Los estudios sobre género se iniciaron posiblemente hace veinte años. Estos estudios consideraron cómo las diferencias biosexuales podían afectar al proceso comunicativo en sí. “Después del año 1974, los investigadores reemplazaron el sexo biológico por la tendencia psicológica del rol en función del género”. (Pearson, 1993: 48).
Para entender de mejor forma debemos hacer una diferenciación entre los términos género y sexo para que no exista confusiones. Alberti (2011) afirma que el término género es entendido como “un conjunto de ideas, representaciones, prácticas y prescripciones sociales que una cultura desarrolla
desde la diferencia anatómica, para simbolizar y construir socialmente lo que es „propio‟ para lo masculino y lo femenino”. (p. 19). Las conductas de las personas que son aprendidas de manera cultural son asociadas de acuerdo con el hecho de ser hombre o mujer.
Mientras, que sexo se refiere a una categoría biológica que determina si es masculino o femenino de acuerdo a la información genética. Pearson (1993), señala que la categoría biológica “está determinada por la presencia del cromosoma sexual XX en las mujeres y cromosoma XY en los hombres. De acuerdo a la información genética que se encuentra en los cromosomas se distinguen diferentes caracteres sexuales como el pene al hombre y el clítoris a las mujeres” (p. 27). Este término ha tenido una concepción reducida y por ello, ha sido satanizado al tal punto que fue un tabú por décadas.
Foucault (1987) destaca que solo se lo podía utilizar dicho término para exponer un “juego de prohibiciones” que subyacen de esta acción, es decir, se censura. “Como si para dominarlo en lo real hubiese sido necesario primero reducirlo en el campo del lenguaje, controlar su libre circulación en el discurso, expulsarlo de lo que se dice y apagar las palabras que lo hacen presente con demasiado vigor”. (Foucault, 1987: 18). Es como negar de donde nos originamos, es visto como un pecado, el lado oscuro de nuestra existencia. La sexualidad queda relegada a la reproducción únicamente.
La expectativa social mantiene la doble moral sexual, permisiva para los hombres, restrictiva para las mujeres, ellos afirman su sexualidad como fuente de poder y control sobre las mujeres; ellas se niegan la posibilidad de disfrute y placer. (Andrade y Herrera, 2001:170)
Otra palabra clave es sexismo, que nos permitirá entender como la construcción de género limita a la sociedad a pensar en función de este término.
El sexismo denota un tipo de discriminación particular, o bien una forma injusta y/o inapropiada de tratar a los demás. El sexismo es una discriminación basada en roles sexuales estereotipados; ideas excesivamente simplificadas, referentes a lo que verdaderamente significa la masculinidad y femineidad. (Pearson, 1993: 28)
Es necesario des-construir las relaciones de poder hasta ahora establecidas para así reeducar a la sociedadque ataca a la mujer sin pudor y empodera al hombre sobre esta. Se habla entonces, del discurso machista instaurado que permite que las relaciones de poder no sean equitativas para hombres como para mujeres. El términomachismoviene de “machos” y fue instaurado sobre todo en los países latinoamericanos.
Reyes relata la historia de esta palabra y señala que en México es donde se dio origen, en la Revolución mexicana. Este términose refiere “a la violencia y agresividad, es equiparado a estar controlando”(Reyes, 1998: 86), se vuelve al discurso patriarcal que da libertad al hombre y a la mujer se la consigna a un lugar reservado supeditada a los deseos de los jefes de hogar. También fue sinónimo de virilidad, valentía y enfocado a la heterosexualidad, es decir, que se lo relaciona como algo fálico. Y en oposición a lo femenino o feminizado.
Como vemos este tipo de discurso machista se ha ido reproduciendo en las sociedades latinoamericanas con mayor poder. Sin embargo, la sociedad feminista ha incluido varios términos que han ayudado a disminuir la presencia de este discurso empoderando a la mujer y sobre todo concientizando de sus derechos, esto lo han hecho de manera política.Así se han incluido la equidad de género y la democracia de género. Ahora se expondrá una breve explicación de estos términos y de su importancia.
La equidad es “el acceso de las personas a la igualdad de oportunidades y al desarrollo de la capacidad básica; esto significa que se deben eliminar las barreras que obstaculizan las oportunidades económicas y políticas, así como el acceso a la educación y los servicios básicos” (PNUD,170).Se plantea como un derecho irrenunciable ya que contempla las libertades de los seres humanos para satisfacer sus necesidades.
Por su lado la equidad de género se refiere “a la justicia en el tratamiento de hombres y mujeres, según sus necesidades respectivas. A partir de este concepto se pueden incluir tratamientos iguales o diferentes aunque considerados equivalentes en términos de derechos, beneficios, obligaciones y oportunidades” (PNUD:170).Y centrándonos en la igualdad de género expone el postulado que tanto hombre como mujeres tienen libertad para hacer elecciones propias sin limitarse a los roles establecidos. Se busca que el comportamiento y aspiraciones estén enmarcados en los derechos y responsabilidades de los hombres y mujeres.
Finalmente, explicaremos a que se refiere la democracia de género. Este término guarda relación con la igualdad de derechos y obligaciones entre mujeres y hombres. Esto implica “participación activa, diálogo, información, negociación y acuerdos entre ambas partes” (Meentzen, 2003: 124) para ser alcanzada.
1.4.1. Estereotipos de género
Para entender lo que es estereotipo de género, primero se determinará que es un estereotipo. Según Alberti (2011), los estereotipos son “imágenes o ideas aceptadas socialmente como si tuvieran carácter de inmutable y que simplifican la realidad, propiciando la discriminación” (p. 18).Un estereotipo de género es la discriminación que se realiza en función a la conducta socialmente aceptada por el hecho de ser mujer o hombre.
Se establecen características y formas de comportamiento tanto para mujeres y hombres y si estas no son cumplidas se los rechaza. Williams y Best (1990, citado por Consejo 2011) distinguen estereotipos de género de rol y de rasgo. El primero se refiere a encuadrar a los hombres y mujeres en actividades separadas según construcciones culturales.
La mujer se encuentra asociada al ámbito doméstico. En particular se busca examinar la noción de territorialidad que se asigna de un modo tradicional a las mujeres, considerando dicha territorialidad como zonas inmóviles, estáticas y definidas de un modo funcional. Como ejemplo de estos espacios se pueden mencionar la cocina, el baño, el lavadero, el living, o el dormitorio. (Consejo: 2011: 6)
La mujer desde el principio de la historia occidental fue vista como un objeto, ya que se le considera un ser inferior. Recordemos que en el siglo XIX se va consolidando la familia patriarcal y la nueva división sexual del trabajo. Las relaciones de género se atenúan aun más. Meentzen(2003)lo explica de forma clara al relatar cómo se consigna que el hombre tendrá un poder privado dentro de la familia y un poder adicional, que es realizar actividades en el espacio público. Por otro lado, las mujeres son confinadas al hogar y vigiladas por varias instituciones como la iglesia y por el mismo hogar.
De este modo, características fuertemente humanas de la sexualidad como la comunicación y el placer, comunes a prácticas diversas, son renegadas reduciendo la sexualidad a la reproducción biológica. Incongruentemente, el resto de las prácticas recibe anatemas morales, e incluso intentos de criminalización, logrando que por los dispositivos patriarcales del derecho, en sociedades muy conservadoras, sean perseguidos con la fuerza pública. (Maffia, 2003: 7)
Los estereotipos son socialmente aceptados, se los considera como algo normal, algo aceptable. Por este motivo se asigna espacios para que mujeres y hombres se desenvuelvan. Las primeras están confinadas a un espacio privado mientras que los otros a uno público. Esto como un derecho natural,
pero, que en realidad ha sido institucionalizado por varios agentes como la religión, el estado y la familia.
Mientras, que los estereotipos de rasgo están “compuestos por características psicológicas o rasgos de conducta”. (Consejo, 2011: 4).Las mujeres son vistas como seres frágiles que se deben ocupar del cuidado de la familia y la enseñanza a sus hijos al ser relacionadas con la maternidad. “La familia permite que las mujeres desarrollen su destino de cuidado y reproducción, dejando a los varones el peligroso ámbito público del que depende el sostén económico”. (Maffía, 2003: 7). Los hombres por su lado, son asociados al término macho expuesto anteriormente, que hace referencia a valentía, fuerza y virilidad.
Lo femenino aparece aquí como lo relegado, por ser materia, por estar „anclado‟ en la naturaleza; sugiere el terror a la intimidad y la explotación destructiva de fauna y flora. Es también la representación del otro conocimiento, de lo marginal. Lo masculino se instituye como la ciencia, la civilización, la abstracción y la conquista. (Andrade y Herrera, 2001:150)
Las relaciones de género son entendidas como relaciones de poder, ya que, la construcción de estos privilegios implica el ocultamiento de ciertas fragilidades.Lo erótico fue calificado como un signo de inferioridad femenina. Estos estereotipos siguen perpetuando la sociedad latinoamericana a pesar de los cambios sociales, económicos y culturales de los últimos años. En Ecuador, por ejemplo, estos cambios se dieron fundamentalmente en los años sesenta según lo relata Ardaya (1994).
La mujer comienza a ser considerada como sujetocon deberes y derechos, con una identidad diferenciada del núcleo familiar. En el Ecuador, la asunción de nuevos valores es parcial; los cambios no sonrupturas definitivas sino modificaciones que dejan aún intocados ciertos imaginarios. (p. 8).
Es así, que el análisis permitirá descubrir qué papel juega la imagen de la mujer en el periódico y si los estereotipos de género siguen primando en la construcción de las noticias. “Si bien expresan contenidos concretos, encierran así mismo otros contenidos lo que hace que no son mensajes únicos”. (Van Dijk, 1999: 110).Los mensajes no solo serán interpretados por los conceptos del autor de dicho mensaje sino por las particularidades que signifiquen y re-signifiquen para los receptores.