Se definieron dos zonas: la región Ri- bereña y el municipio de Tenerife.
La región Ribereña productora de hortalizas está conformada principal- mente por los municipios de El Piñón, Sitio Nuevo y Remolino, localizados al Noroccidente del departamento del Magdalena con una extensión de 2.083
km2 y con una altura sobre el nivel del
mar que va desde 5 hasta 7 m. El 3.7% del área de la región esta dedicada a la agricultura, el 60.4% a pastos, el 28.1% a bosques y el 7.8% a otros usos. Den- tro de la agricultura sobresalen pro- ductos de economía campesina como maíz, yuca, fríjol, frutales y hortalizas.
El municipio de Tenerife está ubicado en la parte central del departamento del Magdalena, a una altura de 26 msnm; presenta topografía plana en el 96.2% de su área y ondulada en el 3.8% res- tante. Posee un área de 67.110 hectá- reas, de las cuales el 5.8% pertenecen al subsector agrícola, el 83.4% está de- dicada a pastos, el 1.8% a bosques y el 9% a otros usos. En esta zona se culti- van productos de pancoger como yuca, maíz, ajonjolí y hortalizas establecidos en sistemas multiespecies, multiespa- ciales y temporales; es además rica en ganadería de doble propósito.
5.3.1 Aspectos técnicos
En la zona Ribereña el 80% de las explotaciones hortícolas presentan un área inferior a 0.5 ha, mientras que el 20% registran una superficie cultivada de 0.5 a 1.0 ha; las principales especies cultivadas son ají topito y pimentón (Capsicum annum), berenjena (Solanum melongena L.), cebollín (Allium sativum
L.), tomate (Lycopersicum sculentum) y melón (Cucumis melo L.).
En Tenerife se encontró que las es- pecies de hortalizas cultivadas son col (Brassica oleracea L.), cilantro (Coriandrum sativum L.) y cebollín, con una superfi- cie cultivada entre 200 y 2500 m².
• Semillero
En los municipios Ribe- reños el 53.2% de los agri- cultores obtienen la semilla comprándola en las casas agropecuarias, mientras que el 41.8% la saca de su propio cultivo y el 5% la consiguen con otros cultivadores. El 17.2% de los horticultores no hacen tratamiento a los semilleros, en tanto que el 82.8% realiza desinfestación del sustrato utilizando para ello productos químicos como Lorsban, Manzate,
formol, Furadan, cal, y Curacron; los semilleros son regados diariamente ya sea a través de regadoras manuales (56%) o mediante sistemas de bom- beo (41%). El 96% de los productores supervisan el semillero, y al encontrar una planta enferma el 69.7% de ellos proceden a realizar aplicaciones de insumos químicos y el 30.3% toman la decisión de eliminarla.
En Tenerife, el 44.4% de los agri- cultores compran las semillas en tiendas agropecuarias, el 38.9% la obtienen de cultivos anteriores en su propia finca y el 16.7% las consiguen con otros productores de la zona. El 84.6% de los horticultores hacen tra- tamiento a los semilleros, ya sea con agua caliente (50%) o con productos químicos (50%) como formol y Lor- sban. En el 96.2% de los casos los semilleros son regados manualmente con regadoras artesanales, mientras que sólo un 3.8% utiliza aspersores; es común la práctica de supervisar
los semilleros y si encuentran una planta enferma el 65.3% erradica, el 30.9% aplica insumos químicos como formol y Lorsban y el 3.8% la deja en el semillero sin hacer nada.
• Trasplante
En la zona Ribereña, las hortalizas de trasplante son llevadas al sitio de- finitivo a los 20-40 días en el 57.7% de los casos, el 38.5% de los productores trasplanta a los 40-50 días y el 3.8% a los 60 días.
En Tenerife no se acostumbra a efectuar trasplante, recurriéndose a la siembra directa en el sitio definiti- vo, que pueden ser “trojas” o “riatas” (eras aéreas fabricadas con madera de la región y empleando residuos de madera y hojarasca como sustrato) o el suelo; después de la emergencia realizan un raleo, sacando las matas mas débiles y dejando las mas vigoro- sas y desarrolladas.
Semillero en la zona Ribereña del Magdalena.
• Siembra
En la región Ribereña, el 59.5% de los cultivos corres- ponden a sistemas asociados principalmente con yuca, pa- paya, guayaba, maíz y fríjol; el 40.5% equivalen a sistemas monocultivo. La distancia de siembra varía con la especie, en tomate se emplea 1.20 m entre surcos y 20 a 30 cm en- tre plantas, en ají 1.50 m entre surcos y 50 cm entre plantas, berenjena 1.50 x 1.0 m, ce- bollín 20 x 20 cm y melón 1.0 x1.0 m. El 57.5% de los agri- cultores siembran en ambos semestres del año, mientras que el 30.5% prefiere cultivar hortalizas en el segundo se- mestre del año y el 12% res- tante en el primer semestre.
En Tenerife el 100% de la producción hortícola se de- sarrolla en sistema de mono- cultivo, sembrándose “trojas”
con distancias de siembra de 20 x 20 cm entre surcos y plantas para cebollín, 10 x 5 cm entre y plantas para cilantro y 40 x 30 cm para col. La siembra de estas especies hortícolas se dan a lo largo del año.
• Riego
En los municipios Ribereños, el 85.7% de los productores utilizan rie- go, teniendo como fuente de agua el río Magdalena (60%), pozos artesana- les (15.8%), quebradas (12.5%) y ca- ños (11.7%); el 14.3% de los cultivos
son establecidos sin aplicación de agua suplementaria dependiendo de las lluvias para su crecimiento y de- sarrollo productivo. La frecuencia de irrigación depende de la especie ve- getal, no obstante lo común es rea- lizarlos semanalmente utilizando los sistemas de riego por gravedad (60%) y por aspersión (40%).
En Tenerife el 100% de los producto- res riegan las huertas, teniendo como fuente de agua el río Magdalena utili- zando para ello regaderas manuales; el 92.2% riegan a diario mientras que el
Siembra en eras aéreas en Tenerife (Magdalena).
7.6% de los agricultores pre- fieren regar cada 2 días.
• Preparación del suelo
En la zona Ribereña del Magdalena el 85.7% de los agricultores preparan la tierra para la siembra, encontrando que el 71.4% lo hacen en for- ma manual realizando des- monte, quema y remoción del suelo correspondiente al sitio de siembra con pico y azadón o palín; el 28.6% aran mecánicamente y ahoyan para la siembra.
En Tenerife, las hortalizas de hojas son sembradas en eras aéreas en las cuales se utiliza como sustrato residuos vege- tales en descomposición en algunas ocasiones mezclado con aserrín de madera o cisco de arroz; en cultivos de tras- plante, sólo el 43.7% prepara el suelo realizándolo en forma
manual, en tanto que el 56.3% siembra directamente sin preparar el terreno.
• Nutrición y manejo de suelos
En las zonas objeto de estudio del departamento del Magdalena la ma- yor parte de los suelos presentan li- mitaciones para la actividad agrícola, como erosión, encharcamientos o inundaciones, alto contenido de sales, presencia de capas de arcilla endure- cida, drenaje pobre y baja fertilidad; no obstante, con practicas culturales se ha mejorado algunas propiedades
físicas y químicas permitiendo la ex- plotación agrícola.
El 100% de los productores de la subregión Ribereña fertilizan, de los cuales el 85.7% utilizan fuentes quí- micas como Urea, Nutrifoliar y Triple 15, en dosis de 100 g/20 litros de agua, mientras que el 14.3% lo hace con productos orgánicos como bovi- naza; con relación a la frecuencia de abonamiento, el 64% lo realiza cada 15 días, el 24% cada 8 días, el 8% 2 veces por ciclo y el 4% una sola vez por ciclo productivo.
Aspectos de la preparación del terreno: desmonte y construcción de eras.
En Tenerife el 69.3% de los horticultores no fertilizan los cultivos, en tanto que el 30.7% abonan con produc- tos químicos como Urea en dosis de 50 g/regadera (10 litros) cada 15 días y Triple 15 en dosis de 10 g/regadera efectuando dos aplicaciones durante la vida del cultivo.
• Control de malezas
En ambas zonas del depar- tamento el control de male- zas es una labor común para
todos los agricultores. En la Ribereña se utiliza control manual (71.4%), me- cánico (14.3%) y químico (14.3%) prin- cipalmente con Paraquat (Gramoxone), mientras que en Tenerife es 100% ma- nual con machete. Las frecuencias de implementación de esta labor son va- riables entre cada subregión pero de manera general el 75% la realiza cada 15 días y el 25% cada mes.
• Plagas: Enfermedades e insectos
plagas
En los municipios de la zona Ribereña el 100% de los horticultores reconocen la presencia de plagas en los cultivos, aunque presentan confusiones en la identifica- ción de las mismas; las en- fermedades mas conocidas por los agricultores son pata blanca (Sclerotium rolfsii), gota (Phytophthora infestans) y pu- drición del tallo (Fusarium sp.) las cuales causan cerca del
25% de pérdidas en los cultivos, mien- tras que entre las plagas se destacan chinches, áfidos (Myzus sp., Aphis sp.), mosca blanca (Bemicia tabaci), minador de las hojas (Liriomyza sp.), pasador o perforador del fruto (Neoleucinodes elel- gantalis) y grillo o trozadores (Agrotis ipsilon) causando pérdidas promedias del 20%. Las enfermedades que más afectan el cultivo son pata blanca y gota con un 71.4% de incidencia y pu-
Control manual de malezas.
Planta de tomate afectada
drición de tallo con 16.6% de prevalencia; con relación a las plagas el 85.7% de los cultivos son afectados por minador, áfi- dos, mosca blanca, perforador del fruto y trozadores, y el 14.3% han tenido problemas con hor- migas y grillos. El 100% de los agricultores utilizan diversidad de productos químicos para el control de las plagas y enfer- medades, destacándose el uso de Lorsban polvo y líquido en dosis de 200 g ó cm3/20 litros
de agua, Curacron y Basudin 50 cm3/20 litros de agua, Oxicob
60 g/bomba de 20 litros, Mala- thion 25 cm3/bomba de 20 litros
y Manzate 30 g/bomba de 20 litros. En el 69.2% de los casos los productos son aplicados de manera preventiva principal- mente a partir y durante la for- mación de los frutos, en tanto que el 30.8% de los productores hacen aplicaciones una vez de- tectan la presencia de plagas y enfermedades; la frecuencia de aplicación varía con el criterio del productor y la especie de plaga, aunque de manera gene- ral el 34.8% realiza aspersiones cada 8 días, el 30.5% cada 15 días, el 21.7% cada mes y el 13% de manera esporádica especial- mente cuando ya los frutos es- tán formados.
En Tenerife el 53.8% de los agricultores no reconocen el daño causado por plagas y en- fermedades en hortalizas; el 46.2% reconocen enfermeda-
Daño de Damping off en cilantro.
Virus del mosaico de la sandía.
Presencia de áfidos en áreas aledañas a hortalizas.
des que denominan como quemazón (gota: Phytophthora infestans), pudrición del tallo (Fusarium sp.) y masamorreo (Damping off: complejo de hongos como Phytium sp., Fusarium sp. y Rhizoc- tonia sp.) ocasionando pérdidas del 5 al 10%, e insectos plagas como babosas, mosca blanca, termitas o comején, es- camas o chinche harinoso, minador delas hojas, hormigas y chinches que causan del 10 al 15% de pérdidas. En cuanto el control de plagas y enferme- dades el 38.9% utilizan control manual o cultural eliminando las hojas y plán- tulas enfermas; el 61.1% recurre al con- trol químico aplicando Lorsban líquido en dosis de 100cm3/ 20 litros de agua
específicamente una vez detectan la plaga, creolina disuelta en agua en cualquier época y oxicloruro de cobre en dosis 5 g/litro de agua cada 10 días en la época lluviosa.
• Cosecha
En la región Ribereña, el 60% del volumen de producción total se co- secha en el primer semestre del año en los meses de marzo, abril y mayo; el 40% se recolecta en los meses de agosto, septiembre y noviembre; esta distribución de la cosecha indica que la producción de hortalizas se da du- rante todo el año.
Los rendimientos obtenidos en esta zona son bajos en comparación con La Guajira y Cesar, registrándose en to- mate 15 t/ha, melón 6 t/ha; ají 11 t/ha, berenjena 12 t/ha, cebolla de rama 6 t/ha, cilantro 13 t/ha y pepino 12 t/ha. En todos los casos el comprador exige cuando debe ser recogida la cosecha,
la cual se vende en sacos (50%), cajas (40%) y en mazos (10%). Los precios de venta varían de acuerdo a la épo- ca del año; en tomate fluctúa $1.200 y $10.000 el guacal (14 kg), en ají oscila entre $5.000 y 25.000 el bulto (60 kg), la cebolla de rama entre $400 y $700 el mazo (1 kg); la berenjena oscila en- tre $8.000 y 13.000 la caja (14 kg) y el melón fluctúa entre $ 500 a $1.500 la unidad 800 a 1200 g. El 80% de la pro- ducción se vende convirtiéndose en fuente permanente de ingresos, mien- tras que el 10% se destina al autocon- sumo, y un 10% se regala a los vecinos y/o se utiliza como alimento de anima- les (cerdos, aves).
En Tenerife la cosecha se concentra en el cuarto trimestre del año con el 80% de la producción total; en los me- ses de marzo, abril y mayo sale el 15% del total producido en el año, y en ju- nio, agosto y septiembre se recolecta el 5% restante. Los rendimientos prome- dio de col, cilantro y cebolla de rama son de 10, 5 y 12 t/ha/año, respectiva- mente. La recolección es realizada por los productores teniendo como crite- rios la fenología del cultivo (69.3%) y exigencias propias del comprador in- termediario (30.7%); la producción se vende en mazos de una libra a un valor de $600 tanto para cebolla de rama como cilantro, y de $400 a $500 en el caso de col.
• Poscosecha
El manejo poscosecha se limita a la selección de frutos (tomate, ají, me- lón y berenjena) separando los sanos de los magullados o deteriorados; esta
labor es realizada por el 57.1% de los productores del departamento. En el caso de las hortalizas de hojas, sólo el 15.4% realiza manejo posrecolección, consistiendo en lavar los órganos co- lectados, cortar las raíces y eliminar las hojas amarillas.
• Comercialización
En la región Ribereña el 50% de los horticultores venden la cosecha en su propia finca a los intermediarios, el 36.7% comercializan directamen- te al mercado regional (Barranqui- lla, Cartagena, Sincelejo), y el 13.3% venden los productos en las plazas de mercado local. Los comercializa- dores hacen selección y clasificación de los productos, en las hortalizas de hojas separan los órganos frescos de los maltratados o dañados, mientras que en las de frutos como ají, toma- te y melón se separan los mismos por tamaño y grado de madurez. Durante la comercialización se presentan pro- blemas de maltratos en el transporte, deshidratación y maduración prema- tura, generando pérdidas de 10 a 20%. El empaque utilizado para el transpor- te de la finca al punto de venta varía con la especie vegetal, encontrando que la cebolla de rama se coloca en mazos dentro de cajas de madera, el tomate y la berenjena en guacales de madera, y el ají en sacos o costales plásticos; el melón se transporta en granel, favoreciendo el maltrato de unos frutos con los otros.
El 55.6% de los agricultores de Tene- rife venden la producción en la finca a los intermediarios, mientras que el
30.6% lo lleva directamente al merca- do local (plaza de mercado de Plato, Tenerife y municipios aledaños) y el 13.8% tienen como destino el mercado regional (Barranquilla, Carmen de Bolí- var, Cartagena, Montería). Los comer- cializadores clasifican las hortalizas quitando las hojas dañadas y separan- do las mas frescas de las maltratadas; sin embargo, durante el transporte hay maltratos y deshidratación del pro- ducto, causando pérdidas que oscilan entre el 20% y 25%. Las hortalizas son transportadas de las fincas hacia los centros o puestos de venta en mazos empacados en cajas.
5.3.2 Costos de producción
Los costos fueron establecidos a través de encuestas aplicadas a los productores y talleres participativos realizados en los distintos municipios objetos del proyecto.
5.3.2.1 Zona Ribereña
Los costos de producción prome- dio de ají son de $2.700.000/ha, de los cuales el 30% lo constituye la mano de obra y empaques para la cosecha y el transporte ($810.000), el 22% corresponde a preparación o adecuación del terreno y siembra ($594.000), la mano de obra para control de malezas, aplicaciones de insumos y aplicación de riego repre- sentan el 20% de los costos totales ($540.000), los insumos agrícolas (se- millas, agroquímicos, palines, mache- tes y otras herramientas) equivalen al 19% ($513.000), y el 9% ($243.000) es el valor de la tierra e imprevistos.
En melón, los costos de producción promedio son de $3.100.000/ha, dis- tribuidos porcentualmente así: 28% para cosecha, empaque y transporte ($868.000), 25% ($775.000) en mano de obra para labores del cultivo, 23% ($713.000) para adecuación del te- rreno y siembra, 14% ($434.000) para gastos de insumos y herramientas, y 10% ($310.000) para valor de la tierra e imprevistos.
Los costos de producción prome- dios de cilantro son de $1.950.000/ ha, siendo el rubro de mano de obra para cosecha, empaques y transpor- te el mas alto con el 30% ($585.000), mano de obra para desyerbas, riego y aplicación de insumos representa el 24% ($468.000), adecuación de eras y siembra el 21% ($409.500), insu- mos agrícolas y herramientas el 20% ($390.000) y valor de la tierra e impre- vistos el 5% ($97.500).
Para la explotación de cebolla de rama se requieren unos costos tota- les de $3.300.000/ha, con una distri- bución de los gastos similar al cultivo de cilantro. La cosecha, empaque y transporte (incluyendo mano de obra para recolección) representa el 30% ($990.000, los jornales para las labo- res de cultivo corresponden al 24% ($792.000), insumos y herramientas el 19% ($627.000), y arriendo de la tierra e imprevistos el 6% ($198.000).
5.3.2.2 Tenerife
Los costos de producción promedio del cultivo de cebolla de rama son de $5.552.000/ha. Los insumos y herra-
mientas (agroquímicos, semillas, em- paques, palas, machetes) es el rubro de mayor representatividad con el 58% ($3.172.000), los jornales para realizar las labores de cultivo (desyerbas, aplica- ciones) equivalen al 24% ($1.320.000), la adecuación de eras y siembra corres- ponden al 13% ($760.000), y la reco- lección el 5% ($300.0000); aquí no se incluye arriendo de tierra, puesto que las explotaciones se realizan en patio de las casas en eras aéreas.
Con relación a cilantro, los cos- tos de producción promedio son de $2.538.000/ha, con una distribución de los costros similar a la cebolla de rama. Los insumos y herramientas es lo mas costoso constituyendo el 40% de los costos ($1.018.000), la adecua- ción de las eras y siembra representan el 39% ($1.000.000), la mano de obra para ejecutar las labores de cultivos corresponden al 13% ($320.000), y la cosecha el 8% ($200.000).
5.3.3 Aspectos socioeconómicos • Población
La región Ribereña (Remolino, Sitio Nuevo y El Piñón), según censo del año 1993 presentaba una población de 42.774 habitantes de los cuales el 45.2% pertenecen al área urbana y el 54.8% al área rural; de esta población el 53.9% son hombres y el 46.1% mujeres.
El Municipio de Tenerife con 18.746 habitantes, registra el 29.3% en el área urbana y el 70.7% en el sector rural, co- rrespondiendo el 54.1% a hombres y el 45.9% a las mujeres (DANE, 1993).
• Migración
El 96.7% de los agricultores de la re- gión Ribereña y Tenerife son oriundos de la región, sólo el 3.3% proceden de otras localidades de la Costa especial- mente del departamento del Atlántico.
• Escolaridad
El nivel de escolaridad en la región Ribereña es bajo; el 9.6% de los en- cuestados son analfabetas, el 35.5% solo desarrollaron primaria incom- pleta, el 20.6% aprobaron la primaria completa, el 16.4% cursaron secunda- ria incompleta y el 17.9% hicieron el bachillerato completo.
En Tenerife el 7.6% de los horticul- tores son analfabetas, el 34.6% de los entrevistados cursaron algún grado de primaria, el 26.9% estudiaron la prima- ria completa y el 26.8% hicieron algún grado de bachillerato.
• Creencias
En la región Ribereña del Magdale- na el 88.2% de los agricultores creen en la influencia de las fases de la luna sobre las labores agrícolas; para los productores las actividades mas de- pendientes son la siembra (59.5%) la cual se hace en la fase de cuarto men- guante y la deschuponada (40.5%) realizándose preferencialmente en la fase de luna nueva.
En Tenerife el 76.9% de los agriculto- res no tienen en cuenta las fases de la luna para realizar las labores del culti- vo; el 23.1% que sí las considera afir-
ma que la siembra durante la fase de cuarto menguante (83.3%) y creciente (16.7%) son las mas productivas y con menos problemas de plagas.
Con relación a los rezos en los culti- vos, sólo el 11.5% de los productores de Tenerife cree en ellos, aduciendo un efecto positivo sobre el control de pla- gas (66.7%) y la siembra (33.3%).
• Tamaño y tenencia de la tierra
En la región Ribereña el 57.1% de los agricultores son propietarios, el 28.5% son arrendatarios y el 14.2% parceleros o colonos. El 100% de ellos son peque- ños productores, al poseer o explotar menos de 10 hectáreas.
En el municipio de Tenerife el 88.5% de los horticultores son propietarios y el 11.5% arrendatarios; el tipo de productor es en un 100% pequeño, registrando el 76.9% áreas de siem- bras de 30 a 500 m2, el 7.7% registra
parcelas de 1.000 a 1.300 m2, el 3.8%
siembra lotes de 3.200 m2, y el 11.5%
tiene de 1 a 2 ha.
• Ocupación y mano de obra