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Fue Émile Zola, hacia 1868, el introductor del término Naturalismo, en el prólogo a su novela Thérèse Raquin para designar una nueva corriente literaria que pretende presentar al lector con todo detalle la realidad, así como experimentar sobre lo observado en medio de unas determinadas circunstancias. Como expone Tollinchi326:

El prólogo a la segunda edición de Teresa Raquín es uno de los textos capitales

de su naturalismo. La nota científica del mismo es enfática: “He tratado de explicar la extraña unión que puede producirse entre dos temperamentos distintos”. O bien: “Simplemente he realizado sobre dos cuerpos vivos el trabajo analítico que los quirurgos realizan sobre los cadáveres”. El autor se nos quiere presentar como positivista, materialista y evolucionista.

324 Escobar, Alfredo. “Una visita al padre Coloma”. 1891, La Época, año XLIII, núm. 14.000 de 22 de

agosto, pág. de portada.

325

Ibíd.

326 Tollinchi, Estaban. Los trabajos de la belleza modernista 1848-1945. 2014, La Editorial de la

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Es el método experimental y científico que Zola quería implantar en la novela,

siendo este “el surgimiento del naturalismo literario en Francia, en particular de la

novela científico-experimental en un contexto histórico impregnado de cientifismo”327.

Fimiani al considerar las ideas teóricas del naturalismo francés, nos dice328:

La parábola naturalista –según los postulados formulados en La novela

experimental- sigue fiel y rigurosamente una “vía científica”, basada en los fenómenos que se pueden probar de manera empírica, como nos explica Émile Zola en su ensayo teórico, que se perfila –según declara el mismo autor- como la

versión “literaria” de la Introduction à l’étude de la médecine expérimentale de

Claude Bernard, puesto que le bastaría –en muchos casos- sustituir la palabra “médico” por el término “novelista” con el fin de dar valor científico a su texto didáctico

El naturalismo viene a radicalizar el objetivismo realista en cuanto a los procedimientos de observación y la forma de reflejar la realidad. Se ha llegado a considerar al naturalismo la culminación del realismo.

Las características del naturalismo son: 1) Considerar a la novela como un método científico para conocer al hombre y a la sociedad, recurriendo a teorías experimentales, evolucionistas y genéticas, con la intención crítica de la novela social. En algunas ocasiones se trata de una novela de tesis, para propugnar o defender algunas posturas ideológicas o políticas. 2) Visión materialista del ser humano, sujeto a un determinismo genético, fisiológico, evolutivo y social, pero sin admitir el factor psíquico; se podría sintetizar en que considera al hombre como un organismo. 3) Muestra la sociedad con las lacras del mundo burgués: las clases obreras y marginales, los ambientes más sórdidos y desagradables de la sociedad, infectada esta de taras, vicios, adicciones y psicopatías, todo ello consecuente a un determinismo biológico y social. 4) El objetivismo narrativo, como se anteponía, es más radical que el del Realismo, por un mayor detallismo descriptivo, incluso admitiendo el coste de relegar a un segundo plano el argumento.

327

Altenberg, Tilman. “El naturalismo literario francés: una mirada desde la doctrina de Zola en España”.

2014, New Readings, núm. 14, pág. 66.

328 Fimiani, Cristiana. “Emilia Pardo Bazán de cara a ‘la cuestión palpitante’ del Naturalismo español”.

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El naturalismo en España se inicia cuando empiezan a divulgarse las ideas teóricas del naturalismo francés. Llegó acompañado de una fuerte polémica, con la publicación de La cuestión palpitante de Emilia Pardo Bazán, la que en una serie de artículos publicados en La Época dice “que es pueril imputar al arte la perversión de las costumbres, cuando con mayor motivo pueden achacarse a la sociedad los extravíos del arte”329. A su vez, considera que el naturalismo obliga a no respirar sino del lado de la materia, lo que le hace pronunciarse330:

Se ve forzado el escritor, rigurosamente partidario del método proclamado por

Zola, a verificar una especie de selección entre los motivos que pueden

determinar la voluntad humana, eligiendo siempre los externos y tangibles y desatendiendo los morales, íntimos y delicados: lo cual, sobre mutilar la realidad, es artificioso y a veces raya en afectación, cuando, por ejemplo, la

heroína de Una página de amor manifiesta su grado de enamoramiento por los

de temperatura a que alcanza la planta de sus pies.

Consecuentemente, Zola duda de la psicología al no existir en los dominios del espíritu una ecuación entre la intensidad de la causa y el efecto, por lo que, en palabras de Pardo Bazán, “le ha sucedido a Zola una cosa que suele suceder a los científicos de afición: tomó las hipótesis por leyes…”331, así como entiende que el carácter utilitarista que quiere dar a la literatura puede afectar a los artistas de raza.

En general, en la narrativa española resulta difícil distinguir entre Realismo y Naturalismo, ya que al ser consustancial a este el materialismo y el determinismo - salvo en Blasco Ibáñez, que comparte con Zola una ideología revolucionaria-, solo se

encuentran ejemplos ocasionales en algunas novelas de Galdós, como en La

desheredada. En lo único que influyó algo el Naturalismo en la literatura española, fue

en las técnicas narrativas y descriptivas, así como en la presencia de ciertas realidades, especialmente ambientes y situaciones execrables y deprimentes, que se recogen en las obras de algunos escritores realistas españoles, de lo que es un ejemplo el ambiente deprimente de una fábrica en La tribuna de Pardo Bazán. En general y como

329 Pardo Bazán, Emilia. “La cuestión palpitante I. Hablemos del escándalo”. 1882, La Época, año XXXIV,

núm. 10.895 de 7 noviembre, pág. portada.

330

Pardo Bazán, Emilia. “La cuestión palpitante II. Entramos en materia”. 1882, La Época, año XXXIV,

núm. 10.904 de 16 noviembre, págs. 1 y 2.

331

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síntesis, de los escritores españoles se podría decir que son realistas con rasgos naturalistas332.

Por qué no decir que también cabría en este punto algún pasaje del padre Coloma, como, por ejemplo, el que se recoge en el capítulo I de Ranoque333, en que describe, con toda crudeza y lujo de detalles, las penalidades de un niño, entre las maldiciones y mal trato de unos padres, al que abandonaron en un descampado medio desierto con harto peligro para su vida y que sobrevivió gracias a que lo encontró un pastor y a los cuidado de una pobre viuda.