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Formación

Una de las principales debilidades en el ciclo de valor se da en el ámbito de formación. Existe una gran demanda de formación que no es suplida por los centros de estudio. Se han cerrado carreras o se han trasformados las mallas curriculares de algunas, lo que ha mermado la capacidad formativa de la región.

Por otro lado, se destaca que dentro de las áreas de formación creativa existentes entre las que están por ejemplo artes visuales, diseño y arquitectura, la formación entregada no sería la adecuada en la medida que no aporta a la puesta en valor de las tradiciones regionales. En general, no se le da cabida dentro de la malla formativa a la identidad regional y no se da cuenta de los creadores locales. Además, no se fomenta la crítica o investigación, no existe especialización en gestión cultural, ni se avanza hacia modalidades de creación innovadoras en el ámbito del diseño (vinculado al ámbito textil o empresarial).

Las falencias en la formación en el ámbito cultural y creativo repercuten en que aquellos interesados en estudiar carreras de esta área, deben migrar y capacitarse en otras regiones. Esta situación además implica que si no se tienen los incentivos para que esa masa creadora retorne, se pierde un importante capital humano en el área de la cultura.

Creación y producción

Como principal fortaleza del encadenamiento productivo en la región se identifica la fase de creación, ya que, según los artistas y agentes culturales asistentes a los talleres, se cuenta con masa creativa en diferentes áreas. Además, la mayoría de la creación se lleva a cabo con apoyo de fondos concursables de origen público, y con la capacidad de autogestión de sus creadores.

En general, se percibe la existencia de dos polos de desarrollo en cuanto a las áreas artísticas e industrias creativas de la región de Los Lagos. Por una parte, se

47 vislumbra un polo tradicional, asociado a las artes visuales, artesanía, folclor; y por otro, un núcleo emergente liderado por creadores independientes, profesionales y autogestionados en las áreas de diseño, editorial o teatro.

Dentro del primer grupo, la artesanía es un área de gran desarrollo, aunque se señala que ha costado integrarla al funcionamiento del CRCA por el aislamiento geográfico de las comunidades donde se desarrolla y por el modo de trabajo de sus creadores.

Dentro del sector emergente, el ámbito editorial avanza hacia su profesionalización a través de iniciativas independientes y autogestionadas que buscan incorporar el proceso de edición como una instancia necesaria en la producción de los libros. A juicio de los talleristas, esta emergencia de editoriales regionales independientes ha permitido que la publicación de creadores emergentes o consagrados pase por un proceso de edición. Anteriormente, los escritores llevaban sus libros directamente a imprentas, lo que repercutía en ediciones con problemas de diseño, diagramación, fallas ortográficas o de redacción.

El diseño, en tanto, se encuentra en una etapa de expansión, lograda por la llegada de diseñadores jóvenes a la región, quienes han comenzado a instaurar y valorizar el diseño en el proceso de creación y se han potenciado también con la incorporación de esta línea dentro del FONDART. En general, se percibe al diseño gráfico e industrial como un ámbito de gran potencial para el desarrollo regional, en tanto se pueden incorporar elementos o técnicas tradicionales, pero de una manera innovadora.

El teatro, por otra parte, adquiere una relevancia creciente en la región, proceso que se vincula especialmente al posicionamiento y visibilización que ha tenido la escena a partir de los Temporales Teatrales que se han realizado por cerca de 23 años. Además, se cuenta con una agrupación de actores, donde convergen las distintas compañías presentes en la zona y desarrollan estrategias de autogestión.

Dentro de la región, Chiloé asoma como una zona con una identidad cultural potente que se manifiesta en la creación y producción. Por esta razón, creadores y cultores emergentes y consagrados tienden a asentarse en esta zona que brinda una fuente de inspiración, de tradiciones y de patrimonio. La potencialidad del sector se aprecia en el Museo de Arte Moderno de Castro o en el FEDOCHI, espacios que figuran además como importantes motores para el desarrollo turístico del sector.

Para los talleristas, esta vitalidad de Chiloé se daría principalmente por el atractivo cultural y patrimonial de esta zona, a diferencia de la capital regional Puerto Montt, que se asocia a un imaginario de industrialización y de ausencia de identidad.

La escasez de espacios culturales afecta la dimensión de creación y producción. Además de pocos espacios para la exhibición, prácticamente no existen espacios para el ensayo y/o producción.

A nivel independiente, se han desarrollado casas de artistas que funcionan a partir de la autogestión. Estas instalaciones son casas antiguas, que han sido cohabitadas por agrupaciones de creativos, especialmente en las áreas de diseño, artes visuales o teatro.

48 Entre ellas se destaca la Casa Negra o Mata Verde 80, donde se realizan de forma continua talleres, muestras o exposiciones.

Distribución, comercialización y consumo

Se identifican falencias en cuanto a la distribución y consumo. El principal problema visualizado corresponde a la carencia de trabajo colectivo y de asociación entre los creadores para potenciar nuevas formas de distribución, especialmente con los creadores más tradicionales, que en general tienen mayores reticencias.

Estas debilidades en estas etapas estarían permeadas por los problemas de difusión hacia la comunidad, y la necesidad de generar una audiencia informada, interiorizada en los artistas locales.