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CHAPTER 4: METHODOLOGY

4.5 Analysis

Desde sus inicios la visión pro-empresarial y la cultura del trabajo descubrieron

mecanismos de penetración en los periódicos impresos de inversión privada.

Cerruti (1997) afirma que Vidaurri inauguró el amarillismo periodístico en

Nuevo León con El Restaurador de la Libertad. “Sus páginas chorreaban tinta sobre el

peligro bárbaro y el feroz alarido del hijo del desierto. Enemigo de la civilización, era

preciso liquidar al indio” (p. 58). Aún en los primeros vestigios de la consolidación

industrial en Nuevo León, los hombres reconocieron la importancia de consensuar la

opinión pública sobre lo favorable o desfavorable en el mundo que se estaba gestando.

Ya instalados en la era porfiriana a principios del siglo XX, las poderosas

periódicos locales con los que se contaba para entonces describían a detalle las

actividades de la clase alta y señalaban los lazos íntimos entre los editores y la elite. El

periódico Monterrey News era editado por Joseph Robertson, socio de varios

empresarios locales. Su periódico publicitaba con entusiasmo la vida social.

La Voz de Nuevo León, controlado por Bernardo Reyes también reportaba con encanto las actividades de la élite. Y el otro periódico (de menos relevancia) La Defensa, publicación dominada por la iglesia, obviamente dedicaba sus espacios a las actividades de sus benefactores. (Saragoza, 2008, p. 111)

Sin embargo, a la par de este discurso hegemónico distribuido en los diarios

manejados por los empresarios, para 1903 tres periódicos de oposición habían hecho su

debut. Con la ayuda de científicos, los estudiantes de la Escuela de Leyes y sus

simpatizantes distribuyeron mensajes contra Reyes y su maquinaria política ,

“denunciando su control sobre los periódicos locales, el injusto empleo de sus favores, la

represión de los obreros, el encarcelamiento de previos críticos y la ilegalidad de su

candidatura a gobernador, dado que no era oriundo de Nuevo León” (Saragoza, 2008, p.

119).

En una editorial del primero de marzo de 1903, el periódico de la oposición

Redención, denunciaba enérgicamente:

“¿Acaso los bancos, las fundiciones, las fábricas tienen alguna utilidad para los trabajadores? al menos los trabajadores mexicanos, no escapan de la pobreza y la miseria en la que siempre se han encontrado. Por el contrario, su trabajo es cada vez más difícil ¿Y a quién se debe culpar? Al Gobierno que en un esfuerzo por obtener el apoyo de los poderosos capitalistas, se olvida de que es la clase trabajadora a quien esos capitalistas deben su riqueza”. (Citado por Saragoza, 2008, p. 120)

Todos estos problemas llevaron al grupo de empresarios capitalistas a reforzar

su sistema de relación con los obreros y la política laboral paternalista. Con estas

disposiciones, se pretendió controlar a los trabajadores y tenerlos “de su lado” en

sus publicaciones que minimizaban las voces de sus adversarios. Muchos artículos de

periódico promovían la vida familiar y exhortaban a una cooperación entre obreros y

patrones. Paradójicamente, mientras las fortunas crecían con la venta de cerveza, se

condenaba explícitamente la bebida, el derroche y la inmoralidad. Los suplementos

dominicales reforzaban el rechazo a las ideas del socialismo y el refuerzo a los valores

capitalistas.

Uno de los periódicos que nació en la época posrevolucionaria fue El Porvenir

en 1919, que pronto se convirtió en el portavoz de los empresarios. Fungió como vocero

de la visión de la burguesía y “proveyó una constante fuente de visibilidad para los

pensamientos y la vida diaria de la clase alta. Las ceremonias públicas con frecuencia

quedaron en manos de la elite: días festivos, visitas presidenciales y de otros dignatarios,

ocasiones religiosas, labores filantrópicas y eventos cívicos” (Saragoza, p. 186).

Las estaciones de radio, las salas de cine y la moda recreaban los modos de vida

de la elite y enfatizaban el carácter exclusivo de sus actividades. Dibujaban entonces un

imaginario en la mente y ojos del resto de los habitantes que se centró en las añoranzas

de la clase media y trabajadora por imitar el tipo de vida de los prominentes. Por

supuesto esta hegemonía de los empresarios era tangible para los miles de obreros

regiomontanos.

En toda la sociedad resonaba la percepción paternalista generada por el trato que

le daban los empresarios a sus trabajadores. Penetraron en la sociedad las ideas de

armonía entre el trabajo y el capital, lo que daba en general a la vida una sensación de

orden y progreso.

La imagen del gobierno estaba desacreditada por el desorden y la corrupción que

se hacía notar eficazmente por los aparatos comunicativos de la elite. Esto aportó una

fervientes críticos. Las ideas de los empresarios se posicionaban de manera conveniente

en el colectivo y su riqueza, sofisticación y estilo de vida hallaba así su reivindicación.

La posición hegemónica sobre la ciudad se estableció favorablemente.

Los empresarios de Monterrey apoyaron y financiaron la publicación de una

revista marcadamente capitalista: Actividad. El editor fue Manuel Barragán, futuro

editor de Excélsior en la Ciudad de México al final de la década de los veinte y socio

empresario de algunas de las empresas importantes. Apunta Saragoza que la publicación

mensual contenía sobre todo artículos enaltecedores del capitalismo y condenatorios del

comunismo, con frecuencia escritos por extranjeros y traducidos para la ocasión ( p.191)

En febrero de 1925, El Porvenir publicó en un editorial que el desempleo provenía en buena medida de la pereza de los trabajadores mexicanos, que el Gobierno, más que ayudar a los trabajadores, debería apoyar a la empresa privada, pues ésta proveía la mejor fuente de empleo. (p. 193)

La formación cultural regiomontana tuvo además una aportación decisiva hoy

totalmente olvidada o desconocida por las nuevas generaciones, como señala Zapata

Novoa (2007),

…fue la revista Previsión y Seguridad, que- junto con Trabajo y Ahorro, de Cervecería Cuauhtémoc constituía una de las pocas publicaciones periódicas que se recibían en los hogares regiomontanos. Sus contenidos siempre fueron provechosos y formadores, algo difícil de entender en el mundo actual,

sobreexpuesto a la información; sin embargo la ideología que transmitían estas revistas todavía existe en la disciplina y conducta de muchas familias

regiomontanas. (p. 19)

Como se observa, desde los inicios del desarrollo empresarial hubo una

conciencia sobre la importancia de difundir las ideas y hacerlas penetrar en la conciencia

de la sociedad. El grupo hegemónico desarrolló fuertes mecanismos de penetración que

pese a los cambios y las reestructuraciones económicas y familiares, han perdurado en el