Entonces habló Dios a Job, pero sus palabras van dirigidas fundamentalmente a Eliú, pagado de sí mismo, y le reprende su soberbia. Veamos algunos:
"¿Quién es este que empaña mi providencia con imprudentes discursos? Cíñete como varón tus lomos. Voy a
preguntarte, respóndeme tú.
¿Dónde estabas al fundar yo la tierra? Dímelo si lo sabes. ¿Quién determinó, si lo sabes, sus dimensiones? … (…)
Continúa Dios con más de treinta preguntas a las que Eliú no pude dar respuesta. Acaba la intervención de Dios con el siguiente versículo:
(…) Y continuando Yahvéh en responder a Job, dijo:
¿Querrá el censor contender todavía con el Omnipotente? El
que pretende enmendar la plana a Dios, responda". (Job 38, 1-5; 39, 31-32)
Eliú no responde, pero sí lo hace Job en su humildad: "Y Job respondió a Yahvéh, diciendo:
He hablado de ligero. ¿Qué voy a responder? Una vez hablé, no hablaré más. Dos veces, no añadiré palabra. (…)
Pero Yahvéh sigue replicando a Job con diversas imágenes tomadas de la Naturaleza animal, como la del poder del
ante Dios. Job responde, lleno de humildad, con sus últimas palabras:
(…) "Respondió Job, diciendo:
Sé que lo puedes todo y que no hay nada que te cohiba. Cierto que proferí lo que no sabía, cosas difíciles para mi, que no conocía. Sólo de oídas te conocía; mas ahora te han visto mis ojos. Por todo me retracto y hago penitencia entre el polvo y la ceniza". (Job 39, 3-5; 42, 1-6)
22) Epílogo:
"Después de haber hablado Yahvéh a Job estas palabras, Dijo Yahvéh a Elifaz, temanita: Se ha encendido mi ira contra ti y contra tus compañeros, porque no hablasteis de mi rectamente, como mi siervo Job.
Así, pues, tomad siete becerros y siete carneros e id a mi siervo Job y ofreced por vosotros sacrificio; y Job, mi siervo,
rogará por vosotros, y en atención a él no os haré mal, pues no hablasteis de mi rectamente, como mi siervo Job.
Vinieron, pues, Elifaz, temanita; Bildad, suhita, y Sofar, namatita, e hicieron lo que les mandara Yahvéh, Y Yahvéh atendió a los ruegos de Job.
Yahvéh estableció a Job en su estado, después de haber rogado él por sus amigos, y acrecentó Yahvéh hasta el duplo todo cuanto antes poseyera. Vinieron a él todos sus hermanos y
hermanas y todos sus anteriores conocidos, y comieron con él
en su casa, se condolieron y le consolaron por todo el mal que sobre él hiciera venir Yahvéh, y le regalaron cada uno una moneda y un anillo de oro. Yahvéh bendijo las postrimerías de Job más que sus principios, y llegó a poseer Job catorce mil ovejas, seis mil camellos, mil yuntas de bueyes y mil asnas. Tuvo catorce hijos y tres hijas; a la primera le puso por nombre Jemina (paloma), a la segunda Quesia (Casia) y a la tercera Queren-Happuc (Cuerno de Afeites). No había en toda aquella tierra mujeres más hermosas que las hijas de Job, y su padre les dio herencia entre sus hermanos. Vivió Job después de esto ciento cuarenta años, y vio a sus hijos y los hijos de sus hijos hasta la cuarta generación, y murió Job anciano y colmado de días". (Job 42, 7-17)
Según nuestra manera de ver, el símbolo Job-Iglesia
militante queda bien expresado en este epílogo. Después de sufrir
mucho en su historia, llega su padecer al máximo en el DY pasado el cual le son multiplicados sus hijos y resplandecen sus
tres hijas -las virtudes teologales en nuestra opnión-. La Humanidad-Iglesia inicia la última singladura de la historia; "Vinieron a él todos sus hermanas y hermanos y todos sus anteriores conocidos" (Job 42, 11), esto es, se hace un "sólo rebaño y un sólo Pastor" (Jn 10, 15-17). Job-Iglesia ruega a Dios
por el perdón de sus amigos y acompaña a la Humanidad hasta el fin de los tiempos, con la segunda venida de Cristo: "Y murió Job
anciano y colmado de días" (Job 42, 17).
"¡Marán-atha!", "Ven, Señor Jesús". (1 Cor 16, 22)
8.3. APOCALIPSIS, también llamado REVELACIÓN
Iniciamos ahora el último estudio acerca del DY en el NT con el comentario del Apocalipsis del Apóstol San Juan. La exposición será semejante y paralela a las que preceden con la salvedad de que transcribiremos por entero el texto del libro, intercalando los oportunos comentarios. Lo hacemos así para que el lector no pierda de vista la unidad del libro, cuya profecía es
todo su contenido. Además, constituye la clave y la síntesis de
todas las profecías del AT y del NT que hacen referencia al DY y al fin de los tiempos. En lo que sigue intentaremos exponer con la mejor claridad posible esta idea.
Las citas de los textos en este estudio del NT son de la Biblia de Nácar Colunga, que ya utilizamos en el precedente estudio del AT, pero aquí el texto pertenece a la Biblia Católica que se puede bajar de la WEB; existen, pues, ligeras diferencias que no son significativas en nuestro caso.
Aunque damos por supuesto que el lector las conoce, recordaremos algunas ideas que ayudan la comprensión de los relatos propios del género apocalíptico, recogemos brevemente las más importantes:
a) Proliferan los nombres simbólicos: dragón. serpiente, olivo, Harmagedón, Babilonia, ramera, sello, trompeta, copa, Éfeso, Esmirna Pérgamo, Tiatira, Sardes, Filadelfia, Laodicea, Jezabel, hoz, espada, escorpión, langosta, Sol, luna estrella, bestia, mar, viviente, toro, águila, columna, puerta, sillar, fuego, agua, Yahvéh, Jerusalén, candelero, frío, caliente, maná, caballo, trono, árbol, cuerno, tinieblas, mes, día, noche, hora, cordero, relámpago. trueno, terremoto, etc.
b) Los números tienen mucha importancia por lo que significan: el siete indica totalidad, plenitud, física y moral: el doce se refiere a la plenitud y totalidad moral; el cuatro se refiere a los cuatro puntos cardinales, etc.; el
diez y el seis son números que se acercan a la totalidad
del doce y el siete pero son limitados, incompletos; tres y
medio, mitad de siete, significa abreviación; mil indica
una cantidad grande; tres es número trinitario y asimismo de acontecimientos derivados del poder divino; etc.
c) Los colores poseen significados precisos: el
blanco simboliza el martirio; el rojo, la lucha moral o
física; el negro, el hambre, real o espiritual; el amarillo, la peste como enfermedad del alma o del cuerpo. Estos tres últimos vienen simbolizados por el fuego, el humo y el azufre. Estos colores aparecen ya en el AT. El blanco es asimismo un atributo divino.
d) Los ciclos septenarios: el de las siete iglesias, en que nos presenta una visión simbólica de la historia de la Iglesia militante desde su fundación hasta el Juicio Final: el de los siete sellos, decretos sellados de Dios que
alcanzan hasta el fin de los tiempos, referentes fundamentalmente al DY y al fin de los tiempos; el de las
siete trompetas, que anuncian la ejecución de los
decretos divinos, correspondientes al DY y al fin de los
tiempos; el de las siete copas de la ira de Dios, castigo de
Babilonia la grande al fin de los tiempos. Estos ciclos en ocasiones pueden abarcar parte de los mismos hechos, vistos desde diferente perspectiva, pero no son concéntricos ni se corresponden en sus números.
e) Las dos letras Alfa y Omega: primera y última del alfabeto griego, para indicar el principio y el final. Asimismo queremos indicar que algunos textos relativos al
entorno del DY y otros que corresponden al entorno del fin de los tiempos, no están ordenados ni cronológica ni linealmente, y
pueden estar superpuestos.
Capítulo 1
1 "Revelación de Jesucristo; se la concedió Dios para manifestar a sus siervos lo que ha de suceder pronto; y envió a su Ángel para dársela a conocer a su siervo Juan,
2 el cual ha atestiguado la Palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo: todo lo que vio.
3 Dichoso el que lea y los que escuchen las palabras de esta profecía y guarden lo escrito en ella, porque el Tiempo está cerca.
4 Juan, a las siete Iglesias de Asia. Gracia y paz a vosotros de parte de "Aquel que es, que era y que va a venir", de parte de los
siete Espíritus que están ante su trono,
5 y de parte de Jesucristo, el Testigo fiel, el Primogénito de entre los muertos, el Príncipe de los reyes de la tierra. Al que nos ama y nos ha lavado con su sangre de nuestros pecados
6 y ha hecho de nosotros un Reino de Sacerdotes para su Dios y Padre, a él la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén. 7 Mirad, viene acompañado de nubes: todo ojo le verá, hasta los que le traspasaron, y por él harán duelo todas las razas de la tierra. Sí. Amén.
8 Yo soy el Alfa y la Omega, dice el Señor Dios, "Aquel que
es, que era y que va a venir", el Todopoderoso.
9 Yo, Juan, vuestro hermano y compañero de la tribulación, del reino y de la paciencia, en Jesús. Yo me encontraba en la isla llamada Patmos, por causa de la Palabra de Dios y del testimonio de Jesús.
10 Caí en éxtasis el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz, como de trompeta, que decía:
11 "Lo que veas escríbelo en un libro y envíalo a las siete
I g l e s i a s : a Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardes, Filadelfia y Laodicea".
12 Me volví a ver qué voz era la que me hablaba y al volverme, vi siete candeleros de oro,
13 y en medio de los candeleros como a un Hijo de hombre,