz”, «aunque añadiéndole dos o tres rasgos superiores”~. No estamos de acuerdo con tal afirmación. Si bien toda la parte final de la oda, por su tema, el poder de dios —el dios lo preside todo, todos los fenómenos atmosféricos, naturales, físicos y astronómicos—, aúna elementos que están presentes en los últimos pasajes del libro 1 de las Geórgicas, tanto el tono como la forma y, además, ecos léxicos son horacianos. La oda 1 34 es la fuente de la de Fray Luis de León. Induso la estructura bipartita del poema español se corresponde con la horaciana97: un primer plano, el del destinatario, y un segundo, el discurso mitico —en el caso de Fray Luis, religioso—. Los ecos verbales no son menos elocuentes, especialmente los versos 5-9: ...nam que Diespiter, / igni corusco nubila diuidens / plerumque, perpurum tonantis /egit equos uo/ucremque currum, /quo bruta zel/us et uaga
fiumina, ...concutitur~ versos que pueden estar en la base de los siguientes luisianos (41- 45):
y entre las nubes mueve
su carro Dios, ligero y reluciente; horrible son conmueve,
“ Mayans, La vida de Publio Virgilio Marón con la noticia de sus obras traducidas en castellano, Valencia
1778, p. 67, habla de una versión de la Eneida. Sin embargo el manuscrito no se ha hallado y ningún otro escritor de la época menciona esta traducción, por lo que la mayoría de los críticos desechan este dato. Sí
que es posible, sin embargo, que tradujera el resto de las Geórgicas.
96 M.Menéndez Pelayo,Bibliografía Hispano-Latina Clásica,t. 9, Santander 1952, PP. 197.
~‘ La estructura más propia de Horacio es precisamente la bipartita, en la que a una primera parte
¡mpresivase opone una segunda narrativa como anticlímax. Fray Luis de León comparte con Horacio esta estructura en sus odas. Cf y. Cristóbal López, “Horacio y Fray Luis” en D. Estefanía, (ed.>, Horado, elpoeta y el hombre,Madrid1994, Pp. 163-189.
relumbra fuego ardiente,
treme la tierra, humillase la gente;
Aunque el último verso del pasaje citado recuerda otros geórgicos, 0. 1 328-331:
ipse pato medianimborum in nocte corusca fulmina molitur dextra, quo maxima motu
tena rremzt,fugereferae et mort.alia corda per gentis humilis strauit pauor
Se repite en las Geórgicas y en la Oda de Fray Luis el sintagma terra •1 tremit, ytambién recoge el español el de gentis bumilis transformándolo en una oracion, sujeto y verbo, pero conservando las raíces latinas, «humíllese la gente””. Esta juntura, de evidente imitación onomatopéyica, se remonta también al verso enniano que dice
Africa terribili tremit horrida tena tumu/tu.
Indudable es la utilización de las Geórgicas en los versos 59-60: «por que están las dos Osas1 de bañarse en el mar siempre medrosas”, que traducen literalmente
0. 1 246: Arctos Oceani metuentis aequori tingi, en una bellísima imagen ampliada, y no por ello entorpecida, por el adverbio “siempre”, necesano para completar el endecasílabo final de la lira. Pero su anteposición al adjetivo marca un ritmo especial que no rompe el encanto del modelo original.
“ La tormenta descrita por Fray Luis de León es a su vez recreada por Espronceda —la similitud entre la
«Oda X, a Felipe Ruiz” y «La tormenta de la noche. Idilio” de Espronceda no deja lugar a ninguna duda—, repitiendo las mismas imágenes. El carro de Dios pierdeparte de su riqueza ybelleza en la estrofa de Espronceda:
Los labradores miran
sus frutos anegados y perdidos; mueve su carro Dios por la alta esfera, haciendo estremecer latierra entera.
CfJ. de Espronceda, Poesías líticas y fragmentos épicos, cd. introd. y notas de R. Marrast, Madrid 1970, PP. 74-75.