Experimental Procedure
6.1 Alloy selection procedure
En la revisión de la literatura, Ormrod (2005) en su libro menciona que los estudiantes pueden transferir habilidades previamente aprendidas a una situación nueva, sólo cuando recuperan la información y habilidades en el momento oportuno; que una información nueva es probable que haga recordar información aprendida previamente, cuando hay aspectos de la misma que se relacionan con la información que está en la memoria de largo plazo.
El aprendizaje contextual es poco probable que origine transferencia a nuevos contextos, sobre todo cuando son muy diferentes de aquel en el que se produjo originalmente el aprendizaje, tanto la transferencia como la resolución de problemas deben ser prioridades del sistema educativo. Esto se relaciona con el estudio, debido a que a nivel superior, los planes y programas de estudio, se fundamentan en el
conocimiento previó que posee el alumno, se incorpora nueva información y se aplica en la resolución de problemas, que es una forma de transferencia.
Seki (2007) en el estudio que realizó a estudiantes de riesgo, expone lo siguiente acerca del aprendizaje eficaz, los estudiantes en el salón de clase se distraen mentalmente por problemas personales, los profesores deben tomar en cuenta que ciertos estudiantes han estado marginados y no tienen suficientes conocimientos básicos y habilidades analíticas, lo que provoca ansiedad, debido a esto, los estudiantes experimentan dificultades de aprendizaje, son impulsivos.
Además, otra barrera que se interpone es la que se relaciona con la memoria y el proceso de instrucción, éste se debe dar en “pequeñas dosis” a través de los días y de las semanas, los estudiantes deben tener instrucción directa que ofrezca el refuerzo constante
de habilidades y de procesos, necesitan saber lo que representa las ecuaciones y no simplemente cómo solucionarlo.
Así mismo, los estudiantes deben participar en su aprendizaje, pero normalmente son presionados por el tiempo y una carencia del estímulo del profesor, estas situaciones son cotidianas en el aula y la labor docente e influyen directamente en el desempeño del alumno.
Ediger (2009) menciona en su artículo que los contenidos y la pedagogía que usa el profesor en la clase de matemáticas, no pueden estar separadas una de la otra, que las diferencias que presentan los alumnos de nivel superior en sus capacidades y habilidades, se deben principalmente a los estudios previos de secundaria y bachillerato. Además es necesario que los alumnos conecten o relacionen el uso de las Matemáticas con ellos mismos o con otros aspectos de su interés y la solución de problemas es una habilidad que se debe desarrollar, al ir incrementando el nivel de dificultad de los problemas.
Por lo que es necesario el pensamiento lógico, tanto para relacionar los hechos con la información cuantitativa, para ello los profesores deben poseer calidad en su pedagogía, usar técnicas y procedimientos apropiados, planear sus actividades en la clase, los problemas a utilizar, entre otros. Pero también debe interesarse en las problemáticas de los alumnos para tratar de que guarden, recuperen, desarrollen y aplique el
conocimiento adquirido.
Esta información se relaciona con el trabajo docente en que muchos profesores no realizan una planeación de clase, como ya lo dominan, no se preocupan por buscar otras alternativas u opciones para interesar o llamar la atención de los alumnos e incluso llegan a utilizar los mismos ejercicios con los que a ellos les enseñaron.
Álvarez (2006) considera que una de las principales causas del alto índice de reprobación en el nivel superior es la diferencia que existe entre las Matemáticas que se enseñan en la educación media superior y la de los primeros cursos del nivel
universitario. En la educación media, la enseñanza de las Matemáticas se reduce a una transmisión de reglas, teorías, terminologías y principios, así como técnicas algorítmicas aisladas, esto es, sin relación con otras asignaturas ni con el mundo cotidiano y el docente casi siempre trabaja con ejercicios muy estereotipados. Hay un predominio de la
memorización y la repetición como estrategia de estudio y el docente mayoritariamente utiliza el monólogo y el dictado.
En tanto que en la Universidad, al estudiante por el contrario, se le exige razonar de manera lógica y manejar de manera flexible determinadas técnicas matemáticas para resolver los problemas, por ejemplo, si dos técnicas proporcionan el mismo resultado, el estudiante debe escoger la más adecuada sin ninguna dificultad. Asimismo, debe realizar demostraciones y hacer representaciones gráficas, lo que significa que el estudiante debe tener la representación mental de los conceptos aprendidos que incluyen varios aspectos (gráfico, numérico, algebraico) relacionados entre sí, lo cual le va a permitir la
flexibilidad en el pensamiento. Esta situación está presente con la educación que recibe el alumno y una pregunta que se ha vuelto frecuente es “¿Para qué me va a servir aprender esto?” o “¿De qué manera lo voy a utilizar?”, que es consistente con su estilo de
aprendizaje.
En este capítulo se denota que el bajo nivel de conocimientos de Matemáticas, en estudiantes del nivel superior, no es condición exclusiva de un determinado país, se presenta en todo el continente americano, además, se considera que las dificultades de
aprendizaje suelen deberse a procesos cognitivos inapropiados o ineficaces, a la ansiedad matemática, a que no se logra un aprendizaje significativo por fallas en la transferencia del conocimiento; a los procesos metacognitivos, al estilo de aprendizaje que utiliza el alumno, su capacidad de razonamiento científico y su inteligencia lógica matemática, a las diferencias en los estilos de enseñanza del nivel medio y del superior, siendo que en este último, los alumnos deben desarrollar la habilidad para resolver problemas. Todo esto orilla a los alumnos a tratar de copiar o memorizar como estrategias para acreditar las materias, sin querer comprender, ordenar u organizar la información que está recibiendo.