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3.3 Development guidelines

3.3.2 Bad and Best Practices

fijamos en las cosas que se ven, sino en las cosas que no se ven. Ya que las cosas que se ven son momentáneas, mientras que las cosas que no se ven son eternas.

a. «Porque nuestra aflicción, la cual es temporal y sin importancia». Pablo no minimiza sus dificultades, como es evidente por la cantidad de veces que cataloga sus sufrimientos (1 Co. 4:11; 2 Co. 1:8–10; 4:8–9; 6:4–10; 11:23–27; 12:10). De todos los cristianos, él tuvo su lote de aflicciones por la causa de Cristo y el evangelio. Sin embargo, nunca piensa únicamente en sí, pues sus palabras son de plena aplicación a todos los creyentes a lo largo de los siglos.

El término temporal no tiene que ver con una duración breve. Mirando al tiempo desde la perspectiva de la eternidad, Pablo considera que la duración de nuestros sufrimientos

terrenales son nada más que fugaces momentos (cf. 1 P. 1:6; 5:10).

Pablo no dice «nuestra ligera aflicción», sino «nuestra aflicción es … sin importancia». Desea enfatizar que toda dificultad, sea cual fuere, es cosa sin importancia.61 Parece

incongruente que el apóstol, que padeció una lapidación [p 182] de parte de los judíos, en Listra (Hch. 14:19), quiera hacernos creer que aquella aflicción fue una experiencia

insignificante. Pero no debemos perder de vista la verdadera intención de Pablo, cuando contrasta

lo temporal y lo eterno

lo insignificante y lo importante la aflicción y la gloria.

59 Kim, Origin of Paul’s Gospel, pp. 323–324.

60 Ridderbos, Pensamiento, p. 297. Véase también John Gillman, «Going Home to the Lord», BibToday 20

(1982): 277; David Stanley, «The Glory about to Be Revealed», Way 22 (1982): 282.

b. «[Nuestra aflicción] produce en nosotros una eterna plenitud de gloria que excede todos los límites». Cada palabra de esta oración es importante. Para empezar, el verbo está en pre- sente de indicativo, para indicar que se trata de una acción continuada. No podemos decir que la aflicción, por ella misma, merezca la gloria; porque entonces todos los creyentes la de- searían, en gran manera, e incluso buscarían las dificultades. No son los creyentes, sino Dios, quien permite que la aflicción visite sus vidas y, por su soberana voluntad, les produzca eterna gloria.62 Tal como Pablo y Bernabé les dijeron a los cristianos de Asia Menor:

«Debemos pasar por muchas tribulaciones para entrar en el reino de Dios» (Hch. 14:22). En segundo lugar, la traducción literal, peso de gloria, es usada en la mayoría de versiones. Algunas presentan variantes, que incluyen «gloria … que vale muchísimo más» (NVI), «carga de gloria» (Cassirer), y «sólida gloria» (Moffat). Detrás del texto griego existe un juego de palabras calcado de la lengua hebrea; pues el vocablo hebreo kabod significa tanto «peso» como «gloria» (véase Gn. 18:20; Job 6:3). Sin embargo, si traducimos una expresión idiomática hebrea a cualquier otro idioma moderno, a través del griego, dejamos de decir el significado del texto. La palabra griega baros denota tanto peso como plenitud; esta segunda opción, «plenitud», encaja en el contexto: «Una eterna plenitud de gloria».63 La expresión

idiomática señala un mayor grado de gloria (véase NCV), que la Peshitta Siriaca vierte como «gran gloria». Y como observación final, el adjetivo descriptivo gran aparece en la cláusula la gloria de Dios es grande (variantes en Sal. 21:5; 138:5).

En el versículo 17, Pablo nos presenta algunas expresiones idiomáticas hebreas. La primera, «peso de gloria», y la segunda, «excede todos los límites», no debieran interpretarse literalmente, sino en el sentido en que dichos textos quieren dar a entender. Esto es, que nuestra gloria es tan grande que es inconmensurable.

¿Debe conectarse la frase excede todos los límites con «peso» o con «eterna»? Incluso podría relacionarse con el verbo producir.64 Esta expresión particular no debe relacionarse con sólo

una palabra, sino más bien interpretarse como [p 183] calificadora de toda la oración. Nos muestra una gloria celestial indescriptible y que excede toda medida (Ro. 8:18).

c. «Porque no nos fijamos en las cosas que se ven, sino en las que no se ven». Esta oración describe la causa del pensamiento anterior sobre la aflicción, la cual es temporal y sin

importancia. Pablo dice que, cuando centramos nuestra atención en las cosas invisibles, minimizamos las dificultades y maximizamos la gloria eterna.

Pablo sabe que los cristianos frecuentemente padecen experiencias dolorosas y que le hacen a Dios la pregunta de siempre: ¿Por qué somos nosotros los que sufrimos? Observa que estos creyentes no se centran en las cosas terrenales que contemplan diariamente, en busca de respuesta; sino que, en vez de eso, la esperan de arriba (Col. 3:1–2). Prestan atención a lo invisible. Pablo no diferencia lo material de lo espiritual, sino lo terrenal de lo celestial, y lo temporal de lo eterno. Así, aprovecha para dar un consejo pastoral, que también aparece en otros lugares (Ro. 8:24; Heb. 11:1, 3; Col. 1:16; 1 P. 1:8).

d. «Ya que las cosas que se ven son momentáneas, mientras que las cosas que no se ven son eternas». En relación con la eternidad, el tiempo no es sino un momento. De manera se- mejante, los tesoros terrenales son inestables; mas las propiedades celestiales son eternas. Por tanto, el ser interior, que se renueva cada día, no desmaya, sino que considera la vida desde el punto de vista divino. Las cosas invisibles son aquellas de las que nos apropiamos por la fe en Dios. Nos identificamos con los héroes de la fe, que vieron estas cosas y «las reco-

62 Cf. Georg Bertram, TDNT, 3:635. 63 Bauer, p. 134.

NCV New Century Version

64 J. H. Bernard, The Second Epistle to the Corinthians, The Expositor’s Greek Testament, ed. W. Robertson

nocieron a lo lejos» (Heb. 11:13). Y mantenemos nuestros ojos fijos en Jesús, el autor y con- sumador de nuestra fe (Heb. 12:2).

Palabras, frases y construcciones griegas en 4:16–17

ἀλλʼ εἰ καὶ—esta combinación introduce una cláusula concesiva con la palabra aunque.65

ἡμέρᾳ καὶ ἡμέρᾳ—ésta es una expresión idiomática hebrea, traducida al griego, y que significa «día a día».

τὸ ἐλαφρὸν—nótese que este adjetivo, precedido por un artículo determinado, es en realidad el sujeto del verbo κατεργάζεται (produce).

ἡμῶν—algunos testimonios textuales omiten este pronombre; pero es más fácil explicar su omisión que su inserción. La proximidad de ἡμῖν probablemente fue lo que causó la desaparición de este pronombre.

Resumen del capítulo 4

Hay lugares en que la división de esta epístola en capítulos es arbitraria. Tal como se evidencia en el contenido de los seis primeros versículos, éstos forman parte del discurso que Pablo desarrolló en el capítulo 3. El vocabulario es una repetición del que figura en el capítulo precedente; no obstante, introduce la enseñanza que trata con la luz del evangelio.

[p 184] La forma abierta en que Pablo presenta el evangelio, se caracteriza por carecer de cualquier reproche. Su veracidad diverge radicalmente de la de sus adversarios. A éstos los presenta como gente que anda en secretos, que viven vidas vergonzosas y que, como

embaucadores, distorsionan la verdad de Dios. Sin embargo, admite que su presentación del evangelio está encubierta para algunos: sólo para quienes perecen, porque han visto cegadas sus mentes por Satanás. Por eso no pueden ver la luz del evangelio. Dios hace que su luz brille en los corazones de su pueblo, para que puedan ver su gloria en Cristo.

En la próxima porción, Pablo contrasta el alma con el cuerpo, las dificultades con la gloria, la muerte con la vida. Menciona la fragilidad humana y la suficiencia de Dios, la vida y la muerte de Jesús, y la disposición que Pablo y sus colaboradores poseen para ofrecer sus vidas por la causa de la iglesia.

El apóstol muestra un parentesco espiritual con el salmista que compuso el Salmo 116. Las características, tanto de la fe como de la valentía en el hablar, son comunes al salmista y a Pablo. El apóstol habla libremente de la resurrección de Jesús, porque el tema es básico para su propia fe. En su predicación destaca el hecho de que el mensaje que proclama

garantiza el don de la resurrección a cuantos creen en el evangelio. Espera que cada vez más personas reciban la gracia de Dios, de modo que, con todos los santos, expresen su gratitud a Dios.

Pablo reflexiona sobre la fragilidad de su cuerpo humano y de la diaria renovación de su ser interior. Se regocija en la incomparable gloria que eclipsa las aflicciones terrenales, pues son momentáneas y leves. Comenta acerca del ejercicio espiritual de mirar no a las cosas visibles, sino las invisibles, no a las temporales, sino a las posesiones eternas.

[p 185]

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Ministerio apostólico, parte 5

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