Los métodos que propone Cancio Mamani son los siguientes:
Ayra (hacer dos cosas en forma simultanea o concatenada) Ayni (cooperación, complemento) Tinku (encuentro, competencia,
centro)
Jach´a ( autoestima, autovaloración)
Ayra
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«Hacer dos cosas simultáneamente» es la traducción de Mamani del concepto de Ayra. «Hacer dos cosas simultánea y concatenadamente; es decir, unir entre sí esas dos cosas en función de un interés común; pero equitativamente, en un tiempo para cada cosa». Por tanto, sin mezclarlas.
Frente a la dualidad, el pensamiento moderno tiende a pensar una Aufhebung (de ahí provienen los discursos acerca el mestizaje, el sincretismo, la hibridez...). Los aymaras no comparten esta Denkform. Afirman la diferencia, pero buscan la complementariedad de los opuestos (como, por cierto, Meister Eckhart, Angelus Silesius, Hildegard von Bingen, Werner Heisenberg, Schrodinger, Born, Planck).
Aquí, los aymaras urbanos introducen un correctivo a los principios de Identidad y No contradicción con que opera el paradigma occidental moderno desde los griegos.
Dicho de otro modo, o se es cristiano y entonces se deja de ser idólatra o se sigue siendo idólatra y, por tanto, no se es cristiano; no se puede ser cristiano e idólatra al mismo tiempo; no existe una tercera posibilidad. O se está por el desarrollo y el progreso, entonces hay que renegar y olvidarse de las propias tradiciones; no se puede, en efecto, ser progresista y tradicionalista al mismo tiempo; no existe una tercera posibilidad. Esta es la disyuntiva que Occidente ha planteado a la Indianidad desde la llegada de Colón.
Mamani introduce el principio de Complementariedad de opuestos, propio de su civilización, para abrir un espacio a la posibilidad de recuperar sus propias raíces e identidad sin menoscabo de abrirse también a la oferta occidental y, a saber, simultáneamente. Con otras palabras, quieren ser arcaicos y modernos, al mismo tiempo; aymaras y bolivianos al mismo tiempo; cristianos y animistas, al mismo tiempo; cultivar la economía de reciprocidad y la de intercambio, al mismo tiempo; afirmar su localidad y apertura a la globalización, al mismo tiempo. Desde el punto de vista moderno (Principio de identidad y no contradicción) una paradoja, un sin sentido; obviamente.
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Lo remarcable es que las investigaciones pioneras de la Mecánica cuántica y, luego, de la biología y de todas las nuevas ciencias que están conformando el nuevo paradigma científico técnico, han reconocido que el «Principio de complementariedad de opuestos», expresado inquietantemente, por el Principio de Incertidumbre, explica el funcionamiento de la realidad, desde el mundo subatómico, pasando por el mundo bacteriano y celular hasta el de las sociedades complejas, a partir del principio de complementariedad de los opuestos.
Este nuevo talante de los aymaras urbanos respecto «del sistema de Occidente» se percibe en esta cita de sus Amawt´as: “para triunfar, perder o empatar, hay que entrar en cancha”. Cancio Mamami dice «hay que subir al carro de reproducción del sistema occidental. Con protestas desde fuera, condenas, no lograremos nada; hay que emplear nuestra sabiduría. Con el conocimiento es posible hacer una buena gambeta, podemos meter gol y hasta podemos transformar esta realidad en función de nuestro Norte”.
De estos supuestos se derivan lógicamente sus propuestas de «Intra- culturalidad», hacia adentro, e «Inter- culturalidad», hacia afuera. Por lo primero, Mamani entiende «el fortalecimiento de la organización, economía, espiritualidad, ciencia y tecnología de los pueblos indígenas». Por lo segundo entiende «interactuar con el mundo exterior al mundo indígena. De esta manera proyectar nuestro desarrollo integral y sistémico dentro de una concepción incluyente”.
Es importante recalcar los conceptos de «desarrollo integral» que, técnicamente, es una contradicción in terminis; en efecto, la concepción occidental moderna del desarrollo es siempre parcial, segmentaria,
sólo desarrolla los valores cuantitativos. Desde Galileo lo cualitativo está fuera, en este esquema del mundo. Si hay integralidad, en cambio, habrá necesariamente equilibrio, homeostasis; justamente, porque la visión aymara es «sistémica», como dice Mamani. Todo sistema busca la homeóstasis de inputs y outputs. Un sistema no es desarrollista, por definición; por esta razón las sociedades indígenas no son desarrollistas.
La otra corrección tiene que ver con su experiencia del talante occidental: ser excluyente con lo que no puede ser absorbido en su mismidad. Por razones teológicas (Monoteísmo) y por razones lógicas (Principio de identidad) Occidente trata de convertir al Otro hacia su propio paradigma; si no lo consigue, históricamente, lo ha aniquilado (!Bautismo o muerte!, contra indios y judíos) y cuando ésto no ha sido posible, como en el caso andino (pues los precisaban para la Mita potosina) los utilizan y excluyen.
Mamani ofrece, en cambio, «Una concepción incluyente» del «desarrollo integral». “No somos excluyentes, ni totalitarios, ni etnocentristas, ni extremistas”. ¿Se podrá llamar «Desarrollo» a esta propuesta de Mamani o estaremos ingresando a otra dimensión del desenvolvimiento de las sociedades?
En cualquier caso para «generar riqueza en la cabeza y en bolsillo», es «imprescindible conocer sistemáticamente la ciencia occidental y la ciencia ancestral y reivindicar el Qama»: la energía cósmica que anima la Vida.
Ayni
«Cooperación» y «complemento» es la traducción que nos ofrece Cancio Mamani de este conocido concepto aymara. Por Cooperación entiende lo siguiente: «una persona coopera por un valor indeterminado,
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no cuantificado, sin esperar devolución. Entonces, el Ayni es de gran valor; pero monto, cantidad y tiempo-espacio no tienen mayor importancia».
Por Complemento entiende lo siguiente: «El beneficiario (el donatario) nunca se olvida de la cooperación que ha recibido; está atento nomás. Por ejemplo, un día por radio se entera que el hijo del que le ha cooperado sufrió un grave accidente; inmediatamente le va a avisar. Esta forma de devolver el Ayni, de gran valor, cuánto cuesta, qué cantidad es, no importa. Esto sería el complemento» y añade: «absolutamente todos, hasta el más rico, algún momento tendrán problemas, necesidad y urgencia». Este es un sentido; pero también tiene este otro significado.
«Conversar y pedir cooperación a la Naturaleza y al Cosmos a través de ritos y ceremonias en Wak´as. El Ayni, reciprocidad o complemento por parte de la gente, consistirá en respetar, proteger y cuidar la Madre Tierra; no atentar contra la biodiversidad y el medio ambiente». «Respetar, proteger y cuidar» no son conceptos compatibles con los del desarrollismo; suponen sociedades de baja entropía y alta sinergia. Las sociedades desarrollistas son, por el contrario, de baja sinergia (pues se basan en la competencia) y muy alta entropía (disipan mucha energía).
Así, pues, en Mamani aparecen dos dimensiones del Ayni; una vez, con la esfera inter-humana y otra con la esfera de la Naturaleza y el Cosmos, entendidos como seres vivos con quienes se pueden mantener relaciones de tipo interpersonal: «conversar y pedir». Esta es una dimensión desconocida para una mentalidad moderna. En cambio, a este punto de vista aymara se están acercando, aceleradamente, la Deep Ecology (Naess) y toda esa reinterpetación ecológica del Génesis que está llevando a cabo la nueva Schopfungstheologie (Jurgen Moltmann).
El Ayni inter-humano es tan amplio que incluye a todos. Cancio Mamani habla de Ayni entre los beneficiarios y el Estado. Ayni con instituciones de Cooperación internacional, con las ONG nacionales, con los Partidos políticos, con la Iglesia, con la Banca y la Empresa privada, con los periodistas y medios de comunicación social, con las universidades, con el pueblo de Bolivia (repárese cómo entiende al «pueblo de Bolivia» como otro con el que quieren interactuar) con los Qamiris (los aymaras ricos de la calle Buenos Aires y el Gran Poder) con los héroes y mártires, con profesionales, docentes, tutores, promotores. En fin, con todos y todo.
El Ayni acaece ritualmente; no es pues, por tanto, secular o laico y, sobre todo, sirve para articularse a la energía del universo: “a través de cha´llas pedir transferencia de Qamasa” (obsérvese la resemantización del concepto bancario de «transferencia»).
Dicho con otras palabras, Cancio Mamani está refiriéndose al Principio económico de Don y Reciprocidad, como base de su propuesta para crear riqueza para el bolsillo y la cabeza. El énfasis es absolutamente cualitativo. El Ayni produce los valores humanos de la amistad, la alianza, la confianza: las redes sociales que son productoras de humanidad y, a fortiori, de Comunidad.
Tinku
«Encuentro, competencia, centro» son los conceptos con los que Mamani traduce este otro concepto fundamental de la civilización amerindia. Dice Cancio Mamni «para nosotros, dentro de la concepción comunitaria» Tinku significa lo siguiente: «Encuentro: es pelea entre dos fuerzas contrarias para dar lugar a una nueva realidad. Competencia: acciones de competencia en todo aspecto. Centro: es el
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lugar o sitio para la ch´alla de logros, distribución y redistribución, resolver conflictos, proyecciones futuras»
El gran Tinku que propone Mamani, sin embargo, es: en base al pasado y el presente caminar al futuro. “Esta concepción circular y cíclica del pueblo indígena significa girar permanentemente de izquierda a derecha, avanzar hacia por donde sale el sol, nuestro Norte”. Este pensamiento «significa avanzar hacia el Norte con valores ancestrales propios y de la presente era. Aterrizando a la realidad presente, diríamos: caminar en dos sistemas: occidente y ancestro para alcanzar la meta trazada. Dicho de otro modo, atrapando y domesticando valores neoliberales que interesan y movilizando valores ancestrales, vamos a hacer un gran Tinku, un gran Qipi, un gran Taypi. De este encuentro saldrá un nuevo paradigma socioeconómico, una nueva realidad, un nuevo ser, una identidad nacional, una nación sólida y fortalecida”.
Este Kuti es entendido como «un reencuentro con el cause natural» del cual los desvió el cristianismo, la colonización y el tercermundismo. En este momento los aymara viven «en dos culturas». “En la casa, con la familia o el ayllu vivimos como jaqi y en el medio de los qara nos comportamos también como qara».
De acuerdo al talante inclusivo aymara, Cancio Mamani propone hacer, Tinku con la ciencia y tecnología de occidente, con el neoliberalismo, con otras propuestas para luchar contra la pobreza, con la realidad actual, con grandes tecnócratas y políticos, con productos y alimentos orgánicos, con jóvenes.
Jach´a
«Autoestima, autoaprecio, autovalo- ración» es la traducción que nos ofrece Cancio
Mamani de este concepto aymara. Añade «Un pueblo carente de autoestima, difícilmente puede salir adelante, resolver sus problemas. Entonces, para forjar nuestro porvenir por nosotros mismos y para nosotros mismos es vital tener energía, el Qamasa de autoestima, autoaprecio, autovaloración».
Como uno de los principales motivos de orgullo (y no sin razón como puede apreciarse desde el nuevo paradigma ecológico) Cancio Mamani saca a relucir lo nuclear de la concepción aymara del mundo. Dice: «El universo, la Naturaleza y el Hombre somos una unidad. La unidad del cosmos es como una totalidad entre materia y espíritu; unidad entre el Hombre (varón y mujer) y la Naturaleza. El Hombre como la capacidad de comprender la realidad del Cosmos en todas sus dimensiones, como parte indisoluble, para poder desarrollar sus poderes, para coadyubar en el desarrollo mismo de la naturaleza».
Como sabemos, el Monoteísmo abrahámico en su mito de origen, Génesis, capítulo primero, instaura, justamente, la separación que ha signado cuatro mil años de civilización. Entre Dios, Cosmos y Hombre no hay continuidad. El Deus faber crea la tierra, las plantas y los animales para que estén al servicio del Mayordomo del jardín, el hombre. Concluida la creación, Dios “descansa” y el hombre tiene que proseguir su obra. De esta escisión arrancan los mitos de desarrollo y progreso: continuar la creación como dominio de la naturaleza. Bacon lo volverá a recordar (“torturar a la naturaleza hasta sacarle sus misterios”) cuando se ponen los cimientos de la era moderna.
El Monoteísmo abrahámico afirma la primacía del varón sobre la mujer: es formada de una de sus costillas. Los aymara parten de la unidad dual. Hombre, Jaqi, es varón +
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mujer; no hay primacía; hay comple- mentariedad de opuestos.
Como sabemos, asimismo, la modernidad se levanta sobre la separación de lo cualitativo del corpus científico. Sólo es real lo medible y cuantificable.
El poder que desarrolla el homo occidentalis es el suyo propio. Los aymara, en cambio, buscan desarrollar el poder de la Naturaleza.
Como igualmente es sabido, Descartes inaugura la modernidad separando “res extensa”, materia, de “res cogitans”, mente; significativamente a ambas magnitudes las llama res, es decir, “cosa” para recalcar su visión mecanicista. Ni la materia ni la mente son seres vivos.
Los aymara propugnan, por el contrario, el desarrollo de la naturaleza o, mejor, su desenvolvimiento, como dice Juan San Martín; no el de las fuerzas productivas o el producto interno bruto.
Mamani es consciente de la situación actual del pueblo aymara, dentro del sistema capitalista. Sin embargo se rebela contra la etiqueta que ya tienen puesta como sanbenito. “No somos pobres por esencia, ni por filosofía, ni por naturaleza, pero lamentablemente estamos en situación de pobreza”. Ahora bien, “esta situación es pasajera, no es eterna; ya estaremos en el Kutipacha, en la grandeza”. Lo que pone de manifiesto la visión cíclica aymara: Kuti (vuelco: Umwälzung). A siete años malos, suceden siete años buenos, ligados al
fenómeno del Niño que los aymara conocen desde tiempos inmemoriales. Ahora estamos pobres, mañana estaremos ricos; pero no somos pobres.
Critica, pues, al reduccionismo. Primero pide que los aymaras hagan desaparecer, “de su cabeza y corazón” las ideas alienantes, reduccionistas y conformistas. Luego, pide revisar el contenido de los discursos bolivianos. “Todos los discursos económicos, sociales, culturales... se dedican a concepciones reduccionistas; se pierde tiempo hablando lo negativo”. Hay que invertir el discurso. Tenemos que pensar a partir de nuestras potencialidades, valores, posibilidades, en lo que somos grandes, exitosos, en lo que descollamos. “Los pensamientos propios, creatividades, iniciativas y propuestas nuevas deben ser el contenido de los discursos”.
En esta vena, critica que los aymaras hayan aceptado y hasta asumido los “nombres reduccionistas” que les han impuesto los otros: “oprimidos, explotados, esclavos, postergados, discriminados”. “La propuesta es redescubrir o inventar nombres propios que proyecten al país”. Por ejemplo, Aymara significa “lo de siempre”, “eterno”; algo profundo, a todas luces. Otro nombre es Qulla que significa “cosa prima, lo excelente, lo divino”.
Cancio Mamani propone, pues, cuatro caminos para llegar a la riqueza, entendida como desarrollo de la Naturaleza y como puesta en escena de valores que fortalecen la red cósmica en la que se sabe cobijado el hombre aymara, bajo el principio de la complementariedad de opuestos.
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La experiencia de la alteridad: la extrañeza frente a lo otro, se incrementará con la lectura del siguiente texto. Implica, en efecto, una visión holista y sistémica de la realidad que no tienen, por diseño, los proyectos de la edad moderna.
Tal vez no esté de más, recordar que la edad moderna ya pasó y que, en ese lapso histórico, Bolivia no logró industrializarse. No tenemos otro camino que reinventarnos en el paradigma ecológico del siglo XXI. Y, para ello, nuestras ventajas comparativas, son muy grandes, gracias, precisamente, a la mayoría indígena que nos sesga, en el conjunto de las naciones, como un país mayoritariamente indígena y, por tanto, cosmovisivamente ecológico.
1 .
Introducción
Empresa
Tenemos que empezar indicando que el nombre de “Empresa Ayllu”, para muchos no es común; además, tenemos la costumbre de pensar que sólo los ricos pueden organizarse en empresa; nosotros, los indígenas, no podemos aspirar a esos niveles; inclusive la ideología del marxismo nos ha hecho pensar eso. Nuestro propósito es romper esos estigmas prejuiciosos.
Por otra parte, hacemos notar que, a nivel interno, para el Pueblo aymara, lo adecuado es hablar de Ayllu – Qamaña; pero para la comunicación con otros, a nivel
externo, manejaremos el concepto de “Empresa Ayllu”.
Ahora, con esa aclaración, pasamos a reflexionar sobre nuestra comprensión y conceptualización de las dos palabras: Empresa y Ayllu.
a) Empresa es una iniciativa organizada, estructurada con fines productivos, para la administración de los recursos naturales y financieros, para cultivar nuevos bienes.
b) Ayllu es una “casa” cósmica andina. La casa entendida como medio, hábitat y cósmico entendido como la interacción con el mundo de las deidades y la espiritualidad.
El Ayllu es una institución, parte de la red de las markanaka, construida por los pueblos andinos en la premisa y orientación de la Tiwana que, en aymara, quiere decir seriación de cuatro, pusi. Es decir, se sustenta con bases tetralécticas ( construidas sobre 4 pilares fundamentales) que interaccionan simultáneamente.