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3.5 TOOLS FOR STRATEGIC PLANNING

3.5.4 Back-casting

DON HUMBERTO MAGLIOCCHETTI B. JEFE DE GABINETE

M. JUNTA DE GOBIERNO Sr. General:

Tengo en mi poder su carta de fecha 1° de Marzo de 1974 y que yo he recibido el 12 de Marzo en que me comunica que mi esposo y mi hijo se encuentran en el Estadio Chile y que serán trasladados a Chacabuco y que mi hija, Luz de las Nieves Ayress Moreno, se encuentra en la Casa Correccional de Mujeres y que será trasladada a Pisagua. Agradezco infinitamente su gentileza pues se trata de la primera respuesta oficial a todas las gestiones que he realizado desde el mismo día de su detención, el 30 de Enero de 1974, para poder averiguar donde se encontraban.

El motivo por el cual me dirijo a Ud. es para hacerle llegar con angustiada esperanza una solicitud y también para darle a conocer los hechos que la motivan. Yo tengo la absoluta certeza de que ningún miembro del Gobierno podría consentir las atrocidades y horrorosas felonías que algunos de sus subordinados cometen y que tal vez no han llegado a su conocimiento.

Hasta donde mis conocimientos alcanzan no he sabido jamás que alguien haya autorizado en parte alguno para que se degrade a un ser humano en tal forma como se ha hecho con mi hija Luz de las Nieves. Mi hija, durante los primeros días que siguieron a su detención, quedó en poder de tres o cuatro individuos desquiciados, de bajo nivel intelectual como lo demuestran sus actuaciones y de una inmoralidad extrema. Estos desnaturalizados, sin ningún signo de sensibilidad humana ante las desesperadas súplicas de su víctima, la sometieron a los vejámenes más increíbles mientras la mantenían amarrada y con los ojos vendados. Le ruego que perdone, Sr. General, los términos que empleo pero comprenda toda la desesperación y el asco que puede sentir una madre al saber lo que han hecho con su hija.

Estos tres o cuatro depravados violaron ferozmente a mi hija y, no bastándole con eso, le introdujeron palos en la vagina, le separaron y amarraron las piernas y le hacían caminar ratas por las piernas para luego introducírselas a la vagina. Como estos perversos aún no satisfacían sus instintos criminales, le aplicaban corriente en la lengua, oídos y vagina, le golpeaban salvajemente la cabeza, especialmente detrás de los oídos. Pegarle en el estómago durante todo el proceso de tortura, era para ellos lo más natural. Como aún necesitaban más, la colgaron unas veces de las piernas y otras de los brazos. Por efecto de todas aquellas torturas, mi hija perdía el conocimiento, con lo cual, apenas volvía a recuperarse, nuevamente la sometían a nuevas torturas.

Tal sería el derrumbe físico y moral de mi hija, que había momentos en que estos depravados temían que se les muriera y comentaban sin escrúpulos: “No le hagamos más nada a esta [ilegible]uevona porque se nos puede morir”.

Toda esta serie de torturas estaba dirigida por un tal comandante Esteban que resulta ser el mismo que dirigía el grupo que allanó la industria de mi marido y saqueó mi casa en dos oportunidades el 30 de Enero de 1974. Mi hija Luz de las Nieves reconoció su voz por

142 el timbre y el acento inconfundibles. Para sorpresa nuestra, en la edición del Jueves 7 de Marzo del diario La Tercera de la Hora, en la página 7, aparece un párrafo y fotografía correspondiente al mencionado comandante Esteban, afeitado de barba, usando bigotes, lo que no lo hace cambiar en nada su aspecto retenido en mi memoria y en la de mis hijos.

Producto de estas atrocidades, mi hija está con síntomas de embarazo, su menstruación no le ha venido y tiene mareos y vómitos. Ojalá la Divina Providencia no permita tal monstruosidad porque somos una familia que tenemos un gran concepto del amor, del hogar y la familia: los hijos deben ser el fruto del amor y no de una aberración sin nombre.

Ud., Sr. General, como padre, seguramente tendrá hijos tan nobles y generosos como los míos y un hogar feliz y tan unido como era el mío y, en nombre de ellos, le suplico que interceda para que mi hija sea tratada urgentemente, como corresponde a un ser humanos que se encuentra en tan desesperada situación, para que sea hospitalizada si es posible y sea atendida por un ginecólogo y un neurólogo. Tal vez así, después de tanta angustia, mi hija pueda recuperar su fé y su confianza, y su serenidad de espíritu cuando no se consume el hecho que en su vientre germine un ser que no es producto del amor ni de su voluntad y que sería un ser maldito e infeliz porque recordaría en cada instante las horas más horrorosas por las que puede pasar una mujer.

Quedo en sus manos con mi mayor esperanza Virginia Moreno de Ayress Carlos Valdovinos 1403 – san Miguel

143 [CARTA 3] Santiago, 14 de Marzo de 1974 Sra. Raquel Lois Visitadora Social

Secretaría Ejecutiva Nacional de Detenidos Ministerio de Defensa Nacional.

Respetada señora:

Siendo Ud. Visitadora Social de ese organismo es que me dirijo para exponerle los siguientes hechos:

El 30 de Enero de 1974, mi hija Luz de las Nieves Ayress Moreno, de 25 años, fue sacada por un grupo de operativos junto con su padre, Carlos Orlando Ayress Coto, y su hermano, Carlos Orlando Ayress Moreno, de 16 años, desde el local que ocupa la industria de propiedad de mi esposo.

Desde el 26 de Febrero, mi esposo e hijo se encuentran en el Estadio Chile. Mi hija Luz de las Nieves, ingresó a la Casa Correccional de Mujeres, procedente de Tejas Verdes y en calidad de “prisionera de guerra” en la misma fecha.

A esa Secretaría Ejecutiva solicité permiso para visitar a mi hija y me fue concedido para el Sábado 9 de marzo de 1974. Cuando estuve con ella, pude ver con gran congoja y espanto que mi hija se encontraba totalmente aniquilada, tanto física como moralmente.

Con profundo dolor y asco, escuché de sus propios labios el relato las salvajes y bestiales violaciones a que fué sometida por tres o cuatro sujetos depravados. Estando amarrada y con los ojos vendados, fue objeto de vejámenes inimaginables y salvajes torturas. Le aplicaron corriente en los oídos, lengua y vagina. Le separaban y amarraban las piernas y al tenerla así, la violaban, le introducían palos en la vagina, le hacían andar ratas por las piernas que luego se las introducían a la vagina. La colgaron varias veces tanto de los brazos como de las piernas y la golpeaban constantemente en el estómago y en la cabeza, detrás de los oídos especialmente. Se desmayaba tantas veces que, por estar con los ojos vendados, perdió totalmente la noción del tiempo.

Pienso, Sra. Visitadora, que aún suponiendo que mi hija tuviera algo de responsabilidad en referencia a lo que se le acusa, no creo y es más, estoy segura que no es así, que haya legislatura en el mundo que faculte para cometer tanta aberración y con tanto sadismo y perversión, con un ser humano.

Mi hija es una joven culta, delicada muy sensible y que adora a su familia; hizo sus estudios en el Liceo N°1 y al finalizar, obtuvo una beca para estudiar Cine en Cuba en el año 1971; regresó al fallecer mi madre y no regresó a continuar sus estudios. En el allanamiento encontraron documentos que ella guardaba y que certificaban sus estudios y estadía en Cuba, y la han aterrorizado y torturado para que hable de cosas que no tiene idea.

En estos momentos, mi hija casi enloquece ante el sólo hecho de pensar que está embarazada porque su menstruación no ha llegado con la normalidad acostumbrada y, además, sufre mareos, vómitos y fuertes dolores de cabeza. Hasta hoy, desde el miércoles 30 de Enero, hacen 43 días que no ha tenido ningún tipo de atención médica no obstante es sensible el deterioro de su estado de salud, tanto física como mental.

144 Por las razones que le he expuesto, le suplico a Ud. que interceda ante quien corresponda, para que mi hija sea hospitalizada a la brevedad y atendida por un ginecólogo y un neurólogo o un neurocirujano, para que se le [ilegible] radiografías y le hagan los exámenes correspondientes para verificar si el malestar que siente es producto de un embarazo o de una [ilegible] cerebral, producto de los golpes y torturas.

Finalmente no me queda más que rogarle angustiada que, en su condición de mujer y seguramente de madre, comprenda nuestra desesperación ante esta horrorosa situación.

Queda de Ud. agradecida y esperanzada

VIRGINIA MORENO DE AYRESS Carlos Valdovinos 1405 – San Miguel

145 [CARTA 4]

Santiago, Jueves 18 de Abril de 1974 A su Eminencia señor Cardenal Arzobispo

de Santiago Monseñor

Raúl Silva Henríquez.

Con el corazon de una madre me dirijo a Ud. Excelentísimo señor Cardenal. He leido y oido su mensaje de humanidad y generosidad para los días de Semana Santa, cuán! reconfortada e interpretada me he sentido junto a los míos cuando le oíamos.

Esta es la razón que me inspira dirijirle estas lineas.

26 años de matrimonio, un hogar formado con tanto cariño y esfuerzo en un lapso de 3 horas se ha derrumbado física y moralmente. El día miércoles 30 de Enero de 1974, como a las 11 de la mañana llego un grupo de gente a nuestra industria, sin uniforme ni orden de ninguna autoridad y se repartieron en grupos a nuestro domicilio y cometieron cuanto saqueo fué posible, llevándose a mi esposo de 55 años, mi hija de 25 años y mi hijo de 16. En la tarde del mismo día el extranjero que parecía argentino y que dirigía el grupo de la mañana, innecesariamente fué a saquear mi dormitorio y demás dependencias que en la mañana no fueron registradas, esta vez este extrangero solamente acompañado de 2 jovenes que no eran mayores de 18 años, pero ahora armados con metralletas, cometieron el 2° desvalijamiento, que en ningún caso eran armas.

En primera instancia presente un Recurso de Amparo al Señor General Director de Carabineros de Chile, el día jueves 31 de Enero de 1974; después al señor Obispo Fernando Aristía el 3 de Febrero de 1974, le diriji una carta; El 7 de Febrero, presente un Recurso de Amparo a la Ilustrisima Corte de Apelaciones cuyo # es 115 = y por último debido a esta petición la Ilustradisima Corte, ordenó al 1er Juzgado del Crimen de San Miguel, se investigara el motivo del desaparecimiento de los míos.

Le adjunto los documentos citados.

Han transcurrido 77 días y mi angustia crece al ver la salud de mi hija actualmente detenida en la Correccional, tan seriamente quebrantada mas que nada por su serio desequilibrio nervioso. Mi esposo padece de una Angina de pecho y debe cada cierto tiempo hacerse 1 Electrocardiograma y controlar su colesterol.

Confiada en la magnitud de su autoridad moral de padre y pastor suplico, que en el momento justo, haga llegar hasta nuestros gobernantes el dolor de este hogar, haciéndoles conocer el daño infinito que provocan seres sin ningún pudor ni misericordia.

Estoy cierta que nuestros Gobernantes no tienen conocimiento de estos excesos cometidos impunemente.

Con la esperanza de que nuestro llamado sera oído le saluda filialmente. Virginia M. de Ayress

Fono 569564

146 [CARTA 5]

Stgo. 16 de Diciembre de 1974 A LOS OBISPOS DE CHILE:

Acudo a ustedes para contarles mi tragedia que, en estos momentos, es la misma que aflige a cientos de madres chilenas.

Desde hace cinco meses no se de mi hijo que fue detenido en la puerta de la casa en que vivía, el día 13 de Julio del presente año. Dicha detención fue comprobada tres días mas tarde, al ser llevado a dicha casa en busca de ropa de abrigo, por tres funcionarios de la DINA, siendo uno de ellos identificado como Osvaldo Romo, quién le aseguró a la única persona que ese día se encontraba en dicha casa que dentro de cinco o diez días sería puesto en libertad, pués era una detención de rutina y contra mi hijo no habría cargo alguno. Mientras estos hechos ocurrían, yo me encontraba en Argentina, país donde tuve que emigrar junto a mi marido en busca de trabajo. Esto último, unido a las aseveraciones del Señor Romo, demoró mi conocimiento de la suerte corrida por nuestro hijo, ya que las personas que estaban en conocimiento del hecho considerando innecesario alarmarnos.

Mi hijo quedó terminando sus estudios; cursaba el segundo año de mantención mecánica en la UTE, siendo un excelente alumno, reflejado esto tanto en sus notas, como por el decir de sus compañeros, tal vez el mejor alumno del nivel. Cabría agregar que desempeñaba una ayudantía ad-honorem en la misma Universidad y para ayudarse económicamente, junto a un grupo de amigos, hacía clases particulares. En sus vacaciones trabajaba en su especialidad en un taller mecánico.

Quien conoce a mi hijo podrá probar que es un muchacho tranquilo, de una bondad infinita, incapaz de hacer daño a persona alguna.

He acudido a todos los organismos de gobierno e internacionales y nadie a podido darme noticias de su paradero y me dicen no poder hacer nada para averiguarlo. En especial acudí a la Cruz Roja Internacional, para ver si ellos podían averiguar algo y llevarle atención médica, ya que mi hijo sufre de gastritis, razón por la cual ustedes comprenderán cual es mi angustia al pensar en que estado se encontrará, tantos meses sin tener un tratamiento adecuado. Dicha institución me contestó que por tratarse de un detenido por la DINA, no podían intervenir, pués de hacerlo su organización peligraba. Yo les digo: “¿Es posible que este servicio de Inteligencia Militar tenga tanto poder de crueldad, que nadie pueda interceder por nuestros hijos?”… Y así se dice que en nuestro país se respetan los derechos humanos.

Ustedes comprenderán cual es la angustia de esta madre que en momentos se siente desfallecer y sólo la Fé en la Justicia Divina es lo que me alienta a seguir adelante. Acudo a ustedes, que son los representantes de Dios en la Tierra, para que por vuestro intermedio me ayude a encontrar a mi hijo.

Yo podría alargarme en más detalles, pero temo cansarles con cosas que ustedes tienen en vuestro conocimiento.

Todos los días salgo de la casa en que vivo, con la esperanza de llegar con alguna buena noticia, pero lo único que encuentro es una enorme pared infranqueable sin tener contestación a mi inquietud, sin siquiera saber si mi hijo es está vivo o muerto. Creo que ustedes podrán comprender mi desolación.

147 Esperando una acogida a ésta y por sobretodo, la ayuda de ustedes, quedo de antemano agradecida de vuestra bondad.

Se despide Atte. de Udss. S.S.S Alicia Lorca de Buzio

Dir: Suarez-Mujica #1336 Tel: 254086

Los datos de mi hijo son:

Nombre: JAIME MAURICIO BUZIO LORCA

Edad: 22 años

Carnet: 77.671 Ñuñoa-Stgo.

Detenido: Día 13-VII-74 en: República de Israel #1220 hora: 9 A.M.

Estudios: Segundo año Mantención Mecánica Instituto Tecnológico

148 [CARTA 6]

Santiago, 29 de Noviembre de 1973 Señor

Cardenal de la Iglesia Católica de Chile Monseñor Dn. Raúl Silva Henriquez PRESENTE

Honorable Señor Cardenal:

La suscrita, sierva del Señor, viene en rogar a Ud. si puede interceder ante las autoridades pertinentes a objeto de saber en la situación en que se encuentra mi único hijo hombre y por tanto sustento de mi modesto hogar, quién se encuentra detenido injustamente en Valparaiso, en el barco “Lebu”, según me han informado en la Cruz Roja.

Mi hijo es operario de la armaduría de Casa Blanca (automóviles) se llama Francisco Dagoberto Venegas Rivas y su detención se debe creo a que era Director del Sindicato de esa Empresa, pero en todo caso puedo dar fe que él es una persona con un alto espíritu de justicia, tal como los enseña el evangelio, además es católico desde su niñez, pues lo eduqué a mi manera.

El fue detenido el 11 de Octubre sin que hasta la fecha las autoridades den su veredicto. Y espero en Dios y nuestro Señor que Ud. me pueda hacer este favor, abogar por mi hijo que además es casado y tiene un niño de cuatro meses. y seré su eterna agradecida.

Que Dios le bendiga Atentamente a Ud.

Urbelinda Rivas de Venegas Mi dirección es:

Juan Hamilton

Ñandú N° 2509 San Miguel Santiago.

149 [CARTA 7]

Santiago de Chile, Junio 26. 1980 Mrs. Karole Priestley

29 Everest Avenue Llanishen

Cardiff, South Clamorgan Wales, U.K.

Mi querida amiga:

Tengo en mi poder su carta de 16 de Junio último. Se la agradezco mucho, ha constituido un gran apoyo para mí el conocer la preocupación que existe en grupos de su país por el destino de mi hija Jacqueline Binfa, detenida por los organismos represivos del gobierno chileno y por tantas otras personas que han corrido su suerte. Dentro del sufrimiento y preocupación continuas que he experimentado por el lapso de casi seis años que he pasado en la búsqueda de mi hija – fue ilegalmente detenida en el centro de Santiago el 27 de agosto de 1974 – me ha ayudado a sentirme fuerte y animosa y continuar con espíritu de lucha en esta búsqueda, el saber que muchas personas y grupos de gran corazón y sentido de justicia han estado conmigo, tanto dentro como fuera del país. Me agradaría continuar escribiéndole en forma periódica, y en la misma forma recibir noticias suyas.

Respecto a las acciones que Uds. están realizando, las veo de gran significado. Es indispensable que continúe la movilización en el exterior en favor de la causa de los detenidos desaparecidos en Chile. Esta tremenda violación de derechos humanos que ha ocurrido en Chile no puede caer en el olvido. Debe continuar siendo denunciada a nivel de opinión pública y organismos internacionales y exigiéndose al gobierno militar chileno que dé información acerca del paradero de los detenidos desaparecidos. El gobierno es responsable, ya que los organismos de seguridad, en especial la DINA, la policía secreta, dependen directamente del gobierno.

El proceso por el secuestro de mi hija ya no se encuentra en poder de Servando Jordán. El se declaró incompetente, y remitió la causa a la justicia militar, los cuales son a la vez juez y parte en estos casos. Los agentes de seguridad están protegidos por el fuero militar, aun los civiles. Dos de los que intervinieron en el secuestro de Jacqueline se encuentran identificados, Osvaldo Romo Mena y Marcia Alejandra Merino Vega. Esto se lo anoto ya que, además del envío de una carta a Servando Jordán –lo que también debería hacerse– les solicito enviar también una carta al Fiscal de la 2ª. Fiscalía militar, Gonzalo Salazar Swett, que es el juez directamente encargado ahora del proceso de mi hija. La dirección de esta Fiscalía es Gálvez 102, 2° piso, Santiago.

Respecto a los datos que Ud, me solicita sobre mi hija, le envío una fotografía suya. Es la que ha circulado con motivo de su desaparecimiento. Fue tomada el año 1968, pero no hay grandes cambios en su fisonomía. Ella nació en 12 de marzo de 1946, tenía 28 años al momento de ser detenida.

Jacqueline es soltera, fue estudiante de Servicio Social en la Universidad de Chile hasta 1973 y se desempeñó como secretaria en la fábrica de Hilados Binfa hasta que fue detenida. Su cédula de identidad es el N° 74.010. Mi hija mide 1.75, ojos color café claro, pelo castaño, piel color pálido, dientes incisivos algo levantados, cuello largo. Jacqueline tiene un hermano, José Antonio Binfa Contreras, de 32 años.