A partir de las entrevistas realizadas a los profesionales, se logra visualizar una concepción en común en torno al concepto de “actitud emprendedora” en tanto a los valores de “perseverancia” y al apoyo de que los jóvenes puedan desarrollar metas y proyectos concretos en base a la visualización de cualquier problemática, lo que nacería a partir de un objetivo inicial de que los jóvenes “después de 5, 6 veces de estar en Forja Chile, además de cambiar su visión de la vida, pudieran generar un proyecto que los apasionara, un proyecto que no significara recursos, si no que tiempo y creatividad” (EP1, 2014).
Sería ésta, una herramienta que a partir de la metodología de aprendizaje experiencial permitiese que los jóvenes en sus cotidianeidades lograran
51
desarrollar proyectos de vida o cambios concretos en sus personalidades (Riquelme, 2014), englobando conceptos que se asocian desde la perspectiva de la investigadora, de mejor manera con elementos correspondientes a las habilidades blandas como tal, ya que como menciona una de las profesionales entrevistadas:
“(…) la actitud emprendedora engloba todos estos conceptos que al final es todo esto de desarrollar habilidades más blandas, entonces está ahí lo de la autosuperación, el poder luchar por al que tú quieres conseguir, ponerse metas, trabajar de manera colaborativa (…)” (EP2, 2014)
Es así que se cree que la construcción de este concepto fue realizada a partir de la búsqueda de un elemento que pudiese agrupar diferentes habilidades, agregándose así la palabra “actitud”, aportando con mayor amplitud a un elemento más rígido que sería el “emprendedora”, que al parecer surgiría netamente desde la relación entre Nicolás Boetsch, quien inspiró la creación de la Corporación y sus actividades profesionales asociadas a la generación de emprendimientos.
A la vez, se observa que desde la percepción del Equipo Ejecutivo, el concepto mismo no sería transmitido a los beneficiarios debido a ser una construcción desde los profesionales pero que, no se aborda a nivel teórico – práctico en los Ciclos de Formación (EP3, 2014) y tampoco sería un concepto cercano a la juventud ni a los sujetos externos a la organización (EP4, 2014), relacionándose también el concepto de emprendimiento a elementos de desarrollo económico por parte de la sociedad en general desde la perspectiva de la autora y el desarrollo de este elemento dentro del Marco Teórico de la presente investigación.
Lo anterior puede verse reflejado en las entrevistas realizadas a los jóvenes, quienes no relevan ni mencionan en sus discursos el concepto de “actitud emprendedora” que desde el discurso de base de la Organización correspondería a parte de la Misión de la misma y un elemento fundamental dentro de la intervención.
A la vez, esto se visualizará en el siguiente discurso expresado por uno de los profesionales entrevistados:
“yo creo que ellos no se apropian de de la actitud emprendedora, ya?, yo creo que nosotros se la verbalizamos, se la decimos comoo una y otra vez pero creo que ellos no se apropian de esta actitud emprendedora, yo creo que es un concepto que a nosotros nos hace más sentido que al mismo joven, yo creo que ellos se sienten como forjadores” (EP4, 2014)
52
Sin embargo, varios de los jóvenes entrevistados mencionan dentro de sus discursos el concepto de “liderazgo” como un elemento que trabaja Forja Chile desde sus perspectivas, lo que se podría asociar a esta actitud de manera más directa. Pero a la vez, el liderazgo será un elemento que Forja considera dentro del Ciclo de Formación como una Habilidad Blanda, por lo que será abordado de manera profunda dentro del apartado de las Habilidades Blandas y el Ciclo de Formación de Forja.
Cabe mencionar también, que solamente uno de los profesionales entrevistados habló de actitud emprendedora sin la necesidad de preguntarla directamente por la investigadora, lo que a la vez señala que los mismos profesionales no se ven involucrados enrraizadamente con éste concepto. Lo que especialmente fue una sorpresa en la entrevista a la Representante del Equipo Directivo, ya que se pensaba por parte de la investigadora, que la “actitud emprendedora” fuese un concepto arraigado desde las bases organizacionales y el origen Institucional. A diferencia de la utilización del concepto de Habilidades Blandas como fundamento de la intervención de Forja Chile desde sus inicios hasta ahora.
Ahora bien, notamos en la observación n°2 que se incentiva constantemente
la búsqueda creativa de soluciones a diferentes problemáticas, lo que se
puede ver de manera clara en una de las actividades realizadas por un actor, en donde los jóvenes debían defender de manera creativa un objeto para ser este llevado hacia un viaje al centro de la tierra, situación en la que debían utilizar su creatividad para defender desde argumentos imaginarios dicho objeto frente a sus compañeros. Esta creatividad, tendrá relación con la innovación y así mismo con el desarrollo de una actitud emprendedora según la dimensión abordada por esta investigación. Sin embargo, a lo largo de todo el proceso, notamos que esta actitud de ninguna manera roba protagonismo, si no que se asocia más bien a habilidades blandas en particular al igual que la conceptualización de empoderamiento.
Finalmente, y a partir del proceso realizado también en los Talleres y Reflexiones del Plan de Intervención, se llega en conjunto a los profesionales a la resolución de que la actitud emprendedora deja de ser el foco de Forja, traspasándose el mismo al desarrollo de Habilidades Blandas y cambiándose este concepto al de “actitud forjadora” o desarrollo de “forjadores” y no de “emprendedores”, ya que como logramos ver en el proceso de las entrevistas y en las observaciones, el ser un “forjador” genera una identidad en los mismos jóvenes y agruparía de por sí la totalidad de los aspectos trabajados por la Corporación.
53