• No results found

5. RESULTS AND EVALUATION

5.1 Case Study

5.1.2 Apache Solr

Está claro, a partir de la revisión de la bibliografía, que la mayor parte de lo que se ha publicado con respecto a la intervención en crisis a cargo de los profesio nales de la salud, ha sido dentro de la variéd.1<1 de estudios de casos o de la descripción de programas. De manera clara, se necesitan más estudios de investigación bien controlados, paratletenninar la efectividatl de la intervención en crisis en ambientes de pacientes externos e internos. La investigación sobre la intervención en crisis con pacientes de cirugía ha sido la más complicada, en ténnínos de metodología (véase Auerbach y Kilmann, 1977).Algunos estudios en esta área (Andrew, 1970; DeLong, 1971; Langer y otros, 1975) pueden utiliiarse como modelos para futura investigación. Existe una necesidad de estudios controlados de manera más cuidadosa, que empleen adecuados grupos tle contacto-control. Sin estos grupos como comparación de aquellos que reciben tratamiento experimental (intervención en crisis), no hay modo de detenninar sí los posibles efectos observados en el grupo experimental son debidos a otros factores, como son la atención, la esperanza, los placebos o la intervención en sí misma.

Toda la investigación en este campo podría sacar provecho de una defini ción 1ní..s clara de las variables del proceso y los resullados. (Véase el lllkilisis de este tema en el capítulo 21.) L'ls siguientes se manifiestan como las direcciones más fructíferas para í11vestigacíones más amplías:

l. Como con fa preparación quinírgíca, la eficacia de la intervención en crisis de primera instancia en la unidad de terapia intensiva (Kuenzi y Fenton, 1975) debería investigarse de manera empírica. Nosotros haría mos la hipótesis tle que los pacientes de UCI a los que se les proveyó de apoyó emocional progresivo, inronnación precisa y otros aspectos de la intervenci6n de primera instru1cia mostraría11 recuperaciones más rápi das, scflal.es fisiol6gicas m.í.s positivas, mayor rufaptación psicológica y calificaciones com:luctualcs más positivas que los pacientes a los que se les dio fa misma cantidad de contacto con el personal; pero ninguno tle los compouen1es cruciales de la intervención en crisis.

El estudio de Bunn y Oarke (1979) sobre la intervención hecha con frunilias de pacienles gmvementeenfcnnos ohl'fidos, es un buen primer paso, pero necesita ampliarse. Los individuos en ese esludio recibieron estímulo para itlcnlilicar sus senlimientos y se les dio infonnación prccl'ill y oportunidades namexpresarlos. La investigación futlll1l podría incluir otros componentes de la intervención de primera instancia en el régimen tic trat..11nie11to; el ayud1f a las familias a plru1tear posibles

Intervención en crisis a cargo de las enfen11eras y ... •291

soluciones a sus necesidades inmediatas y ayudarlas a realizar acción concreta para ejecut..1flas. Además, las medid.1S de salud física y psico lógica podrian suministrarse en varios puntos del seguimiento, en los meses posteriores, para evaluar más efectos de largo plazo por parte del tratamiento.

2.El uso de la intervención en crisis con madres que dieron a luz niños subnormales neccsira un apoyo m.í.s empírico para que se incremente su utilidad. Los estudios del seguimiento de madres que han y no han recibido intervención deprimera instancia en el periodo crítico siguiente al nacimiento, serían un importante paso hacia adelante. Nosotros esperaríamos que madres y padres que la reciben mostrarían mejoras en la adaptación psicológica y salud ! Isica, meses después de la salida del hospital, cuando se les comparase con los apropiados grupos de control.

3.Oratlei y Waite (1974) han descrito un grupo de corta duración para pacientes que se recuperan de un ataque de apoplejía. Sería posible expandir dentro de un estudio en el que la adaptación del grupo en tratamiento se compararía con un grupo de contacto-control y sin tratamiento. Nosotros haríamos la hipótesis deque el grupo de trat..1mien to üemostraría una mejoría en la recuperación, salidas más prontas del hospital y más altos niveles de funcionruniento total sobre el seguimien to, meses más tarde.

4.Sanchez-Salazar y St.'.ll'k (1972), como se refirió antes, han descrito intervenciones posteñores a la salida del hospital, con pacientes que han sufrido faringotomías. Las intervenciones incluyeron visitas individua les de seguimiento del personal del hospital con el paciente y su familia, estímulo para participar en el Club de la Cuerda Perdida y en terapia breve(si pareciera necesario). Debería hacerse un estudio de seguimien to con laevaluación de Ja

recuperación y laa<k'lptación de estos pacitmtes, en comparación con las de aquellos que no reciban algunas o todas las intervenciones. Adelllií.s, un grupo de contacto-control (en el cual los pacientes no recibirían ninguna de las intervenciones, sino un periodo equivalente de contacto e interacción con el personal del hospit..'11) incrementaría mayonnente la solidez del proyecto experimental.

S.Como refeñmos antes, numerosas descripciones han ap:irecido con respecto al uso de la intervención en crisis con familias y parejas en fas que uno de los miembros est.'\ en fase tenninal de enfenne<k'ld (Cohen y Wellisch, 1978; Hoffman y Fuuennan, 1971; Kopel y Mock, 1978). La investigación necesita evaluar laefcctivid'ltl tle estos tratamientos sobre elenfreutruniento familiar.

Lacuestión fundamental es si la intervención en crisis con familias antes tle la muerte anticipada conduce a una mayor salud piicológica y lfaicaque en aquellas que reciben la misma cantitlaü tle atención del personal del hospital, pero no reciben intervenci6n en cnsis. Los efectos del grupo de intervención de Kopel y Mock podrían supeditarse a un proyecto cxperiment.'11. Los pacientes podrían asignarse alcatoriameute lo mismo a m1grupo de intervención en crisis, que a uno de cont.'lcto-contml o a uno de control sin cont.'.lcto.

Ifoffman y Futtennru1 han descrito numerosas intervenciones en la sala tle espera para pacientes de una clínica pediátrica para tumores,

292 •Intervención en crisis: Manual ... (Capíwlo 13) Intervención en crisis a cargo de las enfem1eras y

. '\.·

:;

encaminadas a disminuir la tensión y la ansiedad relacionadas con las visitas. Su obje1ivo final era también ayudar a las familias para un enfrentamiento más adaptativo fuera de la clínica, al ponerlas aocuparse del duelo anticipado. Si este concepto pudiera hacerse más operativo y definirse de manera conductual, sería posible evaluar la valía de esta especie de enfrentamiento. Un estudio longitudinal (con grupos de control apropiados) que evaluara elenfrentamiento posterior a la muerte por parte de los padres y los parientes que se han ocupado del duelo anticipatorio medianle la intervención en crisis; sería un importante paso hacia adelanle.

6.La invesligación acerca de las consecuencias del síndrome de muerle infantil repentina (SIDS, por sus siglas en inglés) necesita ampliarse. No se ha llevado a cabo investigaci6n alguna que eVálúe los efectos de la intervención en crisis de primera y segunda i11s1ancia en la adaptacilÍn más !ardía (por ejemplo, un aiío después de la muerte) de las frunilias, parejas y parienles. Esta clase de investigación sería muy valiosa, en especial por cuanto el SIDS crea una situacilÍn en la cual la familia no ha tenido aviso acerca del incidenle traumálico.

Los informes de Williarnsy suscolaboradores(l 976)y de Williams y Polak (1979) plantean algunos temas importantes, de lo cual no poco es para infundir alguna precaucitín acerca de la efectividad ·de la intervención en crisis en dctcnninadas situaciones. Necesitamos anali zar de manera estrecha los posibles factores que podrían haber contri buido a los hallazgos de estos autores. ¿Podría haber sido que L'I manera en que elequipopara crisis ob1uvoacceso (medianteel representante del investigador de homicidios del condado) a los sistemas. familiares afectó la capacidad del mismo para intervenir de modo efectivo? ¿Y qué, si los realizadores de la inlervencitín hubieran sidoprofesionales de la salud que hubieran obtenido el acceso a las familias por los previos conlactos con ellas en el hospital o la clínica? ¿Aún así, los realizadores

de la intervención se habrían sentido como intrusos? No lo sabemos, pero de manera clara se necesita más investigación para evaluar los modos en que los realizadores de la intervención (\ntran en los sistemas

familiares.

7. Se requiere llevar a cabo investigación en el crunpo de la intervenci6n en crisis y aborlo. Aunque se h'.111 descrito ya las secuelas psicológicas al. aborto, y ban surgido descripciones de la oñentación acerca del aborto dirigido hacia la crisis, nosehallaron estudios que enlazaro.I1los procesos de intervención con 1111.1. . incidencia disminuida de las subsecuentes

dificul!ndes psicológicas y fisiológicas. Serían valiosos los estudios que evaluaran el impacto de la intervcncilÍn en crisis previa y posterior al aborto.

ENTRENAMI ENTO EN INTERVENCIÓN EN CRISIS

La dis1iució11entre los primeros auxilios psicoMgicos y la terapia para crisis trae

consigo implicacio11cs concrc1as ¡>ara el cntrcnamientc de los profesionales de

la salud en la intervención en crisis. Primero, continuará como una necesidad para los lerapeutas de crisis cuya preparación formal académica puede ser en campos como enfermería, psiquiatría, psicología, trabajo social, orientación pastoral o la orientación para rehabilitación, para ayudar a las víctimas de enfermedad/heridas físicas en la translaboración de la experiencia de crisis. Como sesugirióen la bibliografía reseñada en este capítulo, la terapia para crisis por parle de estos profesionales de la salud (en concordancia con las pautas presentadas enelcapítulo8) tiene el potencial de reducir grandemente el número de pacientes que de modo lento caen víctimas de los patrones de la discapacidad crónica. Los candidatos principales para esta clase de lerapia para crisis serán aquellos pacientes cuyos recursos personales y sociales sean inadecuados para la resolución de la crisis en el ambiente natural. La disponibilidad de la terapia de amplio espectro para crisis no sólo reduciría la probabilidad de una discapa cidad aún mayor (e incrementaría la probabilidad de crecimiento en delermina

das áreas del funcionamiento CASIC). sino t1. ..lllbién serviría para reducir los costos del cuidado de la salud, de una manera que esperamos se vuelva manifiesta de modo creciente para las compaiiías aseguradoras.

Además a la disponibilidad directa de la terapia para crisis median1e ambientes para el cuidado de la salud (tanto de pacientes externos como internos), creemos que las enfermeras, de manera especial en virtud de su conlacto inmediato y continuado con los pacientes, necesitan ser diestras en los procedimientos de los primeros auxilios psicológicos y est.1f fümiliarizadascon cómo las cuatro t.1feas para la resolución de la crisis complementan el trata miento médico. Para entrelk1f a las enfermeras en este papel, se puede ufiliz1. f el malerial de los capítulos 6 y 8 tanto en los cursos de grado como en los de pregrado, tanto como en los talleres y

seminarios de educación continua. Nuestra experiencia en la consulta con profesionales de la salud sugiere que, además de los principios presentados en estos capítulos anteriores, debería hacerse rellexión sobre lo siguiente, con el fin de adaptar los principios generales a las características peculiares de los ambientes para el cuidado de la salud.

Related documents