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4.2.2 Automatic Seed Word Selection

Las rocas básicas presentan una gran variedad mineralógica y textural debido a los siguientes factores:

La intensidad de la deformación y el grado de recristalización metamórfica que controla el diferente grado de preservación de la mineralogía y de las texturas ígneas originales.

Las diferencias composicionales de la roca total, que condicionan las asociaciones minerales metamórficas que pueden formarse.

a. Anfibolitas

Composición mineralógica

Minerales principales: anfíbol, plagioclasa, clorita, epidota, (biotita, mica incolora, carbonato). Minerales accesorios: rutilo, titanita, minerales opacos, turmalina.

Descripción de las rocas

Los minerales más abundantes son anfíbol y plagioclasa, ocasionalmente concentrados en niveles con diferente abundancia relativa de ambos.

El anfíbol más común, con fuerte pleocroismo en tonos verdes o verde-azulados, aparece como grandes porfiroblastos xenomorfos y hábito tabular o prismático de hasta 3 mm de longitud o como agregados de pequeños cristales prismáticos con textura nematoblástica en algunos sectores o, en otros, como el claro producto del reemplazamiento de minerales pre- vios. Sólo en algunos casos se han encontrado anfíboles zonados en cuyo núcleo se preservan restos de una generación anterior de anfíbol con una suave tonalidad violeta.

La plagioclasa puede encontrarse como cristales xenomorfos y hábito muy variable: tabular, granular o incluso masivo. Son comunes los intercrecimientos simplectíticos entre anfíbol y plagioclasa en proporciones muy variables de uno u otro mineral. Esta textura es típica de la descomposición de minerales previos, probablemente clinopiroxeno, formados en condicio- nes de más alta presión.

La epidota es un mineral muy abundante en todas las anfibolitas. Aparece como pequeños cristales subidiomorfos con hábito prismático o en forma de barril que pueden dar lugar a agregados con cierta orientación preferente. En algunas muestras la epidota aparece en for- ma de agregados masivos irregulares o con hábito tabular o prismático que han reemplazado total o parcialmente a cristales previos de plagioclasa.

La clorita aparece en prácticamente todas las muestras estudiadas. Se presenta como agrega- dos de cristales, con un tenue pleocroismo en tonos verdes, tabulares o con disposición radial y frecuentemente asociados a biotita, cuando este mineral está presente.

Las micas sólo se encuentran en las anfibolitas de algunos afloramientos. La biotita, puede lle- gar a ser muy abundante en rocas concretas como cristales subidiomorfos o xenomorfos con hábito tabular, columnar o granular, aislados o formando agregados y con una distribución muy irregular, incluso a la escala de una lámina delgada. La mica incolora es menos abundan- te que la biotita y se presenta de forma similar a ésta.

Entre los minerales accesorios, el más abundante es el rutilo. Aunque puede encontrarse como granos aislados, lo más común es que aparezca formando alineaciones de cristales pa- ralelas entre sí y a veces cortándose en un ángulo de 120º. Esta disposición refleja las antiguas líneas de exfoliación del anfíbol ígneo del cual proceden, y que sirvieron como superficies de exsolución del titanio.

b. Rocas básicas con restos ígneos

El estudio petrográfico detallado de las rocas básicas permite encontrar estadios intermedios entre la roca ígnea básica original y las anfibolitas más recristalizadas. Se pueden distinguir dos tipos principales en función de su tamaño de grano:

Rocas básicas con textura ofítica de grano fino. Son las menos abundantes. Esto se debe pro-

que sus equivalentes de grano grueso. En las rocas mejor preservadas se puede observar una textura típicamente ofítica con cristales esqueletales de augita titanífera con un intenso color rosado, que engloban cristales prismáticos idiomorfos o subidiomorfos de plagioclasa con un tamaño menor de 400 µm, así como numerosos cristales de ilmenita. Estos minerales pueden estar totalmente transformados a asociaciones típicamente metamórficas (fundamentalmen- te anfíbol y epidota), aunque preservando la textura original ofítica.

Rocas básicas con textura ofítica de grano grueso. A pesar de su aspecto externo, los gabros

de grano grueso encontrados en algunos de los afloramientos estudiados están formados mayoritariamente por asociaciones minerales de origen metamórfico debidas a transforma- ciones pseudomórficas esencialmente isoquímicas. No obstante, en algunos de ellos ha sido posible encontrar restos de los minerales ígneos (plagioclasa, olivino, augita, anfíbol kaersu- títico y biotita) y de su disposición textural originaria. Ésta consistía en una textura ofítica de grano grueso con fenocristales mayoritariamente redondeados de olivino y plagioclasa tabu- lar, incluidos en clinopiroxeno poiquilítico (en cristales de hasta 4 mm de longitud), además de cantidades menores de anfíbol, biotita y minerales opacos.

El clinopiroxeno ígneo (augita) aparece casi completamente pseudomorfizado por un agre- gado de anfíbol verde pleocroico y pequeños granos de mena opaca. La plagioclasa cálcica original presenta un grado variable de transformación metamórfica a anfíbol, zoisita, distena y albita. En las zonas en las que plagioclasa ígnea original se encontraba en contacto con oli- vino, anfíbol o biotita ígneas se observan transformaciones coroníticas de las parejas de mine- rales en contacto. Algunos de los minerales producto de esta transformación son demasiado pequeños para poder ser identificados al microscopio o han sido reemplazados por anfíbol en las sucesivas etapas de metamorfismo a las que han estado sometidas estas rocas.

Se han encontrado restos de olivino ígneo en algunas muestras. Sin embargo, en la mayoría de los casos, sobre todo cuando estaba en contacto con antigua plagioclasa ígnea, este mi- neral aparece transformado a un agregado de cristales alargados de anfíbol distribuidos en dos zonas concéntricas con una acusada variación del tamaño de grano: muy pequeño en el borde y considerablemente mayor en el centro de los antiguos cristales. Los escasos restos de

anfíbol ígneo que se han preservado pueden ser fácilmente identificados por la exsolución

que presentan, normalmente en la parte central, de un agregado microscristalino de mine- rales opacos, seguramente ricos en titanio. En ocasiones el anfíbol ígneo puede haber des- aparecido por completo, reemplazado por anfíbol metamórfico, pero el titanio que contenía originalmente ha recristalizado dando lugar a agregados de granos de rutilo orientados según las direcciones de exfoliación del anfíbol, como se ha descrito en las anfibolitas.

La biotita ígnea también es muy escasa; pueden conservarse restos en el interior de los agre- gados de anfíbol metamórfico.

5.2.1.2.5. Mármoles (5 y 10)