Los sucesos en Chicomóztoc no se limitan a la realización de un ritual de autosacrificio para establecer una comunicación con los dioses. Como vimos arriba, por este lugar atravesaban colectividades de pueblos, u otros grupos humanos, que por ese hecho quedaban emparentados entre sí.
Interesantemente, la mayoría de las fuentes mexicas relacionan este aspecto de Chicomóztoc con Colhuacan. En este apartado asumiré que ambos topónimos funcionan como “sinónimos” en este contexto. Me autoriza a hacer esta asociación, la vinculación que establece entre estos dos lugares el capítulo “De los mexicanos” de Sahagún,181 y la Historia Tolteca-Chichimeca que llama Coliuhquitépetl al Lugar de las
177 Molina, Vocabulario, 38v. 178 Molina, Vocabulario, 29r.
179 Historia o crónica mexicana: 28. Llama la atención que este topónimo se encuentra en casi todas las fuentes mexicas, pero en ninguna de otra tradición.
180 Véase Figura 3.9. 181 De los mexicanos: 315.
siete cuevas.182 Por otro lado, en el interior del cerro de Colhuacan se encuentra el dios
Huitzilopochtli, y, como hemos visto, en Chicomóztoc aconteció una aparición de dicho dios. Finalmente, como veremos, la función que cumple Colhuacan en la tradición histórica mexica es idéntica a la que cumple Chicomóztoc en las tradiciones históricas de otros pueblos mesoamericanos.
Al respecto, el Códice Aubin cuenta que por Colhuacan atravesaron ocho pueblos, además de los mexicas, y que rogaron acompañarlos en su migración hasta que éstos accedieron:
Hay allí una cueva de donde salieron los ocho calpulli: el primer calpulli de los huexotzinca, el segundo calpulli de los chalca, el tercer calpulli de los xochimilca, el cuarto calpulli de los cuitlahuaca, el quinto calpulli de los malinalca, el sexto calpulli de los chichimeca, el séptimo calpulli de los tepaneca, el octavo calpulli de los matlaltzinca.
Cuando allí permanecieron los que fueron habitantes de Colhuacan; atravesaron hacia acá de Aztlan [los aztecas], allí salieron a recibirles los de Colhuacan. Cuando los habitantes les habían visto, luego dijeron a los aztecas:
-Señores nuestros, ¿a dónde vais? Nosotros estamos dispuestos a acompañarlos.
Luego les dijeron los aztecas: -¿A dónde os vamos a llevar? Luego dijeron los ocho calpulli
-No importa, señores nuestros, pues os acompañaremos. Y luego dijeron los aztecas:
-¡Está bien, acompañadnos!183
La cercanía de esta fuente con el Códice Boturini permite suponer que la escena de Colhuacan en esta fuente representa estos mismos eventos: no sólo es idéntica la lista de los “ocho calpulli” (incluso en el orden en que son presentados, leyendo de abajo a arriba) sino que podemos suponer que las vírgulas de la palabra que salen de la boca de cada uno de los personajes representantes de estos grupos son precisamente al ruego que hicieron a los mexicas.
Figura 3.10 Colhuacan en el C. Boturini
Igualmente, es muy posible que la lámina de Colhuacan del Códice Azcatitlan, cuya lista de pueblos es también idéntica (leyendo de derecha a izquierda), se refiera a los mismos acontecimientos. En ella, el primer representante de los ocho pueblos, el huexotzinca, aparece señalando hacia la dirección en que uno de los mexicas está
182 Historia Tolteca-Chichimeca: 161. 183 C. Aubin: 19-20.
empezando a caminar (saliendo de la página) gesto que puede interpretarse como la petición de acompañar a los mexicas.184
Otra fuente de tradición mexica, la Tercera Relación de Chimalpain menciona primero a Chicomóztoc, de donde salieron los siete calpullis mexicas,185 y luego a
Teocolhuacan, de donde salieron los 8 altépetl que se unieron a ellos en su migración,en una versión similar a la del Códice Aubin.186
El autor aclara que el grupo chalca que salió de este segundo lugar eran los totolimpanecas, fundadores de Amaquemecan Chalco, su propio altépetl.187
Una vez establecido el pacto entre los mexicas y sus acompañantes, la historia mexica sigue relatando que los pueblos hermanos caminaron juntos por un corto periodo hasta establecerse al pie de un gran árbol, donde aconteció lo siguiente, según
la Historia mexicana desde 1221...
Luego allí se asentaron. Muy grueso era el árbol. Luego allí fueron a colocar su altar sobre él pusieron a su dios lo asentaron luego le ofrendaron,
Vinieron a tomar su provisión y luego ya comieron algo y enseguida sobre ellos se quebró el árbol. Luego, por esta causa, dejaron lo que comían, mucho se maravillaron, se sorprendieron, por mucho tiempo estuvieron con la cabeza agachada.
Luego los llamó su dios, les dijo:
—Despedid a los ocho calpulli que os han acompañado Decidles:
—¡No iremos!188
Otras seis fuentes cuentan exactamente la misma anécdota, que concluye siempre con la separación de los mexicas del resto de los pueblos. La Memoria de la llegada...
describe así el árbol:
[...]se levantaba fresco y grande. Era muy ancho, tan ancho que cuatro [hombres podían] extender sus brazos [a su alrededor]; sus puntas tenían muchas ramas con sus hojas. Se levantaba, frondoso y muy verde. Sin embargo los antiguos no dijeron nada sobre el nombre del árbol. Quizás era un ciprés.189
184 Véase figura 3.6. Hay que señalar, sin embargo, que después de Colhuacan el Códice Azcatitlan represente otro lugar que también puede ser considerado Chicomóztoc, de acuerdo con Barlow, “Comentario”, 57-58. Igualmente el Codex Mexicanus presenta dos instancias de este lugar.
185 3a. relación: 68. 186 3a. relación: 0.
187 3a. relación: 72. Es fácil imaginar que el orgullo local fue lo que impulsó a Chimalpain a añadir esta noticia. Igualmente se entiende que las fuentes mexicas no contengan este detalle, pues desde su perspectiva no eran resultaban importante ir más allá de la mención genérica a los chalcas.
188 H. mexicana desde 1221...: 3.
Los Códices Boturini y Aubin también representan el árbol: el primero en el momento de partirse y el segundo todavía erguido sobre los hombres que comían a sus pies.
Figura 3.11 El árbol rajado en el C. Boturini Figura 3.12 El árbol en el C. Aubin
La versión de Alonso Franco, recogida por Alvarado Tezozómoc, en su Crónica
Mexicáyotl, afirma que los propios aztecas habían plantado el mismo árbol 1008 años
antes:
Este mencionado árbol, que se rompió sobre los mexicanos, se convirtió asimismo en plantación de los aztecas, según dicen los ancianos, cuando hacía 12 años que estaban en Aztlan, en el año 12-casa; "61 años" (sic), cuando plantaron el árbol, el ahuehuete, hacía ya 61 años que había nacido Jesucristo, el hijo querido del Dios verdadero; en el año 5-pedernal, "1068 años", fue cuando se rompió sobre de ellos [...]190
Tanto Graulich como López Austin han señalado la similitud entre este episodio y el rompimiento del árbol cósmico en Tamoanchan al inicio de los tiempos.191 Esta
analogía parece, en efecto, muy clara. y me parece que la alusión al plantamiento del árbol por los aztecas más de mil años antes nos da un indicio invaluable para comprender su significado: es probable que el árbol que se rajó simbolizara el orden político azteca-colhua que unía a los mexicas y a los otros ocho pueblos y que justamente fue destruido por la hierofanía de Huitzilopochtli, quien separó a los mexicas de sus pueblos hermanos. Que esta ruptura haya sido equiparada la que produjo la creación del mundo sólo servía para confirmar su importancia.192
Existen, sin embargo, otras versiones de este interesante episodio. La Crónica Mexicáyotl presenta una variación claramente atípica, pues afirma que de Chicomóztoc-Colhuacan sólo salieron los mexicas. Por ello, en esta fuente, el episodio del árbol rajado parece quedar trunco pues sólo se cuenta que los mexicas quedaron cabizbajos, pero no se narra ninguna separación de los pueblos emigrantes.193
Me parece que Alvarado Tezozómoc suprime la mención a los otros ocho pueblos que acompañaron al suyo porque quiere recalcar la singularidad de los mexicas. En este
190 Crónica Mexicáyotl: 20. Esta información es presentada también por Chimalpain, 3a. relación: 71. 191 Graulich, Mythes et rituels, 212-213. El segundo autor señala también las analogías míticas contenidas
en el subsecuente episodio del sacrificio de los mimixcoas, López Austin, Hombre-Dios. Religión e ideología en el mundo náhuatl, 93-95.
192 Desde luego la duración de la estancia en Aztlan se antoja exagerada. 193 Crónica Mexicáyotl: 18-20.
sentido, esta versión atípica no va contra el mensaje del relato en las otras fuentes, simplemente lo simplifica y exagera.
En sentido inverso, Chimalpain, en su Tercera relación, enfatiza la participación de los siete altépetl en todo el episodio. Además, ofrece una interpretación alternativa del episodio del árbol que sostiene que fue entonces que el demonio Huitzilopochtli se introdujo en el tlaquimilolli que cargaban los mexicas y afirma que la deidad que antes vivía anteriormente en ese bulto sagrado era más benigna e incluso pudo haber sido el mismo dios cristiano.194Así demuestra que quienes introdujeron el culto al demonio a
estas tierras fueron los mexicas y no sus pueblos acompañantes, De esta manera, toma el argumento de la singularidad mexica y lo vuelve en contra de este pueblo.
Por su parte, el Códice Azcatitlan representa una enigmática escena en Chicomóztoc, en la que el dios Huitzilopochtli enciende un fuego nuevo195
y realiza una matanza de personas, cuyos cuerpos corren río abajo de un gran árbol.196 La
enigmática glosa náhuatl reza:
oncan motetzahuique nauhxihuitl onca quissaia ssin / tocoian yntlaca cuitlaxcolli petlatl onca quincauh ynteuh.
Ahí se atemorizaron (o tuvieron su agüero); cuatro años allá salían al lugar donde se sembraba el maíz; las tripas de la gente, el petate ahí dejó su dios.197
Esta escena, quizá pueda considerarse como una versión peculiar del episodio del árbol rajado, en la que la intervención de Huitzilopochtli adquiere un carácter mucho más violento, que por otra parte es perfectamente congruente con su personalidad sanguinaria.
Finalmente, el Codex Mexicanus representa Chicomóztoc en forma de un perfecto semicírculo con sus siete úteros, del cual brota un espléndido árbol, que también podría ser ahuéhuetl, atravesado por una espina, que es un claro símbolo de autosacrificio.198
194 3a. relación: 71. Sin embargo, inmediatamente afirma que esta es sólo una posibilidad y que también pudo ser cierto que los azteca fueron siempre idólatras “gentiles”.
195 Graulich, “Revisión al Comentario”, 57-58. 196 Véase Figura 3.7.
197 C. Azcatitlan: 7. Barlow traduce: “Allí se encantaron durante cuatro años. Allí salían a Cintocoyan. Las entrañas humanas en el petate las dejó su dios de ellos”, Barlow, “Comentario”, 57-58.
Otras fuentes también colocan juntos a Chicomóztoc y el árbol rajado,199 lo que
confirma, a mi juicio, la hipótesis de que estos lugares, y los sucesos en ellos acaecidos formaban un solo conjunto simbólico y narrativo, en el que se incluía, desde luego, el subsecuente episodio del sacrificio de los mimixcoas.
En efecto, una vez rajado el árbol y separados los pueblos, el relato mexica prosigue con la descripción de un sangriento ritual realizado en el desierto, presentado aquí en la versión de Alvarado Tezozómoc:
[...] cayeron sobre de ellos en el camino los demonios, que vinieron a caer junto a la biznaga, y algunos al pie del mezquite, los llamados "mimixcoa"; ocho de ellos, el primero de nombre Xiuhneltzin, el segundo de nombre Mimichtzin, el tercero, mujer, su hermana, de nombre Teoxahual, y no se sabe bien los nombres de los otros cuatro; allá llamó Huitzilopochtli a los aztecas denominados "teomamas" [...], así como al caudillo, al rey de los aztecas, de los mexicanos que estaban y radicaban en la gran "ciudad" de Aztlan Chicomoztoc [...] y les dijo: "Asid a aquellos que están al pie de la biznaga; ellos serán quienes primeramente paguen el tributo de su vida."200
Según cuentan los ancianos, cuando los aztecas vinieron de Aztlan no se llamaban todavía mexicanos, sino que aún se llamaban todos aztecas, y hasta después de esto que relatamos fue cuando tomaron el nombre, y se denominan mexicanos. Según esto, entonces se les dió dicho nombre: como dicen los ancianos, quien les dió el nombre fué Huitzilopochtli. Entonces les cambió de inmediato el nombre a los aztecas, y les dijo: “Ahora no os llamaréis ya aztecas, vosotros sois ya mexitin”;201
entonces, cuando tomaron el nombre de mexitin, ahora se llaman mexitin, les embizmó las orejas, y también allá les dió la flecha, el arco y la redecilla con que lo que veían a lo alto lo flechaban muy bien los mexitin.202
Este episodio es a todas luces importante: el sacrificio de los mimixcoas permite a los mexicas adquirir una nueva identidad étnica, con un nuevo nombre, mexitin, y con una clara vocación de guerreros conquistadores y sacrificadores. Además, la mención al sacrificio de hombres posados sobre biznagas y mezquites, así como la mención a la
199 La Historia o crónica y con su calendario... afirma que los mexicas pasaron por Chicomóztoc tras haberse despedido de los pueblos al pie del árbol, que, sin embargo, nunca se rajó, Historia o crónica y calendario: 184.
200 La biznaga es llamada huey cómitl, “gran olla”, en la fuente. Hernández la llama tepenexcómitl y la describe como una cactácea redonda en forma de estrella, rodeada de espinas, que crece en montes rocosos. Más adelante, añade el siguiente detalle: “Acostumbran los indios tejer coronas con las espinas de este erizo (que así puede llamársele), y ponerlas en la cruz o a la imagen misma de Cristo Nuestro Señor pendiente en ella”, Historia natural, v. 1, 315. Este interesante indicio vincula las espinas de esta planta con el sacrificio y el autosacrificio.
201 El gentilicio en el texto náhuatl es mexitin, por lo que en esta cita he corregido la versión de León. Como veremos en el siguiente capítulo, éste fue el nombre que utilizaron los mexicas durante su migración antes de su establecimiento definitivo en México. Véase, cap. 4.3.1.
decoración corporal y a los instrumentos emblemáticos de los chichimecas, el arco, la flecha y el chitatli, o red, nos remiten a los relatos sobre los mimixcoas contenidos en los
Anales de Cuauhtitlan y en la Leyenda de los Soles, que serán discutidos más abajo. Se puede adelantar que la occisión ritual de estos arquetípicos personajes chichimecas confirmó la supremacía de los mexicas sobre todos los pueblos de esta estirpe.
Por la importancia de este sacrificio, no sorprende que de las ocho fuentes que hablan del árbol rajado siete lo incluyen también.203 Dos códices pictográficos, el Códice
Boturini y el Códice Aubin, nos ofrecen, además, sendas representaciones del mismo en
las que, además de las biznagas, se representa un árbol que parece ser un mezquite.204
Figura 3.13 El sacrificio de los mimixcoas en el C. Boturini Figura 3.14 El sacrificio de los mimixcoas en el Códice Aubin