3.1 Introducción
Este capítulo bucea en el proceso de toma de decisiones del agente económico concluyendo con la defensa del carácter irracional de ese proceso. Carácter irracional que no supone dar de lado a la razón como método de elección sino añadir factores cognitivos y conductuales, de manera que dota de mayor amplitud al análisis del comportamiento de los inversores.
Daniel Kahneman y Amos Tversky (1974, 1979, 1981, 1983, 1986 y 1992) han dejado una corriente teórica por la que explican los impactos psicológicos que sufren las personas cuando toman decisiones bajo entornos de incertidumbre. Según sus corolarios, los seres humanos están condicionados por errores de juicio y de valoración además de sesgos cognitivos que afectan a la gestión de la inversión, tanto en su origen y mantenimiento como en la finalización de la operativa. Ese ser humano tiene tendencia a evitar los riesgos y a sufrir más con la pérdida, potencialmente el doble, que la satisfacción que le produce la ganancia.
Las teorías financieras imperantes hasta la segunda mitad del siglo pasado habían proclamado a la racionalidad como fuente primordial y factor prácticamente único en la toma de decisiones. Con posterioridad y gracias a los investigadores mencionados y a las experimentaciones provenientes de la Psicología conductual y cognitiva, de la Sociología de grupos y de los últimos avances en el análisis e interpretación de la estructura fisiológica del cerebro, se añaden los factores cognitivos/conductuales y emocionales que afectan a la toma de decisiones de los inversores.
Para responder a estos y otros interrogantes, este capítulo aborda en primer término lo que Robert Shiller (2006, pág. 2) denomina revolución del comportamiento, contextualizando el significado y aportaciones del cuerpo doctrinal denominado Finanzas Conductuales.
A continuación, se recogen las ideas promulgadas por Tversky y Kahneman (1979), con la ya citada Prospect Theory, en la que integran el papel de la
89 racionalidad y la capacidad de influencia que tiene la posibilidad cierta de que
un suceso ocurra frente a la probabilidad de que suceda, dentro de un contexto en el que añaden variables y factores que afectan al decisor.
En tercer lugar, Tversky y Kahneman (1974) demuestran que el ser humano está influido por heurísticas y sesgos. Heurísticas o procedimientos subjetivos de valoración. Sesgos o prejuicios cognitivos que condicionan la gestión de su ciclo de inversión, tanto desde el inicio y la decantación por un determinado producto hasta el mantenimiento y finalización del ciclo.
En cuarto término, se realiza un inventario de los principales sesgos. Thaler (2013, pág. 17) denominó anomaliesal listado que inició el mismo y en el que recogieron los factores que rompían con el pensamiento racional imperante a través de los autores ya mencionados Tversky y Kahnenam. A éstos, se unen las aportaciones del mencionado Thaler (1981, 1990 y 1997), Shefrin (1981 y 1985), Statman (1985 y 1999), Barber (2000, 2002, 2005 y 2011) y Odean (1988, 1998, 2000, 2002, 2005 y 2011) entre otros. Se detalla el conjunto de limitaciones, de orden psicológico, que provocan en muchos casos la desazón del agente económico con las decisiones tomadas y un fracaso o error en sus elecciones que desactiva la insistencia en seguir invirtiendo. Inventario de sesgos dividido en dos grupos: uno ligado a las esencias y conclusiones de Prospect Theory, sobre todo, centrado en la influencia de la pérdida frente a la ganancia; y otro, un conjunto de prejuicios cognitivos centrados en características de la personalidad del ser humano que le pueden conducir al error en la toma de decisiones.
El siguiente epígrafe trata sobre el condicionamiento que supone la carencia de conocimientos en los mercados financieros.
Posteriormente, se vincula la disciplina de las Finanzas Conductuales al análisis del comportamiento de los inversores en fondos de inversión para ver en qué grado se cumplen los supuestos de la Teoría Prospectiva durante el ciclo de decisiones. De este modo, se verifica la correlación entre la teoría y el comportamiento real además de comprobar si aparecen los sesgos descritos en los epígrafes anteriores.
90 Y por último, se plantean las previsiones a futuro de esta disciplina,
Finanzas Conductuales, siendo una línea de trabajo la profundización en la conducta de los inversores como grupo, más que como individuos.
3.2 La revolución del comportamiento en las Finanzas
Los seres humanos cuentan con mecanismos, tanto racionales como irracionales en la toma de decisiones y están preparados para utilizar ambos.
Robert Shiller (2006, pág. 2), menciona dos revoluciones diferentes en el terreno financiero que han tenido lugar en la segunda mitad del siglo pasado. En primer lugar, introduce la revolución neoclásica, que empezó “with the capital asset pricing model and efficient markets theory around the 1960s, and with the intertemporal capital asset pricing model and arbitrage-based-option-pricing theory in the 1970s”. La segunda o revolución del comportamiento comenzó “in the 1980s with questions about the sources of volatility in financial markets, with the discovery of numerous anomalies, and with attempts to incorporate into financial theory Kahneman and Tversky’s 1979 prospect theory, and other theories from psychologists”. Gracias a esta segunda revolución se han incorporado los avances de otras disciplinas, que no pertenecen a un único cuerpo de conocimiento pero que facilitan colocar al ser humano como objetivo de investigación en lo que concierne a su conducta y a su toma decisiones como recuerda el recuadro 10.