• No results found

II Methodology

3. Architecture of the study and data collection methodsII Methodology

Para Pérez-Islas (2010) hablar de juventud sin asociarla con la edad y con las características “propias” de esta condición, es una división arbitraria en donde hay sesgos sociales, biológicos, políticos y geográficos. Tradicionalmente la distinción entre ser joven o no, estaba relacionada con la independencia económica, la salida del hogar y la creación de un hogar propio y, en un sentido más amplio, se asocia con la autonomía personal, sin embargo, una persona pudo haber rebasado la edad “juvenil” —29 años para el caso de México— y seguir viviendo con los padres, seguir estudiando, no tener una independencia económica absoluta y, por ende, seguir disfrutando de su condición juvenil.

Por ello, es que la edad es un “problema” cuando se asocia con la juventud, en el sentido de que hay una indefinición de los rangos de edad entre una categoría para ser joven y entre una categoría de lo que biológicamente se considera un adulto, esto es porque hay distintas miradas y percepciones en las que difícilmente se llegará a un consenso para referirse a la juventud en términos de edad.

Para efectos del análisis de esta investigación se establecieron tres rangos: el primero tiene que ver con trayectorias académicas regulares, aquí están ubicados la mayoría de los jóvenes que conforman este estudio; el segundo rango se caracteriza porque alberga a estudiantes de entre 21 y 23 años, esto indica que en algún momento interrumpieron, al menos un año su vida escolar, por lo que su trayectoria académica ha sido menos continua y, en un

tercer rango, se encuentran los estudiantes con mayor edad, quienes en términos académicos reflejan una trayectoria discontinua. De manera general, se observa que en los tres rangos hay diferencias en las trayectorias escolares, sin embargo, se aprecia que, con independencia de su ubicación, la población en su totalidad es joven.

Tabla 3. La edad de los jóvenes universitarios

N Rango 1 18-20 Rango 2 21-23 24 o más Rango 3

Disciplina Sociología 29 100.0% 17 58.6% 9 31.0% 3 10.3% Letras 41 100.0% 31 75.6% 7 17.1% 3 7.3% I. Alimentos 28 100.0% 23 82.1% 4 14.3% 1 3.6% Física 28 100.0% 27 96.4% 1 3.6% 0 0.0% Odontología 95 100.0% 76 80.0% 14 14.7% 5 5.3% Nutrición 97 100.0% 78 80.% 11.3% 8 8.2% Total 318 100% 252 79.2 % 46 14.5% 20 6.3% N_T = 318

Como se ha mencionado en apartados anteriores, los rangos de edad fungen como estándares para encasillar a la población considerada socialmente joven, de la que no lo es. En el caso de los estudiantes, más de la mitad se encuentran entre los 18 y 20 años de edad, lo que indica que han tenido una trayectoria continua, es decir, que no han interrumpido su vida académica; tal es el caso de los estudiantes de la carrera de Física, que, en términos de continuidad, su trayectoria no representó ningún cambio. En contraste, los jóvenes de Sociología tienen mayor presencia en los rangos dos y tres, lo que indica que han tenido trayectorias menos continuas.

El segundo rango se caracteriza porque alberga a los estudiantes que han abandonado “estratégicamente” la escuela, por lo cual su permanencia en el campo académico no ha sido continua. Algunos estudios (de Garay, 2004; Encuesta Nacional de Juventud, 2010; García, 2018; Ramírez, 2013) han advertido que los motivos por los cuales los jóvenes interrumpen

sus estudios es porque solicitaron ingresar a otras instituciones, se incorporaron al campo laboral al concluir el bachillerato, estudian y trabajan al mismo tiempo, o bien, invirtieron mayor tiempo en su trayectoria escolar.

Es así que, para estos jóvenes, no existe una relación lineal entre escuela y trabajo ya que se encuentran en un vaivén de posibilidades que los hace decidir entre trabajar para seguir estudiando y/o trabajar mientras estudian. Tal es el caso de los jóvenes de las carreras de humanidades, quienes encuentran su mayor representación —en términos de edad— en el segundo rango. Es probable que para estos alumnos la experiencia laboral previa al ingreso a la universidad sea una herramienta de apoyo para la elección de su disciplina, es decir, se encuentran frente a una posibilidad, que es la de encontrar trabajo y lo hacen a través de la intervención, generalmente por medio de trayectorias desestructuradas (García, 2018).

En el tercer rango se ubica al grupo de estudiantes con mayor edad. Probablemente estos alumnos han por haber concluido otra licenciatura, o bien, ingresado de manera parcial a otra carrera. Es posible que estos jóvenes se encuentren en un ir y venir entre la escuela y el trabajo y se hallen bajo la incertidumbre y la toma de decisiones constantemente, viven el presente a través de proyectar su futuro ante las exigencias del campo laboral y en este sentido ven en la escuela las herramientas formativas para adquirir mayores competencias (García, 2018; Pérez-Islas & Urteaga, 2001).

De manera independiente del rango en que se encuentren ubicados los estudiantes, las relaciones sociales configuradas por los procesos identitarios como la familia, la escuela y el barrio, se encuentran en estrecha relación con el primer empleo, en otras palabras, el capital social familiar y el capital institucionalizado son de especial relevancia al momento en que un agente decide ubicarse en el sector laboral (Pérez-Islas & Urteaga, 2001).

En términos generales, se observa que el grueso de la población universitaria en México se encuentra entre los 19 y 25 años (ENJ, 2011; INEGI, 2014), condición que también se manifiesta a nivel UV; por lo que la ubicación de los estudiantes en diferentes rangos solo permite la posibilidad de observar si hubo o no continuidad en las trayectorias escolares. Al respecto Suárez (2017) señala que la juventud no es una unidad de actores que tengan intereses en común originados por su edad y en este sentido enfatiza que no hay una

juventud, sino juventudes, que, en este caso, se distinguen entre los jóvenes universitarios y los que no lo son.