• No results found

Approximate-then-optimize vs optimize-then-approximate

II. Model Order Reduction

5. POD/DEIM Reduced-Order Models in Optimization

5.4. Approximate-then-optimize vs optimize-then-approximate

La lectura de este capítulo te permitirá conocer:

> L

OS PRINCIPALES OBSTÁCULOS AL DESARROLLO DEL MERCADO

.

L

AS OPORTUNIDADES QUE SE PRESENTAN PARA POTENCIAR EL MERCADO

.

> L

AS CAPACIDADES Y RECURSOS QUE CONSTITUYEN LAS PRINCIPALES VENTAJAS COMPETITIVAS DE LAS EMPRESAS CONSTRUCTORAS

.

> L

OS ASPECTOS INTERNOS DE LAS EMPRESAS QUE LIMITAN

,

REDUCEN O FRENAN EL DESARROLLO DE SUS CAPACIDADES

.

Si has pensado en crear una empresa constructora debes tener presente el

siguiente cuadro con el fin de aumentar o mantener los puntos fuertes, permanecer atento a las oportunidades que se te ofrecen y eliminar o mejorar los puntos

débiles para combatir las amenazas que el mercado te presente.

AMENAZAS OPORTUNIDADES

>Dependencia de la coyuntura económica. >Fuerte competencia y rivalidad.

>Desaceleración del ritmo de crecimiento de la obra nueva.

>Existencia de demanda insatisfecha por no tener suficiente oferta de alta calidad.

>Ampliación del área de influencia de la empresa.

>Mejora en el nivel de vida.

>La vivienda es una necesidad básica. >Apoyo de las Administraciones.

PUNTOS FUERTES PUNTOS DÉBILES

>Posibilidades de especialización. >Sinergias con otras empresas constructoras. >Fidelización de la clientela, en el caso de promotoras. >Capacidad para acceder a la tecnología productiva.

>Posibilidad de evolución hacia la promoción de viviendas.

>Dificultades de coordinación entre los diferentes oficios.

>Dificultad para controlar la calidad del servicio.

>Baja orientación al cliente.

>Dificultad para controlar los plazos de realización de la obra.

>Competencia desleal.

>Dificultad para cumplir la normativa legal en ciertos campos, como por ejemplo : seguridad y salud en el trabajo

La amenaza principal recae en la alta dependencia que tiene la actividad de la coyuntura económica. La construcción es un sector con una extrema sensibilidad a las variaciones del ciclo, en las fases alcistas es uno de los motores de crecimiento de la economía de un país y en las fases recesivas se adelanta a la caída de la demanda. Esta excesiva dependencia de la coyuntura hace que la actividad reciba el calificativo de volátil.

La fuerte competencia existente en esta actividad constituye una segunda

amenaza. En el parque empresarial gallego, aunque tienen presencia las grandes empresas nacionales, existen pocas empresas de tamaño medio y multitud de pequeñas empresas que ofrecen unos servicios muy similares, y que constituyen tu competencia.

Una opinión muy generalizada dentro del sector, es que hay pocas empresas que ofrezcan una alta calidad en sus servicios. Esto supone la existencia de una demanda insatisfecha y, por lo tanto, constituye una oportunidad para las empresas constructoras.

La posibilidad de ampliar el área de influencia de la empresa es una opción a tener en cuenta en el caso de que el mercado de tu área sea escaso o que exista un elevado número de competidores. Las empresas constructoras son centros de producción flotantes, cada obra surge allí donde realmente se necesita, por lo que es relativamente sencillo trasladar tu actividad a otra zona.

Otra oportunidad muy importante para los que se adentran en el mercado de la construcción es la mejora del nivel de vida. Los cambios sociales ejercen cierta influencia en esta actividad, como se ve materializado en el aumento de la edificación de hogares unipersonales y de construcciones más adaptadas a cubrir las necesidades de una población cada vez más exigente en confort y calidad. Asimismo, las posibilidades abiertas en materia de rehabilitación y adaptación son importantes en el contexto de un mercado inmobiliario dominado por el volumen de viviendas de segunda mano en venta.

Una cuarta oportunidad la constituye la consideración de la vivienda como una necesidad básica. En las sociedades desarrolladas la vivienda es un indicador del bienestar social y del grado de desarrollo de esa sociedad. Pero las edificaciones no sólo se adquieren para ser utilizadas como residencia, la compra de una vivienda puede ser una alternativa a la inversión en otros activos reales o financieros.

El nivel de actividad en el sector depende en buena medida de la iniciativa pública. Del sector de la construcción, un cuarto se corresponde a proyectos de ingeniería civil que se enmarcan dentro de la iniciativa pública, en la que además se engloban las viviendas de protección oficial. El apoyo de la Administración, materializado en la aprobación de planes de vivienda (actualmente está vigente el Plan de Vivienda 2002-2005), favorece el dinamismo del sector. En estos planes se regulan

aspectos como el suelo, la fiscalidad, los tipos de interés, las ayudas y las

subvenciones, la construcción de viviendas de protección oficial o la rehabilitación de edificios; consiguiendo un abaratamiento del producto con el consiguiente efecto dinamizador en el mercado.

Por lo que se refiere a los puntos fuertes, podemos citar, en primer lugar, la posibilidad de contar con estructuras flexibles que se adapten a las circunstancias de la demanda. Las empresas constructoras han de ajustar continuamente sus recursos a las variaciones de la actividad. La dependencia de la coyuntura económica que tiene la actividad es la que exige una gran flexibilidad a las empresas constructoras, que precisan ampliar o contraer de forma brusca los recursos de los que disponen. La práctica más habitual en estas empresas es recurrir a la subcontratación de las técnicas o de los productos más específicos, lo que les permite racionalizar sus recursos.

En este sentido, se puede señalar la especialización como una forma de

supervivencia de la pequeña empresa constructora. A menudo las empresas de mayor tamaño recurren a la subcontratación de estas empresas especializadas para la aplicación de las técnicas más específicas, como una forma de evitar los costes fijos que implicaría tener a este personal en plantilla.

Otra alternativa para salvar el escollo generado por el factor tamaño son las fórmulas de coparticipación en un proyecto común, lo que puede contribuir a la consolidación de su cuota de mercado. La existencia de sinergias y colaboraciones entre empresas de pequeño tamaño les permitirá ofrecer trabajos que requieran la participación de diferentes profesionales. Esto les ayudará a ser más competitivos y a presentar un servicio integral, coordinando distintas actividades realizadas por profesionales cualificados con dominio de distintas técnicas.

Otro punto fuerte de la actividad puede ser la fidelización de la clientela en el caso de trabajar para promotoras. Es muy difícil encontrar empresas que ofrezcan el suficiente rigor en la realización de sus trabajos, por lo que las promotoras suelen recurrir a la empresa constructora que le ofrezca las mayores garantías. Si se realiza el trabajo de forma correcta es muy probable una nueva contratación por parte de esa empresa.

En esta actividad el acceso a la tecnología productiva es sencillo. Es común la contratación de empresas especializadas en técnicas y maquinaria específica para cada fase del proyecto. Esta circunstancia supone una menor cuantía en las inversiones necesarias para poner en marcha la empresa y la supresión de los costes que suponen la continua renovación tecnológica.

Por último, se considera un punto fuerte la posibilidad de evolución hacia la promoción de viviendas. Los contactos obtenidos en el ejercicio de esta actividad pueden llevar a la empresa constructora a dirigir sus pasos a la promoción de viviendas, lo que favorecerá su crecimiento y les puede proporcionar un mayor margen de beneficio.

La dificultad de encontrar personal cualificado es uno de los puntos débiles de la actividad al que tendrás que enfrentarte cuando comiences a operar. Es muy escasa la mano de obra cualificada; no se encuentran jóvenes interesados en esta actividad y los profesionales que la ejercen no tienen disponibilidad. Existe una

carencia de personal formado en ejecución de obras, que repercute en ámbitos como la seguridad que el trabajo precisa o la calidad del mismo.

Ligado al punto anterior están los dos siguientes, pues las dificultades existentes en la coordinación de los diferentes oficios que intervienen en la obra hacen

complicado el control de la calidad del servicio. El elevado índice de subcontratación existente en las empresas dedicadas a la actividad hace muy difícil coordinar los trabajos de los diferentes gremios, lo que puede repercutir en la calidad del producto final y en el ritmo de ejecución de la obra.

Otro punto débil de estas empresas es precisamente su baja orientación al cliente. La calidad del producto es una condición necesaria para el desarrollo de cualquier actividad productiva, condición muy desatendida por la mayoría de las pequeñas empresas constructoras. En este sentido cada vez es mayor el número de empresas que buscan la consecución de los certificados de calidad que las acredite y que le reporten al cliente mayores garantías y fiabilidad.

Estas certificaciones pueden ayudar a paliar la existencia de empresas o

trabajadores autónomos que trabajan sin las correspondientes licencias. Hecho que favorece el mantenimiento de la economía sumergida e intrusismo profesional, generando a su vez competencia desleal y falta de profesionalidad.

Las condiciones climatológicas supeditan en gran medida la actividad de las

empresas constructoras, sobre todo en fases como la excavación o la cimentación. En Galicia, al ser una comunidad con elevados índices de pluviosidad, se paralizan obras con relativa frecuencia por la existencia de condiciones climáticas adversas, lo que deriva en los consiguientes retrasos de las obras y pérdidas económicas.

6. ÁREAS DE LA EMPRESA