Desde sus inicios la apuesta por la autonomía ha marcado el rumbo ideológico y político del EZLN de modo que aspectos como la organización política y territorial del EZLN han sido pensados y proyectados en función de avanzar y garantizar una mayor autonomía de los pueblos indígenas. Así, dentro de la trayectoria del EZLN han surgido múltiples proyectos de
15 La Ley Revolucionaria de las Mujeres fue publicada en el Despertador Mexicano, órgano informativo del EZLN y ha sido reproducida en diversos textos, entre ellos el coordinado por Nellys Palomo y Sara Lovera, Las Alzadas (1999).
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organización política y territorial que, en su conjunto, han configurado el escenario en el que las mujeres indígenas de las bases de apoyo zapatistas promueven sus acciones colectivas.
El 19 de diciembre de 1994, casi un año después del levantamiento zapatista, el CCRI- CG del EZLN, anunció mediante un comunicado que el EZLN había tomado el control de 38 municipios con el apoyo de los pobladores de los mismos. Por lo tanto, esta toma tuvo lugar sin enfrentamientos y respetando el “cese al fuego” pactado con el gobierno Federal. En ese momento, el CCRI-CG informó que estos municipios se regirían bajo la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos de 1917, las Leyes Revolucionarias Zapatistas de 1993, y las leyes del propio municipio. Además, se decidió otorgarles el nombre de Municipios Autónomos Rebeldes Zapatistas (MAREZ) (Romero, s.f.: 13).
Los MAREZ se gobernarían por sí mismos a través de consejos autónomos y la estructura militar del EZLN se encargaría de brindar protección ante posibles ataques armados. A partir de entonces, la población indígena y campesina de estos 38 municipios entraría formalmente a hacer parte de las bases de apoyo zapatistas. De igual manera, en cada municipio a través de sus propias asambleas comunales y regionales se eligieron y nombraron nuevas autoridades, de acuerdo con sus creencias, usos y costumbres, pero también en función de la nueva estructura de organización político-territorial zapatista (Romero, s.f.).
Paralelamente, en el transcurso de 1994, el EZLN se percató de la amplia acogida de sus reivindicaciones en sectores de la sociedad civil, pero principalmente en el ámbito universitario. De modo que las autoridades de esta organización se pusieron en la tarea de generar un espacio para promover y facilitar el diálogo político e intercultural con estos sectores. Finalmente, en el marco de la Convención Nacional Democrática, el EZLN creó un espacio de encuentro denominado Aguascalientes16 (Romero, s.f.: 13).
No fue sino hasta finales de 1995, que el EZLN propuso de nuevo ante los sectores simpatizantes de la sociedad civil la creación de nuevos Aguascalientes en todo el país. Así, por iniciativa propia del EZLN nacieron en Chiapas formalmente los Aguascalientes I -La Realidad-; Aguascalientes II -Oventic-; Aguascalientes III -La Garrucha-; Aguascalientes IV - Morelia-; Aguascalientes V -Roberto Barrios-. Todos los cuales fueron las sedes de los eventos
16 Se decidió llamarle de esa manera en memoria al estado de la República Mexicana, Aguascalientes, donde tuvo lugar la Soberana Convención Revolucionaria de 1914: un escenario de diálogo de las fuerzas más progresistas de la revolución mexicana: los magonistas, los villistas y los zapatistas (Romero, s.f.: 13).
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e las iniciativas zapatistas de 1996, tales como: el Encuentro Nacional de Comités Civiles para el Diálogo Nacional, Foro Especial para la Reforma del Estado, Primer Encuentro Americano contra el Neoliberalismo y por la Humanidad, el Foro Nacional Indígena y el Primer Intergaláctico. En efecto, cada uno de los Aguascalientes contó con auditorios, letrinas bañeras, bibliotecas, gradas y dormitorios. Sin embargo, todo el tiempo estuvieron rodeados por campamentos y bases del Ejército Federal. (Romero, s.f.)
En efecto, las múltiples propuestas y acciones del EZLN, como la creación de los MAREZ y Aguascalientes, estuvieron guiados por la idea de autonomía. Asimismo, cuando se establecieron las Mesas de Diálogo para las negociaciones de paz entre el EZLN y el Gobierno Federal -encabezado por el presidente Zedillo- en San Andrés Larrainzar (1995-1996), los zapatistas posicionaron a la autodeterminación de los pueblos como una de sus exigencias principales. El Gobierno de Zedillo se mostró reticente a la idea de autonomía indígena, en tanto se consideraba altamente peligrosa para la estabilidad e integridad del país. Después de varios meses de controversias abiertas entre los representantes zapatistas y el Gobierno Federal, emergió una propuesta de la Comisión Concordia y Pacificación (COCOPA) del Congreso de la Unión, que fue denominada la Ley COCOPA, la cual sería la base de la nueva legislación prevista en los acuerdos. Sin embargo, esta propuesta de Ley no retomaba la totalidad de lo propuesto por los pueblos indígenas en los Acuerdos de San Andrés Larrainzar. Y aunque era parte de lo acordado, el gobierno de Zedillo decidió no aplicar la legislación, rompiendo las negociaciones con los pueblos indígenas en 1996 (Stavenhagen, 2013).
Posteriormente, en el año 2000, el recién electo presidente Vicente Fox envió sin mayores explicaciones la Ley COCOPA al Congreso, el cual la aprueba en 2001 junto con la reforma del artículo 2 constitucional que “reconoce y garantiza el derecho de los pueblos y las comunidades indígenas a la libre determinación”. Esta reforma, según González, representaba una modificación fundamental de la Constitución mexicana, puesto que se reconocían tres principios inéditos: el pluralismo cultural, el pluralismo político y el pluralismo jurídico (González, 2005). Sin embargo, en la misma reforma, se acotó el ejercicio efectivo de los derechos, al definir a las comunidades indígenas como entidades de interés público, en lugar de entidades de derecho público, como se había firmado en los Acuerdos de San Andrés. De esta manera, se les negó el derecho de poder participar como grupo autónomo y colectivo en la toma de decisiones de las instancias políticas y jurídicas del gobierno mexicano y se restringió su capacidad para gobernarse autónomamente según los usos y costumbres de sus propias culturas (González, 2005).
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En respuesta a la reforma, tanto el Congreso Nacional Indígena (CNI) como el EZLN rechazaron la nueva ley aprobada, que consideraron como una traición de los partidos políticos a los pueblos indígenas, y se declaró la ruptura del diálogo con el gobierno de Vicente Fox hasta que los Acuerdos de San Andrés no fueran incluidos en la constitución mexicana (SIPAZ, 2014).
Más adelante, en el año 2003, al observar la reticencia del Gobierno de Fox para dar cumplimiento a lo pactado en los Acuerdos de San Andrés en torno a la autonomía, y tras realizar un balance del funcionamiento de los MAREZ y los Aguascalientes, el EZLN decidió avanzar por cuenta propia hacia la autodeterminación política, creando los Caracoles y las Juntas de Buen Gobierno (JBG).
Los Caracoles17 reemplazaron a los antiguos Aguascalientes, respetando en mayor o menor medida las zonas que éstos últimos comprendían -de 4 hasta 8 MAREZ cada uno- (Comandante Bruce Lee, 2003). En efecto, cada Caracol funciona como una especie de nodo: hacia adentro es la unidad que articula territorialmente a los MAREZ y comunidades; hacia afuera es el principal punto de encuentro entre sociedad civil y zapatistas, en tanto sede de múltiples eventos organizados por el EZLN junto sus redes de apoyo. Adicionalmente, en cada Caracol –y en algunos MAREZ- hay escuelas, hospitales, cooperativas de textiles o café, lugares para hospedar a visitantes nacionales o extranjeros, canchas de fútbol y/o básquetbol, centros de comunicación y las oficinas de la Junta de Buen Gobierno (Romero, s.f.).
Existe una Junta de Buen Gobierno (JBG) por cada Caracol. Las JGB constituyen espacios de coordinación de funciones entre los MAREZ que comprende el Caracol, y se encuentran integradas por representantes elegidos en las asambleas comunales de cada uno de los municipios zapatistas. Adicionalmente, en cada MAREZ se establecieron consejos autónomos y sus respectivas comisiones, cuyos miembros fueron elegidos también mediante las asambleas comunales donde se ha materializado el ejercicio de la democracia directa (Millán, 2014: 160). Así pues, los y las zapatistas establecieron tres principios que se aplicarían a todos los integrantes de las Juntas de Buen Gobierno y cada uno de los cargos dentro de los MAREZ, a saber: rotatividad, revocación de mandato y rendición de cuentas (Romero, s.f.: 13).
17 En agosto de 2019 se declaró la creación de 11 nuevos caracoles y 16 Municipios Autónomos Rebeldes (MAREZ).
Consultar: https://amp.eluniversal.com.mx/amp/note/amp/eluniversal/1724150?fbclid=IwAR34Ylnp_AsKTqv XcaCgLZWbNl80q-ygf5qcPpYA0fSdomB4gdZSV9OK5Z0
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Esto principios marcarían la orientación para el inicio de una nueva etapa dentro de las dinámicas de organización político territorial del EZLN iniciada en el 2003, en la que los pueblos indígenas zapatistas a través de los MAREZ y Caracoles empezaron a tomar sus propias decisiones sobre temas como educación, salud, participación política, y justicia en el seno de estructuras administrativas, territorios y gobiernos autónomos.
Este momento también ha sido caracterizado por la separación de las estructuras político-civiles de gobierno de las estructuras político-militares dentro del EZLN, lo cual permitió mantener una comunicación horizontal entre las bases y sus dirigentes, así como la construcción de formas de decisión efectivamente colectivas desde las bases a través de una democracia interna diferente que permitía más fácilmente la aplicación de la propuesta “mandar obedeciendo” (Pitarch 2003).
4.3 Las mujeres en el escenario organizativo posterior a la irrupción
del EZLN en 1994
La irrupción pública del EZLN afectó directamente al panorama organizacional en el Estado de Chiapas, en tanto posibilitó el surgimiento de nuevas organizaciones y la consolidación de relaciones asociativas entre diversxs actores, a la vez que abrió las puertas para la división entre simpatizantes y reticentes al zapatismo.