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Allocation Options for CES

3.1 Case 1: Ennis, Ireland

3.1.3 Computational Results

3.1.3.3 Allocation Options for CES

En este punto se abordan las conclusiones que se refieren a las reglamentaciones, las autopercepciones de rol, los dispositivos de la práctica y las orientaciones que se realizan.

Reglamentaciones

Si bien existe un conjunto de circulares y documentos de diferente alcance, el encuadre normativo de las prácticas preprofesionales es flexible, lo que hace que el rol de la directora sea clave en la imple-mentación de las mismas. Tal como vimos en el estudio anterior (Pérez Gomar et al, 2019), esos documentos cuentan con varios años y existe voluntad de revisarlos y actualizarlos. Parecería que las maestras adscriptoras no los conocen, o acceden a ellos a partir de las directoras. En este contexto, cobran relevancia los acuerdos que se logran en las coordinaciones entre las directoras de las escuelas de práctica, en relación a aspectos prácticos de organización.

Para las estudiantes, esa flexibilidad normativa significa un riesgo en varios aspectos. Genera incertidumbre en relación a lo que es exi-gible y lo que no, a los encuadres concretos de su proceso formativo, cuál es su rol dentro de la escuela y del aula, qué es lo que se espera de ellas. Así, desarrollan estrategias de adaptación que a veces son exitosas y otras veces originan conflictos más o menos manifiestos.

La experiencia personal de práctica entonces dependerá de varios factores, y si bien esto es esperable por las características individu-ales de las personas que desempeñan los roles, también es cierto que esos márgenes de incertidumbre a veces perjudican su formación. En este punto se reflejan las tensiones entre los discursos de las supervisoras (inspectoras y directoras) y de las maestras, en tanto las primeras refieren a encuadres claros de qué se espera de las estudi-antes, la forma de evaluación, las áreas a abordar en cada rotación, etcétera, y las segundas manifiestan desconocer varios de estos el-ementos. Esto refuerza la necesidad que tienen las estudiantes de adaptarse a esta forma de práctica.

Los contenidos que trabajan las directoras en las escuelas de práctica son los que están comprendidos en el Programa de Didáctica de se-gundo y tercer año, y les imprimen su particularidad, hacen énfasis en aquellos aspectos que consideran de mayor relevancia. Para ello cuentan con amplios márgenes de autonomía y posibilidades para desarrollar sus dinámicas de trabajo, que se suman a las distancias que existen entre el espacio de práctica y la formación que ocurre en el Instituto, cuestión que reitera hallazgos de investigaciones an-teriores (Pérez Gomar y Caneiro, 2013; Pérez Gomar et al, 2019). En cuanto a la presencia de agentes que orienten la implementación del trabajo formativo en las escuelas, es relativa. Las directoras e in-spectoras manifiestan orientar a las maestras, pero estas expresan desconocer varios elementos inherentes a su rol de adscriptoras. La presencia de la inspección de práctica es nula en la práctica de 4to año.

Autopercepciones de rol

Sobre cómo los agentes formadores significan su rol, las inspecto-ras asumen el acompañamiento administrativo y pedagógico de las

escuelas de práctica en general. En sus discursos la institucionalidad del CFE está ausente.

Las directoras sostienen que su rol principal es relacionar la teoría y la práctica, aspecto que asumen a través de las clases y del trabajo en taller. Sin embargo, parecería que ello ocurre al margen del com-ponente formativo propio del Instituto, que los discursos estudian-tiles asocian principalmente con la “teoría”. Además, la directoras asumen la responsabilidad de evaluar los desempeños de las practi-cantes, como otro eje clave del desempeño de su rol.

Las maestras adscriptoras perciben que su rol es flexible y engloba varias tareas, principalmente la de enseñar a la practicante cómo se trabaja en el aula. Esta amplitud de su rol se refleja también en los documentos.

En cuanto a los roles de maestras y directoras, las estudiantes perc-iben algunas distancias entre lo que se espera de ellas y la orientación que realmente les ofrecen.

Realizan algunas críticas a sus desempeños, a la formación con que cuentan las maestras para orientarlas (insuficiente), a la articulación entre teoría y práctica (relativa), y a la reflexión sobre lo que se tra-baja en el aula con los niños (escasa). Lo que también refuerza hal-lazgos de otros estudios, como por ejemplo el del INEEd (2016, op.cit.)

Dispositivos y formación necesaria

Los principales dispositivos de formación que implementan las di-rectoras son la realización de talleres en las escuelas (establecidos en el Plan de Estudios), junto a las clases de Didáctica para segundo y tercer año en el Instituto, también a cargo de las directoras. Con

respecto a la práctica en el aula, esta depende de la maestra adscrip-tora que utiliza la denominada doble agenda con sus estudiantes. Luego, existen algunas iniciativas en algunas escuelas, como intentos de realizar ateneos.

En cuanto a la formación específica, existen cursos para ser maestra adscriptora, pero no directora o inspectora de práctica. Estos no se ofrecen todos los años, por lo que hay maestras que ingresan al área de práctica y no cuentan con la formación ni con la experiencia para desempeñarse como formadores de futuros maestras. La misma queda entonces librada a iniciativas personales, y en algunos casos de los centros de práctica (formación en servicio).

Orientaciones y dificultades

Las maestras adscriptoras sostienen que reciben orientaciones para su trabajo por parte de sus directoras, pero no explicitan sobre qué (si es sobre planificación, evaluación, aspectos teóricos o didácti-cos), a través de qué estrategias, y con qué resultados.

Las mayores dificultades que las entrevistadas identifican para reali-zar esa orientación formativa se vinculan con el tiempo, el cual ex-presan es insuficiente. En algunos casos mencionan no contar con dispositivos para orientar a las practicantes, lo que se puede asociar, por una parte, con la escasa formación con que cuentan algunas maestras para desempeñar su rol de adscriptoras y por otra parte con el contrato que subyace al vínculo entre maestras adscriptoras y directoras, en el cual estas últimas ofician de nexo entre los conteni-dos programáticos de la carrera magisterial y la práctica.

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