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2.2 GUI confusion attacks

2.2.1 Attack vectors

sión (2)

Bienes de consumo

1932 ...

59

46

35

78

1933 ...

66

54

45

83

1934 ...

88

77

75

85

1935 ...

96

99

102

91

1936 ...

107

113

117

98

1937 ...

117

126

128

103

1938 ...

125

136

140

107

Junio 1939 ...

133

147

152

113

(1) Materias primas, máquinas, utillaje, etc.

(2) Solamente máquinas y utillaje.

1.—E vo lu ció n del ín d ice gen eral

trial alemana alcanza el nivel de 1929; a lo largo del período de 1932-1936 el índice medio anual de progresión fue del 16 por 100. A lo largo del período siguiente la progresión conti­ nuó, pero a un ritmo más lento: el 9 por 100 de media al año, porque a partir de 1936 el aparato de producción se acerca al 100 por 100, y todo aumento de la producción supone un desarrollo previo de las fuerzas productivas, es decir, nuevas inversiones. En total, en 1939 el nivel de 1928 fue sobrepasado en el 33 por 100; entre ambas fechas, a causa del aumento de los territorios y del crecimiento natural, la población se vio aumentada en el 12,5 por 100; con relación a 1932, la progre­ sión de la producción es del 125,4 por 100 —pero esta cifra expresa sobre todo la magnitud de la depresión de 1932. 2.— P ro d u cció n de Los bien es de p ro d u c c ió n

Tan notable como la evolución del índice general es la evo­ lución de los índices propios de la evolución de bienes de pro­ ducción y de la producción de bienes de consumo, que vienen a reforzar los rasgos característicos de la estructura industrial alemana.

La producción de bienes de producción abarca, por una parte, la producción de materias de base y de energía y, por otra, la producción de «bienes de inversión», comprendidas las construcciones. Esta producción está evidentemente lejos de reflejar la cantidad de inversiones productivas, porque fue destinada en gran parte a satisfacer las necesidades militares (artillería, motorización de la Armada, aviación, etc.); es im­ posible, a falta de datos suficientes sobre estas últimas nece­ sidades, hacer la separación entre lo que fue utilizado directa­ mente en el sector civil y lo que fue utilizado para fines mili­ tares. Además, esta tasación sería muy artificial porque gran parte de las inversiones propiamente dichas fueron realizadas en la industria de guerra y serían difícilmente utilizables con fines no militares. En junio de 1939, la producción de bienes de producción sobrepasó en el 47 por 100 su nivel de 1928 y en el 220 por 100 el nivel de 1932; más considerable aún es la progresión de la producción de «bienes de inversión», puesto que es del 52 por 100 con relación a 1928 y del 334 por 100 con relación a 1932. Si se recuerda que en 1935 el importe total de

inversiones fue inferior en el 17 por 100 al total de inversiones de 1928, mientras que el índice de la producción de bienes de inversión superó el nivel de 1928, se observa la distancia que existe entre la evolución de las inversiones realmente efectua­ das y la de la producción de «bienes de inversión».

3.—P ro d u cció n d e bien es de consum o

Totalmente diferente de la anterior es la evolución de la producción de bienes de consumo. En 1939, el índice repre­ sentativo de esta producción sólo es el 13 por 100 superior a su nivel de 1928 y el 45 por 100 superior al nivel de 1932. Si se tiene en cuenta el crecimiento de la población, que, como ya hemos indicado, fue del 12,5 por 100 en el período que va de 1928 a 1939; si se tiene en cuenta además la evolución de la producción agrícola, de las importaciones de productos ali­ menticios y de productos fabricados y si, finalmente, se tienen en cuenta las necesidades en objetos de consumo (vestido, cal­ zados, etc.), se confirma el estancamiento casi completo del nivel de vida de la población civil.

4.—La e stru c tu ra in d u stria l

Como ya hemos indicado anteriormente, esta evolución —muy favorable al crecimiento del potencial de guerra ale­ mán— no hace más que ampliar los rasgos característicos de la estructura industrial alemana. Recordemos que esta estruc­ tura se caracterizaba especialmente por la importancia predo­ minante de la industria de bienes de producción: ésta repre­ sentaba más del 60 por 100 de la producción industrial total en 1929 (el 40 por 100 solamente en 1932). Ahora bien: en 1939 esta rama de la industria no solamente recuperó su primer puesto, sino que comprende además el 65,4 por 100 del total, contra el 34,6 por 100 para los objetos de consumo.

5.— La in d u stria alem an a en la in d u stria m u n d ia l

Finalmente, y a consecuencia de esta evolución, Alemania volvió a ocupar un lugar más importante en la producción in­ dustrial mundial. Su producción industrial supera de nuevo a

la de Inglaterra; vuelve al tercer puesto, destrás de los Estados Unidos y la URSS.

En porcentajes, puede estimarse que su producción indus­ trial representaba, en vísperas de la güera, el 11 por 100 apro­ ximadamente de la producción mundial (1).

En resumen, la política económica nazi en el campo indus­ trial tuvo por consecuencia la reactivación del aparato de pro­ ducción y la reabsorción del paro forzoso. Así, gracias al aguijón artificial de los pedidos públicos alimentados por el empréstito, la industria alemana recuperó un puesto impor­ tante en la producción mundial. Los consumidores no se apro­ vecharon de esta evolución. Ciertamente, los dirigentes nazis no se preocuparon de ello. La estrecha alianza del gran capital y del nazismo no permitía una cierta expansión del consumo, porque suponía un crecimiento paralelo al de los salarios, a lo cual se negaban los grandes industriales. Justamente este es el problema que vamos a tratar a continuación: el de la evolu­ ción de los salarios, de los precios y de los beneficios.

Se c c i ó n III.—Sa l a r i o s, p r e c i o s y b e n e f i c i o s 1.—E l p a ro fo rzo so

La primera consecuencia, la que más impresionó a los ob­ servadores y a ios mismos alemanes, fue la reducción del paro forzoso a lo largo de los años que siguieron a la subida al po­ der del nazismo. En efecto, esta reducción del paro forzoso, que sigue no solamente a la puesta en marcha de la economía, sino también a la introducción del servicio del trabajo obliga­ torio, y posteriormente del servicio militar, se expresa en las cifras siguientes: