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The assumption that the plot allocation process would be completed within the project life cycle

El informe presentado tiene por objetivo sistematizar información con la que cuenta el Departamento de Estudios del CNCA respecto a cada una de las regiones del país, contribuyendo así a generar una descripción más completa de la realidad de cada una de ellas. En el caso de la Región de Aysén, a modo de síntesis se destacan los siguientes aspectos.

En términos sociodemográficos, la población regional aparece como un conjunto relativamente ‘joven’: Aysén está entre las tres regiones de Chile con la mayor proporción de habitantes entre los 0 y los 14 años (22,7%) y posee una de las menores proporciones de adultos mayores entre las regiones del país (12,2%). A pesar de representar el territorio menos poblado de Chile, actualmente la mayor parte de su población es urbana (86,7%) y se concentra principalmente en las comunas de Coyhaique y Aysén, donde están sus dos principales ciudades (Coyhaique y Puerto Aysén).

La Identidad cultural de la región de Aysén está marcada por las identidades chilota, indígena, litoraleña y patagona, que, en la actualidad, se complementan con matices identitarios relacionados a lo rural/urbano, los pescadores artesanales, las identidades juveniles, de género, migrante, entre otras. Esta diversidad se despliega en el contexto de un territorio que encarna para sus habitantes una lejanía y un aislamiento fundacional y continuo, donde las características del clima y paisaje configuran un sentido de pertenencia y apropiación territorial que produce una marcada distinción de los ayseninos con respecto al resto del territorio nacional.

En relación con sus indicadores socioeconómicos, comparativamente, se observa que el Producto Interno Regional de Aysén representa el 0,5% del PIB nacional, el menor porcentaje regional del PIB del país (2013). Sin embargo, hace años la región mantiene un estable crecimiento económico que, además, ha ido de la mano de una notoria reconversión de su estructura productiva, cuya histórica concentración en los sectores de la pesca, la minería y la industria, ha ido dando paso al desarrollo de la construcción, los servicios personales y la administración pública. Sus tasas de sindicalización, por otro lado—aunque han ido disminuyendo— la posicionaban hace poco como la segunda región más sindicalizada de Chile, después de Antofagasta. Además, siguiendo la tendencia nacional, Aysén ha ido disminuyendo gradualmente, desde 2006 hasta el 2013, el porcentaje de personas en situación de pobreza (tradicional (6,8%) y multidimensional (22,3%) en 2013); evidenciando un porcentaje de pobreza multidimensional entre sus habitantes levemente superior al nacional (20,4%), pero menor al de casi todas las demás regiones del sur de Chile.

53 Siguiendo los aspectos centrales de la información cultural de la región de Aysén, a modo de síntesis se destacan los siguientes aspectos presentados por eje:

Primer eje: Creación Artística

i. En el ámbito de la formación artística-cultural, se observa en 2014 que la Región de Aysén tiene una oferta muy escasa de carreras universitarias asociadas al sector—tres carreras de pregrado ligadas al soporte a la cadena de producción y comercio, específicamente de Informática—y no cuenta con ningún programa creativo o de soporte teórico vinculado a la cultura y las artes. Hacia 2012 sólo 3 instituciones de educación superior constituían esta oferta: la Universidad de Los Lagos, la Universidad Austral de Chile (su Centro de Formación Técnica y su programa de Bachillerato) e Inacap. Además, casi todos los matriculados en las carreras disponibles en Aysén son hombres (91%). En este sentido, la región tiene un enorme desafío en términos de la promoción y diversificación de sus espacios de formación artística y cultural, y, en este contexto, se logra dimensionar más la importancia de contar con una universidad estatal en la zona.

Por otro lado, a pesar de que Aysén es la única región del país cuyos proyectos postulados del FAE (2) fueron en su totalidad admisibles y adjudicados en 2014, está entre las seis regiones con menos proyectos de este tipo realizados y es la región del sur de Chile con menos proyectos de educación artística realizados, después de Araucanía.

ii. Respecto a la presencia de agentes culturales, Aysén es la quinta región del país con menos agentes de este tipo (1,4% del total), sólo en mejor posición que Magallanes, en la zona austral de Chile, y en un escenario similar al de las regiones del extremo norte. Específicamente, figura entre las regiones con menor cantidad de fiestas, ferias y bienales registradas (11) — que, sin embargo, se distribuyen entre distintas comunas de la zonas. Es una de las regiones con menos fundaciones y corporaciones culturales (13), y también con menor cantidad de gremios, sindicatos y asociaciones (15). Cabe destacar que Aysén registra la menor cantidad de Intermediarios y productores empresas registrados a nivel nacional (3). La concentración de la mayor parte de estos agentes culturales en las comunas de Aisén y de Coyhaique da cuenta de que la actividad cultural y artística tiende a concentrarse en las dos principales ciudades de la región, Puerto Aysén y, especialmente, la capital, Coyhaique.

iii. Considerando, en general, los bajos niveles absolutos observados en torno a la actividad económica ligada al sector artístico-cultural en Chile, comparativamente, el porcentaje de empresas del sector creativo de Aysén (2,5%) supera el promedio nacional y a varias regiones del país. Sin embargo, al profundizar en esta dimensión, el sector creativo de la región aparece como uno de los menos desarrollados en el contexto nacional: tiene el menor número de empresas vinculadas al sector creativo (189) y el menor volumen de ventas asociadas a nivel nacional. Indicios claros de que la vocación productiva de la región hoy no se asocia al sector creativo. No obstante, considerando el todavía bajo volumen poblacional y el nivel de urbanización con respecto a otras regiones del país, este sector representa una parte de la actividad económica local que todavía queda por explorar y fomentar en el mediano y largo

54 plazo; tomando en cuenta, por ejemplo, el peso que han adquirido en poco tiempo sus capitales regionales y provinciales y su enorme potencial.

Segundo eje: Participación Ciudadana

i. Respecto a los patrones de consumo y participación cultural de los habitantes de la región de Aysén, destacan especialmente algunas actividades ligadas a las costumbres y tradiciones de la patagonia chilena: especialmente la asistencia a espectáculos en vivo en el espacio público (52%) y las fiestas populares (52%), así como las danzas tradicionales y/o populares (46%) y las exposiciones de artesanía (46%). También resalta como la región con la mayor participación del país en juegos tradicionales y populares (34%). En este sentido, se evidencia la importancia de prácticas que suelen desarrollarse fuera de la infraestructura cultural especializada. Por otro lado, comparativamente, la región de Aysén destaca por su alto uso de bibliotecas (39%), considerando que ésta representa una de las actividades con menor asistencia a nivel nacional (18%) y dando cuenta del impacto que puede provocar la implementación de bibliotecas públicas en sectores extremos del territorio, como, por ejemplo, la Biblioteca Regional de Aysén en Coyhaique.

Cabe destacar que en la mayor parte de las disciplinas desarrolladas en la región, la participación de los hombres supera la de las mujeres, salvo en la asistencia al cine, las exposiciones de artesanía y las obras de teatro. Considerando, además, que ésta última representa una de las actividades culturales con menor asistencia a nivel nacional y regional (15%), destaca el contraste en el nivel de participación según el tramo etario de los habitantes, comparado con el modo en que se expresa esa diferencia en las demás regiones del país: así, mientras el porcentaje de jóvenes de Aysén es el que menos asiste a obras de teatro del país (18%) en comparación a los jóvenes de otras regiones (43%), los adultos mayores muestran la mayor asistencia al teatro (22%) de Chile, en comparación con los mayores de 60 años de otras regiones (10%). Un interesante antecedente que evidencia la importancia de las especificidades etarias a la hora de promover el acceso a la cultura y las artes en la región. ii. Aysén se encuentra entre las regiones que concentran los menores porcentajes de

infraestructura cultural del país (2%), con un total de 43 infraestructuras con uso cultural registradas. Menos de la mitad de ésta corresponde a infraestructura cultural especializada (47%) y el resto corresponde a otros espacios con uso cultural habitual (53%). Sin embargo, la región tiene la mayor cobertura potencial de infraestructura por habitante del país (40 por cada 100 mil), lo que se explica, en parte, al tomar en cuenta la baja densidad poblacional de Aysén. Dicho nivel de cobertura, por otro lado, no se traduce necesariamente, como veíamos, en un participación mayor en aquellas disciplinas artísticas que requieren de estos espacios especializados; más aún considerando que gran parte de la infraestructura especializada—los cines, por ejemplo—se concentran en las comunas que acogen las ciudades principales de la región. Cabe destacar que la mayor parte de la gestión de la infraestructura con uso cultural de Aysén proviene del financiamiento público (84%), representando la región de Chile con el mayor porcentaje de financiamiento público de su infraestructura cultural.

55 iii. En cuanto a la situación de los programas del CNCA, Aysén es la única región del país donde el conjunto de sus comunas están cubiertas por los programas ACCESO Regional y Red Cultura. Una cobertura que resulta particularmente significativa al contrastarlas con la situación de las demás regiones del sur de Chile que presentan bajas coberturas de estos programas, exceptuado Los Lagos. Además, Aysén es la quinta región del país con la mayor cobertura del programa ACCIONA (30%), que, sin embargo, cubre sólo tres comunas: Coyhaique, Aysén y Río Ibáñez—es decir, dos de las comunas que albergan las principales ciudades de la región—.

Tercer eje: Patrimonio Cultural

i. La abundante cantidad de atractivos naturales y paisajísticos presentes en distintos puntos del territorio de la región de Aysén, así como los cada vez más conocidos festivales y fiestas costumbristas organizadas en varias de sus localidades durante el verano, sumados a la imponencia de sus sitios y rutas patrimoniales, son hoy día la principal motivación al momento de seleccionar la región como un destino turístico, nacional e internacional. En este sentido, la región cuenta con importantes recursos y una enorme potencialidad en torno al patrimonio y el turismo que justificaría la mejora y diversificación de planes, programas y proyectos que busquen promover y fortalecer esta dimensión del desarrollo de la región.

Pueblos originarios

Aunque Aysén concentra menos del 1% de las asociaciones y comunidades indígenas del país—una cifra notoriamente inferior al de otras regiones del sur del país—, casi un tercio (27%) de sus habitantes se declara perteneciente a algún pueblo indígena. Entre ellos se registra una escasa pero diversa participación de los pueblos originarios del país, entre los que se cuenta a representantes de los pueblos Aymara, Kawéskar, Rapa Nui, Quechua, Atacameño y Yagán; y donde el Mapuche destaca como el pueblo indígena con el que más ayseninos se reconocen (25,5%). Ésta acotada, pero profunda diversidad cultural develaría la necesidad de diseñar programas y políticas públicas que consideren y pongan en valor los rasgos y la dinámica de estos grupos locales, así como su vínculo y sus vías de integración con las demás identidades que componen la región.

Materias transversales

i. Respecto al financiamiento de la acción artística y cultural desde el CNCA, Aysén figura como la cuarta región con menos proyectos seleccionados (140) en 2015, lejos de las cantidades que se adjudican regiones como la Metropolitana (723) y Los Ríos (262). La mayor parte de sus proyectos corresponden al Fondart Regional (30) y, entre las disciplinas a las que se destinan, se destacan el sector del Patrimonio (17%), el Libro (17%) y las Artes Visuales (16%). Tomando

56 en cuenta el atractivo turístico y patrimonial de la zona, llama la atención el poco peso que adquieren los proyectos ligados al Turismo Cultural (5%) y al Desarrollo Cultural Local (2%).

ii. La distribución de los FNDR para el año 2014 revela que Aysén tuvo uno de los menores montos de ejecución para cultura del país ($478 millones), el segundo más bajo dentro de las regiones del sur del país, después de Magallanes ($379 millones). Además, la mayor parte de este presupuesto se lo adjudicó el sector privado (70%).

iii. Por último, en relación a la inversión municipal en Cultura, y considerando la alta concentración de recursos en la Región Metropolitana, Aysén también figura como una de las tres regiones que porcentualmente destina menos recursos municipales al sector cultural (1%), junto con Magallanes (1%) en el sur y Atacama (1%) en el norte de Chile. Se observa, además, que dicha inversión se concentra especialmente en las dos comunas que albergan las ciudades principales de la región—las comunas de Coihaique y de Aysén—, confirmando que la distribución y diversificación de recursos e iniciativas artístico-culturales hacia otras comunas de la región puede definirse como uno de los principales desafíos en materia de desarrollo cultural regional.

Concluido el proceso de levantamiento de información regional, es preciso decir que, con todas sus limitaciones, este trabajo constituye un primer esfuerzo de organización y consolidación de información pública. Sin embargo, queda pendiente un análisis más profundo de las fuentes a partir de una necesaria vinculación entre las variables sociodemográficas y aquellas que constituyen los ejes de la política cultural.

Es importante señalar que para que la organización y el análisis de información tribute a la revisión y eventual reformulación de la política cultural, es preciso mejorar los sistemas de registro de información y los criterios de construcción de instrumentos, tales como la Encuesta de Consumo Cultural. Estas tareas no sólo conducen a la construcción de un sistema de indicadores que permiten una evaluación adecuada y eficiente de la política cultural. El análisis más detallado de la información incita una discusión conceptual de los términos naturalizados en la experiencia cotidiana del servicio público, una tarea insoslayable para evaluar la gestión pública, pero sobre todo, para pensar y construir el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio

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