cu los días y en las noches ¿quién podría creer que todos los dignos salen a los aires bajo la misma ley del cielo? Se puede añadir que la duración de la hora no es fija, y que a una hora no le sigue otra igual, sino que, del mismo modo que varía la
duración total de los días de la misma forma sus partes aumen- 240
lun y de nuevo decrecen, puesto que, sea la que sea la constela ción en que transcurre el día, habrá seis signos por encima del horizonte y otros seis por debajo; en tales circunstancias no to dos los signos pueden salir en dos horas, ya que no hay tiempo
suficiente para las horas que entran en pugna 50, si es que se 245
mantienen doce en cualquier día; este número se lo debemos al cálculo, y no a la práctica.
De ninguna otra forma te resultarán claras las huellas de la verdad 51, si no es conociendo, después de haber medido el día y la noche en horas iguales, cuál es su duración en las diversas
estaciones, y estableciendo antes una medida exacta para las 250
mismas, la cual fije el día y mida la morada 52 de las sombras.
Tal medida se encontrará cuando las noches empiezan a supe-
47 Aries y Libra con Cáncer y Capricornio. 48 Entre Cáncer y Capricornio.
49 El sentido es que, para que se repita la relación entre la duración del día y de la noche, hay que esperar al mismo mes del año siguiente.
50 Es decir, las doce horas luchan por conseguir su duración, pero el tiem
po total no es suficiente para todaá.
51 Se refiere el poeta al conocimiento de la duración real de las horas en cada estación.
52 El establecimiento de la hora-modelo permitirá conocer la duración real
102
ASTROLOGÍArar al día en Libra, o cuando empiezan a disminuir en la parle
255 central de primavera. En efecto, solamente entonces tiempo«
iguales se extienden en las doce horas, debido a que Febo co rre por el centro del c ie lo 53.
Cuando $1 sol, desplazado hacia el sur durante el helado in vierno, brilla en el octavo grado 54 del biforme Capricornio, en tonces el corto día se extiende por nueve horas y media equinoc- 26o cíales, mientras la noche, olvidándose del día, tiene catorce, a las que se añade media hora para que el número no quede cojo. De esta forma, juntando todas las horas se liega a dos conjuntos de doce, y se consolida el total establecido por la naturaleza.
A continuación las noches disminuyen y los días aumentan su duración hasta llegar en esta lucha 55 a la constelación del 266 ardiente Cáncer; y en ella, invertidos los términos, las horas se cambian con respecto a las invernales: el día reproduce la no che invernal y la noche el día invernal, superando de forma al ternativa la duración, mientras las horas cambian en un sitio y
*
en otro a través de las constelaciones con gradaciones fijas, 270 cuyo cálculo exacto es realizado por la astrología y será ex
puesto en mi poema 56 a su debido tiempo.
Y ésta es precisamente la duración de las horas en las tie- » rras que riega el N ilo 57 preñado por los torrentes estivales, el
cual, al precipitarse por siete gargantas y embocaduras, se pa rece a las estrellas del cielo 58, que huyen del mar.
53 Esto es, en el círculo equinoccial.
54 No siempre ponen los autores el comienzo del solsticio de invierno en el mismo grado de Capricornio; aquí se indica que es el octavo, pero en los vv. 681-682 el propio Manilio dice que es el primero o el décimo.
55 La diferente duración de los días y de las noches es concebida por el poeta como una lucha.
56 En los vv. 443-482.
57 Los datos corresponden a la latitud de Rodas.
58 Alusión a la constelación de Erídano, identificado con el Po y tambié con el Nilo; es el río en el que cayó fulminado Faetonte.
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¡Ea!, ahora, para que estas cosas útiles e importantes no 275
queden ocultas en breves palabras, capta con mente atenta en cuántos estadios 59 y en cuánto tiempo se levantan y se ponen las constelaciones. El distinguido 60 signo de Aries, al que si guen los demás, necesita cuarenta estadios en su salida y el do
ble en su puesta; en su ascensión emplea una hora y un tercio y 280
el doble en su descenso. A continuación, los restantes signos que salen al horizonte ocupan ocho estadios más, perdiendo otros tantos al dirigirse a las heladas sombras. La duración en
cada signo se incrementa en un nuevo cuarto más una tercera 285
parte61 si se divide en grupos de cinco.
Tales son los incrementos en la salida de los signos hasta la constelación de Libra: las disminuciones se producen con iguales movimientos cuando dejan el horizonte. A su vez, a partir de Libra, invertidos el orden y la duración, los signos se
suceden con iguales movimientos. En efecto, los estadios y ho- 290
ras empleados por Aries para salir son los mismos de la puesta de Libra; el espacio y el tiempo del ocaso de Aries son los mis
mos que emplea la Balanza en su orto. Según este modelo se mueven los signos que siguen.
Cuando estos conocimientos estén bien dispuestos en tu 295
atenta mente, es fácil ya conocer qué signo señala el horóscopo y cuándo, ya que es posible seguir la salida de los signos en su momento preciso y asignar cada grado a la hora que le corres
ponde según el resumen ofrecido, siempre de forma que el cal- 300
culo parta del signo en el que está Febo.
59 El estadio equivale a medio grado del ecuador celeste, y necesita dos minutos para salir; de esta forma, una revolución completa comprende 720 es tadios y 24 horas.
60 Nobile Lanigeri sidus. Este apelativo se debe a su vellón de oro.
61 Es decir, 16 minutos en total; la forma de expresarlo es complicada: es la tercera parte de tres, que son los grupos en que se dividen los 15 minutos del cuarto de hora.
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ASTROLOGÍAPero la duración de los días y de las noches no es la misma
en todas las partes de la tierra, ni el tiempo de ascensión cam bia en la misma cantidad: la forma es diversa bajo un mismo sistema. En efecto, por donde pasan los vellones del signo de
305 Frixo 62, así como las imparciales Pinzas 63 y el fiel de la justa
Balanza, todos los signos salen en dos horas, debido a que el ecuador es cortado perpendicularmente y gira horizontalmente
sobre el eje transversal.
3io Allí las oscuras noches se unen a los días en un perpetuo acuerdo; su duración se mantiene en un pacto equitativo; no se hace patente el engaño del mentiroso universo 64, sino que una noche resulta igual a la otra durante todo el tiempo. A lo largo de todos los signos hay un solo otoño y una sola primavera, debido a que un solo círculo es iluminado de forma equitati-
315 va65 por Febo. Y no importa en qué signo se encuentre enton
ces el sol, ya sea que tueste al Cangrejo marino ya sea que marche en el signo opuesto 66, en los que están en el centro 67 o bien en los que se encuentran entre esos cuatro, ya que, aunque el círculo zodiacal sea oblicuo a los otros tres 68, éstos, sin em-
320 bargo, surgen de forma vertical, así se deslizan sobre las cabe
zas y sobre las tierras, y así vuelven a salir en espacios iguales después del recorrido de cada uno, ocultándose y mostrándose en el cielo gracias a la perfecta división del universo.
62 Es Aries; este camero llevó a Frixo, hijo de Atamante y Néfele, a la Cól- quide; allí fue sacrificado a Zeus y el vellocino de oro fue entregado al rey Eetes.
63 Las Pinzas de Escorpio, identificadas con la constelación Libra.
64 El poeta califica de mentiroso al universo en el sentido de que parece que la duración del día y de la noche en el ecuador se va a mantener en las
t
restantes latitudes, cuando sabemos que no es así.
65 Esto es, la tierra es dividida en dos partes iguales en el ecuador. 66 Capricornio.
67 Aries y Libra.
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Ahora bien, tan pronto te alejes de esa parte 69 de la tierra y en la medida en que te acerques a las extremidades del eje,
atreviéndote a caminar por la convexa cima de la tierra, que la 325
naturaleza moldeó en hinchado círculo 70 con una superficie bien torneada y suspendió en el centro de todo el universo; cuando, en consecuencia, asciendas por ese círculo y, al subir por él, al mismo tiempo desciendas, desaparecerá una parte de
la tierra y se te ofrecerá otra. En la medida en que se va ar- 330
queando el círculo, en la misma se inclinará la disposición del cielo en su giro, y las constelaciones, que un poco antes habían salido perpendicularmente saldrán al elevado cielo de forma
oblicua, y el círculo zodiacal, que era transversal, se moverá en 335
una órbita inclinada; puesto que su disposición es siempre la misma, son nuestros emplazamientos los que cambian.
En consecuencia, es justamente el razonamiento el que obliga de inmediato a cambiar la duración y a establecer días distintos en tales regiones, ya que las constelaciones, de forma
oblicua e inclinada, describen órbitas pequeñas, ocultándose 340
un signo más lejos que los demás y otro más cerca. La dura ción es mayor según sea la distancia: los que salen más cerca de nosotros son contemplados en grandes círculos en el cielo; los que brillan a mayor distancia se sumergen rápidamente en las sombras. Y, cuanto más se acerca uno a las heladas Osas,
tanto más huyen de su vista los signos invernales 71, casi con- 345
fundiéndose el orto con el ocaso.
Si se avanza más, las constelaciones ocultarán por comple to sus miembros, traerán treinta noches seguidas y sustraerán
otros tantos días. De esta forma la duración de los días dismi- 350
nuye y llega a anularse, al tiempo que va desapareciendo el es-
69 Del ecuador.
70 Alude Manilio a la esfericidad de la tierra.
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ASTROLOGÍApació para los brillantes astros, y muchos de los signos, elimi nada su duración grado a grado, son echados en falta ocultos por la convexidad central de la tierra, alejan al mismo tiempo a
I
355 Febo y entrelazan las sombras, hasta que el año se acorta con la !
desaparición de algunos meses. Pero si la naturaleza permite habitar sobre las nieves eternas bajo el vértice del cielo, que el i el frío arco que contempla los inclinados miembros de la mu- ;
360 chacha licaonia 72, el aspecto del cielo será perpendicular y la )
mentó, antes bien acompañan siempre al cielo bien torneado. ! 365 En cualquier parte de esta zona un solo día durará seis me-
]
\ ses, un día que con luz continua se apodera de medio año, ya ) que Febo no se pondrá nunca durante un tiempo tan largo, en ^ el que recorre en su marcha los seis signos, girando en círculoi
l] en tomo al eje, situado perpendicularmente. f 370 Por otra parte, cuando el sol se precipita desde el círculo I central buscando las constelaciones meridionales en su carroñ
lanzado en picado, y con las riendas sueltas se lanza hacia aba-:[
jo, bajo el vértice del cielo una sola noche prolongará las tinie- ípuede rodearlo, sino que llega sólo hasta el abombamiento ) central73. Así, pues, la parte inferior escapa a la vista de quien jfl mira desde el polo más elevado, mientras Febo se mueve en |
380 los seis signos sumergidos, llevándose al mismo tiempo la luz í
y dejando las tinieblas, hasta que, recorridos los signos en nú- | helado polo sostiene con una rígida trabazón, así como sobre rotación de sus lados se mantendrá recta a la manera de una i peonza. Desde ese lugar se te harán visibles, con órbita oblicua, iXsolamente seis signos, que no escapan a la vista en ningún mo-
j
blas durante otros tantos meses. En efecto, quien mira desde ■ j
,1
375 allí ve la mitad del círculo completo que forma el redondo cié-
lí
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lo, quedando oculta la parte inferior, pues la visión directa no ] i
72 La hija de Licaón es Calisto, convertida en la Osa Mayor. 73 El ecuador.
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mero igual al de meses74, vuelve al lugar de donde había parti do y sube hacia las dos Osas. Este lugar separa el año en dos noches75 y dos días en cada uno de los dos hemisferios en que se divide la tierra.
Y, puesto que ya se ha dicho con qué fluctuación varían los 385 días y las noches y por qué causas, aprende ahora cuántos sig
nos salen y se ponen en cada lugar a lo largo de las horas, a fin de que pueda determinarse qué grado exacto está saliendo y no
resulte falso el horóscopo debido a un cálculo inseguro. En ge- 390 neral se ha de seguir una regla fija, ya que los signos, separa
dos por distancias tan grandes, no pueden ser adscritos a los momentos y grados que les corresponden. Que cada uno tome el camino trazado por mí, lo siga por sí mismo, avance por sus propios pasos, y a mí me deba el método.
Quien busque dicho cálculo en cualquier parte de la tierra, 395
distribuya 76 la duración del día y de la noche en sus corres