3.4 Sentiment Score Extensions
3.4.1 Negation Check
Los procesos erosivos no son especialmente relevantes en esta Hoja, debido fundamental- mente al escaso afloramiento en superficie de materiales con especial susceptibilidad. No obstante se pueden identificar diferentes patrones en la distribución de este tipo de procesos, y en especial los ligados a la acción fluvial o escorrentía superficial.
La diferencia litológica presente en los relieves que conforman la Sierra del Algarrobo, con- diciona la existencia de dos patrones muy diferentes en el estilo erosivo. En primer lugar, los materiales mucho más resistentes del sustrato bético, que en esta hoja está constituido principalmente por calizas y dolomías alpujárrides, en donde la erosión se concentra a lo largo de los pequeños arroyos que bajan al mar, sin que sea especialmente marcada más que a mayor escala temporal. En este sentido, hay que mencionar que la mayor parte de los arroyos que drenan tanto esta Sierra como la de Cartagena, sobre materiales béticos, lo hacen en sentido Sur.
En segundo lugar, en la vertiente Norte de la Sierra del Algarrobo, se observa un patrón erosivo marcadamente diferente, condicionado por el afloramiento de materiales nevado- filábrides, de naturaleza más friable, y por lo tanto más fácilmente erosionables, y que se prolongan hacia el Norte por el umbral de Las Victorias, así como por los materiales detríticos del Mioceno Superior, aflorantes a lo largo del sector Galifa-Canteras. En toda esta zona, la densidad del drenaje aumenta considerablemente, adquiriendo un patrón marcadamente dendrítico, en donde la incisión lineal constituye el proceso erosivo dominante.
Por el contrario, a lo largo del frente Norte de la Sierra de Cartagena, tanto en la depresión del Hondo, como en la superficie de los abanicos que bajan hacia la Rambla del Albujón, al Norte, el tipo de escorrentía, es mucho más difusa, caracterizada por procesos de arroyada difusa, activa tan sólo durante los escasos episodios torrenciales.
3.5.4. Procesos de inundación y sedimentación
Dentro de la Región de Murcia, Murcia, Orihuela, Lorca y Cartagena han sido tradicionalmen- te las poblaciones más afectadas por las crecidas de los ríos y ramblas. En concreto las locali- dades de Lorca, Cartagena y todas las comprendidas entre Cieza y el mar a lo largo del Segura se encuentran catalogadas como áreas inundables de primer orden dentro del Libro Blanco del Agua de 1988 (CAMARASA BELMONTE, 2002). En la Historia del Clima de España (FONT TULLOT, 1988) y el Atlas inventario de riesgos naturales de la Región de Murcia (ITGE-CARM, 1995) se documentan más de 200 episodios de avenidas, riadas, crecidas o inundaciones desde el año 1.482 D.C., aunque existen referencias escritas desde el 1.258 D.C. La mayoría de estas inundaciones están relacionadas con crecidas en los sistemas fluviales del Segura y del Guadalentín, ambos con un sistema hidrológico prácticamente permanente, aunque con caudales sometidos a la lógica variación estacional o interanual característico de los ríos medi- terráneos. No obstante, los sistemas de ramblas en toda la región, con un régimen episódico y torrencial, bastante irregular, constituyen un peligro potencial de mayor importancia en el análisis de la peligrosidad por inundaciones.
La Rambla de Benipila, es el principal sistema fluvial de la Hoja de Cartagena, ya que sus 22 km de longitud y los 131 km2 que presenta su área de drenaje, se encuentran prácticamente
en su totalidad dentro de esta Hoja. No obstante, tanto esta rambla como sus ramblas afluen- tes, como la del Ladrillar, se presentan fuertemente encajada en la superficie de los abanicos más antiguos, por lo que su desbordamiento durante los episodios de crecidas extraordinarias es bastante improbable, ejerciendo un papel meramente de transmisión de los caudales de crecida hacia aguas abajo, hasta su desembocadura en Cartagena. El tramo final de esta ram- bla se encuentra canalizado a su paso por la ciudad, no obstante el marcado encajamiento que presentaba en sus tramos iniciales y medios, desaparece al llegar a Cartagena, donde discurre por la llanura que en la antigüedad constituía la laguna somera y zonas de marismas que la rodeaban, lo que aumenta mucho el riesgo de inundaciones.
Por otro lado en las afueras de la ciudad de Cartagena, coincidiendo con esta llanura men- cionada, tiene lugar la confluencia de esta Rambla con un antiguo canal de desagüe de la Rambla del Albujón. De hecho, las mayores inundaciones históricas están ligadas a la crecida de la rambla del Albujón, que aunque discurre a más de 10 km de distancia hacia el Norte, presenta esta conexión directa a través de un cauce que en dirección N-S ejerce de desagüe directo al Mediterráneo, produciéndose la confluencia de los caudales punta de crecida de ambas ramblas en las afueras de la ciudad. Todo esto condiciona el que los riegos de inun- dación en esta Hoja, se concentren en la ciudad de Cartagena, como se pone de manifiesto por las inundaciones históricas registradas, como es la de 1917, que inundó toda la zona baja de la ciudad causando importantes pérdidas de vidas y bienes. No obstante, dadas las carac- terísticas fisiográficas de la propia ciudad, cuya ubicación histórica fue condicionada por su carácter portuario, situada en unas colinas rodeadas prácticamente en su totalidad por agua, la peligrosidad por inundaciones se ve reducida a un 20% de área del casco urbano afectable, lo que contrasta con la consideración de toda la zona que se extiende entre la ciudad y la Rambla del Albujón, como zona inundable con peligrosidad potencial máxima o intermedia, (ITGE-CARM, 1995).