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meta cultural última (…) En términos universales, nuestra cultura se edifica sobre la sofocación de pulsiones. (…)Quien, a consecuencia de su indoblegable constitución, no pueda acompañar esa sofocación de lo pulsional enfrentará a la sociedad como «criminal», como «outlaw» [«fuera de la ley»], toda vez que su posición social y sus sobresalientes aptitudes no le permitan imponérsele en calidad de grande hombre, de «héroe».(…) En general, no he recogido la impresión de que la abstinencia sexual ayude a formar varones de acción autónoma o pensadores originales, osados libertadores y reformadores; mucho más a menudo, crea pusilánimes de buen comportamiento que más tarde se sumergirán en la gran masa que suele ir a la zaga de los impulsos que parten de individuos fuertes.(…) Quien sepa penetrar en el condicionamiento de la contracción de neurosis se convencerá enseguida de que el incremento de estas en nuestra sociedad se debe a la mayor limitación sexual. (…) La conducta sexual de un ser humano suele ser arquetípica respecto de todos sus otros modos de reacción en el mundo (…) es lícito preguntar si nuestra moral sexual «cultural» merece el sacrificio que nos impone, sobre todo si uno no se ha emancipado tanto del hedonismo que ni siquiera admita cierta medida de satisfacción y dicha para el individuo entre las metas de nuestro desarrollo cultural. Por cierto que no es del resorte del médico presentarse con unas propuestas de reforma. Pero he creído que podía subrayar su urgencia”.

343 S. Ferenczi (1908, pp. 6-57): “ (…) la educación moral basada en el rechazo produce en toda persona sana

un cierto grado de neurosis y origina las condiciones sociales hoy en vigor, donde el santo y seña del patriotismo encubre con toda claridad intereses egoístas, donde bajo el estandarte del bienestar social de la humanidad se propaga el aplastamiento tiránico de la voluntad individual, donde se busca en la religión o bien un remedio contra el miedo a la muerte -orientación egoísta- o bien un modo lícito de intolerancia mutua, en cuanto al plano sexual: nadie desea oír hablar de lo que cada cual hace. La neurosis y el egoísmo hipócrita son, pues, claro resultado de una educación fundada sobre dogmas y que olvida la auténtica psicología del hombre; y en cuanto a lo último, no es el egoísmo lo que hay que condenar, porque sin él no existiría ningún ser vivo, sino la hipocresía, que constituye uno de los síntomas mas característicos de la histeria del hombre civilizado contemporáneo.Los hay que reconocen la realidad de estos hechos, pero tiemblan ante la idea de lo que será de la civilización humana si se acaban, sin remedio ni explicación, los principios dogmáticos con los que velar por la educación y la existencia toda de los hombres. ¿No van a destruir los instintos egoístas liberados de sus cadenas, la obra milenaria de la civilización humana? ¿Se podrá reemplazar el imperativo categórico de la moral por otra cosa? La psicología nos ha enseñado que ello es perfectamente posible”.

344 Freud nunca fue un radical, pero tampoco se asustaba de las ideas radicales y revolucionarias. Él mismo

siempre supo que sus teorías eran revolucionarias y cambiarían la manera de ver al ser humano y la sociedad. Además, al menos Adler, Federn, Jekel y Friedjung eran militantes del partido socialdemócrata y también estaban comprometidos públicamente (F. Balbuena Rivera, 2005, p. 35).

Gross era un revolucionario “vital” que no lo ocultaba y que pretendía vivir de acuerdo a esos planteamientos su vida personal345.

Uno de los mayores logros de la reunión de Salzburgo fue la creación de la primera revista psicoanalítica internacional el Jarhbuch für psychanalytische und psychopathologische Forschungen346, creación que no se realizó en la forma más

adecuada, pues se hizo en una breve reunión privada tras la lectura de los trabajos presentados. Se reunieron entonces Freud, Bleuler, Jung, Abraham, Jones y Ferenczi que llegaron al acuerdo de crear la revista, de su nombre, de sus directores (Freud y Bleuler) y sobre su periodicidad (anual). A la reunión no asistió ningún miembro del grupo vienes, salvo Freud, lo cual hizo que éstos se sintieran relegados y agraviados347.

Jung no pudo disfrutar del Congreso para el que tanto esfuerzo había puesto. No recibió la atención que esperaba de Freud348, y se encontró además con la desagradable sorpresa de la conferencia de Abraham, que, a su juicio, le plagiaba en lo básico. La situación entre ambos fue muy tensa durante el Congreso y, probablemente, sólo la presencia de Freud impidió un enfrentamiento abierto entre ambos.

Freud volverá satisfecho de Salzburgo y con una muy buena impresión349. A pesar de

las dificultades, el movimiento psicoanalítico internacional, “la causa”, estaba en marcha.

2.3.4.3. Consecuencias directas.

De la reunión de Salzburgo no salió una organización psicoanalítica. Tampoco se creó ninguna estructura ni se eligieron ningún tipo de cargos350.

345 Otto Gross, que era hijo del célebre fiscal de la ciudad austríaca de Graz Hans Gross (reconocido como

fundador de la criminología moderna), alternaba los trabajos teóricos y analíticos con su trabajo como residente en la clínica de Kraepelin, sus viajes frecuentes y la vida bohemia en los círculos anarquistas de Munich, donde era muy conocido. Su carácter impulsivo y sus diversas adicciones a las drogas pesaban más sobre Freud que la brillantez que también reconocía y admiraba en él. Tras Salzburgo, Gross iba a iniciar un tratamiento de desintoxicación con Jung en el Burghözli, tratamiento que Freud tenía pensado continuar personalmente en otoño.

346 Anuario de Psicoanálisis y Psicopatología.

347 E. Jones (1955, p. 56): “Los vieneses se sintieron ofendidos al no tomárselos en cuenta para nada en la

creación de la nueva publicación, y especialmente por no haber sido siquiera consultados. El asunto había sido tratado con los suizos con la presencia solamente de Abraham, Brill, Ferenczi y yo. El resentimiento de los vieneses siguió en aumento hasta llegar a expresarse manifiestamente dos años después en Nuremberg”.

348 Freud recibió la sorpresa de la inesperada visita, y asistencia al banquete, de su hermanastro Emmanuel de

75 años, que había viajado desde Inglaterra a Berlín por negocios, pero se desvió al conocer la celebración del Congreso. Pasó con él todo el tiempo libre que le quedó y el día siguiente al Congreso (E. Jones, 1955, p. 55).

349 Cartas de Freud a Jung y Abraham del 3/5/08 (W. McGuire y W.Sauerlander, 1974, pp. 186-188 y E.

Falzeder, 2002, p. 44).

350 Freud tampoco tenía entonces ese objetivo, de ahí su renuencia a hablar de “Congreso”, como deja bien

claro nuevamente tras Salzburgo a Abraham, que le había pedido permiso para dar a conocer su conferencia como leída en el I Congreso de Investigación Psicoanalítica (carta de Abraham a Freud del 30/4/08, en E. Falzeder, 2002, p. 43): “A su petición puedo responder con rotundidad: el Congreso no debe ser nombrado en

Eso sí, el movimiento empezaba a ser internacional, aunque de manera informal. Y, eso sí, por fin existía una revista propia de difusión internacional: el Jahrbuch, que sería dirigido por Bleuler y Freud. Freud no había conseguido que Bleuler presidiera el Congreso, pero conseguiría que fuera junto a él la cabeza visible de la revista351. El golpe estaba dado, pero más que unir Zurich con Viena, Freud iniciaba el desplazamiento del movimiento hacia Zurich, hecho que fue claramente percibido por los vieneses, que no habían estado presentes en la reunión en que se había decidido la creación de la revista. Jung, que se iba a encargar de la “secretaría técnica” de la revista, es decir, iba a ser el verdadero editor de la revista, salió de Salzburgo entronizado, designado públicamente heredero de Freud. Pero, personalmente, volvía bastante frustrado. En contraste con la brillante presentación de Freud, “lo demás fue tan sólo para llenar el tiempo”, incluyendo su propia conferencia352. Tampoco había

logrado estar a solas con Freud, lo cual había sido también frustrante para él, y, por si fuera poco, volvía muy enfadado con Abraham353, al que por su parte no le quedaba más remedio que aceptar su condición de secundario. Pero no va a perder el tiempo y en agosto funda la Sociedad Psicoanalítica de Berlín, que pasaba a ser el tercer grupo psicoanalítico organizado formalmente.

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