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En un año marcado por la desaceleración, las colocaciones totales de la industria bancaria se ajustaron al ciclo económico, alcanzando un crecimiento nominal de 10,6% , equivalente a un 4,7% real.

Las colocaciones comerciales y de consumo evidenciaron con mayor fuerza el menor dinamismo de la economía, registrando crecimientos nominales de 8,6% y 9,1%, respectivamente. Como contrapartida, los créditos hipotecarios para la vivienda mantuvieron una evolución sólida y estable, anotando una expansión de 16,7% en doce meses.

La utilidad de la industria totalizó $2.482 mil millones, lo que representa un aumento de 29,5% respecto del ejercicio previo. Este sobresaliente desempeño tiene su origen fundamentalmente en factores extraordinarios, tales como una elevada inflación, cambios favorables en tasas de interés y un efecto positivo asociado a impuestos diferidos, producto de la entrada en vigencia de la reforma tributaria.

La rentabilidad de la industria, medida como utilidad sobre capital y reservas promedio, se ubicó en 18,9% anual, superior al 16,4% alcanzado durante el ejercicio anterior.

En 2014, la industria bancaria logró sortear con éxito un escenario de desaceleración de la actividad económica, tendencia que se profundizó con el transcurso del año. En este contexto, marcado por una importante cuota de incertidumbre, la industria registró una expansión de dos dígitos en su utilidad, como consecuencia de mayores ingresos operacionales, una gestión proactiva de los riesgos del negocio y de importantes avances en la generación de atractivas ofertas de valor a sus clientes. De esta forma, la industria fue capaz de mantener una calidad de cartera apropiada, así como adecuados niveles de solvencia, destacándose nuevamente como un sistema financiero que otorga estabilidad y contribuye al desarrollo del país.

Sin embargo, los desafíos de la industria no provinieron solo de una economía desacelerada. En efecto, durante 2014 nuevas regulaciones entraron en vigencia, afectando a todos los agentes económicos, pero en particular a la industria financiera. En esta materia, lo más destacado fue la discusión y posterior aprobación de la reforma tributaria, que en lo inmediato implicó un alza de la tasa de impuestos de 20% a 21% para el período terminado el 31 de diciembre de 2014 y un efecto puntual positivo por impuestos diferidos. En lo sucesivo, la reforma implicará un alza gradual de la tasa impositiva por los próximos cuatro años hasta 25% ó 27%, dependiendo del régimen adoptado por cada compañía.

Asimismo, durante 2014 los organismos reguladores del sistema bancario dieron los primeros pasos hacia la futura implementación de las normas internacionales de Basilea III. Por un lado, el Banco Central puso en consulta y estableció una norma que define nuevos requerimientos de información sobre la posición de liquidez de los bancos. Por su parte, actualmente la Superintendencia de Bancos e Instituciones Financieras ha puesto en consulta la nueva norma de gestión de liquidez, complementando las disposiciones aprobadas por el Banco Central.

En otro ámbito, durante 2014 se promulgó y entró en vigencia la nueva Ley de Insolvencia y Reemprendimiento, que reemplaza a la antigua Ley de Quiebras. Entre los principales cambios introducidos por esta ley, destaca la significativa reducción del tiempo requerido para liquidar una empresa deudora (objetivo deseable desde una perspectiva de eficiencia), así como la creación de procesos de reorganización de deudas y liquidación de activos para personas naturales. Esto último constituye, sin duda, la principal innovación, debiéndose determinar el efecto potencial que podría tener sobre el negocio bancario y sus índices de morosidad. En el ámbito operacional, la autoridad regulatoria impuso nuevos requerimientos acerca del funcionamiento de cajeros automáticos, de tal forma de garantizar ciertos estándares de seguridad, pero además asegurar un mayor tiempo de disponibilidad.

Adicionalmente, 2014 fue testigo de cambios importantes en la organización de la industria, con modificaciones en la propiedad de algunos actores. En efecto, durante el año se ratificó la fusión de dos competidores, proceso que se debería consolidar en 2015. De forma similar, se confirmó el ingreso de un nuevo holding en la propiedad de un banco de menor tamaño y al igual que el año anterior, nuevos competidores ingresaron al mercado mediante la concesión de licencias bancarias y la aprobación de permisos para abrir oficinas de representación.

Volúmenes de Negocios

El volumen de colocaciones de la industria registró un incremento nominal de 10,6%, que se ubica levemente por encima del 10,3% registrado en 2013, pero por debajo del 12,4% de 2012. El mayor crecimiento respecto del año anterior se explica principalmente por la mayor inflación registrada en 2014. En efecto, las cifras anteriores llevadas a términos reales muestran una clara desaceleración en el crecimiento de la industria, reflejando lo ocurrido con la economía durante el año 2014. A nivel de productos, el crecimiento fue liderado por una expansión de 16,7% (10,4% real) en colocaciones de vivienda, seguidas por colocaciones de consumo y comerciales, con aumentos de 9,1% (3,2% real) y 8,6% (2,7% real), respectivamente.

Las colocaciones comerciales, equivalentes a aproximadamente un 60% de los créditos totales, mostraron una ralentización durante el primer semestre, para luego evidenciar un leve repunte a partir del tercer trimestre. Este comportamiento fue consistente con la trayectoria de los índices de confianza del sector empresarial, que mostró una persistente caída hasta el mes de octubre, momento a partir del cual permanecieron en terreno pesimista. En esta familia de productos, destacaron los préstamos comerciales, aumentando un 8,4% (nominal) en 2014, lo que representa una desaceleración respecto del 13,0% registrado en 2013.

En los segmentos de personas, al igual que en 2013, destacó el sólido crecimiento de los créditos hipotecarios para la vivienda, incluso mostrando una aceleración moderada con respecto a 2013, lo que en parte refleja el aumento de inflación. Por otro lado, un deterioro del mercado laboral menos intenso de lo previsto, sumado a positivas condiciones financieras (bajos niveles de tasas de interés de largo plazo), han permitido un crecimiento sostenido de estos créditos en los últimos años. Esto también responde al alza experimentada por los precios de inmuebles, gatillando decisiones de compra, ya sea con fines habitacionales o de inversión inmobiliaria.

Por su parte, las colocaciones de consumo experimentaron una desaceleración en doce meses, registrando un dinamismo que fue decayendo progresivamente con el transcurso del ejercicio, para terminar el año con un avance de 9,1% versus el 10,9% alcanzado el 2013. La expectativa de un escenario menos favorable en materia de empleo, junto con la caída en la tasa de crecimiento de los salarios reales y perspectivas menos optimistas de consumidores, configuraron un entorno más débil para el consumo privado, que tuvo su efecto en la demanda por crédito de los hogares. Pese a lo anterior, dentro de esta familia de productos, destacó el alza en el volumen de colocaciones en tarjetas de crédito, con un incremento anual de 14,4%, consistente con mayores requerimientos de financiamiento rotativo.

En relación con los pasivos, los depósitos totales se expandieron a un ritmo nominal de 9,0% anual, por debajo de las colocaciones. Este crecimiento estuvo liderado por los depósitos vista, con un alza de 13,9% anual, seguido por el avance anual de 6,9% en depósitos a plazo.

En materia de financiamiento de largo plazo, el volumen de deuda emitida por el sistema bancario aumentó un 21,7% durante el año, destacando el incremento en bonos corrientes, por sobre los subordinados. Las mejores condiciones financieras globales y la solidez de la industria bancaria local, reflejada en atractivas clasificaciones de riesgo internacional, han permitido que varias instituciones locales emitan instrumentos de deuda en mercados externos. Así, a diciembre de 2014, las emisiones de bonos representaban un 16,7% del financiamiento total de la industria, registrando un aumento de un punto porcentual con respecto a diciembre 2013.

Finalmente, la base patrimonial de la industria registró un crecimiento anual de 11,7%, totalizando $14.415 mil millones al cierre del ejercicio. En materia de indicadores de solvencia, el índice de Basilea se ubicó en 13,2% a noviembre 2014, levemente inferior al 13,3% registrado al cierre de 2013.

COLOCACIONES TOTALES(*)

(Miles de millones de pesos nominales, excepto porcentajes)

Dic. 11 Dic. 12 Dic. 13 Dic. 14

Comerciales Consumo Vivienda (*) Se excluyen volúmenes de filiales del exterior.

11.488 12.846 14.676 16.005 87.946 21.993 98.880 24.381 109.020 27.129 120.627 31.656 54.466 61.652 67.214 72.996 +12,4% +10,3% +10,6%

Resultados

La utilidad del sistema bancario alcanzó $2.482 mil millones a diciembre 2014, ubicándose un 29,5% por sobre la cifra del ejercicio anterior. Como resultado, la rentabilidad del sistema aumentó en más de dos puntos porcentuales respecto a 2013, alcanzando un retorno sobre capital y reservas promedio (ROAC) de 18,9%. El principal motor de incremento en utilidad fueron los ingresos operacionales, que más que compensaron el mayor gasto por riesgo de crédito y el aumento de los gastos operacionales.

RESULTADOS Y RENTABILIDAD

(Miles de millones de pesos, excepto porcentajes)

Dic. 11 Dic. 12 Dic. 13 Dic. 14

Ut. Ejercicio ROAC

1,712 1,629 1,916

2,482

19.6%

16.2% 16.4%

18.9%

En efecto, los ingresos operacionales de la industria se expandieron un 18,7% durante 2014, principalmente por mayores ingresos por intereses y reajustes netos, impulsados por el beneficio de una mayor inflación sobre la posición activa neta estructural en unidades de fomento del sistema bancario. En efecto, la inflación del ejercicio (medida como variación de UF) alcanzó un 5,7% anual en 2014, lo que se ubica muy por sobre el 2,1% registrado en el 2013.

En segundo lugar, cabe destacar el efecto financiero del estímulo monetario llevado a cabo por el Banco Central en los ingresos operacionales de la industria. Durante 2014, el instituto emisor materializó —a través de recortes sucesivos— una disminución de la tasa de política monetaria de 150 puntos base. Esta disminución del tipo rector se reflejó en menores tasas nominales de corto plazo, que se tradujeron en mayores beneficios por repreciación de activos y pasivos (“repricing”). Así también, la disminución de las tasas de mediano y largo plazo se materializó en mayores utilidades por intermediación de instrumentos financieros para negociación. Cabe destacar, sin embargo, que la disminución en las tasas nominales de interés impactó negativamente el rendimiento financiero de los depósitos a la vista, compensando parte de los efectos positivos antes mencionados. Los factores anteriores permitieron contrarrestar la disminución registrada en los ingresos por comisiones netas. A diciembre de 2014, este ítem representó el 16,2% de los ingresos operacionales del sistema, cifra inferior al promedio de los últimos años y casi dos puntos porcentuales por debajo de la cifra registrada a diciembre de 2013. Esta tendencia es el resultado de las diversas regulaciones que se han implementado y que han afectado la generación de ingresos por comisiones, donde destacan los requerimientos asociados al negocio de corretaje de seguros y los cambios normativos que generan inflexibilidad en el ajuste de las tarifas establecidas en los contratos. Adicionalmente, la débil tendencia mostrada por los mercados de valores también ha impactado la generación de ingresos por intermediación de acciones.

En materia de gasto por riesgo, el cargo neto de cartera creció un 16,7% anual, totalizando $1.594 mil millones en 2014. Este incremento está por sobre el registrado por los volúmenes de negocio promedio de la industria, con lo cual el indicador de gasto por provisiones por riesgo de crédito sobre colocaciones promedio aumentó desde 1,28% en 2013 a 1,33% en 2014.

Por su parte, la proporción de cartera con morosidad mayor a 90 días respecto a las colocaciones totales no registró una variación relevante, alcanzando un 2,1% al finalizar 2014. Sin embargo, a nivel de productos, se observaron comportamientos dispares; mientras la cartera morosa comercial aumentó en 4 pb, el indicador de morosidad de las colocaciones de vivienda y de consumo disminuyeron en 26 pb y 1 pb, respectivamente. En materia de cobertura, las provisiones constituidas representaron el 115% de la cartera morosa (mayor a 90 días) del sistema, superando levemente el 113% alcanzado en 2013.

Cabe destacar que si bien los indicadores de calidad crediticia no registraron variaciones materiales, la constitución de provisiones adicionales refleja un comportamiento cauteloso ante la situación económica. En efecto, el sistema triplicó el monto provisionado en 2013, alcanzando una cifra de $177 mil millones.

Por su parte, los gastos operacionales del sistema crecieron un 17,8% nominal en 2014, cifra inferior al crecimiento experimentado por los ingresos operacionales. Esto se tradujo en una nueva mejora en el indicador de eficiencia de la industria, desde 49,9% en 2013, hasta un 49,5% en 2014, aunque fuertemente influenciado por el impacto positivo de una mayor inflación. El incremento en gastos operacionales estuvo principalmente asociado a mayores gastos de administración y de personal (por procesos de negociación colectiva llevados a cabo por algunos bancos), con alzas de 19,7% y 11,9%, respectivamente, y en menor medida, por mayores deterioros.

En esta materia, cabe destacar el esfuerzo de la industria por mejorar permanentemente los productos y servicios entregados a sus clientes, incurriendo en mayores gastos en redes de sucursales y tecnología, principalmente canales remotos de atención. De la misma manera, es del caso mencionar los avances tendientes a mejorar la seguridad de los cajeros automáticos, incorporando estrictos estándares de blindaje y monitoreo, como una forma de enfrentar los elevados índices de robos a los que han estado afectos. Estas mejoras y renovaciones en el parque de cajeros automáticos han significado para la industria no solo incurrir en importantes inversiones y gastos, sino que también castigar dispositivos de mayor antigüedad que no cumplían con los nuevos estándares exigidos por la autoridad, aumentando de manera significativa los costos de operación de este servicio.

Finalmente, el gasto por impuestos alcanzó a $298 mil millones en 2014, lo que representa una caída de 34,1% con respecto a lo registrado en el ejercicio anterior. Las razones de esta disminución radican en que si bien la industria reportó un incremento en utilidad antes de impuestos en 2014 (17,4%), la reforma tributaria generó un impacto positivo puntual que se estima en aproximadamente $145 mil millones por impuestos diferidos a nivel de industria, lo que explica la reducción anual en gasto por impuestos.

2012 2013 2014 Var '13/'14

Ingresos Operacionales 6.457.885 7.265.752 8.623.427 18,7%

Intereses y Reajustes Netos 4.313.480 4.876.514 6.096.646 25,0%

Comisiones Netas 1.267.567 1.292.199 1.394.669 7,9%

Op. Financieras Netas de Cambio 716.796 910.332 968.305 6,4% Otros Ingresos Operacionales 160.042 186.707 163.807 (12,3%)

Provisiones por Riesgo de Crédito (1.217.311) (1.365.208) (1.593.756) 16,7%

Gastos Operacionales (3.303.779) (3.625.218) (4.269.548) 17,8%

Resultados por Inversión en Sociedades 8.443 93.401 19.819 (78,8%)

Utilidad antes de Impuestos 1.945.238 2.368.727 2.779.942 17,4%

Impuestos (316.520) (452.735) (298.417) (34,1%)

Utilidad 1.628.718 1.915.992 2.481.525 29,5%

Principales Indicadores

Utilidad sobre Capital y Reservas Promedio 16,19% 16,43% 18,90% 247 pb

Eficiencia 51,16% 49,89% 49,51% (38 pb)

Gasto por Riesgo/Colocaciones Promedio 1,29% 1,28% 1,33% 5 pb

Indicador de Basilea (*) 13,31% 12,97% 13,19% 22 pb

(*) A noviembre de cada año.

RESULTADOS SISTEMA BANCARIO

Desafíos y Oportunidades de la Industria Bancaria

Como se mencionará, 2014 ha sido un año de destacados logros para la industria bancaria, especialmente en materia de resultados. En efecto, el comportamiento de ciertos factores de mercado, tales como inflación y tasas de interés, permitieron soslayar un débil desempeño en términos de volúmenes de negocios, en línea con una economía que profundizó su desaceleración con el correr del año.

Para 2015, las expectativas económicas apuntan a un repunte acotado en materia de actividad y a una inflación más alineada al objetivo de mediano plazo definido por el Banco Central, mientras que las tasas de interés permanecerían en niveles consistentes con una política monetaria expansiva. Este escenario, junto a la implementación y diversas regulaciones que afectan al sector, impone importantes desafíos para la industria.

Para enfrentar este contexto, mantener una innovación continua en productos y servicios será clave para competir en una industria altamente sofisticada. En este sentido, los canales remotos de atención se han posicionado rápidamente como una manera eficiente y efectiva de aproximarse al cliente, lo que no tiene solo relación con el valor otorgado a una mayor facilidad de acceso, sino también con la cosmovisión de las nuevas generaciones de usuarios de la banca. Así, desarrollar plataformas de contacto ágiles, simples, seguras y disponibles en diversos dispositivos tecnológicos y en todo momento, constituye un desafío permanente y una oportunidad para la atracción y fidelización de clientes. Adicionalmente, la innovación en canales remotos permitiría reducir los costos operacionales respecto a canales presenciales, lo que podría traducirse en ofertas de mayor valor al cliente no solo basadas en precio, sino también en personalización de servicios, lo que resulta más abordable a través de servicios móviles. Todo esto será clave para aprovechar el potencial de bancarización con que cuenta el país, especialmente en los segmentos más jóvenes de la población, a través de servicios transaccionales masivos, siempre disponibles y de bajo costo. Sin embargo, el desarrollo tecnológico impone desafíos —no menos relevantes— desde el punto de vista de continuidad operacional, estabilidad de sistemas y seguridad de la información. Avanzar en estos ámbitos es una necesidad tanto desde la perspectiva de clientes como regulatoria, constituyendo también una oportunidad para consolidar las importantes innovaciones que la industria ha implementado en los últimos años.

En otro ámbito, la industria chilena deberá adoptar y adaptar a la realidad local los requerimientos de capital y liquidez, asociados a Basilea III. Si bien mayores requerimientos de capital y liquidez pueden conllevar a menores rentabilidades en el corto y mediano plazo, permitirán al sistema financiero chileno fortalecer su solidez y prestigio en la región y el mundo, lo que se traduce en una mayor facilidad de acceso a los mercados internacionales de deuda y capital, así como en menores costos de financiamiento, en beneficio directo de los clientes.

Para enfrentar con éxito estos desafíos, será imperioso que la banca local mantenga su sobresaliente desempeño en materia de riesgos, así como una capacidad generadora de ingresos acorde con su historia, basada en una creciente productividad y eficiencia operacional. Esto requerirá —entre otras cosas— de una segmentación cada vez más acuciosa de sus clientes, de forma tal de entregar productos y servicios con altos niveles de personalización. En esta materia, la autoridad también tiene un rol importante, especialmente en lo relacionado con mayor transparencia de la información de los deudores nacionales, para lo cual sería necesario su patrocinio más activo de la Ley de Deuda Consolidada, la que se encuentra en análisis en el Congreso hace ya varios años. Esta iniciativa permitiría mejorar la evaluación de riesgo de crédito y fomentar la competencia, beneficiando a aquellos deudores con buen comportamiento de pago.

Adicionalmente, la banca deberá hacer frente a dos importantes reformas; el proyecto que aumenta las facultades del Sernac para dictar normas, solicitar información y aumentar las multas por incumplimiento de contratos financieros, además de la reforma laboral anunciada por el Gobierno. Existen pocas dudas respecto de que Chile debe avanzar en ambos sentidos, sin embargo será imperioso que dichas reformas sean conducentes a los anhelos de profundizar la competencia y facilitar el funcionamiento de los mercados.

En materia de disponibilidad de servicios y en su compromiso cabal con el desarrollo del país, la Banca deberá —en conjunto con la autoridad— buscar mecanismos que permitan asegurar el acceso de la ciudadanía a servicios transaccionales básicos. La industria deberá implementar las medidas de seguridad que se encuentren a su alcance para proteger sus canales de distribución, acorde a los nuevos tiempos. Todo esto irá en beneficio directo de Chile y su progreso.

Finalmente, y no menos importante, la industria en su conjunto debe coordinar esfuerzos por fortalecer su imagen y reputación. La percepción muchas veces poco informada de algunos líderes de opinión y público en general, no se condice con el prestigio de la banca chilena en el contexto internacional, ni mucho menos con el aporte real de la industria al desarrollo y estabilidad económica del país. De esta forma, todas aquellas iniciativas en el ámbito de la transparencia, educación financiera y difusión de los fundamentos de la actividad bancaria, contribuirán a promover la confianza, las decisiones informadas de los clientes y el reconocimiento del compromiso de la industria con el progreso del país.

BANCO DE CHILE

GESTIÓN CONSOLIDADA