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Assumptions

In document Security Target for PalmSecure (Page 30-34)

El test up and go es una herramienta de observación directa que mide equilibrio y velocidad de marcha. Estos dos factores son determinantes en el estado funcional de los

individuos mayores con una relación directa con el desarrollo de las actividades básicas de la vida diaria y por tanto de su independencia funcional, lo que redunda en su calidad de vida, por lo que el test up and go es una herramienta que se relaciona con la limitación en este aspecto (Weiner et al., 1992). Se ha sugerido que este test presenta problemas de reproducibilidad cuando se emplea en pacientes con deterioro cognitivo o con discapacidad, pero los sujetos de esta investigación no presentaban ninguno de estos dos problemas, por ser criterios de exclusión, por lo que no presentan esta limitación. La media del test up and go en el estudio Albacete (Abizanda Soler et al., 2012) fue de 9,84 segundos, en pacientes que acudían a la consulta por sí mismos y que según los resultados de la escala de Barthel, tenían un buen nivel funcional, resultado similar al de nuestro estudio donde la media global de la muestra fue 9,7 segundos. La media del resultado del test up and go en nuestra investigación es de 12,6 segundos en los frágiles y de 7,9 segundos en los no frágiles.

En el análisis de los datos obtenidos del test up and go hemos calculado la sensibilidad y especificidad de la prueba mediante la curva COR como predictor de caídas, entendiendo éstas como uno de los eventos adversos más importantes de la fragilidad, lo que dio una valoración moderada de la prueba.Utilizando un punto de corte inferior de 10 segundos se identifica el 47% de la población frágil, con un valor predictivo positivo (VPP) del 41,2%. Necesita un corte de 13 segundos del test up and go para lograr un valor predictivo positivo sobre el 50%, con una Especificidad 98%. Con este punto de corte de 13 segundos en esta investigación la prevalencia de fragilidad global sería del 15%, resultado según los estudios nacionales anteriormente citados similar a los obtenidos para España. Al valorarla en el grupo de las mujeres el resultado fue similar, con la elección de los 13 segundos como punto de corte con mayor valor predictivo positivo. A diferencia de los hombres donde el test no resultó de utilidad como predictor de las caídas, este resultado es relevante, ya que en los estudios que validaron el test up and go como predictor de caídas y de fragilidad no hacen mención a este factor, y destaca el alto porcentaje de mujeres en estos estudios, lo cual pone en entredicho el valor discriminante de fragilidad mediante el test up and go en hombres.

El test up and go ha sido validado para ancianos en Estados Unidos para identificar tanto el nivel de deficiencia funcional como el riesgo de caídas con una sensibilidad del 87% y una especificidad del 87% para población con una media de edad de 78 años y

un 51% de mujeres. El valor que obtuvo esta sensibilidad y especificidad del test fueron 13,5 segundos, resultado similar a nuestra investigación (Shumway-Cook et al., 2000). En el estudio donde se validó el test up and go como predictor de fragilidad (Savva et al., 2013), evalúa la sensibilidad y especificidad del test comparando con los criterios del fenotipo de fragilidad de Fried para identificar a los frágiles en una población con una media de edad de 70 años, el análisis general de la prueba según la curva COR confiere en este estudio un resultado bueno como discriminador de pacientes frágiles obteniendo para 10 segundos la posibilidad de identificar al 93% de los frágiles con un valor predictivo positivo del 16%. De igual forma proponen un punto de corte superior al observado en esta investigación, 16 segundos para obtener un VPP del 50% y una especificidad del 98%, y así incluir a la mayor parte de los pacientes frágiles (Savva et al., 2013). Este estudio concluye que el test up and go está estrechamente relacionado con los criterios la velocidad de la marcha, la actividad física y la fuerza prensil, y por tanto valoran que este test alterado se relacionaría con la alteración de estos tres de los cinco criterios de fragilidad de Fried.

Y si el objetivo es aumentar la especificidad de la prueba, proponen aumentar el punto de corte en su caso a 16 segundos. Aunque en nuestro caso sería aumentar el punto de corte en lugar de los 10 segundos a 13 segundos.

También se ha estudiado este test en otros países, en Japón se analizó el rendimiento de varias pruebas de movilidad para identificar la fragilidad en mayores de 65 años, entre ellas el test up and go, que alcanzó un rendimiento bueno como discriminador de fragilidad (Kim et al., 2010). En este mismo país se obtuvo un buen valor predictivo para identificar el deterioro del estado de salud y la perdida de la autonomía en las actividades de la vida diaria al comparar el resultado del test up and go con el test de las actividades básicas de la vida diaria. Ellos estimaron 12 segundos como el punto de corte del test up and go con mayor valor, y destacar que esta muestra que recogía a mayores de 65 años y el 71,5% eran mujeres (Shimada et al., 2010).

Recientemente Osakidetza (Diez-Ruiz et al., 2016) analiza un modelo de identificación de fragilidad para atención primaria, asociando la edad, el test up and go y la polifarmacia y obtiene una medida de discriminación de la prueba según el área bajo la curva COR del 0,822, con un resultado bueno. Siendo el punto de corte que maximiza la rentabilidad de la prueba para una especificidad del 76%, similar a la obtenida en nuestra investigación para 10 segundos del test up and go.

Podemos concluir por tanto que el test up and go es una buena prueba de discriminación del deterioro funcional y por tanto del estado de fragilidad en los ancianos, con mayor utilidad en las mujeres y que el punto de corte esta entre los 10 y los 13 segundos, cuya elección va a depender de los objetivos a conseguir tras un programa de intervención.

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