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Appendix A1: Some examples for category “semantically unconnected”

2.6 Appendix A

2.6.1 Appendix A1: Some examples for category “semantically unconnected”

El sector de software y servicios informáticos (SSI) ha tenido una significativa expansión en la Argentina a partir de sus inicios (los cuales podemos fechar en los años 1970), expansión que se ha dado de forma esencialmente espontánea, considerando la carencia de políticas públicas de estímulo al sector.

Sin embargo, parece existir una disparidad muy fuerte de estrategias, posibilidades e intereses entre un relativamente pequeño número de firmas de gran tamaño, muchas de ellas de capital extranjero, que venden productos importados o prestan servicios informáticos a grandes clientes (y que sólo excepcionalmente realizan actividades de desarrollo a nivel local), y una miríada de medianas y principalmente pequeñas firmas de capital local que siguen, predominantemente,

estrategias de supervivencia buscando nichos relativamente protegidos de la competencia de sus pares de mayor tamaño y en general atienden a usuarios locales que son también PyMEs. Las firmas del primer grupo son las que tienen un mejor acceso a los recursos humanos calificados, han implementado en mayor medida sistemas de certificación de calidad, manejan herramientas de programación más complejas y variadas, y tienen menores dificultades en materia de acceso al financiamiento. Asimismo, en el caso de las firmas extranjeras, cuentan con el respaldo de sus matrices en términos no sólo de financiamiento, sino también de comercialización, tecnologías, etc.

Sin embargo, el sector de SSI en la Argentina no es el de Irlanda, ya que aquí está lejos de haberse registrado un boom de inversiones extranjeras tendientes a radicar en el país operaciones de producción, logística, adaptación y desarrollo de software. El anuncio de Motorola de una inversión en la provincia de Córdoba –aún no concretada-, que fue seguido por otros similares de NEC e IBM, de ningún modo pueden ser interpretados aún como un principio de cambio en este sentido, aunque sin duda, de concretarse, tendrán efectos positivos sobre el desarrollo de todo el sector.

A la vez, la Argentina tampoco es, en SSI, Israel o la India, e incluso ni siquiera ha alcanzado, en términos relativos, el desarrollo que se está observando en un país como Uruguay, ya que las firmas locales están aún en su enorme mayoría totalmente focalizadas en sus mercados domésticos, a los cuales abastecen preferentemente con productos y servicios “idiosincráticos” –generalmente asociados a gestión empresarial-, sin que se perciba ninguna tendencia a la formación de clusters de especialización que pudieran formar la base de estrategias sustentables en el largo plazo.

En estas condiciones, de no alterarse la trayectoria que ha venido siguiendo este sector hasta el presente, la oferta local de SSI seguirá creciendo en función del aumento de la demanda doméstica, pero difícilmente consiga convertirse en un sector dinámico y competitivo a escala internacional, ya que el “techo” de su desarrollo estará dado por las limitaciones que tienen que ver tanto con el “entorno” en el cual se desenvuelve –reducida escala de mercado, falta de acceso al financiamiento, relativamente bajo nivel de exigencias técnicas por parte de los usuarios locales, costos laborales e impositivos altos- como con las carencias –en materia de calidad, tecnología, comercialización, management, etc.- propias de las firmas que realizan localmente actividades de SSI.

En este escenario, es posible plantear algunas de las cuestiones que tienen una incidencia determinante sobre la futura evolución del sector y sobre las posibilidades de mejorar su trayectoria de desarrollo a largo plazo:

• En buena medida, la evolución del contexto económico y productivo local tendrá una fuerte influencia sobre las posibilidades de desarrollo del sector de SSI. Más allá del impacto del ciclo económico sobre la demanda local por SSI, será clave la forma que asuma la continuidad del proceso de reestructuración de la economía local comenzado a principios de la década pasada. En este sentido, es posible asumir que un mayor peso de estrategias “ofensivas” de reestructuración (esto es, vía mayores inversiones, adopción de nuevas

tecnologías y sistemas de organización y gestión, difusión de estándares de calidad, etc.) hará que las firmas locales aumenten sus demandas de SSI no sólo cuantitativa sino también cualitativamente. Otro factor importante será el grado de penetración de las TICs en la sociedad local (incluyendo temas como e-business, e-government, etc., entre otros). También influirá la evolución de las inversiones y la producción local en sectores que pueden ser demandantes, por ejemplo, de software embebido (autos, electrodomésticos, equipos de telecomunicación, etc.).

• Las políticas públicas, en la medida en que tengan un cierto grado de estabilidad y previsibilidad, pueden jugar un papel importante para estimular el desarrollo de este sector. Cabe destacar, en este sentido, que dichas políticas, de ser implementadas, operarían sobre una actividad que ya ha tenido un desarrollo espontáneo relativamente significativo (en otras palabras, no se trata de “crear” un sector desde la nada). Algunos temas en esta dirección son los siguientes: i) acceso al financiamiento (incluyendo entre otras cuestiones los sistemas de capital de riesgo); ii) estímulos y facilidades para el surgimiento y expansión de start ups; iii) mejora de la infraestructura de apoyo tecnológico y estímulos para la realización de actividades de I&D en firmas privadas; iv) asistencia técnica, comercial, etc. para las firmas que desean exportar o internacionalizar sus operaciones; v) uso del poder de compra gubernamental para la difusión de estándares de calidad; vi) revisión de la estructura impositiva y disminución de costos laborales.

• Más allá de que este tipo de políticas pueda favorecer la supervivencia y expansión de las firmas locales, probablemente el sector necesite un “empuje” proveniente de la instalación de un número importante de empresas multinacionales líderes en el sector a nivel mundial. Por ejemplo, este movimiento podría vincularse a la idea de convertir a la Argentina en la base operativa de dichas empresas para América del Sur. Además de sus efectos positivos en materia de exportaciones, inversiones, transferencia de tecnología, etc., la llegada a la Argentina de este tipo de firmas, lejos de afectar el desenvolvimiento de las empresas locales, podría contribuir por tres vías a su expansión: i) vía efecto “reputación” del país que se convertiría en “productor” de software reconocido internacionalmente; ii) a través del establecimiento de relaciones de subcontratación, networking, etc.; iii) en el mediano y largo plazo, a través del surgimiento de spin offs creados por empleados de las ET.

• En cualquier caso, está claro que la Argentina necesita mejorar sus “ventajas de localización” para lograr atraer este tipo de inversiones. Ello implica trabajar sobre temas tales como: i) incentivos: tal como han hecho varios países (por ejemplo, Irlanda), es muy probable que se necesite otorgar incentivos fiscales para atraer a las ET del sector a la Argentina (por ejemplo, a través de reducciones o exoneraciones tributarias). El gobierno nacional podría coordinar estas acciones con sus pares provinciales y municipales en cada caso. A su vez, esos incentivos deberían otorgarse en contrapartida de compromisos respecto de realización de actividades de I&D, exportaciones y/o contratación de mano de obra, por ejemplo; ii) disponibilidad y costo de los recursos humanos: sería necesario elevar la oferta de graduados disponibles para el sector de SSI, así como enfatizar más en la mejora de la calidad de la formación de grado y posgrado. En este sentido, cabe también señalar que la oferta educativa para el sector de SSI en la Argentina se ha venido desarrollando con el mismo grado de espontaneidad que la propia actividad, espontaneidad

que debería ser abandonada de adoptarse políticas específicas de impulso a la producción local de SSI; iii) mejorar el enforcement de las leyes de propiedad intelectual: evidentemente, un país con tasas de piratería muy altas, y donde los propios organismos estatales son usuarios habituales de software ilegal, no resulta el lugar más atractivo para que las grandes firmas del sector a nivel internacional radiquen inversiones significativas –y, de hecho, tampoco favorece el eventual surgimiento de innovadores locales-.

• Todo esto, por cierto, debe venir acompañado por esfuerzos significativos por parte de las firmas locales en procura de mejorar los estándares de calidad y productividad, ampliar su horizonte de negocios en búsqueda de nuevos nichos de negocios que potencialmente puedan generar posibilidades de especialización sustentable, tender a la generación de redes de cooperación interempresarias e interinstitucionales y comenzar a revertir su orientación excesivamente “mercado internista”. En ausencia de este tipo de cambios, los efectos que podrían derivarse de eventos tales como la adopción de nuevos esquemas de políticas públicas, o la llegada de grandes firmas extranjeras, probablemente serán acotados.

En suma, se trata de que a futuro el sector de SSI no sólo siga creciendo en términos cuantitativos, sino que ingrese en una trayectoria de desarrollo más “virtuosa” desde el punto de vista cualitativo. Está transformación, de producirse, seguramente ocurrirá a través de un proceso largo y evolutivo. Esto es así considerando que es difícil cambiar rápidamente rutinas comerciales, productivas, de management, etc. desarrolladas por las firmas a través de los años, así como el hecho de que la adquisición de capacidades innovativas es un proceso que tiene características acumulativas y graduales. Sin embargo, aún cuando los resultados no sean inmediatos, es preciso comenzar a inducir esta transformación en forma rápida, ya que la actual “ventana de oportunidad” que existe para ingresar a este sector no necesariamente estará abierta para siempre.

En función de lo antes expuesto, se trata de reconvertir a un sector que hasta ahora opera mayoritariamente con productos y servicios idiosincráticos para un mercado local que genera pocos estímulos y oportunidades para los emprendedores innovadores. Dicha reconversión debería apuntar a objetivos tales como una mayor orientación hacia la exportación –lo cual, además del acceso a mercados más amplios, podría generar efectos favorables para el proceso de aprendizaje innovativo de las firmas locales, así como, eventualmente, poner en contacto a estas últimas con mercados con mayores niveles de exigencia en términos de calidad, plazos, etc.-, mayor énfasis en la difusión de estándares de calidad, soporte para que las firmas desarrollen localmente actividades de I&D y un entorno que favorezca el surgimiento de entrepreneurs, facilitando, entre otros factores, el acceso al financiamiento y reduciendo las barreras burocráticas e impositivas que hoy enfrentan los potenciales emprendedores. Asimismo, se debería promover el ingreso al sector de nuevos jugadores (tanto locales como extranjeros) al sector de SSI, que generen un efecto demostración significativo tal que la Argentina gane reputación internacional como productor de software. Por último, el sector educativo debería formar parte activa de esta transformación, acercándose más a las necesidades del sector privado tanto en lo que hace a la formación de personal como en la realización de actividades de I&D.