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No se sabe exactamente cuántos inmigrantes ilegales fueron introducidos en Palestina antes y durante la Segunda Guerra Mundial. Yehuda Bauer estima que entraron aproximadamente 15.000 inmigrantes ilegales en los años 1936-39. (1) Él reparte este número en 5.300 llevados por barcos revisionistas, 5.000 por los sionistas laboristas y 5.200 por buques privados. (2) Los británicos anotaron a 20.180 como habiendo llegado antes del fin de la guerra. William Perl, el principal organizador del esfuerzo revisionista, duplica esa cifra a más de 40.000. (3) Yehuda Slutzky da 52.000 como habiendo alcanzado Palestina durante la guerra, pero su número incluye tanto legales como ilegales. (4)

El primer barco ilegal, el Velos, organizado por los kibbutzim palestinos, arribó en julio de 1934. Lo intentó nuevamente en septiembre, pero fue interceptado, y tanto la WZO como la dirigencia sionista laborista se opusieron a intentos ulteriores; para 1935, los británicos estaban dejando ingresar 55.000 inmigrantes legales y consideraban que no había razón para irritar a Londres por unos pocos más. El primer intento revisionista fue el Union, que fue interceptado mientras tocaba tierra en agosto de 1934. Estos dos fracasos desalentaron cualquier acción adicional, hasta que los revisionistas intentaron nuevamente en 1937.

Luego del Holocausto, la inmigración ilegal posterior a 1937 adquirió una reputación como parte de la contribución sionista al rescate de los judíos europeos de las garras de Hitler. Sin embargo, en el momento, ni los revisionistas ni la WZO se consideraban como “rescatanto” judíos per se; ellos estaban llevando a Palestina colonos especialmente seleccionados.

“La prioridad recae sobre los miembros de nuestro Betar”

Los revisionistas retornaron a la inmigración ilegal durante la rebelión árabe. Los inmigrantes eran principalmente betarim llevados como refuerzo para la Irgun, que estaba comprometida en una campaña terrorista contra los árabes. (5) Los tres primeros grupos, comprendiendo 204 pasajeros, dejaron Viena en 1937, antes de la ocupación nazi. Excepto cuatro austriacos, eran todos de Europa Oriental. Todos habían tenido antes entrenamiento en el uso de armas, en su campamento en el área revisionista de Kottingbrunn, en preparación para lo que sabían que algún día sería “la batalla final contra los ocupantes británicos.” (6) Su objetivo siempre habían sido las necesidades militares del revisionismo palestino. Die Aktion, el grupo vienés que organizaba la “libre inmigración”, aprobó una resolución proclamando que sólo llevarían jóvenes: “Para la próxima batalla por la liberación de nuestra patria judía del yugo colonial británico, los primeros en ser llevados deben ser judíos capaces y deseosos de llevar armas.” (7)

En los años por venir hubo ocasiones en que los revisionistas transportaron a otros además de betarim, pero estos eran sólo aceptados debido a las contingencias de la situación. El dinero para la primera expedición luego del anschluss provino de la organización de la comunidad judía de Viena, que estaba dominada por una coalición sionista de derecha; en consecuencia, Die Aktion estaba a veces obligado, por consideraciones políticas y financieras, a incluir miembros de otros grupos entre los pasajeros, pero la preferencia siempre se daba a los betarim. William Perl, el principal

organizador de Die Aktion, luego habló de su primer barco post-anschluss en su libro, “Guerra en el Cuarto Frente”, y cándidamente admitió que:

La prioridad recae sobre los miembros de nuestro propio betarim... luego, a aquellos que esperamos que soporten la dureza del viaje, para ajustarse a vivir en Palestina. Un día estos jóvenes estarán preparados y serán capaces de levantarse en armas junto al Betar. (8)

Tratando los eventos ocurridos durante el verano de 1939, Perl escribió algo más sobre “Jabotinsky mismo... que ahora tomó un papel más activo tratando de arreglar el escape de más judíos de Polonia, particularmente de tantos de nuestros betarim de allí como fuera posible.” (9) Yitshaq Ben-Ami, que había llegado desde Palestina para colaborar con las operaciones en Viena, y luego fue a los EE.UU. a recolectar dinero para sus barcos, recientemente ha hablado de “grandes argumentos y tensión” entre él mismo y Jabotinsky sobre cómo dirigirse al público norteamericano. Ben-Ami sabía que habría una guerra en Europa y quería organizar una operación de rescate, en tanto Jabotinsky consideraba la recolección de fondos como un proyecto del partido. (10) Incluso en noviembre de 1939, dos meses después del inicio de la guerra, Perl, lejos de rescatar judíos en tanto tales, todavía estaba pensando: “Si pagan completamente, los

betarim siempre tienen preferencia.” (11) Él menciona un caso en que tomó a “unos

pocos” sionistas socialistas y él y otros escritores revisionistas enumeran a algunos miembros derechistas del club deportivo Macabeo y grupos de sionistas generales como parte de sus columnas, pero hubo sólo dos formas en que los no sionistas se las arreglaron para abordar un barco revisionista. O bien los nazis –o algún otro gobierno a lo largo del Danubio –insistía en que fueran transportados o también, como en el caso de algunos integrantes de Agudas de Budapest, la falta de dinero obligaba a Perl a salir de la órbita sionista en favor de clientes con dinero, de manera que uno de sus contingentes Betar pudiera continuar su viaje. Incluso aquí se manifestó su preocupación central por Palestina. Aunque el Agudas odiaba el sionismo, él sentía que “para el futuro estado eran valiosos. Para ellos Palestina no era sólo un santuario temporario.” (12) En 1947, el antiguo dirigente del Betar vienés Otto Seidmann escribió que la afirmación: “Tenemos que salvar las vidas de los judíos –sean comunistas o capitalistas, miembros de Hashomer Hatzair o sionistas generales”, esta afirmación simplemente no era cierta. (13) Los betarim siempre fueron preferidos por sobre cualquier otro sionista, los sionistas de derecha por sobre los de izquierda, y cualquier clase de sionista por sobre un no-sionista.

“A quienes una Patria Judía en proceso de construcción más necesita”

La Federación Sionista Alemana se opuso a la inmigración ilegal hasta la

Kristallnacht. Eran legalistas, que no habían hecho nada para oponerse al nazismo y no

querían volverse contra los británicos. Cuando la WZO reingresó al campo de la inmigración ilegal, fue con gran trepidación, e incluso luego de la Kristallnacht Ben Gurión adivirtió al director del Comité Central de la ZVfD: “Nunca estaremos capacitados para combatir tanto a los árabes como a los británicos.” (14) Weizmann, luego de años de colaboración con los británicos, estaba instintivamente en contra de todo lo ilegal. Al principio la WZO no pudo aceptar que una Gran Bretaña preparándose seriamente para la guerra no pudiera afrontar el irritar al mundo árabe y musulmán mediante ningún patrocinio ulterior de la inmigración sionista. Lo que finalmente

impulsó a los sionistas laboristas a moverse fue el prestigio que los revisionistas estaban ganando dentro del campo sionista, mediante el hecho de poner a judíos europeos en las costas de Palestina. Pero incluso entonces, su movimiento estrictamente selectivo permaneció sin cambios. En 1940, el Comité de Emergencia para Asuntos Sionistas, vocero oficial de la WZO en Norteamérica durante la Segunda Guerra Mundial, publicó un panfleto, “Revisionismo: Una Fuerza Destructiva”, que expuso su argumento completo a favor de la selectividad:

Es muy cierto que Palestina será un refugio para todos los judíos sin hogar. ¿Hay algún judío o sionista que desea otra cosa? Pero estamos enfrentados por la compulsión trágica de los hechos. Sólo una parte de aquellos que buscan entrar pueden por el momento ser admitidos. La selección es inevitable. ¿Debe la elección recaer en el azar, dependiendo meramente del accidente de quien abordó primero el barco, o la naturaleza de la inmigración debe estar determinada por motivos más profundos? Sabemos que en la emigración desde Alemania la preferencia se da a los jóvenes aliyah.¿Es la razón para esta preferencia un brutal descuido hacia los más viejos, o surge del difícil pero honesto esfuerzo por salvar a aquellos cuya necesidad es más grande y a quienes una Patria Judía en proceso de construcción más necesita?

Cuando la fuerza de los acontecimiento pone sobre los seres humanos la carga terrible de designar a los que se salvan, la cuestión no ser resuelve por una apertura caótica de las puertas a quienquiera se las arregle para apiñarse allí. Esa es también una posibilidad –una posibilidad que va en contra del presente y del futuro. (15)

El proceso de selección para los barcos fletados por la WZO fue explicado luego por Aaron Zwergbaum en su descripción de un viaje desde la Checoslovaquia ocupada por los nazis:

Las autoridades sionistas trataron a esta “Aliya Bet” igual que a una migración normal; fue altamente selectiva, demandando [al menos a los jóvenes] “Hakshara” [entrenamiento agrícola], un cierto conocimiento del hebreo, afiliación a una organización sionista, buena salud, y así sucesivamente. Había un límite de edad bajo, y el precio del pasaje era fijado según el principio de que los que tenían un buen pasar debían pagar no sólo para ellos, sino también para los que no tenían medios. (16)

Nuevamente, al igual que con los revisionistas, tenía que haber excepciones a las reglas. Algunos sionistas veteranos eran recompensados por sus servicios mediante un lugar en los barcos, a veces otras formas de influencia lograban el milagro necesario, como en el caso de parientes de sionistas que eran llevados junto a ellos, o un judío rico, transportado por razones financieras. Y, por supuesto, aquellos impuestos por los nazis y otros gobiernos. No siendo tan militaristas como sus rivales, los niños eran considerados con menos antipatía; algún día ellos tendrían sus propios hijos en Palestina, incrementando así el porcentaje de población judía. Pero, por ejemplo, un pianista no- sionista de 45 años, sin la capacidad para pagar por algún otro, y no relacionado a ningún sionista, nunca sería considerado para tal viaje.

“Ellos cooperarán con nosotros en cuestiones en las que estamos vitalmente interesados”

porque a ellos no les importaba lo que pensara Londres. Tenían que llegar a entender que debían combatir a los británicos, si iban a realizar alguna vez su estado judío; la WZO, sin embargo, todavía esperaba lograr un estado judío con la aprobación de los británicos, en otra Conferencia de Versalles luego de la Segunda Guerra Mundial. Argumentaban que los británicos sólo los recompensarían si ellos contenían sus planes durante la guerra, y Londres definitivamente no quería más refugiados en Palestina. En consecuencia, en noviembre de 1940, cuando la Armada Británica trató de deportar a Mauricio, en el Océano Índico, a 3.000 ilegales, Weizmann trató de convencer al ejecutivo sionista que “ellos no debían tener nada que ver con este asunto en el que sólo podían obtener 3.000 personas adicionales en Palestina –que más tarde podrían convertirse en una piedra de molino alrededor de su cuello” (17) Afirmaba estar preocupado por la participación de la Gestapo en los viajes. (18) Obviamente los barcos no podrían haber dejado territorio en posesión de Alemania sin su permiso, pero es dudoso que él creyera seriamente la imputación británica de que los nazis estaban poniendo espías a bordo de esos escuálidos buques. Sin embargo, el argumento de Weizmann era consistente con su estrategia de toda la vida de conseguir el patrocinio británico al sionismo. Él sabía que una operación ilegal seria pondría en peligro sus relaciones con los británicos y, en particular, haría imposible obtener el asentimiento de Londres para una Legión Judía dentro del Ejército Británico.

Los británicos, que habían aprendido de la experiencia de haber trabajado con los sionistas durante décadas, decidieron utilizar la ambición sionista por un estado judío para eliminar la inmigración ilegal. Ellos sabían que la WZO esperaba asistir a la conferencia de paz de posguerra con un antecedente de guerra remarcable, de manera que la inteligencia británica ideó un ingenioso plan. El Mossad, la organización que estaba detrás de la inmigración de la WZO, poseía un barco, el Darien II. En 1940, había sido planificado que el barco remontara el Danubio para recoger algunos refugiados varados en Yugoslavia. Los británicos propusieron, en cambio, que el barco fuera cargado con fragmentos de hierro y explosivos. Los barcos con refugiados judíos se habían convertido en parte de la vida diaria del río, y nadie sospecharía del Darien. Cuando éste alcanzara un punto estrecho río arriba, sería hecho volar, bloqueando de esa forma la entrada al Reich del petróleo y los cereales rumanos. El corolario de esto sería que los barcos con refugiados no podrían bajar más por el Danubio, y los nazis, que habían estado cooperando con el Mossad para evacuar campos de entrenamiento sionistas, los culparían por la explosión. A pesar de la terrible venganza que los nazis pondrían en acción, la dirigencia de la WZO decidió aceptar que el plan fuera ejecutado. Sin embargo, hubo un tropiezo. Algunos de los trabajadores del Mossad involucrados rehusaron cooperar. El barco estaba registrado a nombre de uno de sus miembros, un norteamericano, y él rehusó consignar el barco a los británicos. David HaCohen, miembro del Ejecutivo de la Agencia Judía, fue enviado con presteza a Estambul para tratar de persuadirlo de que acordara. Ruth Kluger, que estaba presente con el Mossad, luego dio testimonio de los argumentos de HaCohen en su libro memorias, “El Último Escape”:

“He venido con una orden. Del propio Shertok [Secretario Político de la Agencia Judía]... Shertok no hubiera dedicado al Darien tanto tiempo y consideración si no sintiera que la cuestión fuera una que recayera en su territorio de operaciones. Él siente, todos nosotros sentimos, que el plan propuesto para el Darien hará finalizar la guerra más pronto, sin duda. Y cuanto antes finalice, se salvarán más vidas. Incluyendo vidas judías. Además –y este punto no puedo subrayarlo lo suficiente –si cooperamos

con la Inteligencia Británica en esta cuestión, en la que están vitalmente interesados, tendremos todas las razones para creer” –él repitió lentamente estas palabras, “todas las razones para creer que ellos cooperarán con nosotros en cuestiones en las que estamos vitalmente interesados. [Yehuda] Arazi ha mencionado una Brigada Judía en el Ejército Británico... Hay muchos otras que no me está permitido mencionar en este punto. Pero puedo decir esto, Zameret, la cuestión del Darien es una que incluso puede determinar nuestro futuro de posguerra. Que los judíos tengamos o no nuestra propia nación puede estar en el regazo de los dioses. Pero definitivamente está en las manos de los británicos. Si nos echamos atrás en nuestras promesas hacia ellos y utilizamos el barco en contradicción directa a la ley británica –si ellos ven que el hombre que sería, con toda probabilidad, nuestro primer Ministro de Relaciones Exteriores no tiene control sobre sus compatriotas en una cuestión tan vital” –HaCohen dejó sin terminar la frase, como un lazo en torno a nuestros cuellos. (19)

Los agentes locales del Mossad no acordaron, y la WZO tuvo que usar al Darien para otro viaje con el fin de salvar más de sus propios miembros. Sin embargo, ese último viaje fue la última expedición ilegal exitosa durante la guerra. William Perl tiene una gran convicción de que la propuesta del Darien estaba destinada a comprometer a la WZO en una situación en la cual el escurrimiento de refugiado sería detenido por los nazis. (20) Ciertamente, HaCohen no podía haber expresado el punto en forma más vehemente: “la cuestión del Darien es una que incluso puede determinar nuestro futuro de posguerra”. La Inteligencia Británica hubiera apreciado la simple verdad de que la WZO comprometiera su operación de rescate, si esto significaba un paso significativo en dirección a su ambición suprema.

La saga de los barcos con inmigrantes ilegales finalizó el 24 de febrero de 1942, cuando el abandonado Struma, transportando 767 judíos, fue hecho retroceder hacia el Mar Negro por los turcos, bajo presión británica, y se hundió con sólo un superviviente. Dalia Ofer, una estudiosa israelí, remarca: “todavía no había una percepción verdadera de la naturaleza de los sucesos en la Europa ocupada por los nazis, y en consecuencia no hubo intentos de reorganizar”. (21) Los intentos de rescate no comenzaron nuevamente hasta 1943, durante la furia total del Holocausto.

Los perros combaten a los perros, pero se unen contra el lobo

En tanto Norteamérica fue neutral, había sido posible recolectar grandes sumas entre los judíos norteamericanos para el rescate y asistencia a sus pares de la Europa ocupada, pero tal recaudación de fondos sólo podía hacerse sobre una base estrictamente no-partidaria y humanitaria. En cambio, la WZO, a través de su Comité de Emergencia para Asuntos Judíos y otros canales, atacó el compromiso revisionista con la inmigración ilegal. Ellos denunciaron las tendencias fascistas de sus rivales, y los acusaron de no ser selectivos acerca de a quienes dejaban abordar sus barcos. Aparentemente, los propagandistas revisionistas escondían las bases políticas e incluso militares de su proceso de selección, y los publicistas de la WZO fueron engañados. El panfleto del Comité de Emergencia de 1940 acusaba a los revisionistas de “un amor incorregible por los gestos dramáticos”:

Entre otras cosas, los revisionistas hacen una virtud del hecho de que sus inmigrantes no son “seleccionados”. Toman a todos –los viejos, los enfermos, los psicológicamente ineptos para la colonización –en tanto que la aliyah responsable

presupone elegir. (22)

¿Mediante qué autoridad podía la WZO denunciar a alguien por tratar de rescatar a los viejos y enfermos, o incluso a los psicológicamente ineptos para la colonización? Si el aparato de la WZO en Norteamérica hubiera propuesto la unidad con los revisionistas para un emprendimiento genuinamente no-excluyente, los revisionistas hubieran tenido que proceder de acuerdo a su propaganda o correr el riesgo de ser expulsados. Sin embargo, la WZO no estaba interesada en el rescate humanitario. Sus dirigentes estaban dando preferencia y eligiendo abiertamente sobre la base de lo que ellos consideraban como los intereses del sionismo.

Notes

1. Yehuda Bauer, From Diplomacy to Resistance, p.391.

2. Yehuda Bauer, Illegal Immigration, Encyclopedia of Zionism and Israel, vol.I, p.532.

3. William Perl, The Four Front War, p.1.

4. Yehuda Slutzky, The Palestine Jewish Community and its Assistance to

European Jewry in the Holocaust Years, “Jewish Resistance During the Holocaust”,

p.421

5. Daniel Levine, David Raziel, The Man and His Times, pp.226, 229. 6. Perl, The Four Front War, p.16.

7. Ibid., p.23. 8. Ibid., pp.60-1. 9. Ibid., p.226.

10. Entrevista del autor con Yitshaq Ben-Ami, 16 de diciembre de 1980. 11. Perl, The Four Front War, p.306.

12. Ibid., p.302.

13. O. Seidmann, Saga of Aliyah Beth, Tagar (Shanghai, 1 January 1947).

14. David Yisraeli, The Third Reich and Palestine, Middle Eastern Studies (May 1971), p.348.

15. Emergency Committee for Zionist Affairs, Revisionism: A Destructive Force (1940), p.24.

16. Aaron Zwergbaum, From Internment in Bratislava and Detention in

Mauritius to Freedom, “The Jews of Czechoslovakia”, vol. II, p.601.

18. Ibid.

19. Ruth Kluger and Peggy Mann, The Last Escape, pp.456-7. 20. Perl, The Four Front War, p.193.

21. Dalia Ofer, The Activities of the Jewish Agency Delegation in Istanbul in

1943, “Rescue Attempts During the Holocaust”, p.437.

22. Emergency Committee for Zionist Affairs, Revisionism: A Destructive Force, p.24.