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Analysis of 2004 Policy Change

CHAPTER 3 Can Standards Increase Consumer Welfare? Evidence from a

3.7 Minimum Change in Consumers’ Surplus

3.9.1 Analysis of 2004 Policy Change

Todas las posiciones de alguna u otra forma recaen en la relación entre ser y tiempo, y ésta a su vez en la dimensión de algo que está siempre en un presente. Ahora bien, si se atiende bien la discusión, todas estas relaciones son excluyentes con otro concepto, ―la nada‖. Si el ser es el o en el tiempo, significa que si no hay tiempo, hay nada. Pero la nada no puede ser principio causal del nacimiento absoluto del ser y tiempo. De la nada, nada puede nacer, decía Lucrecio (Comte 2001). En el tiempo, en el devenir, en el presente de la presencia, en el cambio perpetuo de todo. Ser es devenir, durar, cambiar; también ya no ser o, más bien (puesto que ya no ser es no ser nada (Ibid, p. 160). Desde estas ideas se aproxima otro aspecto del tiempo: Si tiempo y ser no pueden principiar o acabar en la nada, tiempo es siempre ―presencia‖. Ousia (el ser), ser-tiempo y parousia (presencia) la presencia del ser- tiempo, uno y el mismo, ser y presencia del ser. Si el tiempo es presencia-presente, nada sobra en él, siempre es oportuno, no podría ―faltar a la cita con el mismo‖. Esto deja a la entrada de otro concepto: el kairós. El Kairós, que para los griegos es el dios del tiempo interior de los hombres, se refiere al tiempo preciso o justo de los acontecimientos vitales. Los pitagóricos lo llamaban tiempo en potencia o experiencia del momento preciso. Kairós

es este presente oportuno y epifánico si reparamos en él. Para Comte tiempo-kairós es la victoria del presente, el triunfo del ser y el ser mismo. El kairós del mundo es parousia del ser (Ibid, p. 161).

Se recoge esta concepción, pues es necesaria cada vez que al enfrentar al análisis de la información, emerge esta condición cualitativa del tiempo. Este tiempo kairós que permite adjetivar la condición del mismo como tiempo vivido: tiempo perfecto, tiempo preciso,

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―mi‖ tiempo. En oposición a él está el tiempo sustantivo chronos, como abstracción o utensilio, tiempo matemático que se mide, divide o suma. Chronos, que es el tiempo corpóreo real de los estóicos, es el que hoy construye lo racional del tiempo y el espacio social y cultural. Es un tiempo fragmentado, regular, escaso y faltante y que siempre busca la sincronía y orden de las cosas. Chronos es el dios griego del tiempo real e inexorable, un tiempo que descuenta el tiempo, caníbal de los hombres, cuyo destino es la muerte y del cual deriva la secuencialidad cronológica. Éste es por excelencia el tiempo de la escuela, define su espacio, lo que en ella ocurre y su lenguaje: ―comenzar‖, ―terminar‖, ―tienen 45 minutos para esto o aquello‖. Kairós está presente pero invisibilizado, desterrado como epifenómeno del aula.

Si Kairós es esta adjetivación del tiempo, el espacio también puede manifestar estas marginalidades conceptuales cualitativas. Chronos es el tiempo que se acoge formalmente en la escuela: la escuela le da lugar. Kairós, por el contrario,como tiempo vivido, o tiene solo lugar dentro del que lo vive, o le roba lugar a chronos, o simplemente construye su no lugar. La atopía (a-sin, topos-lugar), como la atiende esta investigación, al igual que paradoja, no es una negación del lugar como espacio euclideano. Atopía da cuenta de la coexistencia, de la sobreposición o cualificación del espacio. El aula formal desde la vivencia de los que la habitan se transforma por causa de esas mismas vivencias y se adjetiva. Aparece sobre o dentro de ella un nuevo espacio, construido desde la vivencia; un lugar sin dimensiones dentro de otro que las tiene. No es un sin-lugar, es un a-lugar, dicho como expresión oportuna, donde está ocurriendo lo preciso en un ahí-mismo en ese- instante. La atopía es un fenómeno espacial dentro del kairós, ambos ocurriendo dentro de un espacio sustantivo inmutable. De esta última relación se afirma la relación atópica del

kairós que emerge en el análisis.

La comprensión de estas dimensiones de espacio y de tiempo, así como son problematizadas, son importantes en cuanto a que dejan al borde de las decisiones que acoge esta investigación para discutir con la información que emerge desde los actores. Al respecto hay que puntualizar sobre dos aspectos. Primero la dimensión compleja que recoge esta tesis respecto a cómo es el espacio y el tiempo de tal forma de acoger una mirada que

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se aproxime a la realidad del fenómeno investigado. Y segundo, el práctico ligado al como efectivamente la escuela y la enseñanza de las ciencias naturales viven la realidad -ingenua o intencionada- del espacio y el tiempo; y según eso dialogar en sus propios términos. El primero queda explicitado en la opción fenomenológica desde la percepción en Merleau- Ponty y la relación entre el kairós y la atopía. Éstas darán cuenta de mejor forma el pensar las dimensiones paradójicas del espacio y tiempo ligadas a la praxis naturalista. Esto implica reconocer la proximidad del espacio y del tiempo como cualidad y del hombre con- las en-las cosas, realidad omnipresente en el trabajo de campo de la dimensión del naturalista. En el segundo punto se recogerá una dimensión que, más que entrar en una hermenéutica del espacio y del tiempo, se ubica en un plano operacional de gran valor, pues siendo una racionalización, no discute de forma excluyente la realidad fenomenológica. El cronotopo de Bajtín (1989) se constituye en una herramienta comprensiva que une el tiempo y el espacio configurándose en un nodo que permite interrogar la realidad de la escuela.

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