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3. Methodology

3.4 Automatic Stack Initialization

“Al igual que la belleza de la perla nace desde la enfermedad y el sufrimiento, así también nacen el conocimiento, la noble naturaleza humana y el sentimiento humano purificado del sufrimiento y el dolor.”

cuando se va a iniciar una terapia

Tal como dice el doctor Francisco Albertos: “Vivimos en una sociedad en la cual el enfermo se pone en manos de los médicos y acepta pasivamente el papel de consumidor para que éstos le supriman los síntomas y las mo- lestias sin que tenga que meditar, por ejemplo, sobre su modo de vida y la posible reforma de sus comportamientos”.

Este modelo de entender la relación paciente-terapeuta está caduco, y sus resultados mediocres deben hacer que nos planteemos la búsqueda de otros modelos en donde el enfermo sea el Director de su propia orquesta y coja la batuta para marcar el compás y el ritmo de todos los instrumentos para que suenen al unísono. El paciente no debe ser un mero elemento pa- sivo que se limita a ponerse en nuestras manos para que “lo curemos”, hay que partir de la base que, en el mejor de los casos, si se cura será gracias a él y por lo tanto debe asumir desde el primer día la responsabilidad de su proceso y hacerse cargo también de su cuerpo y mente para conseguir su bienestar personal, sabiendo que su mejor terapeuta será él mismo.

Debemos entonces hacer que se movilicen todos los recursos, tanto inter- nos como externos con los que cuenta el sujeto, para que de esta manera las piezas de su maquinaria funcionen coordinadamente con suavidad y sin ruidos estridentes.

Esta actitud responsable y activa por parte del paciente es de suma impor- tancia, pues sin ella todos los recursos y técnicas psicológicas adolecerán de la ilusión de recuperar el bienestar y, precisamente, es esta ilusión la emoción que facilita la motivación necesaria para ese anhelado giro terapéutico. La Medicina Tradicional China lleva más de tres mil años afirmando que es necesario observar al enfermo como un conjunto de sus partes y actuar desde diferentes ángulos para restablecer el equilibrio perdido; para ello, sus áreas de trabajo se centran, no solamente en la acupuntura y la moxi- bustión, sino también en la fitoterapia, el masaje y el ejercicio.

Desde la Dinastía HAN –206 a.J.C. año 220– el médico Hua Tuo incorporó el ejercicio físico en el modelo de recuperación, creando la gimnasia de los cinco animales que era una imitación que tenía que hacer el paciente del tigre, ciervo, oso, mono y ave –este sería el nacimiento del Chi Kung–. Es

importante que integremos este pensamiento en nuestro estilo de trabajo y lo llevemos a la práctica involucrando al paciente al máximo en activida- des, no solamente emocionales sino físicas. Haciendo que la terapia sea un proceso pro-activo desde el principio, conseguiremos que esa motivación empuje a la consecución de objetivos y a que nuestro paciente siga intere- sado en su vida y en cómo mejorarla.

Si todos los profesionales de la salud fueran capaces de pensar de esta manera, estoy convencido de que daríamos un gran salto en el bienestar general de la humanidad. Robert B. Stone se aventuró hace algunos años a estimar que la toma de conciencia de una medicina holística, llevaría a los Estados Unidos a poder recortar sus gastos de sanidad en más de 100 mil millones de dólares al año; son cifras a tener muy en cuenta ya que si, a su vez, estos ahorros se reinvirtieran en investigación en todo tipo de tera- pias... ¿hasta dónde podríamos llegar?

Las promesas son un preludio inútil si detrás de ellas no hay una acción con- creta; tal y como figura en el refranero español: “Las promesas se las lleva el viento” y como contraposición ese otro: “El movimiento se demuestra andando”, en este sentido, mi propuesta terapéutica es que los compromi- sos se conviertan en acciones específicas; de esta manera, podremos anali- zar los resultados haciendo paralelamente un seguimiento de la evolución de nuestros pacientes. Es recomendable realizar una serie de tareas antes, durante y después de la terapia por parte del paciente, que iré detallando más adelante. A continuación, algunos consejos que pueden servir como modelo o guía al terapeuta para establecer su marco de actuación:

a

ntes de iniciar la terapia

El paciente debe redactar un manuscrito lo más extenso posible sobre su situación actual y la forma de entender y vivir su entorno:

Cuál es su estado de ánimo actual 

Qué cosas le gustan de sí mismo y de los demás 

Cómo se siente en determinadas situaciones concretas, qué situacio- 

nes le generan el miedo

El balance de su vida. ¿Qué espera de ella? 

Los objetivos que quiere conseguir a través de la Terapia Regresiva 

Reconstructiva

Debe entregar una copia de este escrito a su terapeuta para que este ma- terial forme parte de su expediente e historial personal. El escrito será co- mentado con el Especialista en TRR para poder aclarar cualquier punto que no esté del todo concreto. Recuerde que los objetivos deberán ser además de concretos, medibles y alcanzables de manera razonable. La copia que se queda el paciente se cerrará en un sobre y lo guardará en algún lugar de su casa, sin volver a leerlo hasta que se le indique por su parte (lógicamente esto será cuando hayamos comprobado que todos los puntos que se habían

establecido como metas a alcanzar, estén conseguidos y por lo tanto esta- remos ya pensando en finalizar todo el proceso terapéutico).

a

lo largo de la terapia

Hay que partir de la premisa de que lamentablemente en una inmensa ma- yoría de los casos las personas pasan el tiempo de su vida simplemente ve- getando, dejando que transcurran las cosas de manera automática y sin ser conscientes de que la vida pasa de prisa y cuando nos queremos dar cuenta, ya es demasiado tarde para hacer muchas cosas de las que siempre quisi- mos y se quedaron en quimeras. Por esa razón, hay que hacer que nuestros pacientes se movilicen y comiencen a reaccionar ante muchas situaciones y tomen contacto con la vida, tanto exterior como interior.

Tomar contacto con el exterior. Pasear y tomar conciencia del entorno es- cuchando todos los sonidos que le sea posible captar y poco a poco ir des- cubriendo algunos nuevos –ruidos de coches, trinos de pájaros, el caer de la lluvia, los silbidos del viento, sus pasos al andar, el ritmo del corazón–. Con este ejercicio estamos haciendo que nuestro paciente tome conciencia de las cosas de “afuera”. Personalmente me gusta decirles que una semana observen todo lo que ven por el suelo, otra semana todo lo que ven a la al- tura de sus ojos, hacia el horizonte; y otra semana, todo lo que ven mirando hacia arriba.

Tomar contacto con su interior. Cada dos o tres horas, hacer una parada en la actividad que esté realizando y tomar conciencia de su cuerpo, escuchar su respiración y hablarse interiormente por espacio de un minuto. Tomar conciencia de las cosas de “adentro”, tanto a nivel físico como emocional.

Escuchar música con frecuencia –melodías suaves de música clásica o New

Age–. En el caso de personas depresivas, escuchar música alegre que esté compuesta en tonalidades mayores.

Escuchar CD’s de relajación para acostumbrarse a la visualización y a sol- tar tensión. Para ello, recomiendo los CD’s que para tal fin tiene puestos a la venta nuestra Asociación a nivel mundial, a través de su página web: www.mundoregresiones.com

Realizar un par de ejercicios de recarga energética (cinco minutos) a diario, al levantarse.

Realizar algún tipo de deporte con regularidad Llevar una dieta equilibrada

Dibujar, pintar o modelar arcilla

Llevar un diario mientras dura la terapia. Es prioritario, para una óptima evo- lución del proceso, que el paciente vaya desde la primera sesión escribiendo su diario personal. Este es un compromiso que debe adquirir el interesado con su terapeuta, antes de iniciar su primera sesión de trabajo. Es una opor- tunidad única que va a tener para poder dejar por escrito y sintetizada “su vida” y “su historia personal”, por cuya razón es obligación del terapeuta motivar a sus pacientes a escribir –ya que suelen ser bastante reticentes a hacerlo– desde la primera sesión. En caso contrario, semanas más tarde les será imposible recordar los acontecimientos de manera progresiva, tal como fueron desarrollándose a lo largo de las sesiones en la consulta.

Es aconsejable indicarles que para este fin, compren un cuaderno bastante grande para que no tengan ningún problema a la hora de redactar sus es- critos, y en el cual puedan incorporar, si así lo desean, otros objetos perso- nales como fotos, dibujos, recuerdos, cartas... acorde a los momentos que se van viviendo en cada sesión terapéutica.

En este diario, más importante que detallar descripciones de imágenes mentales, es reflejar las emociones que venían unidas a éstas. Se deberían transcribir las experiencias de todas las sesiones terapéuticas así como todas las ideas, sensaciones, analogías, etcétera, que van emanando poco a poco a lo largo de los días y que permitirán unir todas las piezas del rompecabe- zas y ver la forma del dibujo que hay escondido en él.

Nota: No debemos confundir este diario con las anotaciones y transcripciones que realiza el terapeuta de cada una de sus sesiones de trabajo. Estas son de acceso exclusivo del terapeuta y deberán estar unidas al historial del paciente.

f

orma de cumplimentarlo Primer Paso:

 Cada vez que el paciente realice una sesión de trabajo, deberá, en el plazo máximo de 24 horas, transcribir la misma, inclu- yendo no sólo los hechos acontecidos sino las sensaciones y emociones que experimentó en cada momento.

Segundo Paso:

 Entre sesión y sesión, deberá escribir todo aquello que le venga a su cabeza en relación a su proceso terapéutico.

Tercer Paso:

 Transcribir todos los sueños que le resulten “interesantes” y que crea pueden tener una relación con toda la información que es- tá saliendo a la luz a lo largo de las sesiones de trabajo.

Cuarto Paso:

 Anotar todo aquello que crea interesante para comentar o preguntar a su terapeuta en la próxima sesión.

Quinto Paso:

 Al inicio de cada sesión de trabajo, comentar en Beta con el terapeuta todo lo sucedido a lo largo de esa semana y las reflexio- nes que se han realizado en esos días. Para ello, es aconsejable haber realizado una síntesis de todo por escrito para asegurarse de que no se olvidará nada.

Sexto Paso:

 Cada cinco sesiones de trabajo –aproximadamente–, el tera- peuta deberá dedicar un tiempo para, junto con su Cliente, hacer un ba- lance de la situación y observar cambios, si es que éstos se están dando.

a

l finalizar la terapia

Hay que revisar el escrito que se redactó al iniciar la terapia. Se podrá con- siderar que el trabajo ha finalizado con éxito cuando los objetivos que se establecieron en ese papel que se entregó en un principio, han sido alcan- zados; en otras palabras, los cambios experimentados en la persona y su entorno, son verificables en sí misma.

Es momento entonces de pedir un nuevo escrito, en esta ocasión de cierre de terapia, en el cual el paciente redactará un balance de su situación ac- tual comparando los dos estados del Ser –antes y después– y los avances conseguidos con la Terapia Regresiva Reconstructiva.

Establecer sus compromisos para un futuro cercano y tener terminado el

mapa de “la búsqueda del Tesoro” (ver escenario “La Búsqueda del Tesoro” en Capítulo XIV).

para el acceso a los estados regresivos

Aunque usted tenga contratado al mejor mecánico del mundo, éste no po- drá arreglar su coche si no dispone de la llave inglesa adecuada para aflojar las tuercas y abrir el motor. Del mismo modo ocurre con la Terapia Regresi- va Reconstructiva. Para acceder al material emocional/vivencial archivado, el cerebro necesita empezar a generar ondas de banda ancha que emitan entre 4 y 7 Hz por segundo.

Hay diversas formas de llegar a ello: a través de la hiperoxigenación o hi- pooxigenación –respiración holotrópica–, el rebirthing –renacimiento–, la bañera o tanque de aislamiento sensorial, la repetición constante de man- tras, el LSD, la ketamina, diferentes tipos de plantas sagradas que se dan en casi todos los continentes como son la Ayahuasca, el Peyote, la Iboga, los hongos, sonidos, música… aunque realmente no hace falta nada de esto ya que a través de una simple relajación profunda se puede llegar a conseguir el mismo resultado sin ningún efecto secundario.

Para muchas personas la relajación no tiene en sí ningún valor, pero algo muy importante que tanto usted como sus pacientes deben conocer, es que este grado de relajación óptima ya es de por sí terapéutico y sana el sistema nervioso. Investigaciones muy actuales a través de resonancias magnéticas, han descubierto y confirmado lo que se conocía y practicaba desde hace miles de años, y es que la meditación trascendental, el zen, el yoga y la ima- ginería en general, mejoran notablemente la calidad de vida. La práctica a diario de estos estados, incorporándolo a nuestra rutina diaria, produce muchos cambios benéficos en nuestras vidas: elimina estrés, angustias y sufrimientos. Por esta razón, es importante que les enseñemos a nuestros pacientes a practicar la relajación para potenciar el acceso a estos niveles de conciencia y de esa forma conseguir que su recuperación sea más rápida.

Hay muchas más personas de las que se imagina que no son capaces de mante- ner una respiración uniforme y continua, y podemos observar cómo en muchos momentos se quedan totalmente paralizadas o con respiraciones entrecorta- das, interfiriendo todo esto en el correcto estado de su fluir interior.

Piense que la respiración es para nuestra mente lo mismo que el ejercicio físico para nuestro cuerpo, y por esa razón deberá comenzar enseñándole a su pa- ciente la importancia de todo esto y un nuevo planteamiento de acercamiento a la respiración consciente a través de un trabajo que él deberá realizar en su casa. Para ello, el interesado debe buscar un lugar tranquilo y dedicar diez minutos de su actividad diaria a este fin, preferentemente si es por la noche antes de acostarse, y de ser posible lo más liberado de ruidos externos como la televisión, el radio, voces de familiares, luces de alta intensidad, etcétera.

e

ste es el ejercicio Que debe practicar a diario

1. Estirarse varias veces subiendo los brazos por encima de la cabeza lo más alto que se pueda hasta notar cómo realmente el cuerpo comienza a sentirse aliviado por esta acción.

2. Se puede elegir desarrollar el ejercicio en la tradicional postura de “Loto” con las piernas cruzadas (una encima de otra), los brazos descansando sobre los muslos y la espalda recta, o si se prefiere, se puede realizar el ejercicio metido dentro de una bañera con agua templada, cubriendo con el agua la mayor parte que se pueda de nuestro cuerpo, o bien tirado en la cama. En mi caso concreto, muchas de las ideas para la construcción, desarrollo o adaptación de los diferentes escenarios que están expuestos en estas páginas, llegaron a través de la información recibida en estos estados y dentro de una bañera. También se puede optar por la alternancia de las siguientes tres opciones (deje que la persona experimente, pruebe, compare y elija aquel con el que se siente más cómoda para sí misma).

3. Se cierran los ojos y se comienza con la respiración consciente; es decir, siendo un observador de nuestro cuerpo y viendo cómo actúa. Sintiendo

cómo entra y sale el aire a través de nuestra nariz. Sienta cómo al entrar, llega con una energía limpia, blanca y dorada, y cómo al salir se produce un cambio y está más oscura y contaminada, notándose un ligero calor en la exhalación al contacto con el exterior.

4. A veces le llegarán pensamientos de todo tipo a su cabeza; no luche contra ellos, simplemente véalos como si fueran nubes en el cielo. Obsérvelos y vea cómo pasan, se alejan y desaparecen de su campo de visión. Cuando esto ocurra, vuelva inmediatamente a conectar con su respiración… a sentirla otra vez y a centrar toda su atención nuevamente en ella y de manera exclusiva. Si es usted constante, verá cómo en un espacio muy corto de tiempo –an- tes de un mes– comenzará a notar los beneficios de este ejercicio, ya que la respiración es como el agua que sirve para apaciguar la sed de nuestra alma y el alimento para hacerla crecer y desarrollarse.

5. Después de llevar unos meses de manera ininterrumpida trabajando con este ejercicio, puede usted cambiar y realizar técnicas de respiración sin interrumpirlas, tapándose con el dedo pulgar uno de los dos orificios nasales al inspirar, y al soltar el aire debe hacerse precisamente por este orificio cambiando ahora y taponando el orificio contrario al exhalar. Lamentablemente en demasiadas ocasiones no se le da a la relajación la importancia que tiene en el proceso terapéutico; ocurre que, a veces, se producen en el transcurso de la sesión terapéutica bloqueos insalvables con otros métodos, mientras que si la persona alcanza ese estado de calma, propio de una relajación profunda, en los niveles de ondas cerebrales The- ta, conseguiremos superar la barrera de esos guardianes del inconsciente. Incluyo a continuación una serie de consejos previos y unos modelos estándar de relajación, a modo de guía que podrá servir al lector que esté iniciando sus primeros pasos en esta disciplina para que, posterior- mente, pueda incorporar modificaciones con un lenguaje más acorde con su forma de ser. Sobre todo, nunca olvide que cada paciente es un mundo y el sistema que para uno resulta adecuado para conseguir una buena relajación, a otro puede no resultarle válido; por esta razón, de- berá adaptar su modelo guía a cada persona en particular, y no a sus preferencias como terapeuta.

No es necesario utilizar tecnicismos ni palabras sofisticadas al ir describien- do las diferentes zonas del cuerpo que va relajando, puesto que corre el riesgo de que el paciente no llegue a entenderle y haga que esto le pro- duzca el efecto contrario al que pretendía –se altere, se ponga nervioso en lugar de relajarse y se bloquee–. Por esta razón, le recomiendo que maneje un lenguaje universal, sencillo y cercano a la realidad cotidiana en la que el

sujeto vive inmerso, y verá cómo le funciona mejor y con más garantías de éxito. Es mejor si utiliza una voz grave y monótona.

Adáptese acompañando y amoldándose a su paciente en las sensaciones que experimenta a lo largo de la relajación. Piense que para que haya un buen rapport entre los dos, es necesario que usted también se relaje a me- dida que induce a su paciente. De esta forma, verá cómo utiliza un lenguaje más creativo y cercano al suyo, y la información fluye con mayor rapidez. Conecte con su respiración y que la comunicación verbal sea coherente con las sensaciones físicas del paciente –decirle que inspire cuando vea que así lo está realizando el sujeto y no a la inversa–. Poco a poco vaya acompa- ñando a su paciente en las sensaciones que experimenta a lo largo de la relajación. Las palabras “aflojar”, “te relajas”, “más suelto”, hay que men- cionarlas en el momento que el paciente exhala y no cuando está inhalan-