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Presentación: investigar en momentos de

postbroadcasting

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El título de nuestro trabajo, Networking y face to face: nuevas relaciones entre músicos y audiencia, pone en evidencia que estamos pensando en que la vida del espectáculo musical y, tal vez, la propia vida de la música, están cambiando debido a la intervención de las nuevas mediatizaciones en red.

No creemos que esas transformaciones sean tan solo un capítulo más de las que se están produciendo en diversos campos de la práctica cultural y en el desarrollo de los medios. Si lo informativo, lo ficcional, lo artístico y lo publicitario —para mencionar grandes áreas con indiscutible reconocimiento social y cultural— están sufriendo profundos cambios, en lo musical, esos cambios ya están en marcha y en gran parte parecen consolidados.

Ahora bien, tenemos evidencias de que los cambios en las mediatizaciones, que modifican el modo de circulación discursiva, desde el uno para muchos del broadcasting al todos para todos del networking, también generan cambios en la relación cara a cara entre los músicos y sus públicos. Es decir que detectamos nuevas relaciones, entre series que habitualmente se han considerado algo así como mundos paralelos, como el de la música y sus intérpretes, por un lado, y la industria musical y sus productos por el otro. Si la industria musical está cambiando dramáticamente, vemos que la vida profesional de los músicos y sus relaciones con espacios de presentación y tipos de público también lo está haciendo, y no necesaria- mente de un modo negativo.

En el marco de nuestra línea de investigación sobre las relaciones entre medios de sonido y espacios urbanos, que venimos desarrollando desde hace años, vamos a focalizarnos aquí, especialmente, en una parte de ella, a saber: los circuitos musicales2.

Resulta conveniente presentar, en primer lugar, nuestra perspectiva sobre el momento ac- tual en el que se lleva a cabo nuestro trabajo. Consideramos que los estudios de las nuevas mediatizaciones se están desarrollando en tres momentos de aparición sucesiva y que, sin embargo, conviven parcialmente:

1. Como siempre, en nuestras publicaciones de las presentaciones en los Coloquios del Centro de Investigaciones en Mediatizaciones (CIM) dejamos que se filtren restos de la oralidad original: rasgos de un proceso de trabajo que interesa diferenciar, por lo positivo, de otros que constituyen también la vida académica. Otra característica de estos artículos, al menos en mi caso, es una acentuación del egocentrismo bibliográfico, dado que hablamos más de nuestro trabajo que del estado del arte aunque, como se verá, es inevitable una cierta revisión de este último. 2. Se titula Letra, imagen, sonido. Convergencias y divergencias metodológicas y teóricas en el estudio de las relaciones entre los medios y el espacio urbano la etapa de nuestra investigación dentro de los Proyectos de Inves- tigación Científica, de Innovación Tecnológica e Interdisciplinarios, Programación Científica 2014-2017, subsidiados por la Secretaría de Ciencia y Técnica de la Universidad de Buenos Aires (UBACyT).

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un primer momento fundacional, vinculado a la preocupación por la aparición de lo informático, lo digital, la conectividad y el acceso facilitado a grandes volúmenes de información; encontramos aquí autores como Toffler (1980), Negroponte (1995), De- bray (2001), Verón (2004), Scolari (2004), etc.;

un segundo momento, presentado también como fundacional, pero enfocado en el descubrimiento del poder de las redes sociales, la interacción, la convergencia, la movilidad, que todavía sigue plenamente vivo; en este caso los autores son Jenkins (2006), Castells (2006), Piscitelli (2006), Scolari trabajando la movilidad con Logan y las narrativas transmedia (2010), Igarza (2009), etc.;

pero ahora, los que hacemos experiencia o investigamos la vida de las mediatizacio- nes estamos en un tercer momento, un nuevo estadio de saber sobre dichos objetos que hace pocos años recién se estaban construyendo y presentando, al que podemos describir como de reaparición, en el universo de las nuevas mediatizaciones, de las problemáticas socio-culturales.

¿Qué quiere decir esto? Quiere decir que, si bien descubrimos todavía en las redes y en sus mediatizaciones novedades brutales, vamos encontrando muchas oportunidades para aplicar nuestro conocimiento previo sobre lo social. Ello se debe a que ahora sabemos que los procesos de transformación mediática también contienen niveles de acumulación de las prácticas y experiencias previas (Fernández, 2007)3. Hay tres aspectos que son representati-

vos de este momento de nuestro saber:

si bien las redes generan efecto peer to peer o de horizontalidad y es verdad que los emi- sores son muchos más que en el mundo broadcasting, todavía la gran mayoría de quienes están en las redes emiten poco o no emiten y sólo participan mirando el flujo de posteos o interviniendo lateralmente;

en el mundo del networking ya aparecen fenómenos propios del broadcasting, más allá del microblogging de Twitter, propuestas como la de Vorterix.com son utilizacio- nes centralizadas y sin posibilidades de interacción en ambiente de redes basado en Internet y en las posibilidades del streaming para aproximarse al directo radiofónico y televisivo (Fernández, 2014a);

3. No parece secundaria esta anotación. Recientemente, Facebook se ha disculpado por haber hecho una investiga- ción psicológica entre cientos de miles de sus usuarios, prometiendo que en el futuro lo va a hacer de una manera que se asemeja a la que las ciencias sociales aplican desde hace más de ochenta años. Mi hipótesis es que ello ocurre porque el mundo de las redes proviene del de las tecnologías, o más blandamente del de la comunicación, y recién ahora descubre que investigar tiene sus reglas metodológicas y éticas. (ver: http://www.marketingdirecto. com/actualidad/social-media-marketing/facebook-se-disculpa-por-su-gran-experimento-psicologico/).

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además, vamos registrando fracasos, desde la explosión de la burbuja Nasdaq, la de- cadencia de Napster y Second Life, hasta el anuncio de Castells (2012) sobre la gran movida sociopolítica de la primavera árabe que terminó mostrando la importancia de las redes para diversos usos políticos, no solamente democráticos y, menos, pura- mente occidentales.

En los dos primeros momentos, las ciencias sociales, en general, y la semiótica, nuestra disciplina de base, en particular, aparecían a la defensiva, desbordadas por las novedades socioculturales mediatizadas. La reacción era conservadora y de desconfianza sobre las nue- vas formulaciones teóricas que parecían adelantarse a los fenómenos, cambiando la posi- ción de la teoría, habitual e inevitablemente posterior a la práctica.

La principal característica de este momento que, insistimos, convive con muchos compo- nentes de los anteriores, es que ahora contamos con resultados directos de nuestra expe- riencia en las redes y de nuestras investigaciones. No sólo enfrentamos a la lista de nove- dades contando con algunos estatutos desarrollados, sino que estamos en condiciones de construir nuevos estatutos a partir de listas de resultados que, por definición, ya no miran sólo hacia el futuro sino que, si lo hacemos, es con datos del pasado y del presente, aunque estemos todavía en la corta duración4.

De este modo, la semiótica recupera su lugar, tanto en términos específicos como en tér- minos de su interacción —en ciertos sentidos y como veremos, muy novedosa— con otras disciplinas de lo social, y la teoría, en su conjunto, recupera su espacio de trabajo detrás de las prácticas de la sociedad. Por ejemplo, ya nadie se atreve demasiado a asegurar el éxito futuro de una nueva mediatización, tan desafiante y novedosa como google-glass; en el me- jor de los casos observamos su desenvolvimiento y dejamos el optimismo al gigante de las búsquedas en la web y a sus comentadores pagos.

Creemos que es importante comprender y aprovechar esta etapa que estamos viviendo, desde allí estamos trabajando. En el mundo de lo musical, denominamos a esta etapa como de postbroadcasting y, teniendo en cuenta estas situaciones, presentaremos aquí los próxi- mos desarrollos que pensamos obtener en nuestro trabajo.