Table 6.10 The population of Mountain Gorillas at Bwindi 1997-2010 (UWA, 2010c).
7.2 The three arrangements
“El Estad o - d ic e F. E ngels resu m ien d o su análisis h is tó ric o - n o e s d e ningún m od o un p o d er im puesto d esd e fuera a la so cied ad ; tam p oco e s ‘la realidad d e la idea m oral’, ni ‘la im agen y la realidad d e la razón’ co m o afirm a H egel. Es m ás b ien un p ro d u cto d e la so cied ad cu an d o llega a un grado d e d esarrollo d eterm inad o; es la confesión d e q u e esa sociedad se ha enredado en una irrem ediable contradicción consigo misma y está dividi da por antagonism os irreconciliables, q u e e s im potente para conjurar. Pero a fin de que estos antagonismos, estas clases co n in tereses e co n ó m ico s en pugna n o se d ev o ren a sí m ism as y n o co n su m an a la so cied ad en una lucha estéril, se h a ce n ecesa rio un p o d er situ ad o a p a rentem ente por encim a d e la socied ad llam ado a am or tiguar el ch o q u e , a m antenerlo en los lím ites d el ‘o r d e n ’. Y e s e poder, n acid o d e la so cied ad , p ero q u e se
Significación y vigencia del pensamiento critico de Kart Mane
p o n e p o r en cim a d e ella y se divorcia d e ella más y m ás, e s el Estado”.2
Aquí p arece exp resad a co n clara y plena claridad la idea fundamental del m arxism o en cuanto al papel histó rico y la significación del Estado.
El Estado es producto y m anifestación del carácter irrecon ciliable d e las con trad iccion es de clases.
El Estado surge en el sitio, en el m om ento y en el grado en qu e las con trad iccion es de clase no pu ed en, objetivam ente conciliarse. Y viceversa; la existencia del Estado dem uestra q u e las con trad iccion es d e clase son irrecon ciliables.
A través d e la C r ític a d e la F ilo s o fía d e l E s ta d o d e
H egel, L a C u estió n J u d í a y L a M iseria d e l a F ilo s o fía , el jo v en Marx se ocu p a del p roblem a del Estado d es tacan d o la falsedad d e su p o n er a é ste co m o la instan cia d e su p eració n d e los antag o n ism o s d e la so cied ad civil. Para él, la co n trad icció n e n tre el E stad o y la so cied a d e s una realidad. En el d eb ate ep isto lar co n B. B au er, d esarrollad o en L a C u estió n J u d í a , en to rn o a la p ro b lem ática d e la e m an cip ació n p o lítica y la em a n cip a ció n hum ana, qu ed a ex p u e sto q u e el Esta d o n o p u ed e su p erar el eg o ísm o del h o m bre real, atad o a su s in tereses privados.
En L a M iseria d e l a F ilo s o fía , Marx d ice q u e “las co n d icio n es políticas so n ú nicam ente la ex p resió n o fi cial d e la socied ad civil... los so b eran o s d e tod os los tiem p os han estad o som etid os a las co n d icio n es e c o nóm icas, y nunca han podido legislar so b re ellas. La legislación, ya sea política o civil, n o h ace m ás q u e pro clam ar y expresar en palabras la voluntad de las relacio nes eco n óm icas”.
2. Engels, Federico: Origen d e la Fam ilia, la P ropiedad Priva
El Estado no logra conciliar lo particular (individuo) con lo universal (pueblo en un determinado m omento his tórico) sino qu e ayuda a perpetuar la explotación d e una clase por otra.
Existe otra visión, en la q u e el Estado no se pre senta co m o el instrum ento d e dom inación de una cla se en particular, sino que es la fuerza dom inante d e la so cied ad , u b icán d o se por encim a e in d ep en d ien te m ente de las clases sociales.
En E l D ie c io c h o B r u m a r io d e L u is B o n a p a r t e , s e ñala q u e no siem p re la clase d om inante co n tro la el Estado, qu e pu ed e ser una fracción de esa clase o una alianza d e fraccio n es distintas. A unque esto no afecta fund am entalm ente el carácter de clase del Es tado y su función d e garante de la propiedad privada, indica la ex isten cia d e una cierta flexibilid ad q u e en alg u nos caso s, hasta puede resultar en beneficios para la clase obrera.
La m anifestación extrem a del papel independiente del Estado e s el h o n a p a rtism o . No significa qu e ese Es tado sea neutral, en realidad sirvió para reforzar el or den social existente y el dom inio del capital so b re el trabajo, en un m om ento en que la burguesía había per dido su capacidad para gobernar y el proletariado no la había adquirido todavía (refiriéndonos a la Francia pos terior a la revolución burguesa d e 1789, abarcando el período, 1848-1872).
C om o ya se ha d ich o , la vida m aterial es in d ep en d ien te de los individuos, e s el resultado d e las rela cio n e s q u e e so s individuos co n traen in e x o ra b lem en te e n el ám bito d e la p ro d u cció n . D ichas re lacio n es co n stitu y en la b a se real del E stad o, la estructura e c o nóm ica, so bre la cual se erige el edificio político, jurídico e ideológico. Porque existen clases sociales, e s qu e ex is te el Estado. Es decir, qu e éste surge co m o garante d e los intereses d e una clase, la eco n ó m icam en te d om inante,
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qu e se convierte así en políticam ente dom inante en d e trim ento d e los de la otra, la no propietaria o dom inada. En la C rítica a l P r o g r a m a d e G oth a, plantea qu e la libertad del Estado no es la libertad de las m asas, el Estado no es una entidad independiente sino que la socied ad existente es la base del Estado existente. El Estado burgués es el que hay que tom ar por asalto y transform arlo en el Estado de transición, el qu e paulati nam ente se irá extinguiendo, dando lugar a una so cie dad sin clases. Entre la sociedad capitalista y la com u nista se encuentra el período de la transform ación revo lucionaria de la primera en la segunda. En el correspon diente período político de transición, el Estado no pu e d e ser otro qu e la dictadura revolucionaria del proleta riado, en la qu e no só lo es necesario el control estatal, sino tam bién la destrucción de las cond iciones qu e ha cen posible la existencia de clases.
Segú n E ngels, el Estad o n o ex istió d esd e sie m p re , sin o q u e e s el e m erg en te d e la lu cha d e c la se s, p o r lo tan to pod rá d e ja r d e existir, cu an d o d esa p a re z ca n su s cau sas.
Por esto, la cu estión del Estado para Marx no re presen tó un problem a central. Su co n cep ció n acerca del él, n o es algo acabad o, sino qu e se d esp rend e a través d e toda su obra, la q u e o frece un m inu cioso análisis d e la so cied ad capitalista, en su g én esis y d e sarrollo, d escu brien d o sus m ecanism os estructurales, o cu lto s a sim ple vista.
En función de esa realidad, plantea en to n ces su utopía, no co m o una fantasía inalcanzable sino co m o un b o ce to de socied ad futura, em ancipada, co m o un m od elo para armar, q u e los propios hom bres irán co n s truyend o a través d e la historia en co n d icio n e s en principio ajenas a ello s p ero m odificables, en co n ti nua transform ación operada por ellos.
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