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Appendix A : Literature Appendix to chapter 2.

En la primera década del siglo XXI la demanda de commodities permitió que varios países americanos disfrutaran de altas tasas de crecimiento económico y que pudieran orientar parte de los recursos fiscales a la

protección social, lo cual generó una reducción en los niveles de pobreza (CEPAL, 2015c). Los principales indicadores educativos de la región me­ joraron, como se expone a continuación:

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Edu­ cación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), en materia de educación de la primera infancia (preescolar), la matriculación se amplió significativa­ mente en América Latina y el Caribe, creciendo de 54% a 74% entre 1999 y 2012. El incremento de la matrícula de preescolar para Canadá fue de 64% a 72% y para Estados Unidos de 59% a 74% para los mismos años (UNESCO, 2015ª).1

En el caso de la escolarización en la enseñanza primaria, ésta au­ mentó de 93% a 94% entre 1999 y 2012, por lo que, si bien se avanzó hacia la universalización, también se puede percibir cierto grado de es­ tancamiento. Actualmente el número de niños sin escolarizar en Améri­ ca Latina y el Caribe es de 3,800,000. Un caso especial es Estados Uni­ dos, en donde el número de niños que se educaron en casa se duplicó en estos años. En este país la tasa de escolarización bajó de 97% a 93% para los años en cuestión. Por su parte, Canadá alcanzó la cobertura universal desde 1999.

Los niños en situación de pobreza siguen enfrentando problemas para concluir la educación primaria. En estos años, la mayoría de los gobiernos han impulsado programas de transferencias económicas condicionadas2 para que las familias en pobreza y pobreza extrema envíen a sus hijos a la escuela. De acuerdo con la CEPAL, 18 países de la región tenían estos pro­ gramas en 2011, con lo que se beneficiaba a más de 25 millones de familias (alrededor de 113 millones de personas o 19% de la población) con un costo de 0.4% del PIB regional (CEPAL, 2011).3

Otras iniciativas que varios países han impulsado son los programas de alimentación escolar y de entrega de raciones alimenticias para comer en casa, los cuales han contribuido a evitar la desnutrición o padecer re­ traso del crecimiento. El Programa Mundial de Alimentos (PMA), agencia especializada de Naciones Unidas, calcula que padecer retraso del creci­ miento a los seis años de edad equivale a perder cuatro años de escolari­ dad (Ban Ki­moon, 2012). Si bien no hay información concluyente sobre los efectos de estos programas, los datos indican que la escolarización y la asistencia aumentaron y se redujeron la repetición y la deserción escolar.

1 La División de Estadística

de Naciones Unidas clasi­ fica a Canadá y Estados Unidos en la región Amé­ rica del Norte y Europa Occidental. La UNESCO subraya la importancia de la educación de primera infancia por los efectos cognitivos que tiene en las personas para el resto de su vida. Este organis­ mo internacional alerta también sobre la posibili­ dad de que este nivel es­ colar reproduzca una si­ tuación de desigualdad entre áreas urbanas y ru­ rales, así como la preva­ lencia de educación pri­ vada sobre la pública.

2 Hay un amplio debate

respecto a si las transfe­ rencias deben condicio­ narse a ciertos comporta­ mientos, regularmente a la asistencia a la escuela y revisiones de salud, o en­ tregarse sin condiciones. El argumento en favor de la condicionalidad es que las familias sean cons­ cientes del valor de las transferencias: la educa­ ción es importante y cuesta dinero. También es más fácil que los progra­ mas encuentren apoyo político cuando están condicionados. UNESCO (2015).

3 Los países son: Argentina,

Los avances en enseñanza secundaria también han sido significativos en el periodo 1999­ 2012. La tasa bruta4 de escolarización aumentó en el primer ciclo de la enseñanza secundaria de 95% a 98% y en el segundo ciclo de la enseñanza secundaria5 de 63% a 76% para estos años.

Respecto al analfabetismo de personas entre 15 y 24 años, éste descen­ dió de 6.9% en 1990 a 1.7% en 2015 en el conjunto de la región, aunque sigue preocupando el analfabetismo funcional.

Después de revisar estos indicadores uno pensaría que la situación en materia educativa en la región es promisoria. La realidad es otra, y tiene que ver con la calidad de la educación y con las limitaciones que tienen las instituciones educativas de la región para inculcar en los jóvenes las com­ petencias apropiadas para la vida activa, las cuales les permitirá acceder a un empleo digno y bien remunerado.

Como se ha señalado antes hay dificultades para para encontrar traba­ jadores con las competencias necesarias. De acuerdo con la CEPAL, 36% de las empresas de América Latina enfrentan estos problemas. Esta pro­ porción es de 21% a nivel mundial y 13% en el promedio en los países de la OCDE, por lo que la región tiene un reto enorme en la formación de tra­ bajadores calificados (CEPAL, 2015c). Esto se agrava con las elevadas tasas de informalidad que tiene la región.

Como lo ha señalado el Observatorio Interamericano de Protección Social de la CISS, solo 54% de la población de 25 años o más cuenta con un máximo de 9 años de escolaridad (CISS, 2015), por lo que cubrir estas plazas se convierte en un reto importante.

Esta situación tiene que ver con la incompatibilidad entre las compe­ tencias que los sistemas educativos generan en las personas y las requeri­ das por un mundo laboral sujeto a rápidos cambios. La currícula técnica y profesional tiende a ser muy específica, y hace que las competencias se vuelven obsoletas muy rápido. Los sistemas tampoco facilitan la portabili­ dad de las competencias o la certificación de capacidades de trabajadores que pasan de empleos informales a formales. Asimismo, la rigidez que caracteriza a la enseñanza actual inhibe el pensamiento creativo o diver­ gente y el talento individual de las personas.

La calidad de la educación queda patente en los resultados de desem­ peño de los jóvenes de 15 años de América Latina y el Caribe, comparados con sus contrapartes de la OCDE: en la prueba PISA6 de 2012 la brecha fue de 2.4 años menos de educación secundaria para los los alumnos de esta región (CEPAL, 2015c).

Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, Jamaica, México, Nicara­ gua, Panamá, Paraguay, Perú, Trinidad y Tobago y Uruguay.

4 La tasa bruta de escolari­

zación es una forma de medir la escolarización con independencia de la edad.

5 El segundo ciclo de ense­

ñanza secundaria inicia a los 15­16 años de edad de los jóvenes. Su objetivo es consolidar la educa­ ción secundaria como preparación a la educa­ ción terciaria o propor­ cionar destrezas pertinen­ tes para un empleo.

6 El programa de evalua­

ción internacional de alumno (PISA, por sus siglas en inglés) cubre las áreas de lectura, matemá­ ticas y competencia cien­ tífica. Se aplica cada tres años, que es el tiempo que se considera para detectar cambios en la política de educación de un país. En habilidad lectora PISA tiene 5 ni­ veles. En el 5 (625 puntos

Cuadro 11. Resultadosexamen PISA, 2012

Fuente: Elaboración propia, con datos de la OCDE.

En el examen de habilidad lectora de ese año los alumnos de Estados Unidos y Canadá quedaron en el nivel 3 de los 5 existentes, los de Chile, Costa Rica, México, Uruguay y Brasil se ubicaron en el nivel 2, y los de Colombia, Argentina y Perú en el 1.

Igualmente preocupante es constatar que una baja calidad de la edu­ cación pública tenderá a mantener los altos niveles de desigualdad en la región. La CEPAL lo plantea muy gráficamente: dos jóvenes con las mis­ mas capacidades, pero con un acceso a sistemas educativos acordes con el ingreso de sus padres, se encontrarán en unos años en lugares muy distin­ tos de la curva de Gini. Los alumnos de familias de mayor nivel socioeco­ nómico tienen acceso a instalaciones educativas con mejores bibliotecas, laboratorios y recursos informáticos, incluso a instalaciones deportivas en las cuales pueda desarrollar una vida saludable.

Un contexto en el cual la desigualdad es muy extendida, con un grupo muy amplio de individuos con bajos niveles educativos, con ingresos bajos en una economía informal, sin acceso a salud o a pensiones, en espacios urbanos o rurales deteriorados, tiene efectos negativos en la cohesión so­ cial y el mercado interno. Si ocupamos términos de física, podríamos lla­ marlo análisis o situación gravitacional de la desigualdad. De acuerdo con este modelo, se requeriría impulsar políticas públicas que permitan rom­ per con la atracción que ejerce una desigualdad que pareciera ser irrever­ sible. Las políticas educativas tendrían entonces el papel de instrumentos con la velocidad de escape suficiente para romper con la pobreza.

o más) los estudiantes recurren a conocimiento especializado, hacen eva­ luaciones críticas y establecen hipótesis. En el 4 (624 a 533 puntos) los alumnos interpretan sig­ nificados a partir de suti­ lezas del lenguaje o eva­ lúan críticamente un texto. En el nivel 3 (552­ 481 puntos) vinculan dis­ tintas partes de un texto y lo relacionan con conoci­ mientos cotidianos. En el 2 (480­408 puntos) los alumnos responden reac­ tivos básicos, como ubi­ car información directa, realizar inferencias senci­ llas, y utilizar algunos conocimientos externos para entender un texto. En el nivel 1 (407­335 puntos) están los alum­ nos que sólo pueden ubi­ car un fragmento de in­ formación, identificar el tema principal de un tex­ to y establecer una cone­ xión sencilla con el cono­ cimiento cotidiano. Lugar Puntos Lugar Puntos Lugar Puntos

China 1 613 1 580 1 570 Finlandia 12 519 5 545 6 524 Canadá 13 518 10 525 11 516 Estados Unidos 36 481 28 497 24 498 Chile 51 423 46 445 47 441 México 53 413 55 415 52 424 Uruguay 55 409 54 416 54 411 Costa Rica 56 407 51 429 47 441 Brasil 58 391 59 405 55 410 Argentina 59 388 58 406 60 396 Colombia 62 376 60 399 57 403 Perú 65 368 65 373 65 n.d. Habilidad Lectora Matemática Ciencias País

Gráfica 15. Acceso a internet ajustado por la prueba PISA, PIB per cápita e indicadores de salud en países seleccionados

de la región CISS

Fuente: Elaboración propia con datos del Observatorio Interamericano de Protección Social de la CISS, y los resultados de la prueba PISA.

Ante la situación de la región, gobiernos, sociedad civil, organismos internacionales y grupos interesados deben plantearse estrategias claras para enfrentar los retos y dificultades, así como revisar los instrumentos y políticas públicas más apropiadas para asumir estos desafíos de una mane- ra óptima.