Chapter 7 Forward scatter suppression using high frequency intensity modu-
7.1 Analysis in the context of an underwater laser imaging system
Cienfuegos
EL primer refugio de nuestros antepasados fueron las cuevas y
posteriormente comenzaron a utilizar los elementos disponibles en el medio para realizar sus primeras construcciones, en las que se mencionan – según testimonios de los cronistas de Indias - cujes combinados con las yaguas de las palmas reales y el guano. Los bosques de “inmensa arboleada, fructífera y de preciosas maderas” como lo definió Fray Bartolomé de las Casas facilitó este material que fue utilizado en la total idad de las obras.
Al fundarse la colonia, “en esos años los "edificios reales" son de cuje y embarrado; entre ellos se encuentran la iglesia, la casa del cura, el cuartel y el hospital; de este mismo material es la casa del fundador” ( Martín Brito, 2010:1 16).
Cayo Loco, según lo investigado, data de 1813 y reza como Cayo Guano en actas capitulares. Aquí fueron enterrados en 1814 cuatro tripulantes del bergantín “Borja “comandado por don José Hevia y enviado en busca de maderas por el gobierno de la isla, los cuales fallecieron por tétano.
En 1866 el municipio compró en $7 000,00 el cayo a su dueño Don José E. Sallés para traspasarlo a la marina, el mismo estaba unido con tierra firme por un puente de madera, sus predios tuvieron varios destinos, entre ellos la cría de careyes, tortugas y conejos; en 1919
se instala aquí la Marina de Guerra como Estación Naval.
En la villa durante esta etapa los edificios cívicos estaban acordes con la incipiente formación de la ciudad para 1826, la cárcel logró hacerse de maderas duras, el clima no favorecía a este material después de pasado el ciclón no lograron rescatarse la casa de cabildo y el hospital. A partir de investigaciones realizadas, se evidenció la existencia de teatros, todos de madera; el primero se llamó Isabel II, inaugurado en 1840 y por la Compañía de los señores Martínez Casado se construyó un teatro en el Paseo de Vives, esquina de Argüelles, también de madera que llevó el
nombre de Gertrudis Gómez de Avellaneda en 1859.
Durante 1841 Don Agustín de Santa Cruz deja en testamento a su hija Dolores una de las viviendas más antiguas de madera en Cienfuegos, hoy de mampostería, con fachada principal hacia la calle Santa Cruz pues en aquel entonces no estaba urbanizado el Paseo de Vives, y esta fachada estaba enfrentada al camino de salida de la ciudad.
El padrón confeccionado por Honorato Bouyón en 1830 arroja que el número total de viviendas se duplicó en cuatro años. De las casas reportadas en noviembre de 1826 llegan a 335 en 1830. Ha habido una mejoría no sólo en cantidad sino también en calidad, por cuanto han disminuido las casas de guano con respecto al total. Se ha elevado el número de tejas que ahora hacen un total de 130. Se reportan 128 casas de tabla, la mayoría cubiertas con teja.
El clima con abundantes lluvias, viento, huracanes y los frecuentes incendios intervienen de forma hostil desde aquellos años. Los incendios fueron determinantes en la desaparición de excelentes exponentes,
Imagen 16: una de las viviendas más antiguas de madera en
Cienfuegos, hoy de mampostería, con fachada principal hacia la calle Santa Cruz pues en aquel entonces no estaba urbanizado el Paseo de Vives
aunque sus consecuencias fueron aprovechadas en algunos casos para el mejoramiento urbano.
Para el año 1852 componían la villa: “18 casas altas de mampostería, 201 bajas del mismo material, 714 de tabla y teja, 21 de tabla y tejamaní y guano y 3 de embarrado y guano o yaguas” (Martín Brito, 2010: 121). Las ordenanzas municipales de 1856 expresan los límites de la ciudad y dejan demarcados los cinco barrios de la villa en la que incluye el de Pueblo Nuevo, reconocido como el quinto que incluye las parcelaciones de Los cinco barrios de la villa quedaron divididos de la siguiente forma:
Barrio número primero: Principia en el muelle real, calle de Santa Isabel y sigue por la acera derecha de esta calle hasta el solar de la Iglesia, y de aquí toma la misma acera de la de San
Imagen 17: Casas de madera en el municipio de Cienfuegos
Vivienda de dos niveles, Punta Gor da Vivi enda sobre pilotes, Pepito Tey T écnica del tingladillo , alrededores del Castillo Zona de residencia burgués , Punt a Gorda Detalle de la doble pared, Guabairo Club de Pesca, Cienfuegos
Viviendas sobre pilotes en el mar, Castillo Sistema Constructivo balloon frame Casas de recreo, Cayo Carenas Única casa que limitaba con el prado Casa esquinera en laciudad siglo XX Casa de dos pisos en el “quinto barrio”
Barrio número segundo: Desde la calle nueva del Cuartel sigue la de San Carlos por la acera derecha en dirección O; y al llegar a la de Santa Isabel se toma esta por la misma acera y continúa del mismo modo por la de Castillo en dirección E, y por los linderos de Abreu se vuelve al S., hasta la prolongación de la calle de San Carlos, y por ella al punto de salida.
Barrio número tercero: de la confluencia de las calles de Castillo y Santa Isabel se toma ésta en dirección S., por la acera derecha hasta encontrar la de San Fernando; por la que se sigue del mismo modo hasta la bahía y por su orilla al punto de salida. Barrio número cuarto: De la casa de Gobierno se toma la acera izquierda de la calle de San Fernando hasta la bahía y por su orilla hasta encontrar la de Santa Isabel, por cuya acera izquierda continúa hasta la casa de Gobierno.
Barrio número quinto: De la confluencia de las calles de Santa Isabel y la de Castillo se toma la acera izquierda de esta en dirección E., hasta los terrenos de la calle nueva del cuartel, por cuyos linderos y los de Antonio González Abreu continúa hasta el puente que hay en la Calzada de Dolores, sigue por el arroyo del Inglés hasta la bahía y por su orilla al
punto de salida." (Garrigó, 1986; citado en Martín Brito, 2010).
Quedaron definidas las primeras ordenanzas municipales de Cienfuegos, el 15 de abril de 1856 donde no se exige nada respecto al estilo de las casas, su altura y fachada exterior; el más significativo de todos es el artículo número 113, que expresa: "Se prohíbe la construcción de casas de tabla en los cuatro primeros barrios de esta Villa pena de demolición de las obras".
El artículo 113 fue muy debatido, por lo que se aprueba la propuesta del gobernador que exponía
...siendo conservador de lo que había existente en las fábricas ya construidas en esta villa, se hiciera constar en esta carta, pues desde luego era de opinión de que no se alterase lo ya hecho, y si podía adaptarse dicho artículo para la que se hubiese de construir en lo sucesivo
(Garrigó, 1988; citado en Martín Brito, 2010).
Fue significativo este artículo en cuanto a la preocupación estética, que busca ante todo que la zona más urbanizada de la ciudad, tuviera edificios de "correcta construcción”.
Una villa con pretensiones de ciudad desde muy temprano, no podía permitirse el lujo de afear su primitivo asiento con construcciones de madera. (Martín Brito, 2010: 113)
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En 1857 fue aprobada la modificación del artículo 113, propuesta por el Síndico Procurador Enrique de Zaldo, por la que se logró que en los barrios 1ro y 2do se pudiera fabricar construcciones de madera a partir del Paseo de Vives hacia el este de la ciudad "desde la orilla del mar de la bahía hasta la terminación del propio paseo también de los barrios 3ro y 4to a partir de la acera 0 de la calle Velazco hasta el límite también 0 de los terrenos de la villa, por ese rumbo". Para lograr esta reforma el caballero Síndico Procurador Enrique de Zaldo plantea en 1857 que “(…) restringido hoy el permiso para poder fabricar de madera solo el quinto barrio de la villa”, ya que esta no posee los materiales suficientes para la construcción de casas de mampostería ni “en algunos parajes de aquella pueden levantarse casas sino sobre horconaduras”.
Cienfuegos es hasta 1860 una villa armónicamente construida, en la que predominan los edificios de planta baja. En esa fecha sólo nueve edificios son de dos plantas y la torre de su iglesia no se eleva más que ninguno de ellos. El edificio más notable es el Palacio de Goitizolo, y priman las construcciones de madera con
algunos edificios de colgadizos en sus paseos y en el interior de su recinto ciudadano.
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Sus cuatro primeros barrios han logrado una organización más o menos compacta gracias a los edificios de madera. No obstante, el recinto de la ciudad se ha triplicado provocando una dispersión de sus fábricas en la periferia que se mantuvo hasta fines del siglo XIX.
En 1861 queda inhabilitado el artículo 113 de las Ordenanzas Municipales de 1856, con la sola prohibición de fabricar de madera las casas que tienen su frente a la plaza. A fines de siglo XIX surgen muchas casas de madera en los tres barrios que corresponden a las zonas menores jerarquizadas de la ciudad, Marsillán por el sur, Cuartel al este de Vives y Pueblo Nuevo al norte. Debido a que en 1882 se vuelve a modificar el artículo 113 de las ordenanzas municipales, con lo que se impide de nuevo la fabricación de casas de madera "entre los llamados Paseos de Vives y Arango y el litoral norte y sur que limitan con dichos paseos".
Se ratifica la prohibición de construir casas de madera en la zona central de la ciudad, así como se establece que el ancho de los salientes (balcones, cornisas, aleros) será de 1 metro para los primeros pisos y 60cm para los superiores. Las aceras medirán
1.60 metros. Las fachadas de las casas
no se pintarán con colores que ofenda n a la vista, así como se permite adoptar para las fachadas de los edificios "el tipo de arquitectura que más le plazca, mientras el proyecto no constituya un conjunto extravagante o ridículo" (Martín Brito, 2010:
163).
Son estas normas las que dan un aspecto propio a Cienfuegos, que se traduce en
regularidad y uniformidad nada casuales, es una ciudad que ha sabido mantener a través de todo el siglo XIX una impetuosa disciplina, en la estructura que la distingue dentro del contexto nacional.
A finales del siglo XVIII y principios del XIX comienzan reformas económicas, sociales y políticas por la introducción en la isla de corrientes modernas, se construyeron los primeros ferrocarriles y la agricultura experimenta un magnífico desarrollo y por ende se ve enriquecida la clase criolla.
En 1871 son considerados como zona de temporada los alrededores del Castillo de Jagua, los más adinerados comienzan a construir casas solariegas mayoritariamente de madera en los alrededores del viejo
Castillo.
Imagen 18: Casas de los alrededores del Castillo.
Como recurso natural no renovable se vio afectado con el creciente número de
industria viviendas. Sin embargo, la
maderera y tonelera de la Luisiana tuvo en los mercados cubanos su primer comprador mundial. Es posib le que mediante este comercio con los Estados Unidos y su influencia en Cuba y los hacendados posibilitara la influencia del balloon frame. En los ingenios se contempla una expansión de edificaciones, arboledas y jardines, apareciendo nuevas poblaciones m uchas de
y de
edificaciones maderas estas
conservadas hasta hoy. Con el siglo XX los bateyes de los centrales azucareros se modeló con el sello de las construcciones de madera. En aquella época los bateyes de los
tomaron
centrales un carácter de urbaniza ción norteamericano.
El Reparto Ruiloba, actual Punta Gorda se desarrolla a partir de la década del 50, constituye una zona de asentamiento de la mediana y alta burguesía. Se caracterizaba por viviendas en buen estado, construidas de forma aislada sobre amplias parcelas jardín. con espacios de portal y
bajas
Presentaban densidades.
Predominaban alturas de 1 y 2 plantas con sólo algunas edificaciones dispersas de mayor altura entre las que se destacaba el Palacio de Valle, el cual se distingue por s us ejemplos de arquitectura en madera tipo bungalow con la técnica del balloon frame y su ubicación enmarcada por el mar, siendo uno de los más bellos lugares de la Ciudad.
En el siglo XIX las viviendas de madera aisladas o en tiras se les apreciaban elementos simples, las tablas de uso para los muros eran relativamente anchas de 25 cm o más, se colocaban de forma vertical u horizontal, con sus cubre juntas. El pie derecho, pieza de madera heredado como elemento estructural, evolucionó para hacerse más esbelto y coronarse con zapatas (especie de ménsulas colocadas entre el cabezal del pie derecho y la viga solera) ayudando a transmitir las cargas de la techumbre, casi siempre coincidían encima de las zapatas.
Durante el siglo XX los elementos decorativos son una característica de la época algunos presentaban funciones estructurales. El pie derecho se conserva con un aumento de altura y se minimiza la sección. En algunos casos se perdió la zapata para presentar un falso capitel. Se utiliza el sistema de ranura y lengüeta o machihembrado, con el uso de junquillos decorativos, más finas que las utilizadas en el siglo XIX. Las barras de hierro que se empleaban en las barandas se cambiaron por balaustres planos de madera calada, con variedad de diseño. La fachada se enriqueció con el uso de frisos recortados en tablas y colocados en forma de entre dos, que proyectaban sombra de encajes sobre las paredes.
2.3. Presencia de las construcciones de