a) Este libro es uno de los más poéticos del AT y no se sabe bien si su contenido es histórico o simplemente simbólico. En todo caso, aún en el supuesto de que se tratara de un personaje real, siempre cabe hallar el posible significado simbólico del mismo. Es lo que intentaremos hacer y presentar en lo que sigue ¿A quién simboliza Job?, ¿qué representa su esposa?, ¿por qué siete hijos y tres hijas?, ¿sus tres amigos ancianos, qué significado tienen?, y lo mismo podemos preguntar del amigo joven. Por otra parte está Satanás que se presenta ante Dios para que le dé permiso de tentar a Job primero en sus bienes, luego en sus hijos e hijas, y acaba tentándole en su propio cuerpo. Finalmente, después de las largas y arduas diatribas entre Job, los tres ancianos y con el interlocutor joven, Dios da la razón a Job (en contra de la aparente justicia de éstos). Con ello cesa la gran
tribulación de Job, y le son devueltos duplicados sus bienes y sus hijos; la mujer no aparece ya pero sí las tres hijas.
Seguimos una de las posibles interpretaciones de este libro que establece un paralelismo entre Job y la Iglesia militante. Esta idea nuestra es muy probable que ya haya sido expresada en estudios anteriores. El Papa actual, Juan Pablo II, identifica Job con Cristo Sufriente, Cabeza de la Iglesia116. Así pues, este retorno glorioso de Job podría parangonarse con el cumplimiento del DY, en que se inicia la última singladura de la historia de la Iglesia -y de la Humanidad inseparable-, hasta la Segunda venida de Cristo al fin de los tiempos. Éste sería el resumen y también el motivo de haber incluido el libro de Job en el presente estudio.
b) Nos parece que lo más sencillo es comenzar por citar los textos, desde el principio, con la extensión suficiente para nuestro propósito, y comentarlos a continuación según el hilo conductor que acabamos de enunciar. Damos por supuesto que el relato del libro de Job es bien conocido por el lector. Con este preámbulo comenzamos nuestro trabajo:
“Había en la tierra de Hus un varón llamado Job, hombre recto
y justo, temeroso de Dios y apartado del mal. Naciéronle siete hijos y tres hijas; y era su hacienda de siete mil ovejas, tres mil
camellos, quinientas yuntas de bueyes, quinientas asnas y siervos en gran número, siendo grande aquel varón entre todos los orientales.
Acostumbraban sus hijos a tener banquetes en sus casas, cada uno en su día, invitando a sus tres hermanas a comer y a beber con ellos; cuando se completaba la rueda de los días del convite, iba Job y los purificaba, y levantándose de madrugada, ofrecía por ellos holocaustos según su número; pues decía Job: ‘No sea
116 Vid. Carta Apostólica Salvifici Doloris (11-II-84) , en cuyo capítulo V el Papa nos
dice: "Puede afirmarse que junto con la Pasión de Cristo todo sufrimiento humano se ha encontrado en una nueva situación. Parece como si Job la hubiera presentido cuando dice: 'Yo sé, en efecto, que mi Redentor vive (…)' y como si hubiese encaminado hacia ella su propio sufrimiento, el cual, sin la Redención, no hubiera podido revelarle la plenitud de su significado".
que hayan pecado mis hijos y hayan bendecido a Dios en su corazón’. Así hacía siempre”. (Job 1, 1-5)
"Job, hombre recto y justo, temeroso de Dios y apartado del mal" (Job 1, 1) puede simbolizar a la Iglesia militante, cuya
cabeza es Cristo, y forma parte de su cuerpo místico. De ahí nace su santidad e indestructibilidad a pesar de los defectos y pecados de los hombres que la forman, que incluyen a la Humanidad entera, pues, "extra Ecclesiam nulla salus"; de una manera amplia, todos los hombres forman parte de la Iglesia de Cristo.
En el marco que hemos esbozado, los siete hijos representan a esa plenitud de la Iglesia-Humanidad. Las tres hijas tal vez simbolicen las tres virtudes teologales: Fe, Esperanza, Caridad, fundamentales en la Iglesia militante117. Cuando cesa la tribulación de Job le son devueltos duplicados sus siete hijos, indicando esta etapa gloriosa de la Iglesia-Humanidad; sin embargo , como es natural, sólo vuelven las tres hijas.
Los números referidos a sus bienes indican la abundancia con que Dios ha colmado a sus hijos en la Creación, Satanás y el pecado son sus destructores.
Job cuidaba de sus hijos y los purificaba y al alba ofrecía sacrificios a Dios para que no pecasen bendiciendo (eufemismo
por maldecir, blasfemar) a Dios en su corazón; la Iglesia
militante también ejercita esta misión. En los banquetes invitaban
a sus tres hermanas a comer y a beber con ellos, para indicar la rectitud de su vida.
Satanás, envidioso del hombre, se presenta ante Dios juntamente con los hijos de Dios. Éstos serían los ángeles encargados de velar y ayudar al hombre, los ángeles custodios en particular. A Satanás le es permitido tentar a Job. El vallado
117 Otras conjeturas podrían ser: a) El conjunto de las tres virtudes cardinales, de las
cuatro virtudes morales y de los siete dones del Espíritu Santo. b) Los tres poderes:
Potestas regendi, Potestas docendi, Potestas santificandi, propios de Cristo y vicarios
protector de él, sus hijos y sus bienes, nos retrotrae al Paraíso
terrenal, al comienzo de la Humanidad-Pueblo de Dios, dónde de una manera amplia comienza la vida de Job-Iglesia.
Dios pone límites al poder satánico: "Mira, todo cuanto
tiene lo dejo a tu mano, pero a él no le toques" (Job 2, 6). Ahí
empieza la escalada de las tentaciones y sufrimientos de Job- Iglesia-Humanidad. Dios permite que Job sufra el descalabro en su propio cuerpo, cubriéndolo de "una ulceración maligna de la
planta de los pies hasta la coronilla de la cabeza" (Job 2, 7).
Primero le son quitados sus bienes, luego sus hijos y finalmente intenta destruir a Job-Iglesia, es decir tocarle en lo más íntimo. También ahí Dios pone límite: pero guarda su vida. También Jesucristo asegura que el infierno no prevalecerá sobre la "barca
de Pedro". Todo esto se simbolizaría en los textos que siguen: "Y dijo Yahvéh a Satán: '¿Y has reparado en mi siervo Job, que no hay como él en la tierra, varón íntegro y justo, temeroso de Dios y apartado del mal?' Respondió Satán a Yahvéh: '¿Acaso teme Job a Dios en balde? ¿No le has rodeado de un vallado
protector a él. a su casa y a todo cuánto tiene? Has bendecido el
trabajo de sus manos y ha crecido así su hacienda sobre la tierra. Pero anda, extiende tu mano y tócale en lo suyo, a ver si no te vuelve la espalda' Entonces dijo Yahvéh a Satán: 'Mira, todo cuanto tiene lo dejo en tu mano, pero a él no le toques'. (…)
(…)Levantóse entonces Job, rasgó sus vestiduras, rasuró su cabeza y, echándose en tierra, adoró, diciendo: 'Desnudo salí del vientre de mi madre y desnudo tornaré allá. Yahvéh me lo dio, Yahvéh me lo ha quitado. ¡Sea bendito el nombre de Yahvéh!' En todo esto no pecó Job ni atribuyó a Dios insipiencia. (…)
(…) Y dijo Yahvéh a Satán: '¿Y has reparado en mi siervo Job, que no hay como él en la tierra, varón íntegro y justo, temeroso de Dios y apartado del mal, y que aún persevera en su perfección a pesar de que tú me incitaste contra él para que en vano le afligiese?' Respondióle Satán a Yahvéh: '¡Piel, por piel! Cuanto el hombre tiene lo dará gustoso por su vida. Anda. pues, extiende tu mano y tócale en su hueso y en su carne, a ver si no te vuelve las espaldas' Yahvéh dijo entonces a Satán: 'Ahí le tienes; en tu mano le pongo, pero guarda su vida'." (Job 1, 8-12, 20-22; 2, 3-6)
A Job-Iglesia le abandona su mujer:
"Díjole entonces su mujer: '¿Aún sigues tú aferrado a tu integridad? ¡Bendice a Dios y muérete!' Él le respondió: 'Has hablado como habla la mujer necia. ¿No recibimos de Dios los bienes? ¿Por qué no vamos a recibir también los males?' En todo esto no pecó Job con sus labios.
Esta mujer es símbolo de la parte de la Iglesia-Humanidad que peca y se separa de Dios, su Esposo; es una falsa esposa –como la gran ramera del Apocalipsis- . Este es el motivo por el cual no le es devuelta a Job, juntamente con sus bienes, hijos e hijas; ofrece un paralelismo con el castigo de la gran Babilonia o
ramera, en el Apocalipsis.
c) Aparecen ahora los tres amigos de Job: Elifaz, Bildad y Sofar que viene a consolar a Job. Sus intenciones y sus palabras no carecen de bondad y sentido común, pero son incapaces de comprender, o por lo menos aceptar, el misterio del mal. Su ciencia es puramente humana, carecen de visión sobrenatural, por tener muy apagadas las tres virtudes teologales; las tres hijas de Job-Iglesia. Ellos son los ancianos en quienes debiera reposar la sabiduría. No entienden que Job, cubierto de úlceras, pueda ser inocente. Job-Iglesia, a pesar de los arduos ataques, defiende su santidad, que no puede ser mancillada por los pecados de sus hijos, pues su cuerpo es el de Cristo-Job; fue y es ultrajado y crucificado, pero no puede se mancillado. Lo mismo sucede con la Iglesia militante-Job. Los ancianos amigos de Job no pueden, o no saben, entender esta realidad; lo mismo les ocurre a los hombres actuales y de tiempos pretéritos. Finalmente aparece el
joven Eliú, que se declara enemigo de Job y de sus tres amigos; es
la expresión del razonar humano sin ninguna visión trascendente; sin fe , sin esperanza, sin caridad. A sus tres amigos ancianos Job responde, por tres veces a cada uno, a sus tres discursos para convencerle y ayudarle a su manera; sin embargo no contesta a los cuatro discursos acusatorios del joven Eliú, que viene a simbolizar aquella parte de la Humanidad henchida de materialismo, ignorancia culpable y falsa ciencia.
Después de los un largo discurso de reproches a Job, Eliú pronuncia otros tres discursos acusatorios contra él; finalmente Dios interviene en diálogo con Job y declara su inocencia ante los tres ancianos y el joven. Job-Iglesia responde a esos tres amigos, que representan a la "Humanidad entera" (Job 12, 2), porque su misión es ayudarles a salir de la ignorancia y acercarlos a Dios; pero no responde al joven Eliú porque es inútil. Entresacaremos de los largos discursos y de las no menos extensas respuestas de Job, aquellos textos que nos parecen más ilustrativos para las precedentes hipótesis. Luego comentaremos la respuesta de Dios, con la que termina el libro.
1) Empezaremos por la presentación de los tres amigos