3.3.1 Determinaciones en suelo
3.3.1.1 Contenido de nitratos
En noviembre 2009 (año 0) el suelo del ensayo contaba con 49,0 ppm de nitratos. Al finalizar el año 2 (noviembre 2011), el nivel detectado fue muy bajo (promedio de 10,20 ppm), y sólo se detectaron diferencias significativas entre los tratamientos Vi-baja y Tre-baja (Tabla 3.15).
Tabla 3.15. Contenido residual de nitratos en suelo luego de 2 ciclos de centeno después de haber incorporado diferentes cantidades de fitomasa aérea de dos especies de leguminosas como abono verde
Letras distintas indican diferencias significativas (p<0,05). Testigo: testigo sin incorporación de abono verde al suelo; Vi-baja, Vi-media y Vi- alta: incorporación de forraje de vicia (800, 2150, y 3500 kg MS ha-1); Tre-baja, Tre-media y Tre-alta: incorporación de forraje de Trébol de olor blanco (800, 2400, y 4000 kg MS ha-1);
NO3-: nitratos; ppm: partes por millón
Tratamientos 1° corte kg PB ha-1 Testigo 240b ViRem 329a ViPlEnt 406a Tratamientos final NO3-(ppm) Testigo 8,43ab Vi-baja 8,34b Vi-media 9,84ab Vi-alta 11,35ab Tre-baja 12,52a Tre-media 11,58ab Tre-alta 9,31ab
51
3.3.1.2 Contenido de Materia Orgánica
En noviembre de 2009 se realizó un muestreo al comienzo del ensayo donde se determinó MOt dando un valor de 2,50 %.
En noviembre 2011 se determinó contenido de MO y sus fracciones (Tabla 3.16). Se vieron diferencias significativas en MOj que no se sostuvieron en MOt.
Tabla 3.16. Contenido residual de materia orgánica y sus fracciones en suelo luego de 2 ciclos de centeno donde se realizó la incorporación de diferentes cantidades de fitomasa aérea de dos especies de leguminosas como abono verde en noviembre 2011
En la misma columna, letras distintas indican diferencias significativas (p<0,05). Testigo: testigo sin incorporación de abono verde al suelo; Vi-baja, Vi-media y Vi- alta: incorporación de forraje de vicia (800, 2150, y 3500 kg MS ha-1); Tre-baja,
Tre-media y Tre-alta: incorporación de forraje de Trébol de olor blanco (800, 2400, y 4000 kg MS ha-1); MOj: materia orgánica joven; MOv: materia orgánica vieja;
MOt: materia orgánica total
3.3.2 Determinaciones en planta
3.3.2.1 Producción de forraje de centeno en el primer año
En el primer corte del año 1 (Tabla 3.17) Vi-alta tuvo la mayor producción. En el segundo corte no se vieron diferencias significativas entre los tratamientos. En el tercer corte se observó una diferencia significativa sólo entre los tratamientos Tre-media y Vi- media. En la producción total de este año 1 no hubo diferencias significativas entre los tratamientos. Tratamientos MOj (%) MOv (%) MOt (%) Testigo 0,71b 1,67ab 2,38a Vi-baja 0,89a 1,58ab 2,47a Vi-media 0,67b 1,81a 2,47a Vi-alta 0,74ab 1,78a 2,51a Tre-baja 0,76ab 1,65ab 2,41a Tre-media 0,64b 1,17b 1,81b Tre-alta 0,77ab 1,55ab 2,32ab
52 Tabla 3.17. Producción de forraje de centeno en año 1 (2010) luego de incorporar como abono verde en el año 0 (diciembre 2009) diferentes cantidades de dos leguminosas
En la misma columna, letras distintas indican diferencias significativas (p<0,05). Testigo: testigo sin incorporación de abono verde al suelo; Vi-baja, Vi-media y Vi-alta: incorporación de forraje de vicia (800, 2150, y 3500 kg MS ha-1); Tre-baja, Tre-media y Tre-alta: incorporación de forraje de Trébol de olor blanco
(800, 2400, y 4000 kg MS ha-1); t MS ha-1: tonelada de materia seca por hectárea
Paralelamente durante el año 2010 se midió la producción de centeno (donde se realizaron 3 cortes) en el ensayo adyacente denominado “Equivalente N”. No se observaron diferencias significativas entre los tratamientos, salvo entre los tratamientos fertilizados con 60 y 80 kg de N por hectárea, con una diferencia de 1,3 t MS ha-1 (Tabla 3.18).
Tabla 3.18. Producción de forraje en 2010 de centeno fertilizado con diferentes dosis de N
Letras distintas indican diferencias significativas (p<0,05). kg N ha-1:
kilogramos de nitrógeno por hectárea; t MS ha-1: tonelada de materia seca
por hectárea
En la Tabla 3.19 se muestra el contenido de proteína en centeno en cada corte. No se encontraron diferencias significativas en el contenido de PB entre los tratamientos para ningunos de los 3 cortes evaluados del año 1.
Producción de forraje Tratamientos 1° corte t MS ha-1 2° corte t MS ha-1 3° corte t MS ha-1 Total año 1 t MS ha-1 Testigo 2,60ab 2,02a 1,12ab 5,75a Vi-baja 2,18b 2,03a 1,12ab 5,33ª Vi-media 2,31b 2,05a 0,99b 5,34a Vi-alta 2,96a 1,76a 1,10ab 5,81a Tre-baja 2,13b 1,79ª 1,11ab 5,02ª Tre-media 2,23b 2,81a 1,25a 6,29a Tre-alta 2,32b 2,09a 1,10ab 5,48a Dosis de fertilizante kg N ha-1 Producción de forraje t MS ha-1 0 6,15ab 40 6,36ab 60 6,92a 80 5,67b 100 6,02ab 120 6,48ab
53 Tabla 3.19. Contenido de proteína de centeno en año 1 (2010) luego de incorporar como abono verde en el año 0 (diciembre 2009) diferentes cantidades de dos leguminosas
1º corte 2º corte 3º corte Tratamientos PB (%) PB (%) PB (%) Testigo 20,7ª 16,9ª 16,0ª Vi-baja 21,6ª 17,4ª 15,8ª Vi-media 21,9ª 16,9ª 15,5ª Vi-alta 21,0ª 18,0ª 16,1ª Tre-baja 21,9ª 18,0ª 16,2ª Tre-media 20.0ª 18,3ª 16,5ª Tre-alta 22,0ª 18,4ª 15,5ª
En la misma columna, letras distintas indican diferencias significativas (p<0,05). Testigo: testigo sin incorporación de abono verde al suelo; Vi-baja, Vi-media y Vi- alta: incorporación de forraje de vicia (800, 2150, y 3500 kg MS ha-1); Tre-baja,
Tre-media y Tre-alta: incorporación de forraje de Trébol de olor blanco (800, 2400, y 4000 kg MS ha-1); PB: proteína bruta
En el ensayo paralelo “Equivalente N” se realizaron también los análisis de PB para cada corte en el año 1 de evaluación (Tabla 3.20). Sólo se vieron diferencias significativas en el segundo corte sólo se observó diferencia significativa de 3 puntos de PB entre el tratamiento fertilizado con 60 kg N ha-1 con el tratamiento fertilizado con 100 kg N ha-1 y en el tercer corte las diferencias significativas de menos de 1 punto de PB se observaron entre los tratamientos fertilizado con 80 y 120 kg N ha-1.
Tabla 3.20. Contenido de proteína en centeno en 2010 fertilizado con diferentes dosis de nitrógeno
1º corte 2º corte 3º corte Tratamientos kg N ha-1 PB (%) PB (%) PB (%) 0 25,6ª 24,1ab 14,4ab 40 26,9ª 24,3ab 15,0ªb 60 26,0ª 26,1a 14,6ªb 80 26,2ª 25,2ªb 14,2b 100 26,7ª 23,4b 15,2ªb 120 26,0ª 24,3ªb 15,3a
En la misma columna, letras distintas indican diferencias significativas (p<0,05). kg N ha-1: kilogramos de nitrógeno por hectárea; PB: proteína bruta
En el ensayo de abono verde, tomando en cuenta la producción de MS y su contenido de PB se calculó el total de PB producida por hectárea por el centeno (Tabla 3.21). En el primer corte del año 1 el mayor valor se observó en el tratamiento Vi-alta con diferencias significativas con los tratamientos Vi-baja (con una diferencia de 87 kg de PB a favor del tratamiento con Vicia con respecto al tratamiento Test), Tre-baja y Tre-media
54 (quienes presentaron valores inferiores al tratamiento Test). En el segundo corte no se presentan diferencias significativas entre los tratamientos. En el tercer corte sólo el tratamiento Tre-media se diferenció significativamente del tratamiento Vi-media. En el total anual no hubo diferencias significativas entre los tratamientos.
Tabla 3.21. Producción de proteína bruta de centeno en año 1 (2010) luego de incorporar como abono verde en el año 0 (diciembre 2009) diferentes cantidades de dos leguminosas
1º corte 2º corte 3º corte Total Año 1 Tratamientos kg PB ha-1 kg PB ha-1 kg PB ha-1 Kg PB ha-1 Testigo 536ab 342ª 179ab 1057a Vi-baja 472b 352ª 177ab 1002a Vi-media 509ab 355ª 155b 1019ª Vi-alta 623a 319ª 177ab 1119a Tre-baja 471b 328ª 179ab 979a Tre-media 441b 525ª 206a 1172a Tre-alta 508ab 388ª 170ab 1066a
En la misma columna, letras distintas indican diferencias significativas (p<0,05). Testigo: testigo sin incorporación de abono verde al suelo; Vi-baja, Vi-media y Vi-alta: incorporación de forraje de vicia (800, 2150, y 3500 kg MS ha-1); Tre-baja, Tre-media y Tre-alta: incorporación de forraje de Trébol de olor blanco (800, 2400, y 4000 kg MS ha-1); kg PB ha-1: kilogramo de proteína bruta por hectárea
En cambio en el mismo año en el ensayo adyacente “Equivalente N” (Tabla 3.22) se observaron diferencias significativas entre el tratamiento fertilizado con 60 kg N ha-1 y los tratamientos fertilizados con 0, 80 y 100 kg N ha-1, con diferencia entre tratamiento de 266 kg de PB.
Tabla 3.22. Producción de proteína bruta en 2010 de centeno fertilizado con diferentes dosis de nitrógeno Tratamientos kg N ha-1 Total kg PB ha-1 0 1281b 40 1344ab 60 1482a 80 1200b 100 1266b 120 1348ªb
Letras distintas indican diferencias significativas (p<0,05). kg N ha-1: kilogramos de nitrógeno por
hectárea; kg PB ha-1: kilogramos de proteína bruta por
55
3.3.2.2 Producción de forraje de centeno en el segundo año
En el año 2 del ensayo con incorporación de abono verde (Tabla 3.23) sólo en el primer corte el tratamiento Testigo presentó un menor valor de producción del orden de los 300 kg MS diferenciándose estadísticamente de los tratamientos Vi-alta y Tre-alta.
Tabla 3.23. Producción de forraje de centeno en año 2 (2011) luego de incorporar como abono verde en el año 0 (diciembre 2009) diferentes cantidades de dos leguminosas
En la misma columna, letras distintas indican diferencias significativas (p<0,05). Testigo: testigo sin incorporación de abono verde al suelo; Vi-baja, Vi-media y Vi-alta: incorporación de forraje de vicia (800, 2150, y 3500 kg MS ha-1); Tre-baja, Tre-media y Tre-alta: incorporación de forraje de Trébol de
olor blanco (800, 2400, y 4000 kg MS ha-1); t MS ha-1: tonelada de materia seca por hectárea
En el ensayo adyacente de “Equivalente N” en el año 2, donde se realizaron 2 cortes (Tabla 3.24), la producción de MS de centeno no tuvo diferencias significativas entre las dosis de fertilización.
Tabla 3.24. Producción de forraje de centeno en 2011 fertilizado con diferentes dosis de nitrógeno
Letras distintas indican diferencias significativas (p<0,05) kg N ha-1: kilogramos de nitrógeno por hectárea; t MS ha-1:
tonelada de materia seca por hectárea
Producción de forraje Tratamientos 1° corte t MS ha-1 2° corte t MS ha-1 Total año 2 t MS ha-1 Testigo 0,91b 2,27a 3,18a Vi-baja 1,32ab 2,50a 3,81a Vi-media 1,22ab 2,76a 3,98a Vi-alta 1,43a 2,10a 3,53a Tre-baja 1,38ab 2,57ª 3,94a Tre-media 1,40ab 2,33a 3,73a Tre-alta 1,54a 2,81a 4,34a Tratamientos kg N ha-1 Total t MS ha-1 0 5,11a 40 4,60a 60 4,98a 80 5,03a 100 4,79a 120 4,68a
56 En el ensayo de abono verde en el año 2 (Tabla 3.25), en el primer corte, únicamente el tratamiento Tre-media mostró diferencia significativa 3,3 puntos superior con respecto al testigo. En el segundo corte no se vieron diferencias significativas.
Tabla 3.25. Contenido de proteína de centeno en año 2 (2011) luego de incorporar como abono verde en el año 0 (diciembre 2009) diferentes cantidades de dos leguminosas
1º corte 2º corte Tratamientos PB (%) PB (%) Testigo 17,3b 7,5ª Vi-baja 18,8ab 8,1ª Vi-media 18,3ªb 9,0ª Vi-alta 19,1ªb 7,3ª Tre-baja 19,0ªb 8,4ª Tre-media 21,6a 8,3ª Tre-alta 20,4ªb 7,2ª En la misma columna, letras distintas indican diferencias significativas (p<0,05). Testigo: testigo sin incorporación de abono verde al suelo; Vi-baja, Vi-media y Vi-alta: incorporación de forraje de vicia (800, 2150, y 3500 kg MS ha-1); Tre-baja, Tre-media y Tre-alta: incorporación
de forraje de Trébol de olor blanco (800, 2400, y 4000 kg MS ha-1); PB: proteína bruta
En el año 2, para el ensayo “Equivalente N” (Tabla 3.26) en ningún corte se vieron diferencias significativas de % PB entre los tratamientos.
Tabla 3.26. Contenido de proteína en centeno en 2011 fertilizado con diferentes dosis de nitrógeno 1º corte 2º corte Tratamientos kg N ha-1 %PB %PB 0 23,5ª 10,0ª 40 21,9ª 11,3ª 60 23,5ª 10,6ª 80 24,2ª 10,6ª 100 22,7ª 10,0ª 120 22,7ª 10,8ª
En la misma columna, letras distintas indican diferencias significativas (p<0,05). kg N ha-1: kilogramos de
nitrógeno por hectárea; PB: proteína bruta
En el ensayo de abono verde en el año 2 tomando en cuenta la producción de MS y su contenido de PB se calculó el total de PB producida por hectárea por el centeno (Tabla 3.27). No se observaron diferencias significativas entre los tratamientos en ninguno de los cortes, ni en la suma total anual.
57 Tabla 3.27. Producción de proteína bruta de centeno en año 2 (2011) luego de incorporar como abono verde en el año 0 (diciembre 2009) diferentes cantidades de dos leguminosas
1º corte. 2º corte Total año 2 Tratamientos PB (kg ha-1) PB (kg ha-1) PB (kg ha-1) Testigo 571a 244ª 816ª Vi-baja 740ª 313ª 1053ª Vi-media 757a 386ª 1143ª Vi-alta 675a 258ª 933ª Tre-baja 735ª 347ª 1083ª Tre-media 813ª 323ª 1135ª Tre-alta 879a 312ª 1192ª
En la misma columna, letras distintas indican diferencias significativas (p<0,05). Testigo: testigo sin incorporación de abono verde al suelo; Vi-baja, Vi-media y Vi-alta: incorporación de forraje de vicia (800, 2150, y 3500 kg MS ha-1); Tre-baja, Tre-media y
Tre-alta: incorporación de forraje de Trébol de olor blanco (800, 2400, y 4000 kg MS ha-1); kg PB ha-1: kilogramo de proteína bruta por hectárea
En el año 2 para el ensayo equivalente N no se vieron diferencias entre tratamientos en los valores de producción de PB (Tabla 3.28).
Tabla 3.28. Producción de proteína bruta de centeno en 2011 fertilizado con diferentes dosis de nitrógeno Tratamientos Total 2º Año kg N ha-1 kg PB ha-1 0 875ª 40 815ª 60 875ª 80 923ª 100 816ª 120 822ª
Letras distintas indican diferencias significativas (p<0,05). kg N ha-1: kilogramos de nitrógeno por hectárea; kg PB ha-1: kilogramos de proteína bruta por hectárea
58
CAPÍTULO 4
DISCUSIÓN
4.1 Efectos del abono verde sobre el contenido de nitratos y MO del suelo
En los ensayos 1 y 2 en diciembre del año 0 se incorporó al suelo como abono verde el forraje de los tratamientos TrePlEnt y ViPlEnt. En promedio, para vicia se incorporaron 2,33 t MS ha-1 con 13,05 % PB, lo que fue equivalente a 48,7 kg N ha-1, y para trébol de olor blanco se incorporaron en promedio 1,92 t MS ha-1 con 22,5 % PB, equivalente a 69 kg N ha-1. Al finalizar los ensayos, luego de 1 o 2 años de cultivos extractivos sin fertilizar (Tablas 3.1 y 3.10), se observaron diferencias significativas en la cantidad residual de nitratos disponibles a favor de los tratamientos con incorporación de trébol de olor blanco y vicia como abono verde, salvo para trébol en el Año 1 en el que sólo se detectó una tendencia (p<0,10) a favor del tratamiento TrePlEnt. Los resultados de los Ensayos 1 y 2 condicen con los encontrados por Agamennoni y Vanzolini (2006) y Valdivieso y Espinoza (1995) quienes luego de utilizar vicia como abono verde encontraron incrementos en el N disponible. En nuestros resultados el nivel de nitratos obtenidos con la incorporación de planta entera como abono verde superó en casi 3 veces al obtenido en tratamiento testigo.
En el Ensayo 3, pese a haber incorporado cantidades crecientes de abono verde (entre 23,04 y 115,2 kg N ha-1 y entre 28,16 kg N ha-1 123,2 kg N ha para vicia y trébol de olor blanco respectivamente), las mismas no se vieron reflejadas posteriormente en el contenido residual de nitratos (Tabla 3.15).
Estas inconsistencias en las respuestas obtenidas en los diferentes ensayos podrían deberse a diferencias en las condiciones ambientales en las que se llevaron a cabo y a diferencias en el proceso de descomposición del material incorporado, lo que está influido por múltiples factores.
59 Si bien el contenido de nitratos es un indicador del N disponible para los cultivos, debe tenerse en cuenta que es un parámetro muy variable y que depende de las condiciones ambientales, en particular la cantidad y distribución de las precipitaciones en relación al momento de estudio. Las condiciones de precipitaciones durante los ensayos del presente trabajo fueron muy variables. Si bien en el año 2010 llovieron en total de precipitaciones de 1050 mm (Tabla 2.1), es importante destacar que el 60 % de las mismas se registraron entre los meses de febrero y marzo durante el período de barbecho, lo que constituyó una situación poco usual, teniendo en cuenta las medias históricas. Así mismo, durante el año 2011 también hubo precipitaciones por arriba de la media (marzo y abril), mientras que el 2012 las precipitaciones se asemejaron a la media histórica.
El N orgánico que potencialmente se mineraliza varía según el manejo al que es sometido el suelo, y el tipo y cantidad de material orgánico depositado de manera natural (Carlen et al., 2004). Según Cherr et al. (2006) la composición química del abono verde tiene una importancia determinante sobre los beneficios que brinda esta práctica, haciendo que la liberación de N de los residuos sea más lenta o más rápida. En el presente estudio se utilizaron dos especies de leguminosas y las diferencias entre ellas en la respuesta podrían deberse a su velocidad de descomposición, parámetro que no se midió en este trabajo. Con ambas leguminosas se obtuvieron aumentos en nitratos pero en ensayo 1 (trébol) se evidenció luego de dos ciclos de centeno, y en el ensayo 2 (vicia) luego de un ciclo de centeno.
La liberación de N no sólo se ve afectada por la relación C/N del abono y por el tiempo transcurrido, sino también por la profundidad de incorporación, el tipo de gestión de la labranza, el contenido de agua, y la textura del suelo (Sarrantonio y Scott 1988; Francis et al., 1995). Los residuos de leguminosas como las utilizadas en nuestros ensayos, contienen generalmente una alta cantidad de N y tienen una baja relación C/N en comparación con los residuos de cereales (Janzen y Kucey 1988; Probert et al., 2005). Inicialmente, la liberación del N del residuo al sistema podría ser de forma rápida, lo que le permitiría encontrarse disponible para el cultivo subsiguiente. Sin embargo, dependiendo de las condiciones del suelo y ambientales, una gran proporción de residuo de leguminosa puede ser inmovilizado en una forma de N que podría mejorar el suministro del mismo a largo plazo (McCauley, 2011). Este podría ser el caso del ensayo 1, donde recién al final
60 del 2do año de cultivo de centeno el tratamiento TrePlEnt mostró un valor mayor de nitratos con respecto a los tratamientos TreRem y Test.
Yuwen et al. (2003) y Chaves et al. (2004) observaron que el N mineralizado acumulado se correlacionó de manera significativa y negativa con la relación C/N de los materiales evaluados. La tendencia a la mineralización o a la inmovilización del N dependerá de la composición bioquímica del material, donde su relación C/N se asocia significativamente con la mineralización del N lábil del suelo, pero no así con la descomposición neta de los residuos (Hernández Mendoza et al., 2007). Otros autores (Becker et al., 1994; Tejada y González 2006; Tejada et al., 2008; Chaves et al., 2004) también señalaron que algunos componentes químicos del abono verde como la relación lignina/N y, la relación tanino/N controlan la liberación de N y las tasas de descomposición.
En cuanto al contenido residual de MO en el suelo (Tablas 3.2 y Tabla 3.3 para el ensayo 1, Tabla 3.11 para el ensayo 2 y Tabla 3.16 para el ensayo 3) no se observaron diferencias significativas entre los tratamientos en ninguno de los ensayos. Esto podría deberse a que normalmente los incrementos de MO no son observables a corto plazo y en general son consecuencia de la incorporación reiterada de material vegetal como abono verde. En tal sentido Romero y Ruiz (2001) encontraron para un sitio experimental similar un incremento en la MOj y MOt luego de la incorporación de Melilotus albus como abono verde durante 4 años seguidos con respecto al tratamiento testigo.
Beltrán Morales et al. (2006) observaron que el contenido de MO y de nutrientes del suelo depende principalmente de la tasa de descomposición del abono verde, el tipo de material utilizado y el manejo agronómico. Por otra parte Hernández Mendoza et al.
(2007) aseguran que la descomposición del abono y la subsecuente liberación de N dependen, en mayor medida, de la calidad y cantidad de los residuos, la humedad y la temperatura del suelo, la mineralización y el pH.
61
4.2 Efecto de la incorporación de leguminosas anuales como abono verde
sobre la producción de MS y el contenido de proteína de cultivos
subsiguientes
En el Ensayo 1 en cuanto a la producción de forraje del cultivo de centeno en el primer año (Tabla 3.4) se vieron diferencias significativas en el 1º corte a favor del tratamiento TrePlEnt, y en el 3º corte hubo una tendencia (p<0,10) a favor de los tratamientos con leguminosa. En el total para el primer y segundo año (Tabla 3.4 y Tabla 3.7) no se vieron diferencias significativas, aunque hubo una tendencia positiva (p<0,10) en la producción entre los tratamientos (Testigo < TreRem < TrePlEnt) en el primer año. En el Ensayo 2 sólo se vieron diferencias significativas en la producción de forraje de centeno entre el tratamiento ViPlEnt (Tabla 3.12) y el tratamiento testigo, sin embargo con un p<0,10 hubo diferencias entre el tratamiento Test con los tratamientos TreRem y TrePlEnt.
En cuanto al contenido de PB del centeno, en el primer año luego de la incorporación de abono verde, no hubo diferencias significativas en ninguno de los dos ensayos (Tabla 3.5 para el ensayo 1 y Tabla 3.13 para ensayo 2). En el segundo año de evaluación en el Ensayo 1 (Tabla 3.8) hubo diferencias en ambos cortes a favor del tratamiento TrePlEnt.
Si analizamos la producción de PB (kg PB ha-1) del centeno, en cambio, se detectaron diferencias significativas en el primer año para los 2 ensayos. En la Tabla 3.6 para ensayo 1 se ve para el 1º corte una producción de PB de más del doble que el resto de los tratamientos, diferencia que en el 3º corte es menor, y en la producción anual se sostiene y es del 23%. Según los datos de la Tabla 3.14, para ensayo 2 hay una diferencia significativa en la cantidad de PB producida por año a favor del tratamiento ViPlEnt, por otro lado se ve una tendencia (p<0,10) Test < ViRem < ViPlEnt.
En resumen, en los Ensayos 1 y 2 hubo un efecto positivo, aunque limitado, del