• No results found

Las selvas y acahuales son uno de los ámbitos de los agroecosistemas tradicionales más importante en el ciclo de la roza, tumba y quema, ya que de ellas depende la fertilidad y productividad de las tierras, de tal suerte que de su permanencia depende también la permanencia de este tipo de producción milpera. Sin embargo, las selvas y acahuales son también el principal espacio de competencia de la ganadería extensiva, de tal suerte que a mayor incremento de las praderas para el pastoreo vacuno, menor extensión de selvas y acahuales y menos milpa tradicional.

Hasta el la primera mitad del siglo XX la región se encontraba cubierta por una espesa selva perennifolia, es interesante en este sentido revisar las descripciones de los viajeros y colonos que recorrieron la región en el siglo XIX, en ellas se puede reconocer las majestuosas selvas y ríos pobladas de cocodrilos, serpientes y fieras como el jaguar. Solamente algunas sementeras cercanas a los pueblos antiguos como Hidalgotitlán o San Carlos se abrían en la espesura de la selva, para después volverse a cubrir por los acahuales que repetían el ciclo de la roza, tumba y quema.

Durante la época colonial y siglo XIX solamente se adentraban en la región los madereros en busca de maderas preciosas, explotación que si bien impactó a la región no logró acabar con los ricos macizos boscosos, los cuales siempre recuperaban su magnificencia al paso de los años. La situación cambió con la colonización que se inició en la primera mitad del siglo pasado pero que se incrementó y logró la ocupación total de las tierras en los primeros años de la segunda mitad del siglo, los pueblos se empezaron a asentar, a tumbar las montañas y a incorporar las tierras a la producción, primero a la agricultura milpera y después, estas tierras limpias se empezarían a incorporar a la producción ganadera, con lo que los potreros acabarían con el ciclo de

95

las selvas y acahuales y condenarían a la desaparición la floresta originaria de la región, sustituida ahora por praderas granaderas.

La colonización de las selvas no fue un proceso sencillo, uno de nuestros informantes nos narró cómo fue que llegó a la comunidad de Macayal y abrió terrenos para la siembra. El es de la comunidad de Cuacotla, en el municipio de Zaragoza, cerca de la costa del Golfo de México, en su comunidad de origen ya no había tierras que sembrar, tanto por el acaparamiento, como por la explosión demográfica, esto hizo que muchas de los pobladores empezaran a buscar tierras cultivables en la cuenca media del río Coatzacoalcos. Así los campesinos que habían migrado y ya sembraban en el corazón de las selvas, al regresar a visitar a sus familiares alentaban a los que se habían quedado en su comunidad a ir a poblar las tierras de los interiores. Nuestro informante nos narró cómo le decían que había muchas tierras y que eran libres para el que las tomara, esto lo animó a ir a buscar fortuna y se alistó con un grupo que iría a colonizar las nuevas tierras de cultivo.

Después de un largo viaje en cayuco por los ríos y lagunas, llegaron a la isla que ocupa el actual pueblo de El Macayal, de ahí fue a ver las tierras que le prometían para contar con su propia propiedad para la producción, lo que le mostraron sus compañeros fue una selva tupida y cubierta con árboles de grandes raíces y con alturas de hasta cuarenta metros, “esta es la tierra” le dijeron. No lo podía creer, no había un palmo de tierra libre para la siembra del maíz, había que “limpiar” la tierra que necesitara para hacerlo, ello tendría que hacerse con hacha y machete como únicos instrumentos, auxiliándose del fuego. Se sentó a llorar antes de empezar la ardua tarea de la tumba de la selva, tarea en la que invirtió cerca de tres meses de trabajo antes de abrir un pequeño claro en el que sembró su primera milpa en la región.

La producción de maíz es básica para la reproducción de las familias campesinas que migran a colonizar las tierras selváticas de la cuenca del Coatzacoalcos, por ello los primeros pobladores llevaban algunos kilos de el grano, para consumirlos en tanto se daban los primeros granos de las nuevas siembras, así como para sementera necesaria para establecer los cultivos, sin embargo, a pesar de ser el alimento básico, no se podían transportar grandes cantidades del grano por el peso y el espacio que

96

ocupaban en los cayucos, así que los nuevos colonos dependían de lo poco que trasladaban y de lo que les podía proporcionar los colonos ya asentado, sin embargo contaban con otros recursos alimenticios de importancia que les proporcionaba el propio medio que ahora colonizaban.

Una fuente básica de la alimentación de los colonos la proporcionaba la caza, contribuyendo con importantes aportes en proteínas de origen animal, obtenida de la gran diversidad de la fauna de la selva. Era relativamente fácil obtener carne en las nuevas tierras de colonización, el campesino salía a las inmediaciones de la población y en poco tiempo regresaba con un tepescuincle, tejón o mapache. Animales de mayor tamaño como venado, jabalí o tapir, permitían mantener mayores cantidades de carne, conservada seca por asoleamiento o ahumada en el hogar de la casa. Otro aporte importante en proteínas animales lo constituye la pesca, de ella hablaremos al analizar el uso de los cuerpos de agua.

Los procesos agrícolas y después los ganaderos fueron acabando con las selvas originales y reduciendo los acahuales, el proceso se daba cuando una tierra ganada a la selva por la agricultura ya no se permitía se enmontara de nuevo, limpiándola y solo dejando el desarrollo de los pastos para introducir el ganado, así con la expansión de las vías de comunicación y el aumento de la actividad ganadera las selvas fueron perdiéndose casi totalmente. Revisemos la situación que guardan hoy en día selvas y acahuales.

Related documents