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3. ANALYSIS a Estimates.

Aquí se trata de aquella parte en la cual la Iglesia hace todo lo posible para que el hombre se realice más su parte espiritual. Ya no sólo el cuerpo sino el alma que importa más. Aquí el hombre desarrolla una consciencia de hacer o no hacer algo dependiendo de su consecuencia positiva o negativa. Esta parte se puede llamar “invisible” por lo que es la fe que manea más esta parte. Es decir, por motivos espirituales uno hace el bien para los demás y para él y por el mismo motivo evita hacer mal que puede afectar a las demás personas o a él mismo.

Además, es más invisible porque uno en su actuar se limita en sí mismo, a pesar de que nadie lo vea, y a pesar de que es capaz de hacer o no hacer algo pero lo hace o no lo hace desde su propia convicción sin ninguna obligación. Es decir una persona puede ser

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capaz de hacer el mal para su propio bien material sin ser visto por nadie o alguien, pero no lo hace por el miedo de cometer el pecado que lo bloqueará el camino de Dios (el Reino de Dios). Asimismo, uno puede ofrecer lo que tiene para el bien de los demás personas sin ninguna obligación pero lo hace desde su propia convicción de la fe de que ayudar a los demás o hacer algo de caridad es el mandato evangélico y cumplir eso uno recibe más la bendición de Dios y que así entrará al reino de los cielos.

Es muy difícil uno saber la conciencia del otro ya que uno se actúa desde sus perspectivas internas y lo hace desde la misma convicción. Pues, es innegable que la Iglesia tiene mucho impacto al actuar de uno. Es decir, a través de sus enseñanzas ha afectado a muchos en su actuar. En otras palabras se puede decir que la Iglesia hace parte en formar la conciencia de muchas personas que se encuentra en su camino como sus seguidores.

Ahora bien, ¿Cómo la Iglesia se hace parte en la formación de la conciencia de las personas?, ¿En qué sentido la Iglesia hace parte de esta parte invisible?

Para contestar estas preguntas se pueden formar o planear otras preguntas en las cuales serán como las respuestas de las hechas preguntas arriba.

¿Cuántas personas en el mundo que tienen por lo menos una formación espiritual, o pertenecen a una religión o denominación?

¿Cuántas personas que a pesar de que no pertenecen a ninguna religión pero aprecian lo que hace la Iglesia, y respetan las enseñanzas religiosas de tal modo que tratan de adoptar la misma forma de vivir, los que llamamos personas de buena voluntad?

¿Cuántas personas que se dedican su vida para ayudar a los demás haciendo la obra de caridad por la influencia religiosa?

¿Cuantas personas que no quieren involucrarse en la guerra, sólo por temer a Dios que es la consecuencia de su formación religiosa, y que trata de mantener la paz siempre sabiendo que la paz es una opción divina?

¿Cuántos hombres y mujeres que tratan de enseñar a sus hijos e hijas sobretodo en comportarse bien, respetando a Dios, a ellos mismos y a las demás personas, haciendo todo eso con una convicción religiosa hasta llegar a cumplir lo que se llama la moral social, o la moral social cristiana?

Se puede decir que todo eso ha tranquilizado mucho a las personas de no hacer algo malo contra otra persona. Ha colaborado mucho a mantener la paz en este mundo. Mismo si todavía existe la guerra, la violencia, la corrupción, la discriminación, etc. en algunos lugares pero tiene que tenerse en cuenta de que se necesita más estos

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implementos eclesiales, o teológicos, o religiosas para poder mejorar la situación. Y que si nunca había existido eso de pronto la situación seria más peor que la miseria que está en nuestras sociedades actuales.

Por ende, no hay que descuidar el apoyo religioso en la sociedad o en el mundo hoy ya que su colaboración se nota claramente. El que niega la colaboración eclesial al sistema político no está al favor completo de la persona humana.

Se puede sospechar que el que niega a Dios, los ateos y ateas si no tiene ningún elemento implementado en su vida, es posible que la mayoría hagan algo contra la humanidad ya que no tienen como una guía más allá en su actuar. Son elementos divinos (espirituales) que nos hacen más personas y más fáciles para integrarse unos a otros dentro de una sociedad y eso ha creado más o menos la armonía en la vida social. Con eso, se puede hacer una invitación a que la Iglesia siga ayudando a la sociedad, primer insistiendo en sus enseñanzas pero también pensar de cómo cuestionar más a los comportamientos injustos. A pesar de que eso se ha hecho mucho en cualquier sistema que está contra la dignidad humana pero llegó la hora donde eso se debe hacer con más claridad y con más observación para que no quede sólo como un implemento ideal sino más una acción visible y concreta.

Si una institución o un grupo pretende que lo religioso sea un factor determinante en relación a sus objetivos o a sus medios, deberá explicitarlo de manera expresa. Lo cual contrasta, sin embargo, con el hecho de que el factor religioso sigue siendo muy importante y definitorio del posicionamiento político en nuestro país, aunque es cierto que su influjo es menor en lo que atañe a la concepción de los valores y de ciertos comportamientos. Lo cual revela que la religión cristiana sigue desempeñando un importante papel en el terreno ideológico (posicionamiento a la izquierda o a la derecha) y arrastra un impulso valorativo y ético nada despreciable, aunque no tan importante como antaño. Es verdad que la identidad religiosa se «negocia» (procura hacerse valer) poco en la vida cotidiana y en el ámbito público. Lo cual quiere decir que la identidad creyente, cristiana, se concibe como forma de pensar, no como forma de actuar124. Se prefiere llamar esta subtópico como la parte Invisible del compromiso social de la Iglesia, un pilar vigente e inolvidable hacia un mundo más justo porque la iglesia en su quehacer eclesial, ha tenido y sigue teniendo esta expectativa de mejorar el mundo. Por ende, a pesar de que es una colaboración invisible hasta olvidada pero en verdad es y

124 MARDONES, J. M., ¿A dónde va la religión?: Cristianismo y religiosidad en nuestro tiempo, Editorial Sal Terrae Santander, 1996., 116.

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así debería ser marcada como muy visible e inolvidable en el mejoramiento del mundo ya que se ha humanizado mucho al mundo.

3.2. El Ángelus africano, un encuentro sano entre la Iglesia y el Estado y