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3.3 Attribute ACL Structure

3.3.1 Attribute ACLs

J. Guimerà, G. De Vicente y M.A. Rodríguez Páscua

Esta unidad limita al N y NE con la cuenca de Almazán y el sinclinal de Almazán que la continúa, y al O y SO con la Cuenca de Loranca y el antepaís de la Llanura Manchega. Hacia el SE sus estructuras se continúan, más allá de la depresión de Ademuz, hasta ser cortadas por las fosas neógenas de la costa mediterránea; hacia el NO enlaza con el Sistema Central. La estructura general de la unidad es un anticlinorio orientado NO-SE con una anchura de entre 60 km al NE y 100 km hacia el SE que contiene numerosos pliegues y cabalgamientos de escala kilométrica y también de orientación NO-SE. Son estructuras que involucran, tanto el zócalo y la cobertera, como solamente la cobertera (fig.7.17fig. 7.18). El basamento hercínico aflora en un conjunto de anticlinales localizados en la mitad NE de la unidad a partir de la falla de Torremocha del Pinar que conecta una serie de afloramientos del basamento- tegumento, como los de Santa María del Espino, al O de Molina de Aragón, a través del cabalgamiento de Tierzo-Teroleja (Villena, 1968), El Nevero y la Sierra de Albarracín. Aunque la mayoría siguen aproximadamente una línea desde el NO de Molina de Aragón al SE de Albarracín; la cota máxima de la unidad mencionada se encuentra en uno de esos afloramientos hercínicos. Aunque estos sean reducidos, la altura general de los relieves de la unidad y la diferencia de cota entre los materiales mesozoicos que la constituyen y sus equivalentes en las cuencas de antepaís relativo (cuencas de Madrid y de Loranca), indican que el zócalo se encuentra involucrado en buena parte de la Rama Castellano- valenciana (fig. 7.17fig. 7.18a y b).

Figura 7.17

Esquema estructural de la Rama Castellano-Valenciana, de la Cuenca de Loranca y de las Sierras de Altomira y Bascuñana

Figura 7.18 B

A) Corte de la Rama Castellano-valenciana y B) Cortes seriados de las Sierras de Altomira y Bascuñana

Recorriendo la unidad longitudinalmente, y aproximadamente en posición axial, se encuentra un conjunto de fallas, cabalgamientos y pliegues orientados NO-SE con vergencia tanto hacia el NE como al SO, que se extiende desde el Alto Tajo hasta Chelva; la mayoría de estas estructuras afectan también al zócalo hercínico (Viallard, 1989). Rodríguez Pascua et al. (1994) deducen que

al menos parte de estas fallas experimentaron un componente direccional dextroso durante la contracción terciaria. Así, La Falla del Alto Tajo es un desgarre dextroso muy rectilíneo de dirección NO-SE que desarrolla potentes brechas de falla de hasta 350 m de potencia (Rodríguez Pascua, 1993), cuya estructura aparece bien expuesta hasta la cuenca de Zahorejas, dado que Río Tajo se encaja en ella. Esta cuenca se construye a favor de un escalón positivo de polaridad S (Rodríguez Pascua y De Vicente 1998). Hacia el SE, la zona de deformación asociada a la falla del Alto Tajo se ensancha hasta enlazar con el sistema de fallas de Tragacete-Zafrilla (IGME, 1985). En todo su recorrido, son característicos los pliegues en caja, formados por dos pliegues sinclinales o anticlinales de polaridades contrarias, con un flanco subhorizontal y otro subvertical. Este tipo de estructuras suelen tener un gran recorrido, siendo los sinclinales, generalmente, más estrechos que los anticlinales, que han sido interpretadas como estructuras en flor positiva. Aparecen también evidencias de rejuegos posteriores de tipo normal.

En la mitad SO de la unidad, incluyendo el área con las estructuras acabadas de mencionar, predominan los afloramientos de materiales del Cretácico superior –los materiales pretectónicos más recientes– a unas cotas entre 1400 y 1600 m, lo que muestra el bajo nivel de erosión que ha experimentado este sector de la cadena, a pesar de la altura que ha alcanzado. Los desniveles topográficos mas acusados se producen por el encajamiento de la red fluvial. El límite con la Cuenca de Loranca o la Cuenca del Madrid (estructuras de la Sierra de Bascuñana y de la Serranía de Cuenca) coincide con el final del área de la Cadena Ibérica en la que el zócalo está involucrado en la deformación (figs. 7.14, corte 7), al O y el SO de este límite, las estructuras afectan exclusivamente la cobertera mesozoica y terciaria a partir del Keuper. En superficie viene marcado por un gran anticlinal o monoclinal, vergente hacia el O y el SO, que localmente en superficie es cabalgante, aunque en profundidad debe de corresponder siempre a un cabalgamiento (con un salto vertical de más de 1400 m en la Sierra de Bascuñana, Muñoz Martín y de Vicente, 1998, fig. 7.14, corte 7). Al S de Cuenca y hacia el E hasta llegar a las fosas costeras, el área al SO de dicho límite está afectada por numerosos pliegues de pequeña longitud de onda y algún cabalgamiento NO-SE que desaparecen hacia el NO y el N, de manera que no se continúan hacia el interior de la Cuenca de Loranca. Hacia el NO Presenta una estructura general de rampa monoclinal con un buzamiento muy suave hacia el SO. En su parte central aparecen una serie de pequeñas cuencas cenozoicas alineadas E-O, siendo la de Zahorejas la más oriental.

En el Sector de enlace con el Sistema Central (IGME, 1982), entre el extremo NO de la este sector de la Cadena y el anticlinal de Sigüenza. predominan claramente los pliegues NE-SO, de dirección similar a los cabalgamientos del Sistema Central. Los anticlinales de Atienza, Riba de Santiuste y Sigüenza forman un tren escalonado cuyo salto vertical aumenta hacia el NO, aunque todos tienen polaridad SE. Constituyen una zona tranpresiva dextrosa entre las fallas de Somolinos y la prolongación NO de la de Torremocha del Pinar (De Vicente, 1988) con implicación del basamento.

El acortamiento experimentado por la Rama Castellano-valenciana, en la dirección NE-SO, es de 10 km en el corte 10 y de 11,5 km (19 km considerando hasta la Sierra de Altomira) en los cortes 7 y 8 (fig. 7.14).

En la Rama Castellano-valenciana se llega a alcanzar la cota de 2020 m en la Sierra de Javalambre (en materiales del Jurásico inferior), 1920 m en la Sierra del Tremedal (en materiales del zócalo hercínico) y la mayor parte se encuentra por encima de 1200 m. En la mitad sudoeste de la unidad, predominan los afloramientos de materiales del Cretácico superior, los materiales pretectónicos más recientes, a unas cotas entre 1400 y 1800 m (1830 en la Muela de San Juan, al O de Albarracín), lo que muestra el bajo nivel de erosión que ha experimentado este sector de la cadena, a pesar de la altura que ha alcanzado. Hacia el SE, en las áreas costeras, la erosión es mayor, debido al encajamiento de la red fluvial que desemboca en el Mediterráneo.