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Alternative Time-Series Estimation Techniques

CHAPTER 2: GENERAL LITERATURE REVIEW

2.3 Agricultural Supply Response: Basic Framework and Estimation Approaches

2.3.2 Alternative Time-Series Estimation Techniques

En la actualidad, la ingesta diaria de polifenoles se estima principalmente a través de cuestionarios de frecuencia de consumo de alimentos, lo que a su vez refleja las preferencias y hábitos de la población. Así, se ha estimado que la ingesta de compuestos fenólicos per capita en Estados Unidos es alrededor de 1-1,1 g/día [8] y en Europa de 1 g/día [9]. De manera más concreta, en Finlandia la ingesta diaria de compuestos fenólicos es de 0,8 ± 0,4 g/día [8], en Alemania oscila entre 0,1 y 2 g/día

compuestos fenólicos ingeridos, los ácidos fenólicos representan el 50-75% y los flavonoides el 25-50% [11]. De esta manera, en España sólo el consumo de flavonoides oscila entre 0,27 y 0,31 y mg/día [12].

El posible impacto beneficioso de estos compuestos en el organismo está condicionado por la cantidad y la biodisponibilidad de los compuestos ingeridos. La biodisponibilidad se define como la fracción de nutriente o no nutriente que llega al cuerpo humano para desempeñar funciones fisiológicas o para su almacenamiento [1, 8]. Así pues, la biodisponibilidad incluye el metabolismo, la absorción y el transporte de los nutrientes o no nutrientes hasta los distintos órganos. Además, existen otros factores que van a determinar la biodisponibilidad de los compuestos fenólicos, como son la matriz alimentaria donde se encuentran, el procesado del alimento (fritura, cocción, etc.), los procesos digestivos (saliva, enzimas digestivas) y la variabilidad individual (edad, sexo, microflora intestinal, etc.) [1].

La digestión comienza en la cavidad oral donde se liberan de la matriz alimentaria algunos fenoles (principalmente flavanoles) (Fig. 1) [1]. Dichos compuestos fenólicos forman agregados con algunas proteínas de la saliva como la prolina, aunque este hecho no altera su biodisponibilidad. Además, dado el poco tiempo de exposición, se asume que el impacto de dicha digestión sobre la biodisponibilidad es muy bajo [1, 8].

La digestión continúa en el estómago, donde se liberan el resto de los fenoles de la matriz alimentaria. Algunos estudios indican que ciertos polifenoles, como la malvidina-3-glucósido y los ácidos fenólicos, pueden absorberse en el estómago y aparecer rápidamente en la sangre [1, 8], si bien, en términos generales, los polifenoles continúan hasta el intestino delgado donde se absorberán [1].

En el intestino delgado, las enzimas β-glucosidasas, como la lactasa floridzina hidrolasa (LPH) y β-glucosidasa citosólica (CBG), eliminan los residuos de azúcares y aumentan la lipofilia y solubilidad de los polifenoles. Así, la enzima LPH, que se encuentra en el borde en cepillo de los enterocitos, hidroliza el enlace con el azúcar y deja libre la aglicona que atraviesa el enterocito por difusión facilitada. Esta es la vía de absorción más común para los compuestos fenólicos de bajo peso molecular, como los ácidos fenólicos y algunas agliconas como las del té y el cacao (EC y catequina) [8]. Sin embargo, en algunos casos, los glucósidos polares son transportados al interior del

enterocito por transporte activo mediante el transportador acoplado a sodio-glucosa y el trasportador de ácido monocarboxílico, y una vez en el interior de la célula, la enzima CBG hidroliza el residuo de azúcar [1, 8]. En el enterocito también comienzan las reacciones de metabolismo de fase II: glucuronidación, metilación y sulfatación por las

enzimas uridinadifosfato-glucuronosiltranferasas, catecol-O-metiltransferasas y

sulfotransferasas, respectivamente [1, 2, 8]. A continuación, los metabolitos pasan al torrente sanguíneo, aunque en algunos casos se produce la vuelta al lumen del intestino de algunos compuestos a través de los transportadores de la familia ABC (del inglés ATP binding cassette) [2].

Figura 1: Biodisponibilidad y metabolismo de los compuestos fenólicos.

fenólicos y sus metabolitos son sometidos a nuevas reacciones de conjugación y, en menor medida, a reacciones catalizadas por enzimas de fase I (oxidación, reducción, hidrólisis e hidratación) [1]. Posteriormente, desde el hígado son transportados por el torrente sanguíneo a los demás tejidos, incluyendo el cerebro, ya que algunos compuestos fenólicos son capaces de atravesar la barrera hematoencefálica [8].

La concentración de polifenoles en plasma es del orden nM-µM, y la concentración en los diferentes tejidos varía según el tejido y el compuesto [13]. La mayoría de los metabolitos se absorben conjugados y así llegan a los tejidos, aunque también se absorbe un porcentaje como aglicona libre [8]. Además, Perez-Vizcaíno y colaboradores recientemente han mostrado que dentro del tejido algunos polifenoles entran en un ciclo de conjugación-deconjugación, que es necesario para la actividad de compuesto, y por el cual los metabolitos se transforman de nuevo en la aglicona en el tejido diana, siendo ésta última el efector final [14].

Los polifenoles se excretan en la orina a través de los riñones, y a través de la bilis, siendo este último el mecanismo de excreción más común para los polifenoles apolares, como la genisteína.

El resto del total de los polifenoles ingeridos (95%) no se absorbe fácilmente en el intestino delgado, y se consideran no biodisponibles, como la procianidina B2 del cacao, que se absorbe en torno a un 1% frente al 45% de absorción del monómero de EC [8], y se pueden acumular en el intestino grueso donde, junto con los conjugados excretados al intestino a través de la bilis, son fermentados por la microflora intestinal [15]. Los metabolitos microbianos que se absorben aparecen como derivados conjugados en el plasma, y los remanentes que no se absorben se eliminan por las heces. No obstante, una vez absorbidos y metabolizados, los polifenoles pueden volver al duodeno a través de la circulación enterohepática, prolongando su presencia en el organismo [2].