Part II Robustness and Extending the Functionality of Permission-
5.4 AC 3 : Atomic Cross-Chain Commitment
Desde la interpretación del IPCC el cambio climático no puede entenderse sin antes explicar en qué consiste el efecto invernadero.
Nuestro planeta está rodeado por una delgada capa de gases denominada atmósfera, compuesta por nitrógeno (78.3%), oxígeno (21.0%), argón (0.3%), dióxido de carbono (0.03%) y otros gases en cantidades menores como helio, neón y xenón. Además contiene aerosoles (partículas) en cantidades variables, dependiendo de su origen y concentración (Salati, 1990). De entre estos gases existen diversos gases en la atmósfera, conocidos como Gases de Efecto Invernadero (GEI), gracias a sus características de poder frenar la radiación infrarroja. Estos gases son el dióxido de carbono, el metano, el óxido nitroso, el ozono, el dióxido de azufre, los clorofluorocarbonos y el más importante, el vapor de agua responsable de la retención del 95% de la radiación infrarroja (John Christy, 2007)
Pese a lo conocido sobre los GEI, el que recibe mayor atención es el dióxido de carbono, CO2. Esto es debido a que sus concentraciones atmosféricas se han elevado en un 30%, desde 1860 (de 280 a 360 partes por millón). Las actividades humanas que desde la revolución industrial intensificaron el uso de combustibles fósiles, así como el calentamiento de los océanos y la destrucción de muchos sistemas ecológicos que aportan un equilibrio dinámico de gases en la atmósfera, ha hecho que la acumulación antes mencionada de dióxido de carbono alcance niveles que no se registraban en la Troposfera desde hace 200,000 años (IPCC, 1990)
Diferentes autores (Schneider, 1989; Houghton y Woodwell, 1989; Dixon et al., 1994; Masera, 1995) afirman que de entre los gases de emisión antropogénicas el dióxido de carbono (CO2) es el principal gas de efecto invernadero, Lashof y Ahuja en 1990
indican que el CO2 es el responsable en un 71,5% del aumento del efecto invernadero. Otros gases con concentraciones menores producen el mismo efecto, tales como metano (CH4), óxido nitroso (N2O), clorofluorocarbonos (CFC) y ozono (O3). Muchos de estos
gases, según se observa en la Tabla 1.2, tienen tiempos de vida (residencia atmosférica) que van desde décadas hasta centenares de años. Los cambios en las concentraciones de la atmósfera responden lentamente como respuesta a los que se dan en las tasas de emisión (Goudie, 1990; IPCC, 1990).
1. INTRODUCCIÓN Por lo tanto, el efecto invernadero (Figura 1.1) es un proceso natural que se debe a que los GEI, principalmente el vapor de agua, permiten que de la radiación solar que incide en nuestro planeta, la atmósfera y la superficie terrestre, absorban un 70%.
El proceso clave se produce cuando la radiación absorbida se refleja en forma de luz infrarroja que el planeta regresa al espacio exterior, pero cuanto mayor es la concentración de los GEI, menor es la cantidad de radiación infrarroja que el planeta emite libremente al espacio exterior. Este proceso natural, genera un calentamiento de la superficie del planeta 33ºC mayor que el que resultaría de escapar libremente la radiación al espacio exterior (Masera, 1991)
Figura 1.5: Efecto invernadero (INE, 1991)
Según el IPCC, la causa fundamental del aumento de temperaturas es el incremento en la concentración de los GEI. Desde su establecimiento, el IPCC se ha pronunciado a través de una serie de informes de evaluación (1990, 1995, 2001, 2007), informes especiales, documentos técnicos y guías metodológicas que son ya obras de referencia de uso común, ampliamente utilizadas por responsables de políticas, científicos, y otros expertos y estudiosos.
Según el último informe del IPCC del año 2007, la temperatura media de la superficie terrestre se ha incrementado en 0,74oC desde (1906-2005). Se prevé un aumento de nuevo entre 1,8oC y 4oC para el año 2100, lo que representa un cambio rápido y profundo del clima de la tierra. Aún cuando el aumento real sea el mínimo previsto, será mayor que en cualquier siglo de los últimos 10.000 años (IPCC, 2007)
La Figura 1.6 muestra los diferentes escenarios de emisión mundiales de GEI y la proyección del calentamiento mundial en superficie entre 2000 y 2100 analizadas en el 4º informe de evaluación del IPCC año 2007.
1. INTRODUCCIÓN
Figura 1.6: Escenarios de emisiones de GEI entre 2000 y 2100 y proyección de las temperaturas en superficie
(IPCC, 2007)
Los escenarios analizados son escenarios de emisiones desarrollados por Nakicenovic en el año 2000 y utilizados como base para la realización de proyecciones climáticas en ausencia de políticas climáticas de repercusión mundial. El área sombreada del gráfico de la izquierda muestra el percentil 80 y las líneas de trazos muestran los umbrales de la totalidad de los escenarios analizados. El gráfico de la derecha representa promedios mundiales multimodelo del calentamiento de la superficie de la tierra. Las barras de la derecha indican el 95% de confianza y en color mas intenso la estimación óptima. Asimismo, estos cambios de temperatura tendrían como consecuencia a su vez:
• Cambios en los patrones mundiales de precipitación pluvial, con diferencias regionales significativas.
• Elevación del nivel del mar de 0.2 a 0.6 metros, tanto por la expansión térmica de los océanos como por el derretimiento parcial de glaciares en las montañas y de la capa de hielo en las regiones polares, como el caso de la Antártica, para la que se estima un desprendimiento de 200 km de masas de hielo.
• Cambios en la humedad del suelo al aumentar la evaporación del agua.
Estos tres factores afectarían directamente a todas aquellas actividades humanas que dependen de la precipitación, la temperatura, la humedad y de los cuerpos de agua. El producto de esta alteración sería equivalente a desplazar una región cualquiera en 200 km de latitud, lo que provocaría, por ejemplo, la migración de las comunidades de las zonas costeras al interior de los continentes y cambios en el uso del suelo, entre otros factores, con las consiguientes crisis de tipo social, económico y político (Masera, 1995).
Fuera de la interpretación dada por el IPCC y ratificada por la UNFCC, existen diferentes hipótesis apoyadas por comunidades de científicos, destacan:
1. INTRODUCCIÓN • La teoría de la variación de la actividad solar es una hipótesis apoyada por una
gran comunidad de científicos que defienden que el calentamiento global es consecuencia de una mayor actividad solar. Un estudio realizado por Willie Soon, del observatorio de Harvard en el Ártico publicado en 2003 (Figura 1.7) demuestra una mayor correlación entre la irradiación solar y la temperatura superficial que entre la concentración de CO2 y la temperatura.
Figura 1.7: Variaciones de temperatura en función de la concentración de CO2 y Irradiación Solar
(Willie Soon, 2003)
Además de la hipótesis de la variación de la actividad solar existen estas otras:
• El incremento en temperatura actual es predecible a partir de la teoría de las variaciones orbitales (Milutin Milanković) según la cual, los cambios graduales en la órbita terrestre alrededor del Sol y los cambios en la inclinación axial de la Tierra afectan a la cantidad de energía solar que llega a la Tierra.
• El calentamiento se encuentra dentro de los límites de variación natural.
• El calentamiento es una consecuencia del proceso de salida de un periodo frío previo, la Pequeña Edad de Hielo.
• El calentamiento es consecuencia debido a que el mundo esta a las puertas de una nueva glaciación y como suele ocurrir, una era glacial viene precedida de un precalentamiento global teoría apoyada por el Dr. Khabibullo Abdusamatov
• En ocasiones se atribuye el aumento al sesgo en la lectura de los termómetros de las estaciones meteorológicas "inmersas" en la isla de calor que han formado las edificaciones en las ciudades.
1. INTRODUCCIÓN