En la liza mental, el primer paso suele ser el más difícil. Los pasos sucesivos se vuelven sucesivamente más fáciles. Cada avance es mayor que el anterior. Cuanto más aprendemos, más fácil nos resulta aprender más.
PRÓLOGO
En este cap ítulo analiz ar e mos l a necesi dad de un «guí a» par a los ojos en el mome nto de l a lec tur a y apr ende re mos a ha cer el me jor us o posi bl e de dic ha g uí a. Esta t écn ica «de un t irón» reduce los saltos hacia atrás y las regresiones, aumenta la velocidad y me jora la co mprensión, nos permite a mp liar e l nú mero de palabras absorbidas en cada fijación, y es mucho más rela jante para los ojos. ¿QUIÉN T IEN E RAZÓN:
EL NIÑO O EL S IS T EMA ED UCAT IVO?
Cuando un niño pequeño aprende a leer, ¿cuál es una de las prime ras cosas que hace físicamente?
Pone el dedo en la página.
Nosotros le decimos de inmed iato que quite el dedo de la pá- gina, porque «sabemos» que esa técnica disminuye la velocidad de lectura.
¿Por qué motivo, sin embargo, el niño pone el dedo en la página en primer lugar?
Lo hace para mantener e l foco y refo rzar la concentración. ;Actuamos entonces con lógica cuando le dec imos que lo
Guiar a los ojos: Una nueva técnica... 8 3 quite? Si el dedo hiciera que el niño fuera más lento, la reacción ló - gica, con vistas a permitirle mantener el foco y la concentración, sería pedirle que movie ra el dedo más rápido.
Tratemos ahora este punto con mayor profundidad respondiendo a las siguientes preguntas:
¿Usa usted alguna vez el dedo índice, el pulgar, un lápiz o un bolígra fo o cualqu ier otra forma de guía visual cuando...
1 busca un número en la guía tele fónica? Sí/ No 2 busca una palabra en el dicc ionario? Sí/ No 3 busca una entrada en una enciclopedia u otra obra
de consulta? Sí/No
4 suma una co lu mna de nú meros? Sí/ No
5 se concentra en un punto que quiere anotar? Sí/ No 6 señala un pasaje de un texto al que desea que
alguien preste atención? Sí/No
7 lee noi-malmente? Sí/No
La mayor parte de los lectores responderán «sí» al menos a la mitad de estas preguntas, y muchos dirán que sí a todas e xcepto la última.
¿No es ext raordina rio que todos usemos guías cuando leemos virtualmente en todas las situaciones excepto en la lectura normal, para la cual nos han instruido específica mente a no hacer lo que por naturaleza tendemos a hacer?
En e fecto, e l pre juic io está tan profundamente arra igado que si entrásemos en el despacho de un profesional y lo viéramos leyendo un libro siguiendo el texto con el dedo, cambia ría mos inmed iata- mente de op inión en lo que respecta a su inteligencia.
Entonces, ¿quién tiene ra zón? ¿Es me jor leer con o sin guía? Averigüémoslo con la ayuda de un experimento.
El e xpe ri me nto
Este e xperimento en dos partes se realiza me jor con un compañero. En la prime ra parte, las dos personas que participen han de
84 NUEST ROS INCREÍBLES OJOS
sentarse una frente a la otra, separadas unos 60 cm, con los brazos cruzados y las cabezas quietas.
Uno de los dos participantes imagina un círculo perfecto de unos 46 c m de diámetro. Este círculo imaginario debe situarse a unos 30 c m de los ojos. La persona que imagina el círculo deberá seguir con los ojos su circunferencia; los dos participantes mantendrán siempre los brazos cruzados y el segundo ha de mirar fijo al prime ro para ver exactamente qué hacen sus ojos.
El participante que imagina el círculo debería comprender, a su vez, qué le pasa al mover los ojos alrededor de su circunferencia.
En esta fase los participantes no deben intercambiar informa ción sobre lo que han visto o experimentado.
Seguidamente se cambiarán los papeles; el segundo participante imaginará el círcu lo y lo seguirá con la vista, mientras el primero contemplará el movimiento de sus ojos. Una vez terminado el ejer- cicio, los participantes contarán lo que han visto en los ojos del otro
Guiar a los ojos: Una nueva técnica... 85
y lo que sintieron mientras seguían con la vista el círculo imaginario. Casi sin e xcepción, este ejercic io produce, la prime ra vez que se realiza, una forma que está muy lejos de ser un círculo y que se parece más o menos a la línea irregular de la figura 6a; ade más, a la mayor parte de los participantes el ejercic io le resulta difíc il.
En la segunda parte del experimento, los participantes deben sentarse exacta mente igual que en la primera . Esta vez uno de ellos ayudará al otro trazando con el índice un círculo perfecto en el mis mo lugar que anteriormente ocupó el imag inario. El partic ipante que antes no trazó el círculo perfecto sigue ahora la punta del índice de su compañero a lo largo de toda la circunferencia , prestando atención a cómo se sienten sus ojos mientras rea lizan la operac ión. El participante que actúa de guía sigue de cerca, como antes, lo s movimientos de los ojos de su compañero. Una vez completada esta parte, volverán a intercambia r los papeles y al final co mentarán lo que cada uno ha observado en los ojos del compañero y en los suyos propios.
Durante este ejercic io no conviene mover e l dedo de masiado rápido ni trazar círculos múltiples, ¡ni tampoco intentar «hipnotizar» al compañero!
La mayoría de quienes partic ipan en este ejercic io sienten que sus ojos siguen al guía sin problemas, y eso les hace sentirse más có- modos (véase la fig. 6b).
Esta reacción se debe a que el ojo humano está diseñado para seguir el movimiento, porque es el movimiento del entorno lo que nos proporciona gran parte de la información necesaria para nuestra supervivencia.
Por lo tanto, parece que el niño tenía razón, y nosotros también cada vez que usábamos una guía para ayudarnos a recoger información de una manera u otra. Co mo de muestra este ejercic io, cuando los ojos siguen una «guía», se sienten más cómodos y son más eficaces.
¿CUÁL ES LA MEJOR MANERA DE US AR UNA GUÍA? Puesto que el ojo está diseñado para seguir una guía, puesto que es probable que de pequeño usted usara una guía para la lectura norma l, y puesto que probablemente también se ha servido de una guía
86 NUESTROS INCREÍBLES OJOS
en diferentes mo mentos de la lectura a lo la rgo de toda su vida, es muy fácil volver a adquirir esta técnica.
Lo me jor es emp lear un objeto largo y delgado, como un lápiz o un bolígrafo, un palillo de los que se utilizan para co mer co mida oriental o una aguja de tejer. De es ta manera la guía no bloquea la visión de la página porque se puede ver fácilmente alrededor de ella.
No es muy reco mendable utilizar la mano o e l dedo, a menos que no dispongamos de otra guía, pues tanto el grosor de los dedos como el volu men de la palma de la mano bloquearán gran parte de la visión.
Para obtener el má ximo rendimiento de la guía basta con colo - carla debajo de la línea y moverla suavemente mientras lee mos. No conviene hacerla avanzar a tirones buscando grupos de fijación ideales: el cerebro lector le indicará a los ojos dónde detenerse a medida que desplacemos la guía poco a poco por la línea.
Guiar a los ojos: Una nueva técnica... 87 En este mo mento, una cuestión importante es saber si es nece- sario mover la guía a lo largo de toda la línea.
La respuesta está en los datos de la experiencia: los lectores ve- loces leen «por el centro de la página». Esta afirmac ión suele enten - derse mal: no se trata de que la vista descienda en línea recta por el centro. Lo que ocurre es que los lectores rápidos leen por la sección central de la página porque sus ojos pueden ver hasta cinco o seis pa- labras a la vez, de modo que puedan realiza r fijaciones (vea pág. 55) con facilidad después del comien zo y antes del final de cada línea, absorbiendo así la información «lateral» (véase la fig. 7).
En consecuencia, la guía reduce al mínimo la cantidad de trabajo que recae sobre el ojo, mantiene el cerebro concentrado y proporciona aceleraciones constantes de la velocidad de lectura a la vez que mantiene un a lto nivel de co mprensión.
Recuperar este hábito mental lleva menos de una hora. En el apartado titulado Plan de Acción Rápido, al final de este capítulo, encontrará sugerencias para practicar esta técnica.
En e l siguiente test de autoevaluación podrá usted co mbinar lo aprendido previamente sobre los movimientos del ojo con lo que acabamos de ver sobre las formas de guiarlo. Es recomendable prac- ticar dos minutos, utilizando una guía, con material ya le ído de este libro, y luego pasar directamente a la autoevaluación.
AUTO EVAL UACIÓN 3: Inteligenci a ani mal
Parte I: Ballenas parlantes