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Chapter 4 Human Generated Topics

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El combate a la pobreza y la erradicación del hambre constituyen desafíos fundamentales de gobiernos y organismos internacionales, ante un escenario global en el que las personas afectadas por este flagelo ascienden a 821 millones, según estimaciones de la FAO en su informe de 2018 sobre el Estado de la Seguridad Alimentaria y la Nutrición en el mundo. Pese al compromiso establecido en esta materia a partir de los Objetivos de Desarrollo del Milenio 2015 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030, se ha declarado hambruna en Sudán del Sur a comienzos de 2017 y las alertas de alto riesgo de este flagelo en Nigeria, Somalia y Yemen.

Los niveles más bajos de consumo de alimentos per cápita en algunos países, así como el aumento de la desigualdad en el acceso a los alimentos entre las poblaciones de otros países, han contribuido a lo que la FAO proyecta que será un nuevo aumento del porcentaje de personas del mundo que tuvieron un consumo insuficiente de energía alimentaria en 2017. Las estimaciones más recientes de la

FAO muestran que la proporción de personas subalimentadas de la población mundial parece haber estado en aumento durante dos años seguidos, y puede

haber alcanzado el 10,9% en 2017. (FAO, 2018)(Ver Anexo 8 y 9)

Aun cuando el aumento absoluto de este porcentaje pueda parecer insignificante desde una perspectiva histórica, y considerando el continuo crecimiento demográfico, esto implica que el número de personas que padecen hambre ha ido creciendo en los últimos tres años, volviendo a los niveles de hace casi un decenio (Ver Anexo 8). Las estimaciones recientemente revisadas confirman que la prevalencia de la subalimentación en África y Oceanía ha estado aumentando durante varios años (Ver Anexo 9). África sigue siendo el continente con la prevalencia de subalimentación más alta, ya que esta afecta a casi el 21% de la población (más de 256 millones de personas). También revelan que la tendencia descendente que había caracterizado a Asia hasta hace poco tiempo puede haber llegado a su fin.

La prevalencia de subalimentación proyectada para Asia en 2017 señala una situación en la que se estima que el 11,4% de la población está subalimentada; esto representa más de 515 millones de personas, y confirma que es la región con el número más elevado de personas subalimentadas del mundo. En África, la situación es más acuciante en la región de África subsahariana, donde se estima que el 23,2% de la población (o entre una de cada cuatro y una de cada cinco personas de la región) puede haber padecido privación crónica de alimentos en 2017. Se ha observado un incremento de la prevalencia de la subalimentación en todas las subregiones del África subsahariana excepto África oriental. (FAO, 2018) América Latina y el Caribe

En América Latina y el Caribe ocurrieron avances notables en el periodo 2000- 2016 durante el cual la prevalencia de la subalimentación descendió de 12% a 6.6%. En el Caribe, la prevalencia es de 18% en este mismo periodo. Sin embargo, según el informe de la FAO sobre el Panorama de la Seguridad Alimentaria y Nutricional en la región de 2018, las personas subalimentadas

aumentaron por tercer año consecutivo alcanzando los 39,3 millones, que

significan el 6,1% de la población.6

La subalimentación, en América Latina y el Caribe presenta un estancamiento desde el 2014, ya que la prevalencia se ha mantenido en torno al 6,1% de la población (Ver Anexo 10). Sin embargo, el número de personas con hambre se ha incrementado constantemente desde el 2014, pasando de 38,5 millones de personas a 39,3 millones de latinoamericanos y caribeños en el 2017. (FAO, 2018) (Ver Anexo 11)

En gran parte este aumento se debe a la situación en Sudamérica, en concreto a la que atraviesa la República Bolivariana de Venezuela desde hace algunos años, sumado al contexto de desaceleración y contracción económica que la Región enfrentó en los últimos años y que ha coincidido con un aumento de la pobreza. La FAO estima que el 5% de la población de la subregión se encuentra subalimentada en el 2017. Esto significa un estancamiento a los niveles registrados en el 2011 (Ver Anexo 10). En tanto, la subalimentación en Mesoamérica y el Caribe mantiene su tendencia a la baja, con el 6,2% y el 16,5% de su población afectada, respectivamente.

Las estimaciones recientes sobre la subalimentación en la Región no solo muestran un cambio de tendencia, sino también una aceleración del aumento del hambre en comparación con el incremento del año anterior. De esta forma, entre el 2015 y el 2016 la subalimentación aumentó en cerca de 200 000 personas y entre el 2016 y el 2017, el aumento fue de 400 000 personas. No solo se está más lejos de lograr el objetivo hambre cero, sino que en los últimos años la distancia ha ido aumentando a una velocidad cada vez mayor.

La mayor cantidad de personas subalimentadas se encuentra en Sudamérica, con 21,4 millones en esta situación. En esta parte del continente se ha registrado por cuarto año consecutivo un aumento, que suma más de 2 millones de personas

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La FAO identifica en este mismo informe, otros problemas regionales relacionados con la SAN como la inseguridad alimentaria grave que aumenta en comparación con el 2017, situación en la que son más afectadas las mujeres, el aumento del sobrepeso infantil que afecta al 7,3% de la población menor de 5 años, el alza de la obesidad en los adultos, y la exclusión del derecho a la alimentación de determinados territorios, las mujeres y hogares con menores ingresos, así como los pueblos indígenas, entre otros.

adicionales que no alcanzan a cubrir sus necesidades de ingesta calórica. En Mesoamérica, el número de personas subalimentadas se ha mantenido en 11 millones en los últimos dos años. Mientras, en el Caribe esta cifra se ha reducido en 200 000 personas respecto al año anterior, lo que da un total de 7 millones de caribeños subalimentados.

Dada la complejidad de la seguridad alimentaria y nutricional considerando sus dimensiones y la articulación sistémica entre ellas, la medición, el monitoreo y la evaluación vienen tomando mayor relevancia como herramienta de apoyo a las políticas públicas. Ello se ve reflejado en la evolución teórico-metodológica con el diseño de metodologías y sistemas de indicadores que abarcan tanto las cuatro dimensiones como los distintos niveles que alcanza, de acuerdo a las condiciones y prioridades de cada país o grupos de países con elementos comunes en esta materia. Viene tomando relevancia, la medición de la SAN a escala local por la posibilidad que brinda para una gestión más efectiva desde los gobiernos municipales.

CAPÍTULO II: LA MEDICIÓN DE LA SEGURIDAD ALIMENTARIA Y

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