Podemos realizar grandes diagnósticos, exploración y tratamiento de las patolo- gías del área fonológica pero hay un aspecto importantísimo de la voz apenas ha sido estudiado, la relación entre la voz y patologías psicológicas o psiquiátricas. Encontramos referencias en la literatura en las que se afirma que es necesario que exista un estrés emocional importante para que el paciente llegue a desarrollar alteraciones en la voz (Morrison y Rammage, 1993; Urrutiloetxea, Hernández, San José y Pérez, 1996). Dada la enorme frecuencia de estados ansioso-depresivos, el especialista en otorrinolaringología no sólo debe tratar la voz alterada sino que debe recomendar un tratamiento global, tratamiento psicológico cuando persisten alteraciones en la voz a pesar del tratamiento de la posible patología funcional o anatómica. La terapia vocal psicológica identifica y trata los trastornos emocionales asociados a la patología vocal. Debemos tener en cuenta que en la voz hay aspectos psicológicos y emocionales tanto en las voces normales como en las patológicas (Coll (2013, cáp. 25, pp: 457-482).
2.8.1 La disfonía psicógena
La disfonía psicógena tiene su origen en un trastorno psicológico y englobamos en éste dos tipos: la Histérica y la Obsesiva. Se recomienda la valoración psiquiá-
trica en aquellos casos de disfonía muy persistente y sin hallazgo por parte del otorrinolaringólogo de trastorno anatómico etiológico (Perelló, Arxé-Gálvez, Ca- sasnovas-Manau, Cisteló-Bahima, Roig-Farrás y Sánchez-Asín, 1985).
Jackson-Menaldi (2002) incluye en la clasificación de patologías vocales, la lla- mada “Disfonía de origen psiquiátrico”, trayendo de esta forma a la luz la Disfo- nía histérica que se produce en aquellos casos en que la paciente, generalmente mujeres, fingen que no puede hablar, sin que exista ninguna alteración en las estructuras vocales.
En los niños con retraso en la comunicación (habla y lenguaje), se recomienda realizar una evaluación psiquiátrica y psicológica además de la evaluación neu- rológica y de las capacidades cognitivas, la capacidad intelectual, las alteraciones emocionales y las alteraciones de conducta o de atención (Launay y Borel, 1986). En algunas patologías de esta área, puede existir alteraciones en la calidad de la voz (intensidad, timbre o tono), como ocurre por ejemplo con pacientes diag- nosticados de autismo.
2.8.2 El Autismo
Retraso en muchas áreas del desarrollo que empieza en la primera infancia y per- siste a lo largo de la edad adulta afectando tres zonas cruciales de la evolución del paciente: la comunicación verbal y no verbal, la interacción social y el juego creativo o imaginativo. El niño con un trastorno autista cuando habla, lo hace con un tono de voz alto (intensidad elevada) y su tono nos recuerda a los autómatas por usar un tono mecánico (Miniet y Collazo, 2007). En algunas ocasiones cuando
oímos al niño con autismo el tono utilizado puede hacernos pensar en pedantería, como si estuviera burlándose o con una entonación excesivamente aguda, con formas de voz peculiares lo que resalta aún más la extravagancia que se aprecia en el lenguaje de estos pacientes (Artigas, 1999).
2.8.3 La Esquizofrenia
Perturbación severa, crónica e incapacitante del cerebro que causa pensamientos distorsionados, sentimientos extraños, comportamiento poco común y utilización insólita del lenguaje y las palabras con desórdenes importantes en el lenguaje hablado y escrito. Como hemos comentado anteriormente en la relación de la voz y las emociones, estos pacientes manifiestan sus emociones cambiando el tono de voz de su discurso (Pascual et al., 2005). Alonso (2014) realiza un estudio descriptivo determinando los indicadores del dibujo de la figura humana realizada por pacientes diagnosticados de esquizofrenia llegando al siguiente resultado: los indicadores típicos de esquizofrenia encontrados en los dibujos realizados por los paciente son fascies inexpresiva, órganos relacionados con el tacto deformados, ausencia de pupilas, figuras desnudas o semidesnudas, ausencia y deformación de rasgos de la cara. La comunicación para estos pacientes se hace difícil encon- trando en las variaciones del tono de voz la forma de expresarse con su alrededor.
2.8.4 Enfermedad de Parkinson
En el enfermo con Parkinson se producen entre otros muchos síntomas la altera- ción de la voz y del habla debido a una afectación de los sistemas que producen y modulan el control motor del habla (respiración, fonación y articulación) produ- ciendo la característica disartria hipocinética (habla monótona, baja intensidad y tono, pausas inadecuadas desde el punto de vista gramatical y pobre prosodia). Estos cambios o alteraciones están estudiados y documentados con realización de medidas acústicas y llegando a la conclusión de que el tono de voz es un predictor para el diagnóstico precoz del paciente con Enfermedad de Parkinson (Martínez-Sánchez, 2010).
2.8.5 El habla infantilizada
El habla infantilizada es el uso habitual del habla que no corresponde a la edad cronológica del niño. La mayoría de los casos no se debe a un problema funcio- nal. Está producido por una falta de estimulación en la maduración del lenguaje estando favorecida por su entorno al no corregir al niño cuando habla como si tuviera menos edad y en muchos casos hasta favorecer a que se perpetúe esta alteración porque les parece graciosa su forma de hablar. Algunos casos se deben a un problema en las estructuras sintácticas o un problema de pronunciación requiriendo tratamiento con el logopeda para una reeducación (Alcaide, 1993).
2.8.6 La fobia social
La fobia social al igual que en altos grados de introversión, ansiedad, estrés reacti- vo y depresión pueden estar detrás como un factor psicológico o de personalidad
que favorece la aparición de la disfonía por tensión muscular (Cobeta, Nuñez y Fernández, 2013).
2.8.7 La impulsividad
La impulsividad es una de las alteraciones de conducta que encontramos en pacien- tes diagnosticados de Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH). La impulsividad les lleva a no tener control sobre su conducta, emociones y pen- samiento, presentando ansiedad. Entre otros cambios de conducta, se incluyen los cambios en la voz (Orrengo, 2012), sin que encontremos en la literatura en qué consisten dichos cambios.