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La segunda guerra del Congo, la guerra sangrienta que se anuncia entre el poder de Kinshasa, aliado a Angola, Namibia y Zimbawe, de una parte, y los ocupantes ugandeses y ruandeses en el este del país, por otra parte, es antes que nada una guerra larvada entre empresas privadas.

Después de haber recibido la ayuda de la AMFI para derribar a Mobutu, Kabila se deshace de ella y da preferencia a otras empresas canadienses o competidores sudafricanos. 393 En 1998, el gobierno congolés confisca a la AMFI sus filiales de diamantes y se las entrega a la Emaxon. La AMFI reivindica igualmente las concesiones de cobalto y de cobre en Katanga, el feudo de Kabila (Tesis 2, glosa 2). Para esta empresa canadiense no es cien por ciento ventajoso realizar este tipo de arbitrariedades ya que los tres contratos que ligan la empresa al Estado congolés son tan poco claras que la Gécamines niega su existencia.394 Lo mismo le sucede a la Barrick, cercana a la AMFI: Kabila renegocia los acuerdos de esta empresa con Mobutu, dejándola en desventaja, al igual que a la belga-canadiense Mindev.

Constatando la voluntad del nuevo ministro de minas de Kabila, Kibassa Maliba, de revisar los contratos mineros, estas sociedades se acoplan a la lógica de AMFI. “Estas medidas podrían hacer creer que el gobierno de Kabila apuntaba a dejar el sistema de economía de guerra que había prevalecido hasta ese momento para abordar seriamente el trabajo de recuperación económica. Pero los enfrentamientos entre el nuevo poder político y las empresas mineras aunque fueron tan poco ortodoxos como la AMFI, la manera desenvuelta en la que se deshicieron de un plumazo los contratos mineros, estuvo tan llenos de incertidumbres y ambigüedad, que no agradaron a potenciales inversionistas extranjeros.395

393 Pierre Pierre Baracyetse, « L’Enjeu politique des sociétés minières internationales en République démocratique du Congo (ex Zaïre) », op. cit., p. 8, así como Africa Research Bulletin, abril-mayo de 1997, 13003, citado in Pierre Englebert, Why Congo Persists : Sovereignty, Globalization and the Violent Reproduction of a Weak State, Working Paper Number 95, Queen Elizabeth House Carnegie Project on “Global Cultural and Economic Dimensions of Self-

Determination in Developing Countries.”, febrero de 2003,

<www.qeh.ox.ac.uk/pdf/wpdetail?jor_id=252>.

394 Marc Roche, « Mystères et spéculations sur les mines de l’ex-Zaïre », Paris, Le Monde, 23 junio de 1997, p. 4.

395

Jean-Claude Willame, L’odyssée Kabila, Trajectoire pour un Congo nouveau?, (La odisea de

Para Kabila era cuestión de atraer nuevos inversores y asegurar nuevas entradas de dinero.396

La empresas abandonadas por su antiguo protegido convertido en presidente se levantan en armas y apoyan a los grupos ugandés y ruandés, que se aprestan a reanudar el conflicto bajo el mando de los “rebeldes” del MLC (Movimiento de Liberación del Congo) y de la RCD (Alianza Congolesa por la Democracia). Wayne Madsen escribió que “uno de los objetivos fundamentales de la RCD, apoyada por Ruanda –un grupo que lucha contra el gobierno de Kabila en el Congo, es la restitución de las concesiones mineras a la Barrick Gold Inc de Canadá”397.

Después de haber contribuido al éxito de la Alianza de Fuerzas Democráticas para la Liberación del Congo (AFDL) de Kabila en el Este congolés, la AMFI la destruye398. En 1996, “La AMFI aporta una ayuda financiera, militar y logística determinante a las organizaciones coaligadas en el seno de la ADFL. Hoy, las armas, las municiones, los equipamientos militares sofisticados que permitieron a la ADFL obtener la victoria sobre las Fuerzas Armadas de Zaire, continúan estando a disposición de Ruanda, Uganda y Burundi por la misma AMFI, en la guerra que esos tres países llevan a cabo en el Congo”399.

La estrategia industrial de la AMFI converge con la estrategia militar de los rebeldes. “Aún si Ruanda y Uganda esconden detrás de la necesidad de seguridad de sus fronteras, la tutela que ellas quieren ejercer sobre el Congo, esta guerra tiene también otra cara oculta: la mano de la finanza internacional que cuenta con cazadores de tesoros de los que abundan en el subsuelo congolés. Y Jean Raymond Boulle es uno de ellos (tesis 2, glosa 2). /…/ Boulle puso a disposición de la rebelión de ese momento un pequeño avión de la firma AMFI y adelantó 1 millón de US$ a título de tasas mineras. Y como devolución, obtuvo el contrato para rehabilitar la muy baja producción observada en las minas de cobre y de zinc de Kipushi y para desarrollar la exploración de cobre y de cobalto en Kolwesi”.400

Cuando terminó la guerra, las empresas privadas hicieron cuentas. Banro por ejemplo

recuperó, en compañía de la AMFI, su concesión de Kolwesi.401

Como se sabe (tesis 2, glosa 2) lejos de debilitar a Boulle,402 “La AMFI se sitúa por encima de los tradicionales clivajes políticos americanos entre demócratas y republicanos, y engloba a los

396 Entre otros documentos, véase, Pierre Baracyetse, « L’Enjeu politique des sociétés minières

internationales en République démocratique du Congo (ex-Zaïre) », op. cit.

397 Wayne Madsen, « Prepared Testimony and Statement, Genocide and Covert Operations in

Africa 1993-1999 », Sous-comité du Congrès des États-Unis sur les opérations internationales et les droits humains, 17 de mayo de 2001, reproducido en Centre for Research on Globalization, http://www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=495>.

398 « J.R. Boulle : ce chasseur de trésor qui en veut à Kabila », op. cit.

399 Pierre Baracyetse, « L’Enjeu politique des sociétés minières internationales en République démocratique du Congo (ex-Zaïre) », op. cit., p. 9.

400 « J.R. Boulle : ce chasseur de trésor qui en veut à Kabila », op. cit.

401 François Misser, « Kongo hofft auf das große Geld », Berlin, Die Tageszeitung, 17 de diciembre de 2003.

402 Stefano Liberti, « L’ex-Zaïre en proie au pillage. Trafic d’or entre le Congo et l’Ouganda », Paris, Le Monde diplomatique, diciembre de 2005, p. 14-15.

dirigentes de empresas de diferentes tendencias. Esta situación da una idea del poder colosal, a la vez económico, financiero y político de la AMFI”.403

Adastra (el nuevo nombre de la AMFI) es muy cercana a Lazare Kaplan International Inc., la firma más grande de corretaje en Estados Unidos, cuyo presidente Mauricio Tempelsman, fue consejero de asuntos africanos en el gobierno americano y cónsul honorario de Estados Unidos en el Congo desde 1977. (…)Tempelsman trabaja al servicio del Consejo Consultivo Internacional de la Bolsa Americana y es el director de la Woods Hole Oceanographic Institute, una pantalla “científica” para

las actividades mineras off-shore en el diamante”404. Michael McMurrough y Robert Friedland, dos

personas cercanas al ex-presidente Bill Clinton, se cuentan entre los fundadores de la AMFI405.

Friedland es también un socio financiero de Tony Buckingham, de la Heritage Oil (tesis 3, glosa

3).406

Last but not least, los Estados Unidos envían a Lawrence Devlin al Congo cuando Mobutu fue derrocado en 1997 para aprovechar el contacto con “sus redes congolesas, los jefes de fila del dominio minero, Michael McMurrough, Jean-Raymond Boulle así como Maurice y Leon Tempelsman, y sus compañías: America Mineral Fields International (AMFI) registradas en Hope, Arkansas, en 1995 –y Lazare Kaplan International para facilitarles el acceso a los diamantes y al coltán”407. Devlin estuvo entre los cerebros del asesinato político de Patrice Lumumba y fue uno de

los enterradores del proyecto popular de independencia de Congo en los años 1960.408

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