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Analytical framework qualitative data analysis

2. Overview

4.8 Analytical framework qualitative data analysis

Fueron inspiradores de la Historiografía renacentista Petrarca (Arezzo, 1304- 1374) y Bocaccio (París, 1313-1375). El aretino no tenía aún una inspiración científica sino patriótica. Ejemplo de su utopismo y de su moralismo son los Rerum

memorandarum Libri V (1350), cuyo epítome, el Quorundam clarissimorum virorum epitome (conocido como Liber de viris illustribus) es una historia de la antigua Roma

44 Dado que la cuestión del Estado y su desarrollo es una cuestión fundamental en la Historia Moderna, a

pesar de su difícil definición, indicamos aquí las características que establece Richard Mackenney para su aproximación fundamental. Según este historiador, “el Estado es un complejo de instituciones políticas que expresan un principio de soberanía. La práctica de esa soberaría está regida por un cuerpo legal. La ley es suprema en el interior de las fronteras de un territorio determinado. El poder es, en general, admitido por un grupo de personas a las que se suele denominar ‘nación’”. En Richard Mackenney, La Europa del siglo XVI. Expansión y conflicto. Traducción de Fernando Bouza. Madrid: Ediciones Akal, 2007 (1996), p.87.

a partir de biografías. En este sentido cabe destacar también la aportación de Bocaccio al género de la biografía: Vita di Dante (1362).

Características generales de la Historiografía renacentista en cuanto al estilo son el retorno a las formas retóricas45 de los antiguos y el cuidado de la belleza

literaria, tomando los modelos de Tito Livio y Cornelio Tácito; la tendencia a narrar toda la verdad, escapando de toda parcialidad; la necesidad de explicar las causas que originan los hechos; la exposición de los sucesos en orden cronológico; la progresiva secularización del relato histórico; la concepción de que la obra historiográfica es un legado para la posteridad; y la tendencia hacia la política46 y al antiimperialismo.

De Tácito interesó a los historiadores de la Modernidad (y en especial a Maquiavelo y a Guicciardini) su concepción de la Historia como magistra vitae y la

virtus (conjunto de características que hacen bueno a un hombre en función de su valor

durante la guerra y en la paz). Entendida así, la Historia es un arte útil que estudia y muestra los grandes ejemplos del bien a imitar y del mal a rehuir, la conciencia del género humano que antes o después premia o castiga a cuantos han tenido el exigente privilegio de comparecer y actuar en el escenario de la vida. Fue ejemplo de ello en la medida en que fue político además de distinguido abogado que, en la madurez, dejó testigo de su tiempo. En este mismo sentido, Francesco Guicciardini tuvo una actitud y una actividad similares a la de este romano. Con todo, ambos mostraron los arcana

imperii, los ardides, con frecuencia poco o nada éticos, del poder político.

Al analizar las fuentes históricas, los historiadores humanistas desarrollaron también las técnicas de la crítica histórica y textual; a la vez que, como ya se ha señalado, estudiaron y restauraron la ortografía, la gramática, el estilo y la prosodia del latín clásico; y también extendieron el conocimiento de la historia de los mitos clásicos.

La tendencia a la historia regional aparta a estos autores de la historia universal47, lo cual expresa, de alguna manera, que se apartan de la historia romana

45 Para una historia de la retórica desde la Antigüedad hasta el Renacimiento, véase Paul Oskar Kristeller,

El pensamiento renacentista y sus fuentes. Compilación de Michael Mooney. Madrid: Fondo de Cultura Económica, 1993 (1982), p.281-344.

46 En el caso de Bruni y de Maquiavelo, por ejemplo, su atención se centra en las potencias humanas que

dirigen la política.

(que representa las pretensiones del Imperio) y del poder que ejerce la Curia eclesiástica. En este sentido hallamos, en la escuela florentina de Bruni mismo, multitud de relatos de historia local: la Historia florentinorum de Scala (1430-1497), que abarcaría los hechos locales hasta 1450; y la Historia pistoriensis de Manetti (1396-1459), historiador y también biógrafo (Vita Nicolai V pontificis maximi).

La obra de Bruni adquirió competencia en otras localidades y la historiografía bruniana se extendió por Italia y la Historiografía adquirió progresivamente conciencia de la política. No hay que dejar de lado, por lo tanto, la idea de que los cronistas y los historiadores del Humanismo y del Renacimiento en general escribían, normalmente, para el Poder: la mayoría de ellos eran cancilleres (Accolti, Scala y Poggio en Florencia; Manetti y Valla en Nápoles) o embajadores (Palmeri y Guicciardini, este último en España) con un grado mayor o menor de dependencia política48.

De hecho, los gobernantes presionaban a los humanistas historiadores, a los “nuevos Livios” que debían hacer de cada territorio, de cada ciudad, una nueva Roma. La dominación de los Medici sobre Florencia puso fin a la historiografía independiente –aunque no absolutamente- y, en los casos de Maquiavelo y Guicciardini, se produjo un retorno a las historias locales y, en especialmente en el caso de Maquiavelo, la Historia pasó a proporcionar ejemplos para deducciones políticas. Este nuevo carácter implicó a la vez un cambio en el estilo debido a su tendencia a la interpretación realista –y hasta cierto punto antirretórica- de los hechos. Hay, pues, en el estudio de los caracteres realistas de los sujetos y acontecimientos históricos la voluntad de encontrar en ellos su valor universal; lo cual contiene, en el fondo, el fundamento para una teoría política en los tiempos de crisis y guerra en la ciudad (como más adelante veremos). Retomaron con esta voluntad el carácter histórico general de los estudios históricos clásicos (Tucídides) a la vez que empezaron a mostrar desinterés por los elementos literarios. De hecho, Storie

florentine de Guicciardini fue la primera obra que se separó de la escuela de Leonardo

Bruni en ese sentido, aunque conserva de él la concepción según la cual la historia es el resultado de la acción de las fuerzas sociales y de las motivaciones individuales; y

48 Sobre las relaciones entre Historia y Poder en la primera Historiografía moderna, véase J. L. Pereira

Iglesias, “La Historia y el Poder en el Renacimiento”, en Excerpta Philologica, núm.10-12. 2000-02, p.31- 44, que resume las relaciones entre discurso histórico, censura, crítica metodológica y subjetivismo.

el resto de obras de estos autores fueron además las primeras en ser redactadas ya no en latín sino en lengua italiana, manteniendo, eso sí, la dignidad de la prosa antigua. En el caso de Guicciardini, también de presupuesto empírico, el afán por desvelar tendencias generales (para tratar de dar razón de los acontecimientos a los cuales asistió) no excluía atender a los detalles en el relato histórico.

De la escuela de Maquiavelo cabe destacar a los florentinos Lorenzo Strozzi (1482-1549, biógrafo) y Jacopo Nardi (1467-1563), autor de una inconclusa Istorie

della città di Firenze (1494-1522).

Sobre la historiografía de Guicciardini me ocupo en el capítulo 2.1.2. de la segunda parte de este estudio.

Es muy pertinente destacar de nuevo aquí, además, la figura de Giorgio Vasari, arquitecto y pintor, autor de Le vite de’piu eccellenti Pittori, Scultori ed Archittetti (1546; publicada en Florencia 1550 y, posteriormente, en 1564-68, muy ampliada), una gran y erudita compilación biográfica de artistas de la Antigüedad49.